Es reventao esto de una entrega de premios blogueada en semidirecto… De repente se te funde un enlace a un video en YouTube y te das cuenta de que no tienes zapatos que tirarle por la cabeza al encargado técnico porque ya se los tiraste a un cabez”on atorrante que andaba acusándote de vainas. O te das cuenta de que no tienes encargado técnico. En fin, que aquí estamos de nuevo para presentarles la gloriosa conclusión de estos Premios El Botellazo™ 2008 de La otra botella.
Es hora de propinar uno de los Botellazos™ más importantes de la velada, al Blanco del Año. Sigo con lo de que todo conecta. Y es que es verdad. Fíjense ustedes que con lo de encontrar el Blanco del Año me pasó algo muy similar a lo que me pasó con los discos. Había tantos, particularmente alemanes y del 2007, que no podía decidirme. Incluso pensé hasta meterle el Botellazo™ a la añada 2007 en el Mosela, pero luego se me antojó que eso era impracticable y, encima, injusto.
Tuve que hurgar entre mis notas publicadas y entre los cuadernos de apuntes aún por transcribir. Tuve que mirar la pantalla de la computadora como un idiota durante horas muertas hasta que al fin dí con el ganador. Se trata de un vino que pude probar tres veces este año y que me dejó igual de impresionado en las tres ocasiones. Redefinía una casta, un estilo de vino y, para no quedarse corto ni de casualidad, hasta el carácter de su añada. Es un vino con mucho feeling y mucha clase. Un vino con originalidad y autenticidad. Un vino que me encantó. Y además, es un vino que no creo que nadie se espere. Pero bueno, allá va. El Botellazo™ para el Blanco del Año es del…
¡Azienda Agricola Stanislao Radikon, “Jakot”, Venezia-Giulia 2003!
Ya les avisé que se sorprenderían. Es que me gustó de veras. Fíjense lo que dije de él aquí. Y luego aquí. Con este vino Radikon logra llevar el friulano, una variedad a la que yo nunca hice particular caso, a niveles insospechados antes. Y como ésta es una premiación enteramente medalaganaria, Botellazo™ dado, ni rediós lo quita.
Todo conecta. Sí señor. Y no puedo dejar pasar este momento para recordar y celebrar a mi querido amigo Joe Dressner, el importador de Radikon a Estados Unidos. En este último mes, Joe anunció al mundo que tenía un tumor cerebral y ahora está sometiéndose a tratamiento para el cáncer que lo aqueja. Muy para la consternación de algunos—en especial Felipe Méndez—y Joe siendo el tipo de relajo que siempre ha sido, decidió narrarnos de forma jocosa todas sus peripecias en la lucha contra esta terrible enfermedad en un blog titulado The Amazing Misadventures of Captain Tumor Man. A Joe le rejode la paciencia que la gente le diga que “reza por él”. En eso nos parecemos mucho. Como yo no rezo ni sé rezar, no lo importunaría jamás con semejante bobería. Lo que no quita que piense mucho en él y le dedique un Botellazo™ no dirigido a la cabeza, de esos tipo “Lifetime Achievement Award” como el que le dieron en los Oscares a Ennio Morricone.
Pareceré un disco rayado, pero es que todo conecta, carajo. Se los digo. Absolutamente todo. Cuando condenaba el disco de Serrat y Sabina iba a decir que semejante mamarracho por parte de estos dos grandes autores españoles hubiese sido equivalente a que en López de Heredia de repente se les ocurriera hacer una spoofulística cuvée argentino-mediterráneo-riojana en colaboración, digamos, con Michel Rolland y algún otro superstar internacional. quizás Alvaro Palacios. Aberración, horror, etc. Pero me parecía demasiado retorcida la imagen, así que la dejé en el piso del cuarto de edición. Hasta ahora, que me sale de repente porque voy a propinar el Botellazo™ al Tinto del Año.
Pero antes del Botellazo™, otro momento musical para ustedes. Como han aparecido tantos amigos en este evento, me parece muy apropiada la intervención del gran Alejandro Escovedo—uno de cuyos méritos es ser el tío de la incomparable Sheila E—junto a un amigo suyo que todos reconocerán. Aquí tienen “Always a Friend”:
En el verano escribí sobre el ganador del Botellazo™ al Tinto del Año lo siguiente:
“[A]lguno está diciéndose en este momento “¡Ya viene este jodido otra vez con el Tondonia! ¿Es que no encuentra otro vino bueno?” Y yo estaré consciente de que López de Heredia, para mí la cúspide absoluta del vino de Rioja hoy por hoy, me da más de bueno que nadie en esa región. Sorry por todos los otros. Muchos de ellos hacían buen vino en otros tiempos y ahora hacen cosas entre lo inocuo y lo absolutamente ofensivo. López de Heredia, en cambio, se las arregla para siempre apasionarme, aún con vinos que creo conocer íntimamente.
“O sea que a los que se cansan de leerme mencionándolos, a joder a fastidiar a otro, por favor…
“Regio setenta y tres. Elegantísimo. Complejo. Infinitamente bebible. Los aromas entran y salen como personajes de teatro al escenario: Cuero antiguo, violetas, té verde, carne curada, humo, alcanfor, incienso, cantera, frambuesa negra, tomillo seco, naranja rubí… Todo eso tiene su reflejo en el paladar, pero en realidad lo que me mata es ese paso de boca tan sedoso, tan gentilmente elocuente. Bajo la suavidad hay, sin embargo, mucho músculo. Tremenda estructura. Largo, aún con mucho de fruta fresca que se acentúa al final con un toquecito de salinidad.”
Luego pude beber este magnífico vino dos veces más y las impresiones fueron, si se puede, aún mejores. Ya ven, queda entre amigos la cosa cuando declaro que el Botellazo™ es para el… ¡R. López de Heredia, “Viña Tondonia” Gran Reserva, Rioja 1973!
No puedo dejar de recordarles que el único criterio fijo que tengo para el Blanco y el Tinto del Año es que aún estén razonablemente disponibles en el mercado internacional. El que uno pueda aún hacerse de una botella de este Tondonia 73 es de esas cosas que me llenan de sonrisas.
Y que se haga tradición de los Premios El Botellazo™ rememorar todos esos momentos inolvidables con vino que he presenciado yo este año. Con más sonrisas recuerdo…
El mágnum de Vega Sicilia “Unico” 1968 en mi fiesta de cumpleaños, corchado…
La maravillosa secuencia de pomerols de 1966 que se sirvieron a continuación esa misma noche, haciéndonos olvidar la tragedia…
Como mis amigos neoyorquinos descubrieron el Cepas Vellas 2006 de Do Ferreiro cuando les llevé una botella y quedaron enamorados…
Ausone 1971 con SFJoe en Landmarc…
Vega Sicilia 1960 cortesía de Izzy en aquella noche en que, por casualidad, SFJoe cumplía años y estaba con nosotros. Coincidencialmente, SFJoe nació en el 60…
La renovación de mi ojo derecho… Todo el vino que bebimos en la semana en que eso ocurrió. Zeni, Rossara, Trentino 2007. Un descubrimiento. El Zinfandel 1987 de Caymus. El Cabernet 1977 de Mondavi…
El Chablis “Rosette” 2006 de Alice & Olivier De Moor, en casa en Santo Domingo…
El “Verano del riesling”en Terroir, Nueva York…
Château Latour 1971 con los amigos en Kori, Nueva York. As always, thanks, Victor…
El Viña Ardanza 1973 más tarde esa misma noche, en casa de SFJoe, confirmando que en el 73 La Rioja Alta no pudo equivocarse…
Los vinos del Equipo Navazos junto a Jesús Barquín en el Grand Sichuan de Chelsea…
Josie en Trestle on Tenth, cautivada por aquel bello Trousseau 2006 de Jacques Puffeney…
Nuestro nuevo grupo de cata en Santo Domingo, que va adquiriendo fuerzas y avivando cada vez más nuestro entusiasmo…
Pero sobre todo, aquel grito de independencia que me llevó a independizar mi blog y darle a La otra botella su propio dominio.
Sí, eso me parece un punto importante y, a la vez, un apropiado cierre para estos Premios El Botellazo™. Es que allá a principios de septiembre se veía a La otra botella moribunda. Yo no tenía ganas de nada. Sin embargo, gracias a las sugerencias de algunos buenos amigos lo que hice fue emigrar a una nueva casa, mía enteramente. Ahí me esperaban mis energías y, por suerte, ahí vinieron ustedes, los amigos que ahora me honran leyéndome. ¡Porque mira que me tienen paciencia!
Hora ya de cerrar el chiringuito para irme a despedir el año. Esperando que esta maratónica entrega haya sido de su agrado, a todos ustedes, amigos, les deseo lo mejor en el 2009 que viene.
Estimado Manuel:
Es un agrado y un placer nuevamente escribir con un pequeno comentario acerca de vinos, como siempre lo he dicho, te leo concienzudamente y trato de extraer lo mejor siempre y poder tener una mayor referencia en mi vida loca y apasionada por el vino.
Al leer los premios del botellazo, hice una comparacion con los premios del ano pasado, y me hubiese gustado que incluyeras un premio como fue “como deben hacerse las cosas – vinos de america” y recuerdo que el ganador fue el bonito “Cavas de weinert cosecha 2000″ entonces este ano no he visto ese premio, asi que me gustaria saber cual fue tu opinion acerca de los vinos de america, tanto en lo bueno como en lo no tan bueno.
Aprovecho la ocasion para desearte a ti, a tu familia y a todos una feliz ano 2009.
Un abrazo.
Hola Sebastián,
Hasta donde yo tngo entendido, California aún queda en América. A menos que bajo Bush se haya convertido en “Amerika” y la que es con “c” sea otra cosa…:-)
La distinción “Viejo Mundo/Nuevo Mundo” o “Europa/América” que muchas veces tengo que oir desde que vivo aquí en Santo Domingo y que me resulta bastante tonta, pues en ambos lados del Atlántico y en el Pacífico se hacen las mismas estupideces en cuanto a vino hoy día, es una cuya huella quise eliminar de estos premios. Por eso sencillamente llevé el “Como deben ser las cosas” a un blanco y un tinto, sin importar la procedencia. Es que la inteligencia, la imaginación y el buen hacer, igual que sus opuestos, la imbecilidad, el cinismo y la chapuza, a la larga no tiene gentilicio.
Aparte, es que no me ha tocado probar nada que ni remotamente me haga vibrar proveniente de Sudamérica u Oceanía. Mentiría y comprometería mi integridad si meramente forzase un producto del que no apruebo al 100% para llenar una categoría. O sea que Sudamérica este año se quedó. Le hago la eterna pregunta de Janet Jackson: “What have you done for me lately?” y no me dice nada.
Muchas felicidades a ti y los tuyos también y gracias por asistir a esta premiación enteramente medalaganaria.
M.
Entendido Manuel, y si, para ser mas exactos, me quise referir a los vinos de sudamerica, Argentina, Chile o Uruguay, y bueno como tu dices muchas cosas de este mundo no tienen gentilicio.
Un abrazo fuerte y que este 2009 sea de mucho vino y del bueno !!!.
Sebastian
Este año te has superado con este despliegue de medios pesa a la p?t*… ah no, que aquí no hay censor, decía yo pese a la puta crisis.
No obstante no puedo por menos que expresar mi decepción, pues en todo sarao vínico que se precie ha de mencionarse y galardonar a los puntales de la revolución vinícola patria (¿qué patria? ¡eso es lo de menos!). Estoy hablando de, entre otros muchos, de Miguel, de Gregorio, Palacios, últimamente Raúl Pérez… mijito, si no se nombran y nominan un sarao no está completo. No sé, tan decepcionado como que en los interludios musicales no haya habido sitio para Tokyo Hotel }:-)
Oooops… disculpad la interrupción pero suena mi móvil… hmmm… un tal Will E. Devil…. algo querrá decirme…
Saludos,
Jose
Sebastián,
Pensándolo bien, quizás debí incorporar una nueva categoría este año, pues viviendo donde vivo, hay un fenómeno con el que me encuentro a cada rato. La llamaría Un par de cuvées chilenas y argentinas “de lujo” me hicieron arquear la ceja de forma verdaderamente pintoresca por venderse a precios escandalosos y ser básicamente merloticos de cinco pesos (aunque no fueran merlot y costaran veinte veces eso). Pero con la zurra que les metí a Serrat, Sabina y los de la barrica forrada en cuero, como que no estaba yo para más negatividad.
Aparte, Weinert no tiene distribución en Santo Domingo…:-)
Muchas felicidades en el nuevo año, amigo.
M.
Es que el Botellazo (TM) a la Peor Foto de una Superestrella del Vino en una Camiseta Amarilla se lo dimos a Alvaro Palacios en una ceremonia previa, como hacen con los óscares y los grammys de las categorías que menos molan… En eso de las camisteas, la lucha fue dura entre Manfred Prüm y Mr. Palacios. Pero al final se dió.
Y pasó que quería lograr una reunión del legendario combo Los Manolos para que nos cantaran en vivo a la hora de presentar aquello del Chivite Colección 88, pero no funcionó.
Es complicado esto de las entregas de premios. El año que viene te pondré como asistente, para que veas…
M.
Jod..!! 5 sesiones! Te estaba leyendo y me estaba viniendo a la cabeza si eras el nuevo Billy Crystal en el Teatro Kodak de LA y sus interminables galas. Espero que no

Enhorabuena a todos los premiados en todas las secciones. Menos mal que Laureano no ha entrado cual Almodovar y el santoral
El momento Boss&Escovedo es bien rico, así como el de Jason Mraz que suena a menudo por aquí por cortesía de DJ CamblorNO.
Un saludo
Leñe Iñaki, no te quejes que tú has llegado al final… a poco va y lo compras ya editado en DVD en el kiosko más cercano
PP
Saludos
Jose
Rectifico yo mismo un error. Iñaki me pidió que borrase un comentario suyo que seguía a este último tuyo, Jose, y estaba por duplicado y yo fuí y me los cargué los dos. Es que me han cambiado el software de WordPress y es un error fácil de cometer. De todos modos, me tomo la libertad de colgar uno de los textos del Iñaki.
Iñaki dixit:
“Jose, si no me quejo. Pues tal y como están los kioskos hubiera sido una compra mucho más provechosa…

Hoy ojeaba portadas de distintos magacines vitícolas y al final lo mejor sigue siendo el Hola!. A mi lo de la piel de la Preysler…es algo que me llama más la atención. Se conserva mejor que cualquier vino y ya debe tener tropecientos no sé cuantos años. Hablaré con ella para ver si es despalillada, si ha fermentado con uva entera, o de qué terruño procede
Perdona Manuel que nos desviamos del tema…”
Es que me gustan las cosas completas…
M.
No te preocupes Manuel, que hay confianza y además me había dado tiempo a leerlo antes del coscorrón wordpressiano.
Saludos,
Jose
Llegué hace un par de meses buscando CRÍTICA que me salvara de la pobreza vitivinicoliteraria que hay en Chile… pero no sabia del buen oído que tienes Manuel!!! eso sí que es degustar con los 5 sentidos!
Gracias, E. Yo, desde jovencito, lo de “música, mujeres y vino” siempre me lo tomé muy en serio, con los términos como cruciales el uno para el otro…
Feliz 2009
M.
Cinco entregas, una detracito de la otra, con interludios musicales, citas, raccontos, elipsis y disgresiones…
Una obra, Manuel!
Felicitaciones y que el 2009 la crisis nos pille confesados…
Me pongo mi sombrero de detective duro, pero noble y digo:
“Sólo cumplía con mi deber, Felipe”.
Y eso que creo que daba como para tres entradas más, pues al final eliminé un chorro de categorías del affaire principal.
Me alegro que te haya gustado. Muy feliz 2009 a ti y a los tuyos, amigo.
M.
Esposo, voy por la quinta y echando hacia atrás. Pero me gusta mucho lo que leo. Eres divertido.
Ese Radikon, ¿lo probé contigo? Me suena a algo que probamos en el bareto del payaso en Venecia…
Cuchucientos años juntos y es hoy que mi mujer se da cuenta de que soy “divertido”. ¿No te digoooo?
No, el payaso veneciano en cuestión no tenía nada de Radikon. Revisando mis notas, bebimos Radikon en Corte Sconta, pero fue el ribolla, que era una uva en la que estaba muy interesado en aquel tiempo. De todas formas, buena memoria, porque al menos un vino de Radikon en ese viaje ocurrió en un lugar donde me clavaron una cuenta astronómica.
M.
Impresionante el último diálogo, da cuenta del poder de este medio de comunicación. I promesi sposi se comunican a través del blog. Debe ser un caso único, hasta donde yo sé, y es bonito ver cómo Josie está actova ene sto. Mi santa no tiene ni tiempo de leer mis posts…
Ribolla gialla, a mí me ha interesado también esta variedad. La última que probé fue un 2006 de Gradis’ciutta:
http://www.gradisciutta.com/grad_it/html/ribolla_gialla.html
Me gustó, aunque no como para echar campanas al vuelo.
Saludos!
Joan
Joan,
No, si resulta que hasta nos estamos conociendo mi esposa y yo a través del blog. Es una experiencia valiosa el que te digan, tras haberte vuelto viejo al lado de una persona, lo “divertido” que eres. No, si es que me hinché de felicidad…}:-)
La Ribolla es una variedad curiosa. Muchos vinos que ni fu ni fa. Pero a veces da cosas mágicas. Todavía me estoy acordando de la última botella del 2004 de Movia que abrí en Nueva York, que estaba entrando en un momento fenomenal, sobre todo a una hora de abierta.
M.
Ah, por cierto, que el episodio al que Josie y yo aludimos arriba ocurrió en Venecia en una taberna de vinos llamada La Mascaretta. Fuimos a una cenita ligera. Pedimos una botella de un ribolla eslavo y vino a nuestra mesa un señor pintorescamente vestido y discursivamente exuberante (de ahí lo de “payaso”, porque tenía un aire gabymilikifofesco). Resultó ser el propietario y nos embarcamos en una extensa conversación sobre los vinos de la región. Me habló de su concepto de barras de vinos como “enoiteche” y me ofreció una copia de un libro suyo. Luego comenzó a sacar vinos por su propia cuenta, sin que yo los pidiera, y a ofrecerme degustaciones, pidiéndome que le contara, en mi italiano cubanoide y chapurreado, lo que pensaba.
Al final de la noche pedí la cuenta y cuál no sería mi sorpresa cuando ví que me habían incluido absolutamente TODO lo consumido en la mesa. No me consta, pero puede que hasta me hayan cobrado lo que se bebió el propietario y el libro que yo creía que me había regalado, porque la factura vino a hacer ciento y pico de euros largos.
Salí del sitio con un cierto mal sabor de boca, sintiéndome timado. Pero bueno, fue una experiencia que contar.
M.
Mi último… ah!, sí, también mi primer Ribolla Gialla fue hace apenas unos diítas, en mi 4º aniversario. El Anfora 2001 de Gravner. Aunque al comienzo estaba cerradito y más parecía un Semillón chileno de los ochenta (cuando aún no campeaban la Chardonnay y la Sauvignon Blanc por acá, y no existía la crioextracción ni el inox)), al rato de decanter comenzó a abrirse una miríada de delicados aromas, con el frío bajó la perepción de alcohol, y la boca de intensos pero suaves taninos se convirtió en una ligera mole (es eso posible?) de sabores que no sólo parecían venir de otra parte, sino de otro tiempo. Una be-lle-za.
Pues comenzaste en el tope con la ribolla, Felipe.
Me da curiosidad lo de los sémillons chilenos de los ochentas, no habiendo probado ninguno. Lo que sí probé mucho fueron sémillons australianos de esa época, vinos muy particulares que requerían buen tiempo para dar de sí.
Ahora bien, ¿en qué se te parecen específicamente un Anfora de Gravner y uno de esos sémillons chilenos? ¿Había maceración con el hollejo? ¿Es alguna cualidad oxidativa?
M.