Interrumpimos lo que me traía entre manos, que era contarles de mis recientes vacacioncitas en Nueva York, para devolvernos un momento a la cruda realidad de Santo Domingo y, acto seguido, catapultarnos descaradamente a Absurdilandia, la patria del marketing del vino…
Pues la familia Camblor entera ha estado malita últimamente. Julián estuvo hospitalizado con un problemita pulmonar y experimentó una recaida poco después de salir. Sabina andaba con algo similar, aunque mucho menos intenso. Josie había estado en lo mismo. Y el lunes tras el viaje a Nueva York sucumbí yo. Dijo el médico que lo mío podía ser un poco más serio, siendo diabético, y que de no cuidármelo mucho podía devenir en pulmonía, asma, o no sé qué más. Es que mi médico es increiblemente alarmista. Me mandó un coctelito de pastillas y a nebulizarme tres veces al día durante el resto de mi vida natura; O algo así. Haciendo el caso que hago, me metí los antibióticos y me he nebulizado con albuterol un par de veces, pero al ver que la tos va desapareciendo, pues, como que opto por quedarme au naturel. Algunos podrán hacerse una idea de lo pachucho que andaba si me recuerdan hace cuatro años en Haro, Bilbao y Madrid. Así mismito de jodido.
Se nos ocurrió a Josie y a mi una idea muy a lo Thomas Mann este pasado fin de semana, que fue largarnos a la playa con los niños a respirar aire de mar (lo de “tomar las aguas” y los ”aires” de montaña o mar siempre lo he asociado con Mann, vaya usted a saber…) , por lo de la sal, el yodo, etc., y su efecto benéfico en las vías respiratorias. Par de días en La Romana, cómodos, descansando. Creo que nos sentaron bien.
Pues, ahí lo de la camiseta…
Aunque nací y crecí en el Caribe, jamás he sido playero. He sido frecuentemente criticado por aparecerme a la orilla del mar completamente vestido de negro. No tengo ni gracia ni, dicho sea de paso, el físico, para andarme exhibiendo en bañador: El efecto, cuando me atrevo a tales menesteres, es como de una especie de Fester Addams forzadamente vacacional. O sea que es algo que evito. Cuando caigo, por una razón u otra, me veo rarísimo, pues mi atuendo resulta harto forzado. Alguna camiseta irónica con shorts que tienden a ser—¡sorprais!—negros. Así, los modelitos de la foto:
Los más observadores entre ustedes habrán notado la figura que aparece en la camiseta que llevo puesta, sobre horrendo fondo amarillo pollito. La foto, de carácter cuasipolicial, hace ver bastante mal a un individuo que no parece ser mal tipo. Guarda un raro parecido, si nos vamos a poner honestos, a aquel famoso retrato carcelario de Lee Harvey Oswald.
Sí, es Alvaro Palacios.
La pregunta del millón es qué carajos hago yo con una camiseta que lleva semejante retrato encima.
Pues no sé si se fijaron arriba en lo de lmis playeras “camisetas irónicas” Tiendo a ser buen cliente de entidades como ésta (la camiseta de “Thorn Industries” es mi favorita, seguida por la no menos brillante de “HAL 9000 Logic Memory Systems” y la de “Polymer Records”). La de Palacios la compré en un sitio neoyorquino que admiro, aunque debo decir que, si se toman en serio el mensaje que le imprimieron al dorso, tendré que revisar mi opinión un tanto.
Esta con Alvaro Palacios es una adición reciente a la línea de camisetas-manifiesto ideada por Paul Grieco para vender en Terroir, un bar de vinos hipercool del que les he hablado ya. Bueno, “un bar de vinos hipercool” hasta que al genial Mr. Grieco se le fue el santo al cielo y se puso a incluir a Palacios, gran símbolo del “vino pijo” donde los haya, en el olimpo terroirístico de los grandes rebeldes de la vitivinicultura en décadas recientes. Vamos, que Bartolo Mascarello o Manfred Prüm no los discutiría nunca. Caen muy bien en un sitio de estética punkesca donde se celebra un cierto espíritu entre lo auténticamente anárquico y lo anárquicamente auténtico. Pero, ¿Alvaro Palacios? ¡Por favooooooor con un bombón de chocolate encima!
Nada; una nueva pasa a formar parte de mi colección, que ya se hace extensa. Porque solamente puede tomarse esto como nos tomamos el logo de “Thorn Industries”. Aunque en ese prestigioso resort en el que estábamos medio que me esperaba encontrarme a algún “fan” palaciego que quisiera ponerse a hablar conmigo de vinos trofeo… He pensado en darle una mutiladita, o ejercitar mi vena artística y darle a esta particular camiseta amarilla una “alteradita discursiva”. Se aceptan las sugerencias del respetable sobre lo que deba tachar o agregar y el color de rotulador indeleble en que deba hacerlo.
Por cierto, hablando de “terroir“, esa bonita playa que ven en el fondo y cuyos aires tan bien nos sentaron a todos los Camblor, es artificial.
Anoche fue mi última dosis de antibióticos. a ver si para la próxima puedo volverles a hablar de vino.