Pzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzztttt. Iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. Pzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzpffffffffffff. Iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. Ekete ekete ekete. ¡Coño, se fue la luz de nuevo! ¿Que no? Ah, pérate’… Ekete ekete ekete: Pzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzztttt.
Interrumpimos esta transmisión en indirecto para traerles este mensaje de servicio público:
El mensaje de arriba va orientado especialmente, aunque no lo diga de forma explícita, a la industria del vino. Ya saben, hay que lograr que la gente joven beba más vino. Y baile como el muchacho en la escena a 00:25 de comenzado el clip.
Lo que me pone delante el tan esperado próximo Botellazo™ de la noche.
La categoría es Personalidad del Año. Esta “Personalidad” (es con mayúscula, fíjense) no puede ser cualquiera de esos “hijos de vecino” de los que tanto hablamos. No. Se trata de alguien capaz de provocar el tipo de movimiento tectónico que logra transformaciones radicales en esa absurda comedia de gestos que es la “cultura del vino” como la conocemos hoy.
Me ha dado trabajo encontrarle, pero al final… Tomando una pauta medio extraña establecida por la revista Time en su edición de “Person of the Year” hace un par de años (pusieron un espejito en la portada; se suponía que la “Persona del Año” fuese el propio lector como agente de cambio social, o lo que fuera), yo me tomo la libertad de abrir la categoría a algo más allá de un solo individuo. La Personalidad del Año que recibe el Botellazo™ 2008 ha obrado poderosamente para que los amantes del vino tomemos conciencia de lo que verdaderamente hay. Esa conciencia quizás logre que nos percatemos de como deben ser las cosas, que logremos visualizar el disfrute del vino mismo, no de la comemierdería marquista/puntista/ostentatoria.
Así que el Botellazo™ 2008 a la Personalidad del Año es de…
(Gran fanfarria en el teatro)
¡La puta crisis!
Celebrémosla. Quizás sea el golpe con el que aprendemos donde queda la pared. Y no nos la pegamos de nuevo.
Todo conecta. Hay que seguir con ese tema. Resulta que tuve yo una pequeña crisis a la hora de elegir el ganador del Botellazo™ al Disco del Año. El 2008 se ha portado muy bien en cuanto a música. En consideración estaban trabajos como el soberbio 22 Dreams de Paul Weller, el vibrante y simpático We Sing, We Dance, We Steal Things de Jason Mraz, el fenomenal The Renaissance de Q-Tip, el irresistiblemente sexy Hello x de la bella y dulce Tristan Prettyman, el emocionante y completísimo Maestro del gran Taj Mahal, el polimorfamente perverso e hiperteatral Skeletal Lamping de Of Montréal, el ardientemente profundo Like a Fire de Solomon Burke… Muchos. Muy variados. Ya se imaginan. Una labor inmensa e intensa.
Al final he decidido no dar un Botellazo™ a uno solo de todos esos discos que tanto me han cautivado. Como estos premios son enteramente medalaganarios, creo oportuno premiar a un disco que sí tengo claro que es el peor que compré. Así, sorpréndanse, pónganse furiosos, ríanse, o lo que sea, ante el Antidisco del Año, que es…
¡Dos pajaros de un tiro, de Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina!
Ya sé, ya sé, suena a sacrilegio, particularmente de parte de un individuo que le puso Sabina a su hija honrando a uno de los protagonistas de esta debacle, la cual hace suya de forma definitiva aquella sentencia que se ha vuelto un cliché: “A bad idea, poorly executed“.
No que me parezca mala la idea de Sabina en concierto. O Serrat. A ambos los he admirado siempre. Incluso la idea de un concierto a duo hubiese podido funcionar, si se manejaba de otra forma. Pero ponerlos a ambos en escena con una orquesta en plan Las Vegas (piensen metales rimbombantes, melosas coristas y cuanto floreo baboso de piano hay) a ejecutar un programa más digno de Christian Castro y Luis Miguel que de dos cantautores de tal magnitud resulta imperdonablemente caricaturesco—no, perdón, esperpéntico. A veces Sabina canta a Serrat y otras es vice versa (perdón por el juego de palabras), pero sin aportar nada en particular a las piezas originales. Al final ambos intérpretes sólo suenan cansados y forzados.
Intenté escuchar el álbum una decena de veces, pero me deprimía. No podía imaginar que peculiar noción comercial llevó a dos poetas de los de verdad a hacer esto. Al final dejé el disco tirado fuera de mi despacho un día. Alguien se lo llevaría, pues a los pocos minutos ya no estaba. Gracias.
Por lo de despejar un poco el ambiente tras un Botellazo™ que me apena bastante (Sabina, por favor, nunca más así…), algo de uno de los que se seguirán peleando ad infinitum por ser mi Disco del Año. Q-Tip, “Gettin’ Up”:
Ya me siento mejor… Vamos ahora a la categoría del Blog del Año/División Internacional. De calle se lleva el Botellazo™ alguien que ha hecho, a mi ver, más que nadie por exponer las tonterías, corrupciones y descaros de la industria actual del vino. Me refiero a Franco Ziliani. Este señor ha dado impresionante caña este año, primero con el asunto Brunellopoli, que fue de los primeros y el más incisivo en cubrir. Segundo con su puesta a parir de Thomas Matthews, editor ejecutivo de la ya bastante vapuleada Wine Spectator. Por ello, ¡un Botellazo™ bien dado a Franco Ziliani y Vino al vino, uno de los imprescindibles!
Pasamos ahora a una categoría del Botellazo™ que resultará controvertida para algunos y para otros más clara que el agua. En cubano, a lo que ahora premiaremos, se le llama picuencia. En dominicano se le llama más ambiguamente chopería. Los españoles tienen un vocablo que me gusta más por su aspereza, su dureza y lo directo que pega: horterada. El Botellazo™ a la Horterada Vínica del Año es para…
¡La nueva barrica X-Blend de Radoux! Recubierta en cuero caro y con tapón de cristal de Swarovski, esta barrica se superlujo es sólo para quienes tienen que ser los más-más de los más… Felicitamos por el galardón no sólo al imaginativo tonelero, sino a todos los que han adquirido de estas barricas para en éllas criar sus “vinos”—que los hay.
Otro importante Botellazo™, esta vez a algo verdaderamente noble, es el que corresponde al Ave Fénix de la Cultura del Vino en el 2008. A principios de año, mi sitio favorito para discutir con amigos de vino fue objeto de un ataque terrorista y murió una tristísima muerte. Me refiero al hackeo (y saqueo, pues le tumbaron la base de datos) de la genial Wine Therapy. Pues de las cenizas de aquel magnífico foro ha surgido ahora uno que recoge a todos los informadísimos y animados participantes del desaparecido, sumándoles gente nueva, reanimando así el mejor lugar del universo para el debate machopedántico de todo lo que a vino se refiere. Ese maravilloso Ave Fénix es…
Otra pausa se avecina. La última de este show. Antes, otra intervención musical. Creo que se me quedó en la lista de todos los discos buenos que me confunden este año el genialmente retro The Way I See It de Raphael Saadiq—una vuelta a los tiempos de Motown y Stax que de verdad convence, que va más allá de la moda… De ese excelente álbum, aquí tienen “Love That Girl…” O bueno, no, que nos han jodío el “embedding” y resulta que no se ve nada cuando uno hace clic en este video. A ver si del mismo disco podemos con “100-Yard Dash”
(No se vayan, que aún falta lo mejor en la conclusión de los Premios El Botellazo™ 2008. En breve retorna la fiesta…)
Me tienes enganchado a la retransimisión de la gala (casi) en directo. Para el próximo año habrás de buscar un formato más cercano a la alfombra roja y el showbusiness… algo así como Arsenio Hall redivivo presentando a The Palacios y todos con la camiseta del bar de vinos de NYC que comentasta hace unos cuantos posts.
Una apreciación: El ‘embedding’ del último vídeo no parece funcionar muy allá…
Saludos,
Jose
Bueno, Jose, como notar’as, el problema con la canción de Raphael Saadiq pude arreglarlo ayer por la tarde, cambiándola por otra. La suerte es que ese álbum está bueno entero, o sea que trabajo no me dió.
Ahora, revisando comentarios, me doy cuenta de enlaces faltantes y cosas así que tendré que ir arreglando sobre la marcha. Ya sabes, uno graba en directo y luego vienen los “overdubs”.
M.