Desde el Caribe: ¡El Botellazo 2008! (3)

¡Aquí estamos de nuevo! Y hay que decir algo sobre lo guapa que está la concurrencia en esta sensacional gala anual de los Premios El Botellazo™. A esa chica guapa que nos leía hace un momento y se mov’ia en su asiento al ritmo de Michael Franti (difícil no hacerlo): Que te sienta tan bien el pijama blanco… Y a los señores que nos leen trajeados, igual, aunque bien podrían soltarse la corbata.

En fin, que la siguiente categoría es una que siempre toca cerquita de mi corazón. Bueno, como todas, de formas distintas, pero ya ustedes saben.

Hace veinte años, cuando yo era apenas un chaval en segundo año de universidad, me mordió la singular bestiola ésa que transmite la enochaladura. Fue en ese momento cuando pasé de ser un mero “consumidor promedio” a convertirme en esta cosa voraz que soy ahora, constantemente tan ávido de una buena copa como de veinte buenas lecturas y cuarenta buenas pláticas sobre vino.

Hace veinte años, picado por el antedicho bichito, una cosa que me creía fielmente era aquel sonsonete de “La Promesa de California©”. De Napa, de Sonoma, de Costa Central… Vivía encontrándome sorprendentes vinos de cabernet sauvignon, pinot noir, chardonnay, zinfandel, petite sirah y todo lo demás que se le ocurría cultivar a una población de vinateros que yo imaginaba como pioneros del oeste. Los vinos eran sumamente originales,  muy sabrosos y tenían estructura para hacer todo lo que se supone que haga un gran vino a través de los años. Yo no vacilaba en compararlos con lo mejor que conocía del mundo en mi breve experiencia, particularmente porque quedaban bastante más cómodos a mi presupuesto de estudiante que muchos burdeos y borgoñas.

Pero luego vino Robert Parker. Vino el Wine Spectator. Vino la “moda del vino”. Vinieron los megamillonarios nuevecitos a poner bodegas como símbolos de estatus. Vinieron los puntos, los premios, las ínfulas, la necesidad de  ser más ‘de lujo’ que el vecino, o sea, más hipertrófico, más ostentoso, más extraido, con más madera. Vinieron las supercorporaciones, los ejecutivos de marketing, los tecnólogos “mejoradores”. Vinieron los “vinos de culto”.  Vinieron los tiempos en que poner una bodega en Napa ya era sólo asequible de billonario para arriba. Vinieron los tiempos en que hacer vino requería “media training” y poner una bodeguita era poner una atracción más en la perversa disneylandia del vino californiano. Vino el momento en que cualquier hijo de vecino, dados sus costos de operación, representación y mercadeo, se sentía obligado a clavarte ochenta dólares por botella de su primera añada de alquitrán endulcorado con madera y puntuado con 95 por el “crítico” de turno.

A todas luces, se jodió aquello.

O bueno, se jodió para los de nosotros que nos interesamos en el vino y no en los mitos y el marketing.

Lo bonito es que toda situación así pare rebeldes, incluso a veces entre gente que ha jugado dentro del mismo sistema. Sucumben a la salutaria tentación, cuando se cementa un status quo, de tirar pa’otro lao y romper el paradigma establecido, lo que equivale, si el paradigma se ha establecido artificial o forzosamente, a devolver las cosas a su puesto.  Tal es el caso del ganador de nuestro Botellazo™ 2008 en la categoría Como Deberían Ser las Cosas/División Tintos. La etiqueta habla por sí sola…

La primera vez que probé este vino, aún no tenía nombre, pero era objeto de montones de rumores. Yo escribí lo siguiente: “Este es un vino del que se ha hablado bastante últimamente en círculos selectos de la enochaladura alternativa. Mike Dashe lo elaboró de forma completamente natural. De fruta vendimiada en un punto óptimo de madurez mucho más realista que lo que se estila bajo los preceptos vitícolas dominantes hoy día en California. Levaduras ambientales. Nada de trucos. Su crianza ocurrió en Füder de roble neutral. Obviamente, el establishment crítico de nuestros tiempos lo consideraría insuficiente, probablemente hasta inaceptable. Pero la concurrencia a mi fiesta de cumpleaños estaba encantada… ¡Si tan sólo hubiera más zinfandel así! SFJoe nos lo sirvió a ciegas y la mayor parte de los primeros en catarlo pensaron que se trataba de alguna brillantemente suculenta cuvée de gamay de floralidad bellamente acentuada. Pero no… De plano se presenta un tanto sauvage y automáticamente te dice que aquí todo es de verdad, sin manipulaciones “mejorantes” ni correcciones. Bayas purísimas, dulces y limplias. Regaliz, aceite de rosas, arbusto, cereza, piedras, jengibre en conserva, violetas y sorbete de fresa. Fresco, jugoso y perfectamente equilibrado en boca. Largo y reverberante. Verdaderamente delicioso. Te invita a beber y, dada la rareza que es comparado a casi cualquier otro producto contempráneo de su variedad de uva, te invita sobre todo a pensar. ¡Bravísimo, Mike!”

Otra botella bebida en Nueva York luego, cuando ya el vino tenía nombre, fue igual de deliciosa y es lo que me lleva a pegarle este Botellazo™ a ¡Mike Dashe y su Dashe Cellars, Zinfandel “L’Enfant Terrible”,  McFadden Farm, Potter Valley, California 2007! Para los que sigan fastidiando con lo del amiguismo conspiratorio, pueden ver a Mike aquí. Alguna que otra copa he compartido en su compañía y es un tipo que me cae muy simpático.

Como todo conecta y utilicé la palabra sauvage en la nota reciclada de arriba, ahora una intervención musical que también tiene lo suyo de sauvage y de gustosa. El disco de Babyshambles del que sale “French Dog Blues” será del 2007, pero salió después de la primera entrega de los Premios El Botellazo™,  oséase que, siendo esta gala enteramente medalaganaria, cualifica para que yo haga lo que me dé la gana y la incluya. Además, si Juanes ha participado en los Grammys latinos con el mismo disco durante una década completa, aquí que tire la primera piedra el que se haya puesto el protector de pudenda… ¿Que no ha sido el mismo disco el de Juanes? Pues necesito pruebas científicas de ello. En fin, ¡que aquí está Babyshambles, hijo de The Libertines y nieto de The Clash!

Sí, todo conecta. Dije sauvage y el último premio fue a un vino completamente natural. El orden de la entrega de estos Premios El Botellazo™ se va sugiriendo solito y resulta que ahora viene perfectamente al caso el Botellazo™ al Blog de Vino del Año/División España y Latinoamérica.

Aunque se me ha olvidado el nombre del restaurante donde ocurrió, recuerdo como si hubiese sido anoche una cena en Madrid con Laureano Serres  hace varios años. Laureano condujo esa tarde desde su rincón de Cataluña hasta Madrid sólo para conocerme. Comimos y bebimos muy bien. Los vinos fueron un Cornas de Clape y un Clos Rougeard, pero sobre todo un soberbio rancio de 1975 elaborado por el padre de Laureano. Ese vino era elemental, real, conmovedor. Era de los que se te quedan con hitos en la conciencia. Laureano y yo conversamos mucho sobre las virtudes de ese vino y de retomar la esencia de la tierra.

Hoy día Laureano Serres es, al menos como yo lo veo, el más vocal practicante y defensor del vino natural en España. Lo considero un amigo y—un momento, por favor, en lo que me quito los zapatos y se los tiro por la cabeza al mamerro aquel del fondo, que volvió a gritar que si “amiguitos” y “favoritismo.” Pero… ¡Diablos! ¡Se agachó más rápido que Bush!

Bueno, a seguir con lo que tenía entre manos. Que la labor de Laureano se extiende a un blog que me encanta, simplemente titulado Vinos naturales. Apasionado, idealista, pero sobre todo honesto, no puedo imaginar a un bloguero y un blog más merecedores de este Botellazo™. La preciosa imagen de la derecha, por cierto, se la he birlado a Vinos naturales para tentarlos a que, si no han descubierto el blog y aprendido de las vivencias y el ideario de Laureano, lo hagan ya (disculpas por la amistosa vulneración de derechos de autor, que espero compensar con cualquier interés en el sitio que mis palabras generen).

Ahora toca dar un Botellazo™ muy especial, en una categoría nueva. Es el Trofeo Especial Y No Estaba Muerto, No, No a Vinos de los Que No Se Esperaba y Dieron.

Este galardón lo merece cualquier vino que en mi vivencia anual me haya dejado positivamente a-l-u-c-i-n-a-d-o al presentarse no meramente vivo cuando se le creía difunto, sin extraordinariamente vivaz, elegante y en su franca plenitud. Y el ganador del primer Y No Estaba Muerto, No, No es…

¡El Bodegas Julián Chivite, “Colección 125″ Gran Reserva, Navarra 1988!

Recordarán como, en una crónica de hace un par de meses les conté que una botella de este vino aportada a una bebienda por mi gran amigo El Verdadero Jay Miller pareció difunta durante su primera hora de abierta y luego cobró vida. Dije yo, maravillado:  “El vino había dado un giro dramático. Donde había demasiada madera, ahora aparecían agua de rosas y una carnosidad melonesca. La fruta se decide a salir al frente y está vivísima, se apodera del escenario y revela que la madera era un mero accesorio. Impresionante cambio.”

El atorrante que ahora mismo intenta vender mis zapatos en eBay (todavía no puedo creer que le fallé a semejante cabezón ninotesco) vuelve a acusarme de crímenes inmencionables contra el honor, la rectitud y la imparcialidad porque dizque alguna vez me vió bebiendo en la misma mesa que el encargado de exportación de Chivite. ¡Es que no se acaba nunca este j’accuse que se trae, les digo!

Nos vamos a otra pausa anticomercial y los dejamos, ya que vulneramos lo de poner sólo música de este año, con un clásico de The Brand New Heavies, que siempre me hacen vibrar. A ver si logro recuperar los zapatos. Va y necesito volver a tirarlos luego. Debiera alguien inventarse calzado en forma de bumerán…

(Sí, esto sigue… Es un buen momento para ir al baño, o a hacer palomitas de maíz.)

9 Responses to Desde el Caribe: ¡El Botellazo 2008! (3)

  1. Collons Manel!!!

    Había escrito una respuesta para no perder la frescura del momento éste, pero, como siempre ocurre, se me borró, faltaba un campo, y eso es lo que falta siempre, pero natural, más campo natural por favor.
    Honrado y alegre por este Botellazo, y como siempre, unas palabras. Encantado de que me premie un amigo, como lo son los que me he encontrado en esto de los vinos naturales, clientes, bodegas, amigos, personas, sobre todo, personas humanas.

    Y no quiero dejar de contaros en qué me ocurre cuando me sucede algo así…habrá una antes y un después, empezaremos a seleccionar temas, habrá que buscarse una asesor de imagen…tremendo Manuel, hemos entrado en la vorágine del capital, ¿nos engullirá?; vamos a ver si ésta es la excepción de las revoluciones, y no se extingue cuando triunfa. de momento ya está amortizada con que nos hayamos conocido.

    Salut.
    PD: puedes disponer del material de nuestra web, seguro que haces buen uso de él.

  2. Lo primero, felicitar a Laureano. Aprecio su coherencia y honestidad, algo que es ya en sí mismo suficiente mérito para el premio.

    Y mira qué casualidad que de mi reciente viaje a los EUA me traje solamente dos botellas. Una es el Rocks and Gravel de Edmunds St. John. La otra es, precisamente, ¡El vino de Dashe!

    No esperaré más. Mañana mismo la abriré para formarme mi propia opinión.

    Un abrazo.

  3. Yo no tengo tanta suerte, SV! No he probado jamás este Enfant Terrible y no sé cuándo será, la verdad!
    Me quedo con Laure, sus vinos, su forma de enfocar el asunto, su autenticidad…
    Un abrazo felicitaciones para el premiado, para el premiando y para todos los consumidores de sus vinos.
    Este año te superas, Manuel, también con las pausas musicales!!!
    Joan

  4. Manuel Camblor

    Hombre, Laureano…

    ¡Y yo aquí esperando que nos dieras el “momento Roberto Benigni” de la noche y me has salido más bien Daniel Day-Lewis…:-)

    ¿Ya contrataste un publicista? Es lo primero. Mira que esto del polvo de estrellas… ¿Para cuándo las 500 botellas del ultrapremium, single-vineyard a US$500 cada? Me dijo un pajarito que pronto te estarán llamando Thomas Matthews y el de GQ.

    Y cuando llegues a esa estrat’osfera, que juegues golf con el Marqués de Griñón y te pasees por tus pagos “bio” en mocasines de Ferragamo, recuerda esto:

    http://www.youtube.com/watch?v=dMYBQeukrJk

    Je, je, jeeeee…

    Pero fuera de relajo: Gracias a ti por todos tus excelentes esfuerzos. Eres de los que me hace pensar que sí hay una ruta mejor.

    M.

  5. Manuel Camblor

    SV,

    Sabía que te pondrías contento, porque seguro que aún no te había vencido la curiosidad. El trabajo de Mike en este vino es algo admirable por su discreción y por lo maravilloso que le otorgó la naturaleza. A ver, invítate a Joan a que se dé el salto desde Barcelona y así no se queda con la curiosidad…

    M.

  6. Manuel Camblor

    Joan,

    Lo de las pausas musicales no he sido yo, ha sido el año. Te digo que en el momento en que pensaba que la música ya se había ido por el mismísimo inodoro que la cultura del vino, de repente en el 2008 salieron muchísimos álbumes buenísimos. Es francamente alentador. Aquí una lista comprensiva de TODOS los que estaban en consideración para el Botellazo(TM):

    Of Montreal: “Skeletal Lamping”
    Solomon Burke: “Like a Fire”
    Willie Nelson & Wynton Marsalis: “Two Men with the Blues”
    Taj Mahal; “Maestro”
    The Sea and Cake: “Car Alarm”
    Raphael Saadiq: “The Way I See It”
    Paul Weller: “22 Dreams”
    Dr. John & The Lower 911: “The Town That Care Forgot”
    Ojos de Brujo: “Techari Live”
    Q-Tip: “The Renaissance”
    Jason Mraz: “We Sing, We Dance, We Steal Things”
    Tristan Prettyman: “Hello x”
    Alejandro Escovedo: “Real Animal”
    Jorge Drexler: “Cara B”
    AM: ‘The Soul Variations”
    The Ting Tings: “We Started Nothing”

    Puedo pensar en veinte justificaciones para preferir uno o ninguno…:-)

    M.

  7. Joan sabe que está invitado a que de el salto para este y los vinos que quiera :-)

    Abrazos.

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