Esta entrada va por unas cuantas razones.
(1) Me dice el contador que he colgado 49 y, amante de los números redondos que soy, quería que La otra botella cumpliese la cincuentena en este tan especial 2008, año de su reinicio.
(2) Me dicen algunos amigos que si colgué cinco entradas de los Premios El Botellazo™, como si esto fuese algo exagerado dentro de mis estándares. Pues cinco fueron las entradas que me llevó el año pasado esto del Botellazo™ en lomejordelvinoderioja.com. Quería colgar unas cuantas “Bonus Beats”, por lo de no ser menos.
(3) Unas cuantas categorías que me parecían perfectamente dignas para Botellazos™ se quedaron fuera del espectáculo principal. Cosas de la autoedición. Pero de todos modos, el golpe se lo merecen quienes fueron considerados. No quería dejarlos olvidados.
Así, les invito a un After Party de los Premios El Botellazo™ 2008 donde conocerán lo que se quedó, pero no se quedó.
Un par de categorías no las incorporé al gran evento porque podrían hacerme ver ensañado con ciertos elementos sudamericanos. Veamos el metraje…
Justo después de lanzar los fuegos artificiales, me fui a casa y abrí una botella de algo que tenía en la neverita de vinos, pendiente de prueba desde hacía varios días.
Había pensado adjudicar un Botellazo™ Especial 13, Rue del Percebe—3ro. Izquierda a Estrategias Ilógicas en el Mundo del Vino a los programas de vino por copas en los restaurantes de Nueva York, pero luego vacilé. Ya había escrito bastante sobre el tema.
Puse a dormir la categoría hasta después de los premios, fue lo que pasó. Pero esa botella que abrí, creyendo terminada la entrega, me la despertó inmediatamente.
El vino en cuestión era un Achaval-Ferrer, “Quimera”, Mendoza, Argentina 2006, que creo que es el “segundo” o “tercer” vino de esa bodega. La botella fue parte de un regalo navideño que se me pegó. Estaba consciente de su precio, casi US$60, por lo que agradecí debidamente el detalle. Pero vamos, quizás en ocasiones futuras pediré a quienes me regalen generosamente que mejor hagan una obra de caridad con el dinero.
Mi nota honesta sobre este “Quimera”: Huele a bizcocho relleno de mermelada indeterminada, especie de pan con timba genérico. Luego se van definiendo cerezas y un dejecito de violetas entre la vainilla pastelera. En boca, a pesar de su 14% de alcohol, resulta ligero de cuerpo y pasa fácil. De hecho, mi problema viene precisamente por lo fácil que pasa. No se queda en lo absoluto. Es un vino sencillito, goloso, como un merlot californiano que te sirven en un vuelo de American Airlines. A decir verdad, dentro de su tipo no me desagrada. El régimen de madera es relativamente moderado.
Se trata, según declara la sumamente explicativa contraetiqueta, de una cuvée de “34% malbec de vides viejas en Mendoza, 32% merlot de Tupungato, 22% cabernet sauvignon de Medrano y 12% cabernet franc de Tupungato”. Ahí se agrava el problema original, pues la falta de verdadero carácter, de complejidad y agarre caen en lo insultantemente trivial.
Podrá alguien venir a alegar que se trata de un vino joven, que requiere tiempo para dar lo mejor de sí, que sencillamente lo pillo en un mal momento. Y yo replicaré que no me importa. Si lo que quiero es una cuvée de variedades bordelesas, pues, aún en esa meca de los precios de extorsión que es Burdeos encuentro cosas que me dan mucho más por la mitad de la tarifa de admisión a este argentinito.
Todo esto se me hizo mucho más claro aún cuando después abrí un La Rioja Alta S.A., “Viña Alberdi” Reserva, Rioja 2002. Este riojita de corte clásico te recibe con cálidos aromas de cuero, cedro, coco tostado, flores secas, piel de naranja y una frambuesa sorprendentemente viva y suculenta, particularmente considerando que no proviene de una añada muy agraciada en su tierra. Es rioja-rioja. Te lo bebes divinamente ahora, pero tiene la sustancia como para sobrevivir—y hasta evolucionar bien durante unos añitos. Por el precio del “Quimera” te compras tres botellas de esto. Considerando la crisis, hay que ser un perfecto imbécil para dudar sobre el mejor negocio.
No es mi intención vapulear únicamente a Achaval-Ferrer. No están solos ellos en lo de lanzar estos vinos sin sentido a precios con menos sentido todavía. O sea que, en una premiación extraordinaria, el Botellazo™ Especial 13, Rue del Percebe—3ro. Izquierda a Estrategias Ilógicas en el Mundo del Vino se lo llevan todos los hijos de vecino que se han venido sintiendo en el derecho de cobrar cincuenta tacos o más por “segundos vinos” que no dicen nada. Bienvenidos a la crisis, señores. Va siendo hora de que piensen en adaptarse a la realidad. Existe aquel dicho de que uno puede “votar con la billetera”. En este caso, si la situación es una causa de fuerza mayor, el voto será por el que más dé pidiendo menos.
Un momento musical que dejé a un lado porque no me parecía acertado poner en la ceremonia principal dos veces a Ojos de Brujo, fue éste:
Otro Botellazo™ no propinado en vivo—y éste sí que no me explico por qué no se dió, porque mira que es relevante—fue el de la Revista de Vino Que Ha Dado el Más Sorprendente Giro Hacia la Claridad. Este fue de calle para la norteamericana Wine & Spirits, que ha hecho muchísimo en el 2008 para dar cobertura a vinos naturales y a visiones alternativas de la industria. Dan puntos, pero espero que se les pase.
Y más: El Botellazo™ al Marketingazo del Año/División “Viene Con Queso” fue para Concha y Toro y aquella brillante iniciativa de regalarte un sacacorchos cuando compras una botella de sauvignon blanc con tapón de rosca.
Aún más: El Botellazo™ al Marketingazo del Año/División “Intolerancia a la Lactosa” no hubo quien se lo disputara a esta vaina. Si quieren que les diga una verdad que no había dicho antes, algo que forzó mi decisión a sacar mi blog de lomejordelvinoderioja.com, más allá de los problemas técnicos que había—fue el que pusieran la bobería del “estudio de los maridajes de música y vino” como historia de portada. ¿Música y vino? Pues obvio, pero las selecciones musicales de aquel farfullero “estudio” me parecían tan escogidas por un departamento de marketing adicto a estaciones de radio “light” que me hicieron sacar el látigo.
Ah, y hablando de música, el Botellazo™ al Mejor Video Musical con Referencias a Vino fue para la mujer de Robi “Draco” Rosa, “dueña” según su hit “Vino”, “de su bodega”. ¿Que qué? ¿Que la academia prohibe retroactivamente dar Botellazos™ a las cónyugues de intérpretes de canciones terribles, particularmente si no tenemos constancia de que dichas cónyugues existen? ¡Carajo, qué difícil me lo ponen! Bueno, pues, okey, dale “Rewind”. El Botellazo™ al Mejor Video Musical con Referencias a Vino fue entonces deeeeeee…
Creo que hubo también un Botellazo™ a la Mejor Prenda de Vestir con Referencia al Mundo del Vino. No estoy seguro si se lo llevó mi camiseta de Alvaro Palacios o una más indirecta que le ví a una chica en una tienda de vinos neoyorquina, que decí: “Sex Is Natural (Wine)”. En fin, que ese premio voló como mis zapatos hacia la cabeza de aquel incordio que me abucheaba por “amiguismo”. Por cierto, me cuentan que esos zapatos han sido vistos. Si alguien me quiere hacer el favor e identificarlos, son negros y del 44.
(¡Atención! La siguiente es anticipo de una “Pista Oculta” como regalo a los que adquieran a la “Caja Edición Especial DVD Blu-Ray/CD/Nintendo Wii con Panfleto de 56 Páginas Repleto de Fotos Inéditas de los Premios El Botellazo™ 2008: Camblor On Broadway!“. ¡No se la pierdan! Entrevistas con los Abotelleados, la Bitácora de The Making of… El adictivo juego detectivesco ¿Dóne #$%^&@ cayeron mis zapatos? y, so es usted de las primeras 20 personas en llamar, su propia Botella Conmemorativa para Pegar Botellazos™. Utilícela con familiares, amigos o desconocidos… ¡Es una gozada!)
Uno de los más peculiares fenómenos de la actual “cultura del vino” es la incorporación del vino como marcador de estatus, sofisticación, etc. en todo tipo de libros. Esto me ha llevado a concebir una categoría nueva en estos Botellazos™ 2008: Más Babosa Utilización del Vino en Libros y Cine. Me da un poco de cosa, porque el premio es para u libro que muy bienintencionadamente me regalasen mis padres un domingo por la mañana… Pero creo que faltaría el respeto a la fortuna que se gastaron en sobreeducarme, precisamente en el ramo de la filología y la crítica cultural, si me quedo callado.
Y el Botellazo fue para… ¡Noah Gordon y su insoportablemente improbable culebrón La bodega!
El autor de otros dramones históricos que he tenido que soplarme, incluyendo El último judío, esta vez emite lo que él llama “una carta de amor” a España y su vino. Es la historia de Josep Alvarez, el segundo hijo de una familia campesina de algún lugar del Penedès. Josep es, como segundo hijo, casi inempleable y, encima, según las tradiciones en vigencia allá por mediados del s. XIX, lo que le toca de la herencia de su padre es basicamente nada. Ante la falta e prospectos, Josep es alistado en una especie de milicia que acaba involucrada en un atentado contra Prim, o quien fuera. Se ve obligado a huir de España, etc., etc.
Cae en Languedoc, donde trabaja para un señor que (y esto es el colmo de la improbabilidad, pues digamos que para aquella época esa región no era particularmente dada a producir grandes caldos)_ le enseña a hacer “buen vino”. Josep retorna a su país y embarca en una serie de murumacas que envuelven comprarle la finca de su padre a su hermano mayor, prometiendo pagar a plazos que raras veces no cumple. Nunca queda claro de dónde saca la plata, pero el chico paga. Y, a todas luces, siempre cae parado. Es sumamente recto y su honestidad, al parecer, es lo que le lleva a triunfar. Acaba por comprarle las tierras a un vecino y casándose con una viudita que era su otra vecina. Por el camino, este hombre comienza a hacer lo que, según las descripciones de Gordo, se parece sorprendentemente a un vino catalán moderno. Da risa el avanzadísimo conocimiento ampelográfico y de gesti´øn de viñedo que tiene (es todo un Richard Smart) y el uso que hace de los nombres de las variedades que cultiva. Ah, y cada vez que hace una expansión de su masía, algo le cae en las manos que le mejora el vino. Los momentos de deus ex machina son muchos y variados. Lo único que acaba faltando es que, tras comprar algún viejo granero, se encontrara una máquina de osmosis inversa que le mejorara aún más el vino. Ah, y este caricaturesco personaje, ni corto ni perezoso, entra al mercado rapidito con un “segundo vino”.
El resumen es para que no tengan que zumbarse esto. Si lo hacen, pues, se lee rápido. Pero ésa es su única virtud.
Un Botellazo™ que tampoco llegó al gran evento, pero que no deja de tener su importancia, es el de dedicado al Limbo Bloguero. Este premio es de un blog o conjunto de blogs que ha desaparecido o quedado inactivo por razones inexplicables y que nos gustaría ver resurgir. Y el Botellazo™ fue de La conciencia del catador, de Rubén Arranz. Este joven sumiller (creo que a eso se dedica) hizo una página que era una auténtica bocanada de aire fresco muy necesaria para la región en la que se centraba, o sea, la Ribera del Duero. Rubén prometía mucho como bloguero honesto y directo y, además, su estilo literario me pareció siempre muy atractivo. Pero desde principios de agosto no cuelga nada nuevo.
(Fin del segmento oculto)
Bueno, ahora me voy a dormir. Hay champaña y bocaditos en este After Party. Disfruten ustedes con otro de los momentos musicales que se rehusan a no salir al aire: The Main Drag con “Love During Wartime”:
No, si mira que me quedan energías. Uno final, para dejarlos recibir el año con el blues, pero felices. Dos hombres. Un concierto. Incomparable. Serrat y Sabina, por favor aprendan como se hace…
Gracias a todos ustedes, que me leen aquí. Sin ustedes, esto sería palmadas con una sola mano en el aire. Les deseo todo lo mejor para el 2009.
Camblor out…



