La otra botella

Elogio a una etiqueta manchada

Noviembre 8, 2008 · 20 comentarios

Sonrío al recordar un episodio de la previa encarnación de La otra botella: Algún indignado visitante a la sección de comentarios decía que qué tipo de “profesional del vino” era yo, que ponía fotos en mi blog de botellas con las etiquetas todas manchadas de vino tinto. Obviamente no sabía ni siquiera servir una botella formalmente para que la etiqueta quedase inmaculada, limpiecita y lista para coleccionar en álbum…

Recuerdo que le respondí que no era ningún profesional, sino un consumidor que servía el vino como me daba la gana, sin formalismos. Las botellas retratadas en el blog llevaban las marcas con que quedaran al final de sus vidas, tan sencillo como eso. Una lágrima de vino tinto maculando el blanco papel, si el vino había sido lubricante de una reunión de amigos, era y será siempre para mí una lágrima de felicidad.

Así la foto a la izquierda, de la más reciente en una secuencia de botellas del Abbazia di Novacella, Pinot Nero, Alto Adige 2006 que ha ido cayendo en casa. Ya, ya, otro de esta gente… Es que uno crea una cierta fidelidad a lo seguro cuando las alternativas resultan tan inatractivas como las que se me presentan a diario en Santo Domingo. Y este pinot noir es un tinto ligero, grácil y afrutado, limpio, con un bonito color granate traslúcido. Nariz varietalmente correcta, con toques florales y remolachescos sobre fruta roja. Suculento en boca, aunque un poquito corto. En el finalito hay un leve deje vegetal que me recuerda a semillas de apio y que, lejos de desagradar, añade interés.

¿Por qué traigo este vinito a colación? Pues resulta que , puesto aquí, viene costando el equivalente de US$23. Hace poco, esa cifra hubiese sido tildada por algunos en la industria como “modesta”. Los precios de vinitos básicos, los de diario, han ido subiendo y subiendo en los últimos años. No fueron pocas las veces en el último lustro que oí aquel sonsonete de “$20 is the new $10″. Insultante de sobra es eso, porque aunque los vendevinos de estos tiempos se han ido acostumbrando a pedir $20 como si fuesen $10, a mí me cuesta el mismo trabajo de siempre ganarme esos $20 y tiendo a querer sacarles el jugo.

No digamos nada de la cantidad de vinos caros que hay hoy día. Estaba yo viendo una reciente edición especial de Wine & Spirits que trata de “Los Rebeldes del Vino” y del nuevo auge comercial del vino natural y biodinámico. Da, como es de esperarse, una listica de “Lo mejor”en naturales y bio. Lo curioso es que la lista está poblada por vinos de $30, $40, $50 ó $100. Así, como si nada.

Es que tras par de décadas de oir a una caterva de sinvergüenzas ufanarse de como han “democratizado” el vino, ahora nos encontramos que los precios son aristocráticos. O al menos son precios de ejecutivo con generosa cuenta de gastos de representación, vamos. Cualquier hijo de vecino, digamos, en algún lugar del Levante español, la Rioja, Toro, Napa o Mendoza se siente con el derecho de pedir una fortunita por X p Y enoproducto, declarando que es “premium” y contando cuentecitos de marketing.

Ya sé, parece medio turuleca por lo multidireccional esta entrada. Pero tiene su punto, se los aseguro. Es que limpiaba mi buzón de correo y dí con este artículo en Decanter.com: Aparentemente, las ventas de vinos “ultra” en subasta se han visto seriamente afectadas por la actual crisis económica mundial. Las principales casas de subastas se las están viendo feas para llegar tan sólo a alcanzar un porciento respetable de ventas. Ultimamente, cuando lo han logrado, ha sido raspadito, al o por debajo del precio de reserva.

Es que los tiempos estáaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaannnnnnn…

Otra piececita en Decanter.com entra en detalle sobre el descotorre que experimentan ciertos vinos “super-super”en el Liv-Ex, ese índice especulatorio del mercado del vino que yo siempre me he encontrado tan ridículo como perturbador.

¿Motivará la crisis global a una rectificación severa en los precios del vino? ¿Se han acabado los tiempos de la enoexuberancia irracional? ¿Hemos llegado a un punto en el que lo que queremos es beber y no ostentar?

Preguntas que me hago en torno a una etiqueta manchada.

BUeno, amigos y amigas, me voy de vacaciones una semanita con mi mujer. No nos vamos muy lejos. Sólo a Nueva York a manchar etiquetas con amigos y a compartir un poco de nuestra nueva vida con aquel viejo entorno. No colgaré nada nuevo hasta mi regreso, aunque intentaré responder a cualquier comentario que se suscite. Sólo poniéndoles bajo aviso, para que no se me extrañen…

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