Gracias al siempre informativo, divertido y edificante Dr. Vino llegué a este interesante artículo de John Mariani en Bloomberg.com.
Es interesante como el mainstream norteamericano comienza a rebelarse contra lo que una vez bautizara yo como “vino esperpentificado”, buscando vanamente una traducción satisfactoria de ese término tan utilizado por mis afines del norte y por mí para definir precisamente todo lo que hay de malo en el mundo del vino hoy día: Spoofulation.
No sé si es que sigo inspirado por la victoria de Obama y el cambio político que promete, pero se me antoja que quizás haya algo análogo pasando en el mundo del vino. Llevamos muchos años ya con el mercado dominado por vinos manipulados para satisfacer a un determinado tipo de paladar primarista, fácilmente impresionable por lo aparatoso y dulce. Este producto enológico altamente procesado es a vino de verdad como las cuñitas de la Vaca Que Ríe son a un gran parmigiano reggiano, un vacherin mont d’or o un stilton de leche cruda. Difiero de Mariani en que lo de la globalización infantilizante del vino aplique solamente a tintos. Viene también de blanco. Y de rosado. Y ya parece ser la hora en que la rebelión contra ella, el reconocimiento de que vino es mucho más que eso.
Ya que estoy en lo de trazar analogías, quizás sea bueno pensar en estos lustros del auge del “vino-esperpento” como pensamos en los ocho años de George W. Bush. Ha sido una pesadilla. Pero por suerte comenzamos a remenearnos en la cama. Pronto despertaremos.
5 respuestas hasta el momento ↓
javier // Noviembre 7, 2008 a 10:06 am
Estoy de acuerdo con el fondo de la cuestion, pero criticamente hablando, la nota de Mariani se parece conceptualmente al propio vino que critica. Sin personalidad, ajustadita a no equivocarse, e igual a otras quinientas. Que hay de nuevo señores periodistas? Estoy medio Cambloriano hoy.
Manuel Camblor // Noviembre 7, 2008 a 12:53 pm
Pues Javier, va y el que no estoy cambloriano hoy soy yo, porque en realidad no me encuentro el artículo de Mariani particularmente convencional, si aplicamos las convenciones que rigen a los “periodistas”del vino hoy día.
Desde hace años parece haber en ese gremio una actitud de “si no tienes algo bueno que decir, no digas nada”. Encima, tantos editores, a quienes ya poco importa la noticia de verdad o la opinión honesta, le meten tijera a cualquier cosa que remotamente huela a negativa. Ya sabes, por lo de no perder anunciantes potenciales, o por que les sigan mandando muestras, o porque a fulanito lo llevaron a la bodega X con todos los gastos pagos en un tour VIP y se ve mal decir que los vinos son asquerosos…
Que Mariani agarre un vino en particular–lo que es más, el “vanity project”de un magnate norteamericano–y lo ponga por el piso de esta forma en una publicación financiera/noticiosa de tanto alcance como Bloomberg me parece algo digno de atención.
Que podría haberse hecho con más gracia y en una prosa un poquito menos desabrida por lo sobretimorata, pues sí. Pero creo que el que un miembro del mainstream asuma una posición que nosotros los alternativos hemos defendido durante tanto tiempo, muchas veces contra gente en posiciones como la de Mariani, me parece un avance.
M.
javier // Marzo 9, 2009 a 2:30 pm
Hablando de periodismo “genérico”, (o es cínico?) como el vino que critica, aquí va otra muestra:
http://bloomberg.com/apps/news?pid=20601093&sid=afHLiNT3yO4Y&refer=home
O tal vez yo estoy equivocado y esto es lo que se supone de alguien que escribe en Bloomberg?
Manuel Camblor // Marzo 9, 2009 a 3:25 pm
Javier,
El enlace no lleva a nada/ O al menos yo no puedo ver el artículo al que te refieres. Creo que falta una parte del enlace.
¿La que escribe de vino para bloomberg no es Elin McCoy? La tengo como una periodista bastante buena y su libro sobre Parker, The Emperor of Wine, me pareció muy útil.
M.
Manuel Camblor // Marzo 9, 2009 a 3:29 pm
Perdón, que parece que lo intenté desde el enlace equivocado (el del mensaje que me llega notificándome sobre tu comentario) y no abrió, pero desde aquó sí que abre.
He leido “puff pieces” así de John Mariani en otras ocasiones. Es lo que a la industria le encantaría que se escribiera, de seguro. Recuerda que la vasta mayoría del “periodismo del vino”, en el actual clima, tiende a no ser más que otra rama del aparato de marketing de la industria.
Penoso, la verdad.
M.