Esto lo dedico a todo el que ha tenido que trabajar en una tienda, o algún otro negocio en el que haya que poner musiquita de navidad para “ambientar”. Mi despacho queda en un punto en el que es inevitable que entre constantemente algún “Jingle Bells”, o la del insufrible tamborilero del ro-po-pom-pom de #@$^%&… En fin, que las bocinas de mi computadora están activas tratando de aislarme de esas insoportables melodías. Tengo unos cuantos playlists en iTunes que me ayudan a mantener la cordura y en varios de ellos figura prominentemente lo nuevo de Nikka Costa (el álbum se llama Pebble to a Pearl).
La primera vez que ví a esta excepcional cantante—cuya voz y actitud la ponen en la categoría de una verdadera fuerza de la naturaleza—fue al lado de Prince en aquel DVD de Live at the Aladdin, Las Vegas donde está la versión de “Pop Life” que tanto gusta a mi hijito Julián. Pero me voy por la tangente… Que Nikka Costa hace en ese concierto, acompañada por Prince y su banda, una versión de su canción (de Nikka, digo) “Push and Pull” que nunca dejará de ponerme los pelos de punta. Ahí me enamoré perdidamente.
Lo que no sé es si me convence esta onda de vuelta a los sonidos de Motown y el soul de los sesentas y setentas que se traen muchos artistas hoy por hoy. En Amy Winehouse se me convirtió rápidamente en una farsa. Con Nikka Costa (o, para los efectos, con Raphael Saadiq, cuyo excelente tema “100-Yard Dash” participa del mismo feeling) ya puedo apreciar a una intérprete mucho más auténtica y musicalmente diestra intentando algo similar y, repito, difiero mi juicio. No estoy convencido. Será cuestión de oirla mil veces más, porque el disco está bueno, y llegar a una conclusión sobre si lo de “retro” está o no está.
Mientras tanto, el primer sencillo de Pebble to a Pearl (y bueno, el escote):
Deliciosa canción. Lo único que no acabo de comprender es la función de la parte superior del vestido. Total, casi se la podía quitar…
Igual la pregunta no es qué hacía con Prince en el concierto, si no qué hacía Prince con ella
(ya sabes, por chinchar)
Un abrazo y Felices Navidades para los cuatro.