La otra botella

Desde el Caribe: ¡El Botellazo 2008! (2)

Diciembre 26, 2008 · 3 comentarios

¡Está caliente la cosa en el auditorio! Chicas, por favor, lo del perreo está un poco pasadito,  ¡que esto es un blog familiar!

Como les iba diciendo, este 2008 ha sido un añito muy peculiar, repleto de episodios que parecen cosa de película. Retomando nuestros Premios El Botellazo™ 2008, es hora de reconocer a alguien muy, pero que muy merecedor, un auténtico héroe de este mundo del vino tan terriblemente vápido y venal que nos ocupa. Así, el Botellazo™ “En Mágnum” 2008 al heroismo jodedor en el mundo del vino se lo doy a…

¡Robin Goldstein, por perpetrar el más delicioso engaño mediático de los últimos tiempos! Goldstein sometió la “carta de vinos” de un restaurante ficticio a “concurso” para un Wine Spectator Award of Excellence. Ojo al detalle: Restaurante ficticio. No existente. Nunca existió. Pero se ganó el premio. Gran vergüenza para la revista, controversia, etc.

No es que se requiera mucha sesera para reconocer al Wine Spectator por lo que es, pero el Sr. Goldstein se las apañó para convertir la noticia de que un Wine Spectator Award of Excellence no vale ni como papel de inodoro  en una exquisita comedia. ¡Bravo! ¡Bravísimo! ¡Requetebravo!

Y ya que estoy en el tema de grandes jugarretas, fraudes que revelan otros fraudes en el mundo del vino, etc., creo que voy a variar un poco el orden de premiación que tenía anticipado y a soltar ahora el Botellazo™ 2008 al Mejor Libro de Vino.

Como dije la vez que lo reseñé, cuando este blog todavía habitaba en lomejordelvinodetioja.com, para mí este libro fue un ejercicio en el más sabroso Schadenfreude imaginable. El goce que sentí al ver a una caterva de ricos nuevos horteras (y unos cuantos ricos viejos cuya solera no los hace menos horteras) con más billete que buen juicio engañados por un maestro falsificador/timador en The Billionaire’s Vinegar: The Mystery of the World’s Most Expensive Bottle of Wine, de Benjamin Wallace (Crown Publishers, Nueva York 2008) todavía me hace reir como una colegiala oyendo un chiste verde de boca de Jorge Porcel.

Magistral libro, de esos que agarras y no sueltas. La trama incluye el desprestigio de alguno que otro personaje que yo admirase, pero bueno, collateral damage. El mundo del vino se ha puesto como se ha puesto en gran medida por el afán ostentatorio que llevara a las “víctimas” en esta historia—y a millares de individuos como ellos, enriquecidos en una economía cuya exuberancia ahora sí podemos constatar como completamente irracional— a pagar los más descabellados precios por botellas “trofeo”. Lo más bonito de todo es que ya no puede encontrarse uno en subasta  una botella antigua de algún legendario vino sin automáticamente pensar: “Hardy Rodenstock”.

Ji, ji, jiiiiiii…

Como estoy en risitas de aire pueril, es el momento de declararles que este año voy a imitar a otras entregas de premios, al menos en cuanto a la música se refiere. El año pasado propiné un golpe de pote a un álbum cuádruple y no se habló más. Este año habrá una Canción del Año y un Otro Disco del Año. Bien podrían ser la misma cosa, aunque no necesariamente.

A la primera. Mi Canción del Año es una que me habló desde la primera vez que la escuché. El chico que la canta parecería hacedor de pop ligero, pero en realidad es un musicazo de todas todas y, encima, un compositor de cuidado. Su más reciente álbum se llama We Sing, We Dance, We Steal Things y con él suturé a un nivel inesperadamente hondo. Irresistiblemente pegajosa (ha ido a parar a todas las recopilaciones en CD hechas por DJ CamblorNO para sus amigos) y con una letra juguetonamente mordaz, el Botellazo se lo lleva “The Dynamo of Volition”,  de Jason Mraz:

“Heck is for people who believe in a gosh” es una de la docena de líneas favoritas que Mraz me ha dado en esta cancioncita. Y en lo de “líneas favoritas”, vamos con el Botellazo™ a la Cita Citable del Año. Este ha estado difícil, existiendo toda una panoplia de estupideces proferidas por personalidades del mundo del vino que merecerían el honor de un coscorrón de vidrio mío. ¿Cómo olvidar al Marqués de Griñón? (Ëspaña ha hecho los deberes en materia de equipamiento de las bodegas y formación de personas cualificadas. En elaboración de vinos estamos al nivel de otros países, pero hay que superar la etapa agraria y optar por hacer vino de calidad, aunque con costos más bajos, como los hacen los australianos.”) ¿Y el actor-bodeguero francés Gérard Depardieu? (“Puedes trabajar la tierra, puedes eliminar los herbicidas, pero siempre vas a verte obligado a tratar tu viñedo (químicamente). En Burdeos tratan los vinos hasta la muerte porque tienen los medios. Los tratamientos cuestan mucho dinero. Yo sólo uso biodinámica en Anjou porque soy pobre.”)

Indiscutiblemente, en los anales de la capullez, estas iluminaciones merecen su plaquita de honor. Pero en el 2008 sólo una declaración va a llevarse el galardón máximo, el Botellazo™. Y el ganador es… ¡Paul Pontallier, de Château Margaux! ¿Que qué dijo? Pues díganme ustedes qué les parece esto: “Somos tan afortunados con esto del calentamiento global. Miren la cantidad de grandes añadas que hemos tenido en las últimas doce o trece. Es absolutamente alucinante. “

Bueno, ahora a volver a hablar un poco de vino. Y a que me vuelvan a acusar de amiguismo. Resulta que toca el Botellazo™ a Como Deberían Ser las Cosas/División Blancos y hay un amigo mío que se va a poner contento, porque el botelleado es nada más y nada menos que el… ¡Portal del Montsant, “Sant Bru” Blanc, Montsant 2007!

Aparte de que Alfredo Arribas me merece mucho cariño, este blanco catalán vino—en la presentación de la Peñín Guide 2008— a romperme todos los preconceptos que tuviese yo sobre blancos mediterráneos españoles, En abril escribí: “Este vino trae como novedad la introducción de garnacha gris en el coupage, y ésta es una variedad de cuya existencia había leido, pero que no había tenido ocasión de probar. Esta versión del Sant Bru se presenta aún dominada por aromas de lías, pero detrás hay algo que me gusta. Resulta más ligero y vibrante que el 2006, con un sabroso centro cítrico de naranja y limón. La floralidad es más bien de madreselva. Fresco, enérgico, limpio y muy sexy. Habrá que ver como se porta de aquí a un añito, cuando se asiente un poco. Tiene muy buena persistencia y, lo más curioso, el final logra una eterealidad muy elegante, algo raro en un blanco mediterráneo”.

Lo dicho. El último blanco mediterráneo que lograra impresionarme de este modo fue el Carjcanti 2001 de Gulfi, o sea que no es chiquito lo que consigue el Sant Bru.

Hora de tomarme otra de esas pausas que refrescan antes de seguir repartiendo Botellazo™ tras Botellazo™. Estando en catalanes me acuerdo de una rapera/poetisa cubana que me tiene encantado desde hace unos meses. Telmary Díaz es otra cosa. Su voz y su flow son arrulladores, pero sin dejar de tener un cierto tono sandunguero y mordaz. Su genial álbum A diario contiene una canción en la que intervienen esos tesoros catalanes que son Ojos de Brujo. Aquí tienen “Sueño brujo”, de Telmary con Ojos de Brujo. No se me vayan, que falta lo mejor todavía…

(En breve vuelven los Premios El Botellazo™ 2008)

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Desde el Caribe: ¡El Botellazo 2008! (1)

Diciembre 26, 2008 · 8 comentarios

Algo me dijo Joan Gómez Pallarés sobre la “Noche de San Esteban”. Inexperto como soy en el santoral, confío en él y les doy a todos la bienvenida a esta noche de San Esteban—bueno, “noche” es relativo, pues ahora mismo en la isla desde donde transmito son las once de la mañana—y, sobre todo, de los Premios El Botellazo™ 2008 a todo lo mejor y peor de este añito en vino y música. ¡A ver la fanfarria, maestro. Que se me caiga el pelo!

¿Que no tengo pelo? Pues igual, una bullita…

Antes de comenzar a propinar Botellazos™, he de explicarles como se decide quien merece uno de estos prestigiosos galardones y quien no.

Este año, tras un alud de quejas el año pasado, quise hacer una premiación más a lo tradicional. Vamos, unos Grammys en plan pobre. Sometí a los miembros de la Academia Botellera una serie de correos pidiéndoles que me sugiriesen lo que ellos, en su docta opinión, estimaban como digno de recibir un Botellazo™ en el 2008. De las sugerencias extraje las nominaciones y sometí el asunto a votación de los mismos ilustres académicos.  Luego contraté a tres tipos que me dijeron que eran de Price Waterhouse y puse en sus manos las boletas debidamente sometidas por los miembros de la Academia. Hasta ahí todo muy recto, pero entiendo que los tres individuos a cargo de la contabilidad han sido secuestrados por unas fulanas. La última vez que fueron vistos entraban en un picapollo/barra americana en las afueras de Puerto Plata. Me pidieron rescate por un maletín que dizque llevaban, pero los tiempos no están para desembolsos extraordinarios.

En fin, que los Botellazos™ 2008 son como los del año anterior, enteramente medalaganarios. Y a quien no le vaya eso, pues, que nos haga el favor a todos y no venga acá a fastidiar la paciencia pidiéndome “objetividad” y similares leches. ¿Que quién me creo yo para andar dando estos premios? Pues eso, yo.

Y hablando de mí, nuestro primer Botellazo™ de este momento que no se sabe si es noche o día, sale en una categoría muy especial para mí. Con el consentimiento de los profesionales de la salud mental que me tratan, les propongo la categoría Vino Que Más Contribuyó a la Salud Mental de Camblor en el 2008/División Blancos.

El ganador aquí no puede ser otro. Lo digo con sentimiento. Es un vino con el cual he establecido una relación muy íntima. Cuando me mudé de Nueva York a Santo Domingo veía mi panorama vínico muy negro. De verdad que me deprimí. Pero en una, de compras por ahí, lo ví y fue un rayo de luz en las tinieblas. No puedo menos que felicitar a El Catador, la firma que lo importa a Santo Domingo, por importarlo. Y no puedo menos que lamentar cuando me dicen que quizás dejen de importarlo, aunque yo haya hecho mi parte comprando una buena decena de cajitas en el tiempo que llevo aquí.

Es un blanco limpio, impecablemente estructurado,  auténtico, preciso en sus aromas y sabores, pero con una personalidad mercurial que provoca que estos aromas y sabores se manifiesten diferentemente con cada botella (de tapón de rosca) que abro. No sé qué me haré si no traen la próxima añada.

Pero bueno, ese objeto de intimidad que se lleva el primer Botellazo™ 2008 es ¡el Georg Breuer, Riesling “Charm”,  Rheingau 2005!

Ya que estamos en el tema del vino como herramienta siquiátrica, el Botellazo™ al Vino Que Más Contribuyó a la Salud Mental de Camblor en el 2008/División Tintos es para un vino de cuya elaboración está a cargo alguien que me cae muy requetebién.

Lo digo para aclarar lo poco que me importa el que esta edición de los Premios El Botellazo™ sea acusada de “amiguismos” y vainas así. Es lo bueno de unos premios enteramente medalaganarios, ¿no? Pues el Vino Que Más Contribuyó a la Salud Mental de Camblor en el 2008/División Tintos es nada más y nada menos que ¡el La Rioja Alta, “Gran Reserva 904″, Rioja 1995!

Es que lo tienen en unos cuantos buenos restaurantes de la capital dominicana y me ha hecho felices una buena docena de comidas. Es un gran rioja clásico donde los haya, que hace un año, cuando lo probé por vez primera,  no me impresionaba. Pero los meses han sido generosos con él y aproximadamente desde septiembre se ha convertido en una belleza, sedoso, profundo y elegantísimo, pero con la estructura para envejecer bellamente. Como es el primer 904 en salir al mercado desde que mi apreciado Julio Sáenz es enólogo de la bodega, pues, a ver Julio, trae acá la testa y recibe tu bien merecido Botellazo™ (de paso, también la gente de Almacenes Continente, que importan los vinos de La Rioja Alta, S.A. a República Dominicana, han de compartir el golpe de este premio, porque sin ellos…)

Hablando de clásicos, nuestro primer interludio musical viene por parte de un grupo que es para mí precisamente eso. Desde que oí por primera vez a “Rock Lobster” cuando era un chiquillo allá en los ochentas tempranos hasta su más nuevo álbum, Funplex, The B-52s han sido potentísimos motores de mi espíritu lúdico. No nos fallan con esto, de ese último disco, “Deviant Ingredient”:

“I am a fully eroticized being…” Como dicen en esta tierra adoptiva de mi infancia y mi madurez: Yatúsaaaabeeeeeee…

Un categoría que no vino a tener su ganador sino hasta la semana pasada fue la del Espumante del Año. Pero en la reciente cata de champañas del nuevo grupo de cata que tenemos en Santo Domingo, de repente, todo quedó claro. ¡El Botellazo™ no podía ser más que para el Bollinger, Brut “Vieilles Vignes Françaises”, Champagne 1999! Y los que imaginaban que una de las grandes marcas de Champaña jamás podría ganarse un Botellazo™, pues, ¡a rec0ger los cachos de vidrio roto del piso! Bollinger demuestra como se hacen bien las cosas a este nivel  y que no todo es “lujo industrial” en plan LVMH.

Un premio que casi tiene la obligación de salirnos a continuación es el Botellazo™ al Generozo del Año. Ya, ya, sé que se imaginan cual es el vino en cuestión y no los culpo. Obvio era que abotelleado como un árbitro de fútbol  sin suerte en esta categoría sería ese supertrozo de vinazo que me presentó mi querido Jesús Barquín en Nueva York hará casi un par de meses, ¡el Equipo Navazos, La Bota de Manzanilla Pasada No. 10, Sanlúcar de Barrameda NV!

No recuerdo si este premio lo dí el año pasado. Lo que dije de este magnífico vino, que para mi sienta la nueva pauta de lo que debe ser una manzanilla pasada, no hace falta repetirlo. Si la categoría no existía en los Premios El Botellazo™, el Equipo Navazos hizo necesario inventarla.

Es mi intención que cada edición de los Premios El Botellazo™ se desborde de música nueva e interesante para ponerlo a uno a mover el esqueleto mientras espera cada sucesiva concusión craneana a los diversos galardonados. Buena cancioncita a ese efecto es ésta del nuevo disco de Michael Franti & Spearhead, producido por los siempre geniales Sly and Robbie. Antes de tomarnos una pausita, los dejo con algo rico. “Say Hey!” Porque hoy La otra botella está de bum-bum…

(Continuará bien pronto)

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