Archivo diario: septiembre 25, 2008

Un nuevo comienzo…

Bienvenidos al nuevo hogar de La otra botella. Mi humilde blog, en el que vierto mis historias y sinceras opiniones sobre vino, vida, cultura y montones de cosas más, nació el 26 de abril del 2007, en el portal de vinos del Diario de la Rioja, www.lomejordelvinoderioja.com. Desde esa fecha hasta la semana pasada, generé allí más de 200 entregas. Veo el período que pasé en aquel portal como una especie de “primera edad” mía en la blogosfera y confieso un cierto sentimentalismo al respecto.

Aquellas páginas vieron mucho: Catas sensacionales repletas de vinos irrepetibles, igual que la diaria bebienda en mi hogar; apasionados debates sobre la industria actual del vino; el nacimiento de mis hijos; el fallecimeinto de figuras admiradas y queridas por mí; la música que mueve mis días; alguna noticia que estuviera yo entre los primeros en reportar a la enochaladura hispana; una que otra diatriba hinchapelotas de ésas que tan bien se me dan; mis andanzas por mi Nueva York adorada; mi mudanza de Nueva York a Santo Domingo… En fin, mucho. Pero lo que más vió La otra botella fue algo valiosísimo para mí, que va mucho más allá de lo bebido, lo pensado y lo narrado: La convivialidad.

En esta primera entrega de la “segunda edad” de mi blog no puedo menos que recordar la primera vez que escribí en la fase anterior. Abrí con una traducción creativa de unas líneas de John Wilmot, segundo Conde de Rochester:

“¡Oh, esa segunda botella es la más sincera, sabia e imparcial amiga que tenemos! Nos dice la verdad sobre nosotros mismos y nos obliga a hablar la verdad a los demás. Exilia a la zalamería de nuestras lenguas y a la desconfianza de nuestros corazones”.Creo que esto encierra el espíritu de lo que me dispongo a hacer—bueno, a continuar haciendo en este nuevo sitio. Mi blog se llama como se llama por esta cita del de Rochester, y de ella saca inspiración a nivel primario. Siempre digo que el vino me demuestra su verdadera virtud cuando, bebiéndolo con amigos, nos provoca a abrir esa otra botella, cuando queremos quedarnos con él por la sensación de amable gregariedad que nos provoca. Mi meta es comunicar eso aquí. O al menos intentarlo.

En el mundo actual, con un complejo industrial-mercadológico aparentemente obsesionado por banalizar, venalizar—que no fetichizar completamente—algo a la vez tan mundano y tan mágico como el vino, pretendo brindar un espacio donde pararnos a pensar, a comentar, discutir y quizás hasta transcender el discurso que lo ve todo como función de mercado. Quien busque una validación de los clichés que pasan hoy día por educación del “enófilo” se llevará un soberbio desencanto. Aquí no vamos a andar de mitos. Este es un espacio donde les hablaré yo un poco y, con suerte, engendraré conversación entre amigos sobre lo que vemos, bebemos y vivimos, tan cómodo o incómodo como nos sea lo visto, bebido y vivido. El vino, estoy convencido, tiene la capacidad de hacernos mejores seres humanos. Dejémonos hacer y compartamos el beneficio.

Hablarles de una “segunda edad” de mi blog sería una propuesta bien monga si el blog permaneciese igual que en su fase anterior. Como notarán, ahora habita en un dominio propio, algo que llevo deseando desde hace tiempo. La plataforma técnica me parece mucho más eficiente que la anterior y creo que a todos ustedes les será mucho más fácil de usar a la hora de comentar sobre mis escritos.

Aparte de las mejorías en cuanto a acceso e ingreso de posts y comentarios, planeo también implementar un mejor sistema de etiquetas y, eventualmente, colocar un archivo de mis artículos viejos, por si a alguien alguna vez le da por leerlos. También aumentaré considerablemente mi lista de sitios y blogs de referencia necesaria. Ustedes tendrán acceso a todas las mismas fuentes que yo, lo que me imagino nutrirá mucho más nuestras interacciones en la sección de comentarios. Además, voy a ponerle ganas a incorporar alguna otra firma en este espacio. Tengo unos cuantos amigos con mucho de inteligente y útil que decir. Sólo me falta convencerles, a ver si nos brindan un poquito de su talento.

Una cosita más: Muchísimas han sido las veces en que alguien me ha pedido que me ponga la gorra de educador y haga introducciones prácticas a diversos vinos y diversas regiones vitivinícolas del mundo en las que tengo un poquito de experiencia. Hasta ahora me he resistido a la idea. Sin embargo, creo que es un buen momento para experimentar, o sea que una vez al mes dedicaré una entrega del blog—más larga o más corta—precisamente a brindar a quienes la deseen una entrada a alguna región o algún tipo de vino que me apasione. Nada de reciclaje de manuales o información seca. Nada de pretenciones de “objetividad”. Pretendo presentarles las cosas como yo las veo y pues, si eso de algo sirve, muy contento me sentiré. Claro, si alguna sugerencia apareciese sobre lo que ustedes quieren verme cubrir aquí, la agradezco infinitamente.

Bueno, ya por hoy. A quienes vienen conmigo desde antes, gracias por estar aquí, queridos amigos. A quien pueda llegar nuevo, también gracias por estar aquí. Seguro que en amigos nos convertiremos. De copa en copa, llegamos a La otra botella.