Justo cuando piensas que el mundo del vino ha llegado al nadir de la barbarie hortera, te salen con esta vaina.
La historia, proveniente de Decanter, cuenta que ya hay por lo menos un comprador, cuya identidad no me sorprende en lo absoluto.
Algo que se les ha olvidado apuntar a los reporteros es que estos barriles X-Blend de Radoux, forrados en cuero caro y con tapón de cristal de Swarovski, viene a entregártelos uno de estos a la puerta de la bodega…
Anoten ahí los orgullosos bodegueros, sinceros productores de vinos ultrasuperpremium, que la frontera la han movío.



