Archivo diario: septiembre 29, 2008

Nueva York 2: Gordos. A Dieta. Con vino.

Mi buen amigo Brad Kane ha tenido una excelente iniciativa. Parece que un día se miró al espejo y se vió todo lo rotundo que es. Algo parecido a lo que me pasó a mí hace unos meses. Le ha dado por ponerse a dieta. Una gran cosa. Este servidor de ustedes lleva ya un par de meses en una ídem y, a decir verdad, estoy obteniendo buenos resultados. No he tenido que hacer grandes sacrificios. Más bien ha sido cosa de realinear mi cocina y mi ingesta de ciertas sustancias. El peso ha comenzado a irse solito.

  

Pues resulta que Kane se ha puesto en un régimen parecido al mío, o sea, bajo en carbohidratos por las noches, con mucha carne magra y ensalada. A eso nos hab7a invitado a Greg del Piaz y a mí durante la segunda noche de mi más reciente visita a la Gran Ciudad™. A Greg, que también es del equipo de los bons vivants de silueta abundante, seguro que también le vendr7a bien un menú “light”.

Claro, que no nos vinieran a fastidiar con que no podía haber vino…

Kane se lució en el mercado y la cocina, hay que decirlo alante. Ensalada de tomates heirloom (esos que parecen engendros mutantes, pero que en realidad son de variedades ancestrales y dan tremendo sabor; en este caso algo muy profundo y altamente afrutado) y rúcola, seguida por falda de res a la parrilla con vegetales al horno. Excelentes ingredientes y muy buena ejecución.

Yo había llevado el único blanco que habría sobre la mesa. Cuando entré a Crush esa tarde y ví que ya había llegado, no pude evitar entusiasmarme por el Blanco Nieva, Verdejo “Pie Franco”, Rueda 2007. Lo seguiré diciendo siempre: El trabajo que hace Pepe Herrero aquí es algo a galaxias de los habituales estándares  de homogeneidad globalista que favorece su región. Por si no se los he dejado claro en el pasado: Este, en las cuatro añadas que he podido probar, me ha demostrado ser un verdejo en verdad excepcional y un modelo a seguir para quienes trabajen con esta variedad.

Pero bueno, déjame dejarme de tanta coba, que va y a Pepe se le sube a la cabeza…

No que el vino no la amerite, insisto. Este 2007 tiene su arenosa mineralidad muy por delante, con un sutil deje talcoso añadiendo interés. Se trata de un Pie Franco en etapa discreta, con una nariz que enfoca aspectos que, aunque menos obvios oara quien sólo busca primaria, no dejan de ser cautivantes. La fruta está ahí, pero en segundo plano: Manzana verde y limón envueltos en suelo. En boca, el mayor atractivo radica en la ligereza y precisión con que se presentan los sabores y en la interesante texturalidad del posgusto, que es todo mineral ahora mismo. Deliciosamente refrescante, te tienta a beberlo sin pensarlo, pero así uno se perdería todo lo importante.

Al parecer, Brad y Greg habían tenido una cena la noche anterior en la que había sobrado vino. Como la cosa iba de barolos, lo que quedaba lo guardaron y así nos vimos ante un par de especímenes que se favorecían por la aireación. El Boasso, Serralunga, Barolo 1999 estaba bastante accesible y muy interesante. Especiado, térreo, con aspectos de cereza amarga, hongos desecados y violetas. Muy largo y con taninos cuya masticabilidad es de cuidado. Jovencísimo.

Lo otro con lo que me aparecí yo ocurrió por culpa de mi visita a Terroir la noche anterior. Como ya les dije, allí venden camisetas impresascon la célebre consigna del gran Bartolo Mascarello: “No barrica, No Berlusconi”. Durante la visita vespertina a Crush decidí que, al no haber encontrado la camiseta en mi talla, haría honor a Sre. Mascarello de otro modo, o sea, aportando el Bartolo Mascarello, Freisa Nebbiolata, Langhe 2005.

Mr. del Piaz trajo a colación el tema de la filiación entre la freisa y la nebbiolo. Según yo tenía entendido, estudios científicos confiables habían arrojado que la freisa era antepasada directa de la nebbiolo y ambas son primas distantes de la viognier. El de Bartolo Mascarello es un freisa que, por su poder y estructura, podría bien sustentar hipótesis sobre una relación más cercana entre freisa y nebbiolo. El nombre no es casualidad.

En un principio esto es rarísimo: Gaseoso y con peste a zapato viejo. Le toma buena parte de una hora encontrar su ritmo y convertirse en un vino potente, oscuro, con una cierta rusticidad, pero también con su peculiar encanto. Aromas de cuero, brea, violetas y ceniza sobre arándano y frambuesa negra. Carnoso, hipertánico y muy persistente. Los sabores vienen envueltos en concreto recién vertido. Un vino muy interesante. Ah, nunca pierde del todo la aguja, que es lo que más raro lo hace.

Siendo tres gorditos a dieta, no queríamos excedernos demasiado en las libaciones. Había el resto de una botella del Vietti, Nebbiolo “Perbacco”, Langhe 2005 abierta la noche anterior y con eso concluimos.

Los que no lo sepan ya podrán imaginar que mi relación con los vinos de esta casa piamontesa no es la más feliz. El estilo de muchos de esos vinos oscila entre lo desagradable y lo ofensivo para mí, aunque de alguna que otra botella de la gama baja habré derivado cierto placer. Les dejaré adivinar a qué categoría pertenece este “Perbacco”. Extraño. Masivo. Torpe. Con un aspecto de toffee en nariz y posgusto que me molesta de plano. Además, calor alcohólico y taninos secantes de madera añadidos a una fruta de considerable carga tánica no son necesariamente la receta para que un vino tenga éxito conmigo.

Por suerte quedaba una gotica del Nieva Pie Franco para limpiar el paladar y devolver la armonía a las cosas antes de retirarme a mi hotel… Decidí caminar un poquito por el Upper East Side antes de montarme en un taxi. Estoy muy canturreón últimamente. Andando por ahí, iba tarareando ésta del querido Andrés: