La otra botella

Elogio a una etiqueta manchada

Noviembre 8, 2008 · 20 comentarios

Sonrío al recordar un episodio de la previa encarnación de La otra botella: Algún indignado visitante a la sección de comentarios decía que qué tipo de “profesional del vino” era yo, que ponía fotos en mi blog de botellas con las etiquetas todas manchadas de vino tinto. Obviamente no sabía ni siquiera servir una botella formalmente para que la etiqueta quedase inmaculada, limpiecita y lista para coleccionar en álbum…

Recuerdo que le respondí que no era ningún profesional, sino un consumidor que servía el vino como me daba la gana, sin formalismos. Las botellas retratadas en el blog llevaban las marcas con que quedaran al final de sus vidas, tan sencillo como eso. Una lágrima de vino tinto maculando el blanco papel, si el vino había sido lubricante de una reunión de amigos, era y será siempre para mí una lágrima de felicidad.

Así la foto a la izquierda, de la más reciente en una secuencia de botellas del Abbazia di Novacella, Pinot Nero, Alto Adige 2006 que ha ido cayendo en casa. Ya, ya, otro de esta gente… Es que uno crea una cierta fidelidad a lo seguro cuando las alternativas resultan tan inatractivas como las que se me presentan a diario en Santo Domingo. Y este pinot noir es un tinto ligero, grácil y afrutado, limpio, con un bonito color granate traslúcido. Nariz varietalmente correcta, con toques florales y remolachescos sobre fruta roja. Suculento en boca, aunque un poquito corto. En el finalito hay un leve deje vegetal que me recuerda a semillas de apio y que, lejos de desagradar, añade interés.

¿Por qué traigo este vinito a colación? Pues resulta que , puesto aquí, viene costando el equivalente de US$23. Hace poco, esa cifra hubiese sido tildada por algunos en la industria como “modesta”. Los precios de vinitos básicos, los de diario, han ido subiendo y subiendo en los últimos años. No fueron pocas las veces en el último lustro que oí aquel sonsonete de “$20 is the new $10″. Insultante de sobra es eso, porque aunque los vendevinos de estos tiempos se han ido acostumbrando a pedir $20 como si fuesen $10, a mí me cuesta el mismo trabajo de siempre ganarme esos $20 y tiendo a querer sacarles el jugo.

No digamos nada de la cantidad de vinos caros que hay hoy día. Estaba yo viendo una reciente edición especial de Wine & Spirits que trata de “Los Rebeldes del Vino” y del nuevo auge comercial del vino natural y biodinámico. Da, como es de esperarse, una listica de “Lo mejor”en naturales y bio. Lo curioso es que la lista está poblada por vinos de $30, $40, $50 ó $100. Así, como si nada.

Es que tras par de décadas de oir a una caterva de sinvergüenzas ufanarse de como han “democratizado” el vino, ahora nos encontramos que los precios son aristocráticos. O al menos son precios de ejecutivo con generosa cuenta de gastos de representación, vamos. Cualquier hijo de vecino, digamos, en algún lugar del Levante español, la Rioja, Toro, Napa o Mendoza se siente con el derecho de pedir una fortunita por X p Y enoproducto, declarando que es “premium” y contando cuentecitos de marketing.

Ya sé, parece medio turuleca por lo multidireccional esta entrada. Pero tiene su punto, se los aseguro. Es que limpiaba mi buzón de correo y dí con este artículo en Decanter.com: Aparentemente, las ventas de vinos “ultra” en subasta se han visto seriamente afectadas por la actual crisis económica mundial. Las principales casas de subastas se las están viendo feas para llegar tan sólo a alcanzar un porciento respetable de ventas. Ultimamente, cuando lo han logrado, ha sido raspadito, al o por debajo del precio de reserva.

Es que los tiempos estáaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaannnnnnn…

Otra piececita en Decanter.com entra en detalle sobre el descotorre que experimentan ciertos vinos “super-super”en el Liv-Ex, ese índice especulatorio del mercado del vino que yo siempre me he encontrado tan ridículo como perturbador.

¿Motivará la crisis global a una rectificación severa en los precios del vino? ¿Se han acabado los tiempos de la enoexuberancia irracional? ¿Hemos llegado a un punto en el que lo que queremos es beber y no ostentar?

Preguntas que me hago en torno a una etiqueta manchada.

BUeno, amigos y amigas, me voy de vacaciones una semanita con mi mujer. No nos vamos muy lejos. Sólo a Nueva York a manchar etiquetas con amigos y a compartir un poco de nuestra nueva vida con aquel viejo entorno. No colgaré nada nuevo hasta mi regreso, aunque intentaré responder a cualquier comentario que se suscite. Sólo poniéndoles bajo aviso, para que no se me extrañen…

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20 respuestas hasta el momento ↓

  • Claudio Marín // Noviembre 8, 2008 a 3:42 pm

    Manuel
    Aquí en chile también cada viña pareciera que lo único que quiere es sacar su super o ultra premium, como si con tener un vino de US$100 automáticamente la bodega en su conjunto tuviera una calidad superior, o como si una viña que no tenga un vino de ese precio jugara en una categoría inferior en el mundillo del vino. Es increíble como sólo a finales de los 90 no recuerdo que hubieran más de 5 vinos de categoría premium, principalmente de las viñas más tradicionales, en la actualidad ese número fácilmente se ha multiplicado por 10, aunque en cuanto a calidad dejan mucho que desear. Por otra parte los vinos que he probado en ese rango de precios pecan al caer en los estereotipos que ya conocemos, quitando toda identidad a un vino que supuestamente está para “distinguir” a la viña que lo produce. Aquí se han producido bochornos tremendos al respecto, con viñas muy reputadas no sólo en chile. Quizás el caso más rimbombante es el del vino BoRoBo de Casa Lapostolle (el nombre es una sigla que viene de Bordeaux, Ródano y Borgoña; se entenderá entonces que el vino es una mezcla de las tres cepas clásicas de estas zonas vitivinícolas; en el caso de este vino venían, además de valles distintos, con climas bastante diferentes, como colchagua y casa blanca). Un vino que en su lanzamiento, creo que hace unos 3 años, se catapultó a ser el vino más caro de chile (unos US$130 de esa época). ¿Cómo un vino en su primera cosecha puede costar eso? ¿Que garantiza dicha calidad? Para mi es sólo megalomanía de estas viñas tan reputadas. De más está decir que BoRoBo fue un bluf y, obviamente ya no es el vino más caro de chile, ya hay varios otros que lo superan, aunque, insisto, en cuanto a calidad y personalidad, dejan mucho que desear. A propósito de megalomanía, también está el caso de viña errázuriz, que hace un par de años está realizando al rededor del mundo (alemania y china han sido algunos lugares) catas semejantes a la famosa cata de berlin. En dichas presentaciones se catan a ciegas los ultra premium de la viña (don maximiano, seña, viñedos chadwick y la cumbre), enfrentando a los más reconocidos vinos de burdeos y la toscana. En la mayoría de esas catas los vinos de errázuriz han salido airosos, dando como resultado que dichos vinos ya estén por doblar su precio en nuestro mercado. La gente común, pero que tiene dinero, se compra todas estas estrategias marqueteras, para así jactarse ellos mismos de lo mucho que saban de vinos al tener en sus bodegas vinos de esta índole. En chile hay toda una campaña dentro de las viñas por subir la calidad de los vinos, para que el vino chileno en el extrangero no sea sólo reconocido como bueno-bonito-barato. Lamentablemente los viñateros asocian mayor calidad con mayor precio, cuestión que sabemos no guarda una proporción directa, ya que muchas veces el alza de precios no es más que un artificio y una estrategia de marketing.

  • Manuel Camblor // Noviembre 8, 2008 a 6:58 pm

    Claudio,

    Lo que me pregunto es, particularmente si la crisis económica mundial no tiene solución rápida, lo que parece que va a ser el caso, qué estrategia elegirán todos los que han apostado por vender caro o carísimo como emblema (muchísimas veces engañoso) de “calidad”.

    Los tiempos no están para lujos y me imagino que la mayoría de estas bodegas tan neorriquistas lamentarían mucho ver desaparecer la tajada del negocio que de seguro se les va a ir.

    ¿Es descabellado pensar en una rectificación gobal, a nivel de precios, del mercado del vino?

    M.

  • javier // Noviembre 8, 2008 a 7:18 pm

    Hablando de agitar el avispero, el amigo Manuel no descansa y realmente la dejó multidireccional, con mucha tela pa’ cortar. Me gustaria contrastar dos aspectos: uno es que estos vinos super-todo por lo que se piden precios disparatados, (y que nos hacen lucir tan bonitos en el club de campo) muchas veces son requeridos por los importadores/distribuidores/otros intermediarios, y no necesariamente buscados originalmente por el productor. Y segundo (en referencia a lo del “cualquier hijo de vecino”), es siempre interesante seguir esos 100 dólares que cuesta la botella y ver cómo se repartieron ese billete. Obviamente hay varios hijos de vecino en la cadena. Y a propósito, tal vez la crisis sirva para que desaparezcan las botellas pesadotas? O ya desaparecieron? O a mi no me las dan porque pago de $10 a $12?

  • Manuel Camblor // Noviembre 8, 2008 a 8:05 pm

    Javier,

    No quería dejarles sin sustancia. :-)

    Indiscutiblemente, hay toda una cadena de “hijos de vecino”, como bien dices. Claro, hay que ver hasta donde podemos echarle la culpa al Three-Tier System también, porque en muchos casos estos vinos salen de bodega caros de sobra.

    Cierto también es lo de que muchos de esos vinos super-super son criaturas de importadores y otros negociantes. Curioso resultará ver como justifican este tipo de artículo si se desploma la demanda.

    M.

  • Felipe Méndez R. // Noviembre 10, 2008 a 9:07 am

    Yo también prefiero las etiquetas manchadas! Heridas de guerra, marcas de la vida. No logro entender la obsesión de los sumilleres por cortar hasta la más mínima gotita que se escape por el borde (y otras obsesiones de ellos tampoco), cuando a la vez se preocupan mucho menos de la calidad y palatabilidad de los vinos de la carta.

  • samuel cano // Noviembre 12, 2008 a 8:11 am

    Pues no se si la crisis va a obligar a recapitular en el precio de los vinos de aquí en adelante, lo que si ha ocurrido ya ha sido el precio en la uva, al menos aquí en la mancha, ha bajado el precio entre un 25 a un 40%. Bien es cierto que el año pasado se compró muy caro, sobretodo en vendimia, pero al agricultor este año no le ha bajado nada, sino todo lo contrario, los abonos ya los pagamos el año pasado a más del doble que el anterior, el gasoleo un 60% más caro que el anterior, los sueldos han subido igual que el IPC, y la producción es más o menos la misma que el año pasado. Con lo cual seguimos luchando por sobrevivir, y encima no me queda vino en casa.

  • errepe // Noviembre 12, 2008 a 2:08 pm

    hola M,

    la cosa pinta extremadamente jodida para aquellos que apostaron únicamente por la exclusividad, el glamour y el precio caro. el ajuste ya ha empezado a llegar, pero va a llegar a todos y con una fuerza descomunal en los próximos meses y creo que años.. es más, si dicen que la economía no va a ser la misma después de esta crisis, es posible que el mundo del vino tampoco…
    posiblemente empiece de forma inversa a la que pensamos… ya ha empezado desde hace tiempo con el cierre de negocios, enotecas, bares, restaurantes etc… (hasta 90 por semana se cierran en londres).. al cierre de muchos distribuidores pequeños y medianos y grandes ya sea por impagos o por exceso de stock que no pueden mover… acabando por el montón de importadores sin criterio, sin cultura, sin experiencia, sin dedicación, sin claridad de ideas y sin de nada.. y por supuesto de todo el montón de productores (intrusistas, constructores, advenedizos, oportunistas..) que durante este tiempo se han dedicado a especular.
    el mercado esta muy muy duro para todos, pero no quiero ni pensar en todos aquellos que no han sido capaces de tener un plan B o de ahorrar durante la época de expansión y de damecualquiercosaacualquierprecioquetodovale
    que hemos padecido durante estos últimos 6 años. el ajuste va a ser brutal en todas los segmentos de la cadena… y yo ya empiezo a padecerlo en mis carnes desde hace un par de meses…
    si alguien pide un palet, le regalo otro… jaja

  • Gerhard // Noviembre 12, 2008 a 4:42 pm

    Hola Manuel,

    Cambio de tema: volvimos a la carga con un Don Melchor 1995 y otros mostos chilenos, a la búsqueda de grandes vinos. Aqui está mi nota:
    http://planetavino.foroactivo.com/cata-abierta-f5/existen-los-grandes-vinos-chilenos-cata-10-11-2008-t93.htm

    Saludos, Gerhard

  • Bodeguero honrado // Noviembre 15, 2008 a 9:18 am

    Estimado Manuel,

    Entiendo tus comentarios pero sinceramente no comparto.

    Quien tiene el derecho de juzgar quien es “cualquier hijo de vecino” y quien es un bodeguero reputado que si puede vender vinos caros.

    acaso un automovil de 12.000 Euros no te lleva igualmente a todos los sitios al igual que un Merceder Benz de alta gama… hay gente para todo…. y si se dejan de vender no es por que el consumidor no los quiera, si no por que la situacion no lo permite… pero habra suspiros de anhelo, seguro!

    y volviendo al punto inicial… usted no cree que a todo hijo de vecino bodeguero no le gusta colmar su ego con un gran vino, darse un poco de buena imagen frente al consumidor y lo mas importante, ganar unos euritos mas con un vino Premium, que bastante explotado esta ya vendiendo vinos a precios de los años 90. Si si, hoy en dia se vende los vinos al mismo precio que en los años 90 la unic diferencia es que antes se vendian a 400 pesetas a y ahora a 2,40€. mientras, la luz, el carton, las botellas, el corcho sube…. al igual que las cartas de los restaurantes… no se se quedaron impasibles al aumento y redondeo del Euro… mientras los bodegueros… a palmar! Si Manuel…. quiza por la competencia, situacion de mercado lo que sea…. estamos con este paroma….. hay ucho bodegueros que venden un crianza de Rioja por debajo de los 3 Euros (vino+botella+corcho+caja+trabajadores+barricas+…..)…. y luego ya se encarga el hostelero de cobrar 15, para que luego digan que los bodegueros se forran….

    si analizamos….. no es por echar la culpa a 3 thier system… pero no hay ninguna duda de quien se leva el mayor y el procentaje en la venta de vino… seguro que el que menos, hablando de vinos de 10$, es el productor. aprovechando que usted se va NY.. .me imagino que pagara copas de vino por mas de 10$…si amigos, cobran la copa de vino al mismo precio que ellos pagan por una botella. con una copa vendida… botella amortizada! con dos cojones!

    por favor PERMITANOS ganar por una vez, unos euritos a la vez que disfrutamos de un vino, a nuestro parecer, excelente…. .que luego, ya vendra el Parker, Peñin o… Camblor en este caso a decir que la bodega Famosadelamuerte ha sacado un vino estraordinario a precios, disparatados que merece muy mucho la pena probar, degustar y ademas guardar unas cuantas botellas en nuestra bodega.. .Mientras yo con mi botella debajo del brazo de tienda en tienda a ver si algun “vendevinos” se cree nuestra historia de marketing, que casualmente es cierta!

    repito por que es algo que me “abre las carnes”…. hoy en dia, los bodegueros vendemos vino a precio de los años 90…. y precisamente los agricultores no tienen por que quejarse… a parte del comodo trabajo de “aqui tienes las uvas, entiendetelas como quieras para vender tu vino, pero pagame un euro por kilo que tal bodega lo esta haciendo” , todavia no he visto ni un solo viñedo en Noviembre con las uvas colgando… es decir.. .todos las venden….
    ahora bien…. cuantas bodegas dice que quiere que le ponga…. oido cocina! las que quiera…. y mientras todos los medios de comunicacion dando coba a los 10,15 o 20 bodegueros famosos hasta decir basta por hacer exactamente lo mismo que hacemos el resto.

    que tenga buena estadia en NY y prepare bien la cartera….. los vinos que tomara en cualquier restaurante en dicha ciudad , cuestan cerca de 10 veces menos en bodega….

    hasta la proxima!

  • Manuel Camblor // Noviembre 16, 2008 a 8:32 pm

    Hola Bodeguero Honrado,

    Lamento no haber podido responder anteriormente a tu epístola (tuteémonos, por favor, que en este éter así se siente uno mejor), pero, en efecto, me encontraba en Nueva York desde el domingo pasado, en unas merecidas vacaciones. Muy difícil responder satisfactoriamente a los comentarios del blog desde mi Blackberry sin estresarme, o sea que ni lo intenté.

    A ver, punto por punto…

    (1) Esa frase tan habitual para mí, “cualquier hijo de vecino” parece ser interpretada como algo más peliorativo de lo que en realidad es. Me refiero a cualquier ser humano con los fondos y la iniciativa para emprender estos proyectos vitiviniculturales. Algún hijo de vecino habrá que llegará haciéndolo bien. Y otros serán esos arribistas de los que habla arriba mi querido amigo errepé (quien, en esto del mercado de los vinos hiperpremium, habla con muchísimo conocimiento de causa).

    (2) Sobre el “derecho a juzgar” a quien puede o no vender vinos caros… Pues en un mundo capitalista perfecto, donde toda oferta genere una demanda de preferencia creciente, donde exista la liquidez en los demandantes para pagarse lo ofertado al precio de oferta, sea cual sea, y donde no exista la posibilidad de saturación de ningún renglón del mercado, pues santos y buenos todos, que venga quien venga a ofrecer el vino que le dé la gana al precio que le dé la gana. Garantizados tendrá los clientes y la prosperidad. Pero hazte la pregunta: ¿Vivimos en ese mundo?

    (3) Siguiendo esa línea: Mis juicios sobre quien aspira a venderme vinos caros dependen de varios factores. Usualmente tiendo a mirar con sospecha cualquier vino caro que haya salido aparentemente de la nada. Iguales arqueos de ceja me merecen los vinos caros que salen de los “vanity projects” de celebridades o de gente que era ajena al mundo del vino hasta el otro día, pero que como ahora le ve un cierto cachet al asunto, se lanza a por el próximo Ch. Pétrus, porque claro está, no puede ser menos que eso lo que aspire dar al mundo… No digamos nada de vinos hipercaros hechos “porque hay que cubrir todos los segmentos”. Esa es una estrategia que ha llevado a comerse un durísimo cable a muchas bodegas cuyo fuerte es el vino de gama medianita.

    ¿Que quién tiene el derecho, a mi ver. de vender caro su vino? Pues. para empezar. alguien cuya oferta sea fenomenalmente superada por la demanda que genera. Esto puede ocurrir cuando se elabora muy poquita cantidad de un vino que, como son las cosas en este mundo hiperinformado, provoca la curiosidad de consumidores pudientes. Quien vende se ve en la envidiable posición de fijar su precio sin temor a quedarse con producto no vendido.

    Pienso yo en cientos de casos de eso en Borgoña, por ejemplo, donde un productor con cierta fama elabora una cantidad minúscula de algún grand cru legendario. Claro, hasta a esos se les pela el billete de vez en cuando y se encuentra uno relativos chollos si, de repente, los que antes estaban dispuestos a pagar lo que fuere, se encuentran pensando en reposicionar su efectivo desechable hacia otras cosas.

    Pero ojo, importante ahí es eso de “productores con cierta fama”. No hablo de la fama de los superstars mediáticos, sino de la que obedece a décadas o hasta siglos de trabajo, de generación en generación, cultivando un buen nombre y generando un interés en los clientes a base de producto extraordinario.

    (4) No me gusta eso de “Por favor PERMITANOS”. Yo no estoy aquí para autorizar o desautorizar a nadie. Haz lo que te parezca. Si en verdad crees que tu vino no puede, bajo ningún concepto, valer menos de 200 euros la botella, pues perfecto, “more power to you”. como dicen los gringos. Yo me limito a exponer los motivos por los cuales creo que un precio más modesto funcionaría mejor en la actual coyuntura económica que vive el planeta entero. Vamos, que no sé, a lo mejor mola más decir que el vino vale lo que vale y eso es todo, aunque al final haya que fumarse cuchucientas botellas quedadas.

    La cosa, amigo, no está fácil. A las vacas les ha entrado una inexplicable anorexia y se ven bastante jodidas, escuálidas y ojerosas, las pobres. Quizás me falta visión. O quizás mis tendencias al optimismo sufren de un pH bajito. De todas formas, si lo que quieres es vender un vino al precio X, creyéndote la más cierta de todas las historias de marketing, pues adelante. Y mucha suerte. Lo digo de corazón. La vas a necesitar en estos tiempos.

    (5) Por favor, no comencemos a insultar… Me ofende lo de que mi buen nombre caiga al lado de los de Parker o Peñín. Como hubiera dicho mi viejo amigo Kurt L., “No soy ese tipo de chico”. Lo pirmero es que yo me pago lo que me bebo. O bueno, lo pagan mis amigos, que son consumidores iguales que yo. Creo que esa posición, que no es la del gurú profesional atado seudosimbióticamente a la industria que sustenta su fama y perpetúa la ilusión de su prestigio, me da derecho a decir lo que pienso de un vino, me guste, no me guste, o me deje indiferente. Si me resulta inconcebible que valga X cantidad, lo diré. Igual que diré si me parece que es buena compra. Claro, eso queda entre amigos, porque yo, al menos en tema de vino, nunca he tenido clientes ni inversionistas velando lo que hago.

    (6) NPI sobre a qué te refieres con eso de “precios de los noventas”. O vivimos esa década muy diferentemente, o sencillamente eso requiere muuuuuuucha explicación.

    (7) Que acabo de llegar y estoy cansado y ya me he extendido mucho: Lo de las copas de vino a US$15 en los restaurantes sí que es una de las imbecilidades-sinvergüenzuras más grandes del mundo. Pero eso es para una entrada propia.

    M.

  • Coralo // Noviembre 18, 2008 a 9:29 am

    Manuel:
    ¿Cómo te va?
    Seguramente ya te habrás enterado del primer lugar de Clos Apalta en el ranking anual de Wine Spectator. Por acá andan saltando todos en una pata de felicidad (menos yo, claro). ¿Será que WS cambió su puntería hacia América Latina en una nueva búsqueda de autoproclamación?

  • Manuel Camblor // Noviembre 18, 2008 a 10:01 am

    Coralo,

    No, no me había enterado. Es que en realidad no presto atención al Spec (ni a la vasta mayoría de la prensa del vino aspiracional) a menos que digan algo gordo, que usualmente tiende a caer entre lo trágico y lo cómico.

    Una cosa sobre el Clos Apalta: Es un vino que nunca me ha gustado. Recuerdo impresiones bien negativas sobre un 97, creo que era, catado en el stand de Marnier-Lapostolle en Vinexpo, allá hace casi diez años. En aquellos tiempos no tenía muy claro quien era Michel Rolland ni lo que hacía.

    No creo que el WS haya cambiado mucho en términos de su “puntería”. Usualmente suelen ser vinos así los que se la levantan a ese colectivo.

    M.

  • Ricardo Chávez // Noviembre 18, 2008 a 2:41 pm

    Hola Manuel,
    antes de venirme para acá, pasé por otro foro y me desahogué por la noticia de Clos Apalta 2005, el cual lo probé hasta que me dio hipo en una cata organizada en el h. ritz de santiago (septiembre aprox. 2008), derechamente -NO me gustó- tenía barrica 100% nueva que anulaba cualquier suspiro a Vino desde la copa, era un tarro de pintura, además con un alcohol fuertísimo, cero elegancia.. alcohol por el cual varios productores de acá ponen los ojos en blanco cuando consiguen más de 14º.

    De hecho al salir de esa partuza vinera, decidí vender un Clos 99 que tengo, si o si.

    Entonces me preguntaba si aun sigue siendo un motivo de “honor” para alguien figurar en la wine speculator después del fiasco por los premios -nada serios- que ha dado en éste año y peor aun si con éste trofeo a la vanidad marketera, quienes aqui alguna vez pensaron en volver a hacer Vinos “bebibles” ahora no tienen otra que copiar o imitar lo que hoy ensalsan..

  • Manuel Camblor // Noviembre 18, 2008 a 7:45 pm

    HOla RIcardo,

    Dices:

    “[Q]uienes aqui alguna vez pensaron en volver a hacer Vinos “bebibles” ahora no tienen otra que copiar o imitar lo que hoy ensalsan”.

    Ahí creo que difiero y no difiero. Difiero porque siempre “hay de otra”. El libre albedrío de las narices que nos enseñaban en el colegio de curas al que fuí tiene que servir para algo. El que vaya a hacer vino de verdad, ostensiblemente, no dejará de hacerlo porque el Spec le dé tantos puntos y nombre “Vino del Siglo” a esta o aquella tecnoporquería (Se oye la musiquita de suspenso en el fondo: ¿Cuántos mensajes iracundos de elaboradores aspiracionales o fans de la tecnovaina recibiré esta vez?).

    Mirándolo desde otro ángulo, si un elaborador está tan pendiente de lo que manda la crítica, probablemente no esté muy pendiente de la realidad de su vino. En ese caso, ¿para qué molestarnos con lo que hace, si su orden de prioridades anda por donde anda?

    Ah, y “honor”. ‘Tá buena ésa…:-)

    M.

  • Ricardo Chávez // Noviembre 19, 2008 a 2:52 pm

    Hola Manuel,
    Hoy ya es otro día pero con los mismos 31º grados de ayer en Santiago eso si.

    Tu párrafo final está muy bueno y me quedo con él:
    “Mirándolo desde otro ángulo, si un elaborador está tan pendiente de lo que manda la crítica, probablemente no esté muy pendiente de la realidad de su vino. En ese caso, ¿para qué molestarnos con lo que hace, si su orden de prioridades anda por donde anda?”
    Totalmente cierto, si veo al Melchor de hoy cada vez más cerca del codiciado Nº1 del ranking pero cada vez más alejándose de un Maipo.

    El cantinfleo del terroir, aquí nunca fue, y por eso nos ganamos un Oscar a la mejor actuación. Yo seguiré perseverando en premiar con mis modestas compras a vinos que no necesariamente son tan expuestos, famosillos ni sobrepuntuados pero si reconocidos (no solo por mi) como placenteros y acordes a su precio.

    Salud!

  • Felipe Méndez // Noviembre 20, 2008 a 2:51 pm

    No estoy de acuerdo con lo del “Libre albedrío” que esgrimes, Manuel.

    Lo que pasa es que es cierto en teoría pero es mentira en realidad. En Chile NO existe tal libre albedrío. ¿Cómo puede existir, si el accionista es uno, el gerente general otro, el gerente de exportaciones otro, el consultor otro y el enólogo otro? ¿A quién le rindes cuentas? ¿A tu libre albedrío? No pues: a las ventas, a la caja de fin de mes!

    De modo que este “reconocimiento” sí me parece una muy mala noticia para -siquiera- la posibilidad de existencia de vino real en Chile. Tú lo sabes mejor que yo: los puntitos comenzaron a moldear el cómo se hace un vino en Rioja (y Mendoza, Toscana y tantos otros lugares) de un modo que dejó muy poco lugar al libre albedrío. Y en Chile tal proceso es, ha sido y será mucho más radical que en Rioja o que en cualquier otra parte, dada la estricta carencia local de tradición, la insondable ignorancia general del país acerca de vino, y la adherencia irrestricta de cualquier inversor al modelo en boga de que “más es mejor”.

    Hace poco rato, un amigo bloguero de acá, Coco Peralta, que trabaja en el negocio del comercio de vino en Chile, nos contaba que ya hoy se acabaron las existencias de Clos 2005 en Santiago, a precios ridículos. ¿Qué mensaje deja eso a cualquiera que quiera hacer o beber fuera de la enomoda?

    Y la cosa se hace más lamentable aún cuando el periodista de vinos más conocido del país nos dice que “no dramaticemos”, y hace gala de exquisita mirada panorámica cuando resuelve con un preclaro “Si no te gusta Clos Apalta o su estilo, no lo bebes”.

    Como si hubiera otro estilo.

  • Manuel Camblor // Noviembre 21, 2008 a 6:56 am

    Felipe,

    Creo que te confundes… El vino corporativo, que es el de la situación que describes, precluye por su propia naturaleza cualquier posibilidad de “libre albedrío” por parte de (a) la naturaleza misma y (b) el vitivinicultor. En ese sistema no hay un “elaborador” propiamente dicho, trabajando de acuerdo a lo que le dan suelo, clima, vides, etc., sino un equipo negociando las decisiones de elaboración entre sí para preestablecer unos lineamientos de producto que deben lograrse a toda costa.

    En pocas palabras, eso no es vino de verdad.

    M.

  • Concha // Abril 14, 2009 a 10:16 pm

    Hola, qué tal?. Soy española y residente en Chile por 5 años. Estudio en la Escuela de Sommeliers de Chile desde hace 2 años. Por favor, no os metais con lo sommeliers. Somos profesionales del servicio del vino y nuestra unica intención, al menos en mi caso, es servir el vino como debe ser, sin goteos ni etiquetas manchadas. Es cierto que en esto del vino cada vez hay más negocio y menos poesia. Los chilenos no hacen malos vinos, lo que ocurre es que andan en la franja mundial del bueno, bonito y barato y cuando un gurú les dice que su vino es bueno y les dan altos puntajes en revistas especializadas, se les hace el culo coca cola y se empiezan a creer que son la leche cuando en verdad tienen mucho que aprender. Obviamente este mundo es una cuestión de gustos y ahi no hay nada que hacer. Pero os digo que estoy empezando a conocer el mundo del vino chileno y ahi cosas muy interesantes.
    Encantada de leeros, un fuerte abrazo.
    Concha

  • Concha // Abril 14, 2009 a 10:19 pm

    Perdón, donde dije “ahi cosas interesantes” se me escapó la ortorgrafia por la diferencia horaria. Evidentemente quise decir “hay cosas interesantes..bla,bla,bla
    Saludos
    Concha

  • Manuel Camblor // Abril 15, 2009 a 5:57 am

    Hola Concha, bienvenida por estos rumbos.

    Siempre he valorado yo la labor de un sumiler de verdad, en términos curatoriales y de supervisión del servicio del vino. Cuento con unos cuantos sumilleres “de alto calibre” entre mis amigos y admiro lo que hacen en cuanto a crear, mover y alimentar inventarios de vinos interesantes y mantener a raya a personal que a veces exhibe las más curiosas tendencias atavísticas. Vamos, y a;gunos saben bonitos trucos como abrirte una botella de champaña con sable o utilizar tenazas de oporto…:-)

    Pero el inicio de esta entrega o va dedicado a los sumilleres, sino al consumidor en la atmósfera informal de la casa, donde es de esperarse que se manche una que otra etiqueta en la bebienda diaria. Me parecía sintomático de la atmósfera de pretenciosidad que ha venido viviendo el mundo del vino en la última década que aquel lector mío estuviese tan preocupado por las etiquetas manchadas de botellas caidas en casa, donde mucha ceremonia no hay. Digamos que tenía el asunto matices del “affreux petit bourgeois” queriendo hacerse más santo que santo para demostrar su estátus.

    Nada que ver, insisto, con la loable labor del verdadero sumiller profesional, necesaria para hacer especial una experiencia que sí debe ser especial, la de una comida en un buen restaurante.

    Yo todavía no acabo de encontrar esas “cosas interesantes” de Chile. Creo que voy a tener que acercarme allá, pues en el mercado de exportación la cosa está más bien patética…

    De nuevo, bienvenida.

    M.

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