Anoche anduve por la Cava Baja de Alvarez y Sánchez, aquí en Santo Domingo, para probar los reservas de CVNE junto a Víctor Urrutia y José Luis Ripa, vicepresidente ejecutivo el uno y director de exportación de la bodega el otro. A José Luis le conocía de antes. Una vez asistí a una cata-charla de vinos de CVNE y Contino que presidiera mi querido amigo Jesús Madrazo en Puerto Rico y en ella participó también José Luis. A víctor me lo encontraba por primera vez y la verdad es que me pareció un tipo muy interesante con el que he de charlar mucho más en el futuro.
Los presentados fueron tres vinos, comenzando por el CVNE, Reserva, Rioja 2004. No poca curiosidad sentí cuando Víctor se refirió a este vino como “un reserva moderno”. Amiga ha sido mi familia, parecería que desde siempre, de esto, otrora conocido cariñosamente como “CVNE 5to. Año” y si bien nunca he considerado los vinos de CVNE riojas clásicos en el más estricto sentido de la palabra, debo decir que arqueé una ceja ante esta abierta profesión de modernidad. Cosas mías…
El perfil es más o menos el mismo de siempre, aunque quizás con taninos de madera más evidentes y un tanto intrusivos en este momento. Hay buena viveza frutal y frescura en el paso de boca. Es en el posgusto donde la textura se hace un poquito granulosa y secante, pero no demasiado, por suerte. Funciona. Si el perfil le ha cambiado, no es que me vaya a molestar. Sigue siendo inmediatamente discernible como rioja y, sobre todo, pidiendo comida.
Luego probé el CVNE, “Viña Real” Reserva, Rioja 2001. Aquí, aunque se trata de un vino agradable y bien estructurado, me encontré con una pequeña duda en cuanto al perfil de sabores. Fruta negra con cuero y notas térreas. Hasta ahí, todo bien. Pero me falta algo tanto en el paso de boca como en la estructura profunda de este vino. Siento un ligero déficit de acidez y una falta de garra en los taninos que me preocupa un poco. Ademés, en el paladar medio la fruta se siente un poquito plana, falta de élan. No sé por qué, pero se me hace que el Viña Real va cada día más a tempranillo, dejando de lado otras variedades que fueran instrumentales a las cuvées que constituyeron los más fenomenales ejemplos de esta marca que probara yo en mi vida. Encima, añadiendo a la impresión de falta de energía, se siente aquí un cierto calor glicérico.
Siguió el CVNE, “Imperial” Reserva, Rioja 2004. Al igual que los dos anteriores, no me emocionó especialmente. Un Imperial sedoso, especiado y muy primario, con fruta negra bien madura y buen peso. Largo y cálido. Se deja beber amablemente ahora, pero creo que unos añitos más de botella le harían bien.
Dirán ustedes que mi nota es positiva, y en efecto, lo es. Entonces, ¿por qué declaro a la vez que no hubo particular emoción? Pues lo que me pasó aquí fue que no encontré ese duende que hace para mí un rioja extraordinario, esa tensión especial, ese garbo al moverse. Estos reservas de CVNE, todos de añadas alegadamente excepcionales, son vinos muy competentemente hechos a los que no les haría ascos jamás. Pero, recordando como me impresionaron cuando eran de la misma edad sus hermanos de añadas de los ochentas, no puedo evitar preguntarme si los vinos han cambiado, o si he cambiado yo.
Hablando de cambios, asistí a este evento sin mi siempre presente libretita negra. Tuve que ponerme astuto a la hora de tomar una “nota de cata” de los vinos. Me alegro de no haber tenido la libreta, pues se hubiera visto rara en una degustación que era mucho más social que técnica. Además, descubrí una ayuda de emergencia que sospecho se me hará muy valiosa en el futuro.
¿De qué se trata? ¿Cómo plasmó Camblor sus impresiones sobre estos tres CVNEs sin papel y pluma? ¡Pues llamándome a mí mismo y dejándome mensajes en el móvil!
No sé por qué no se me ocurrió antes. Si el móvil es cámara de fotos y video, calendario, receptor de mensajes de texto, teléfono y veinte cosas más, ¿qué le cuesta hacer de libreta de vez en cuando? Es menos conspicuo, si se va a tomar notas de voz, hacer una breve llamada por teléfono que sacar una de mis tantas grabadoritas digitales. Llamémosle una modesta eureka…
Durante este evento se suscitó un par de veces una pregunta interesante. Dos amigos de estas páginas querían saber si aún es posible ganar acceso al contenido viejo que gener entre enero del 2007 y finales de septiembre de este año, la versión anterior de La otra botella. La respuesta es afirmativa. Sencillamente hay que utilizar la vieja dirección. Gracias a la amabilidad de la gente de lomejordelvinoderioja.com, todo el material sigue ahí y el buscador funciona perfectamente. Hay un chino que se ha dedicado a dejar decenas de mensajes en las secciones de comentarios de muchos posts después de mi mudanza. No he quitado lo que puso. Está en chino. Igual me está mentando la madre o está haciendo una aportación valiosa sobre cualquiera de los temas que tanto nos apasionan. No sé. La cuestión es que el archivo de La otra botella está vivito y coleando, si se da el raro caso de que alguien lo necesite.



