La otra botella

After Party: De lo que se quedó y lo que no…

Diciembre 29, 2008 · 16 comentarios

Esta entrada va por unas cuantas razones.

(1) Me dice el contador que he colgado 49 y, amante de los números redondos que soy, quería que La otra botella cumpliese la cincuentena en este tan especial 2008,  año de su reinicio.

(2) Me dicen algunos amigos que si colgué cinco entradas de los Premios El Botellazo™, como si esto fuese algo exagerado dentro de mis estándares. Pues cinco fueron las entradas que me llevó el año pasado esto del Botellazo™ en lomejordelvinoderioja.com. Quería colgar unas cuantas “Bonus Beats”, por lo de no ser menos.

(3) Unas cuantas categorías que me parecían perfectamente dignas para Botellazos™ se quedaron fuera del espectáculo principal. Cosas de la autoedición. Pero de todos modos, el golpe se lo merecen quienes fueron considerados. No quería dejarlos olvidados.

Así, les invito a un After Party de los Premios El Botellazo™ 2008 donde conocerán lo que se quedó, pero no se quedó.

Un par de categorías no las incorporé al gran evento porque podrían hacerme ver ensañado con ciertos elementos sudamericanos. Veamos el metraje…

Justo después de lanzar los fuegos artificiales, me fui a casa y abrí una botella de algo que tenía en la neverita de vinos, pendiente de prueba desde hacía varios días.

Había pensado adjudicar un Botellazo™ Especial 13,  Rue del Percebe—3ro. Izquierda a Estrategias Ilógicas en el Mundo del Vino a los programas de vino por copas en los restaurantes de Nueva York, pero luego vacilé. Ya había escrito bastante sobre el tema.

Puse a dormir la categoría hasta después de los premios, fue lo que pasó. Pero esa botella que abrí, creyendo terminada la entrega, me la despertó inmediatamente.

El vino en cuestión era un Achaval-Ferrer, “Quimera”, Mendoza, Argentina 2006, que creo que es el “segundo” o “tercer” vino de esa bodega. La botella fue parte de un regalo navideño que se me pegó. Estaba consciente de su precio, casi US$60, por lo que agradecí debidamente el detalle. Pero vamos, quizás en ocasiones futuras pediré a quienes me regalen generosamente que mejor hagan una obra de caridad con el dinero.

Mi nota honesta sobre este “Quimera”: Huele a bizcocho relleno de mermelada indeterminada, especie de pan con timba genérico. Luego se van definiendo cerezas y un dejecito de violetas entre la vainilla pastelera. En boca, a pesar de su 14% de alcohol, resulta ligero de cuerpo y pasa fácil. De hecho, mi problema viene precisamente por lo fácil que pasa. No se queda en lo absoluto. Es un vino sencillito, goloso, como un merlot californiano que te sirven en un vuelo de American Airlines. A decir verdad, dentro de su tipo no me desagrada. El régimen de madera es relativamente moderado.

Se trata, según declara la sumamente explicativa contraetiqueta, de una cuvée de “34% malbec de vides viejas en Mendoza, 32% merlot de Tupungato, 22% cabernet sauvignon de Medrano y 12% cabernet franc de Tupungato”. Ahí se agrava el problema original, pues la falta de verdadero carácter, de complejidad y agarre caen en lo insultantemente trivial.

Podrá alguien venir a alegar que se trata de un vino joven, que requiere tiempo para dar lo mejor de sí, que sencillamente lo pillo en un mal momento. Y yo replicaré que no me importa. Si lo que quiero es una cuvée de variedades bordelesas, pues, aún en esa meca de los precios de extorsión que es Burdeos encuentro cosas que me dan mucho más por la mitad de la tarifa de admisión a este argentinito.

Todo esto se me hizo mucho más claro aún cuando después abrí un La Rioja Alta S.A., “Viña Alberdi” Reserva, Rioja 2002. Este riojita de corte clásico te recibe con cálidos aromas de cuero, cedro, coco tostado, flores secas, piel de naranja y una frambuesa sorprendentemente viva y suculenta, particularmente considerando que no proviene de una añada muy agraciada en su tierra. Es rioja-rioja. Te lo bebes divinamente ahora, pero tiene la sustancia como para sobrevivir—y hasta evolucionar bien durante unos añitos. Por el precio del “Quimera” te compras tres botellas de esto. Considerando la crisis, hay que ser un perfecto imbécil para dudar sobre el mejor negocio.

No es mi intención vapulear únicamente a Achaval-Ferrer. No están solos ellos en lo de lanzar estos vinos sin sentido a precios con menos sentido todavía. O sea que, en una premiación extraordinaria, el Botellazo™ Especial 13,  Rue del Percebe—3ro. Izquierda a Estrategias Ilógicas en el Mundo del Vino se lo llevan todos los hijos de vecino que se han venido sintiendo en el derecho de cobrar cincuenta tacos o más por  “segundos vinos” que no dicen nada. Bienvenidos a la crisis, señores. Va siendo hora de que piensen en adaptarse a la realidad. Existe aquel dicho de que uno puede “votar con la billetera”. En este caso, si la situación es una causa de fuerza mayor, el voto será por el que más dé pidiendo menos.

Un momento musical que dejé a un lado porque no me parecía acertado poner en la ceremonia principal dos veces a Ojos de Brujo, fue éste:

Otro Botellazo™ no propinado en vivo—y éste sí que no me explico por qué no se dió, porque mira que es relevante—fue el de la Revista de Vino Que Ha Dado el Más Sorprendente Giro Hacia la Claridad. Este fue de calle para la norteamericana Wine & Spirits, que ha hecho muchísimo en el 2008 para dar cobertura a vinos naturales y a visiones alternativas de la industria. Dan puntos, pero espero que se les pase.

Y más: El Botellazo™ al Marketingazo del Año/División “Viene Con Queso” fue para Concha y Toro y aquella brillante iniciativa de regalarte un sacacorchos cuando compras una botella de sauvignon blanc con tapón de rosca.

Aún más: El Botellazo™ al Marketingazo del Año/División “Intolerancia a la Lactosa” no hubo quien se lo disputara a esta vaina. Si quieren que les diga una verdad que no había dicho antes, algo que forzó mi decisión a sacar mi blog de lomejordelvinoderioja.com, más allá de los problemas técnicos que había—fue el que pusieran la bobería del “estudio de los maridajes de música y vino” como historia de portada. ¿Música y vino? Pues obvio, pero las selecciones musicales de aquel farfullero “estudio” me parecían tan escogidas por un departamento de marketing adicto a estaciones de radio  “light” que me hicieron sacar el látigo.

Ah, y hablando de música, el Botellazo™ al Mejor Video Musical con Referencias a Vino fue para la mujer de Robi “Draco” Rosa, “dueña” según su hit “Vino”,  “de su bodega”. ¿Que qué? ¿Que la academia prohibe retroactivamente dar Botellazos™ a las cónyugues de intérpretes de canciones terribles, particularmente si no tenemos constancia de que dichas cónyugues existen? ¡Carajo, qué difícil me lo ponen! Bueno, pues, okey, dale  “Rewind”. El Botellazo™ al Mejor Video Musical con Referencias a Vino fue entonces deeeeeee…

Creo que hubo también un Botellazo™ a la Mejor Prenda de Vestir con Referencia al Mundo del Vino. No estoy seguro si se lo llevó mi camiseta de Alvaro Palacios o una más indirecta que le ví a una chica en una tienda de vinos neoyorquina, que decí: “Sex Is Natural (Wine)”. En fin, que ese premio voló como mis zapatos hacia la cabeza de aquel incordio que me abucheaba por “amiguismo”. Por cierto, me cuentan que esos zapatos han sido vistos. Si alguien me quiere hacer el favor e identificarlos, son negros y del 44.

(¡Atención! La siguiente es anticipo de  una “Pista Oculta” como regalo a los que adquieran a la “Caja Edición Especial DVD Blu-Ray/CD/Nintendo Wii con Panfleto de 56 Páginas Repleto de Fotos Inéditas de los Premios El Botellazo™ 2008: Camblor On Broadway!“. ¡No se la pierdan! Entrevistas con los Abotelleados, la Bitácora de The Making of… El adictivo juego detectivesco ¿Dóne #$%^&@ cayeron mis zapatos? y, so es usted de las primeras 20 personas en llamar, su propia Botella Conmemorativa para Pegar Botellazos™. Utilícela con familiares, amigos o desconocidos… ¡Es una gozada!)

Uno de los más peculiares fenómenos de la actual “cultura del vino” es la incorporación del vino como marcador de estatus, sofisticación, etc. en todo tipo de libros. Esto me ha llevado a concebir una categoría nueva en estos Botellazos™ 2008: Más Babosa Utilización del Vino en Libros y Cine. Me da un poco de cosa, porque el premio es para u libro que muy bienintencionadamente me regalasen mis padres un domingo por la mañana… Pero creo que faltaría el respeto a la fortuna que se gastaron en sobreeducarme, precisamente en el ramo de la filología y la crítica cultural, si me quedo callado.

Y el Botellazo fue para… ¡Noah Gordon y su insoportablemente improbable culebrón La bodega!

El autor de otros dramones históricos que he tenido que soplarme, incluyendo El último judío, esta vez emite lo que él llama “una carta de amor” a España y su vino. Es la historia de Josep Alvarez, el segundo hijo de una familia campesina de algún lugar del Penedès. Josep es, como segundo hijo, casi inempleable y, encima, según las tradiciones en vigencia allá por mediados del s. XIX, lo que le toca de la herencia de su padre es basicamente nada. Ante la falta e prospectos, Josep es alistado en una especie de milicia que acaba involucrada en un atentado contra Prim, o quien fuera. Se ve obligado a huir de España, etc., etc.

Cae en Languedoc, donde trabaja para un señor que (y esto es el colmo de la improbabilidad, pues digamos que para aquella época esa región no era particularmente dada a producir grandes caldos)_ le enseña a hacer “buen vino”. Josep retorna a su país y embarca en una serie de murumacas que envuelven comprarle la finca de su padre a su hermano mayor, prometiendo pagar a plazos que raras veces no cumple. Nunca queda claro de dónde saca la plata, pero el chico paga. Y, a todas luces, siempre cae parado. Es sumamente recto y su honestidad, al parecer, es lo que le lleva a triunfar. Acaba por comprarle las tierras a un vecino y casándose con una viudita que era su otra vecina. Por el camino, este hombre comienza a hacer lo que, según las descripciones de Gordo, se parece sorprendentemente a un vino catalán moderno. Da risa el avanzadísimo conocimiento ampelográfico y de gesti´øn de viñedo que tiene (es todo un Richard Smart) y el uso que hace de los nombres de las variedades que cultiva. Ah, y cada vez que hace una expansión de su masía, algo le cae en las manos que le mejora el vino. Los momentos de deus ex machina son muchos y variados. Lo único que acaba faltando es que, tras comprar algún viejo granero, se encontrara una máquina de osmosis inversa que le mejorara aún más el vino. Ah, y este caricaturesco personaje, ni corto ni perezoso, entra al mercado rapidito con un “segundo vino”.

El resumen es para que no tengan que zumbarse esto. Si lo hacen, pues, se lee rápido. Pero ésa es su única virtud.

Un Botellazo™ que tampoco llegó al gran evento, pero que no deja de tener su importancia, es el de dedicado al Limbo Bloguero. Este premio es de un blog o conjunto de blogs que ha desaparecido o quedado inactivo por razones inexplicables y que nos gustaría ver resurgir. Y el Botellazo™ fue de La conciencia del catador, de Rubén Arranz. Este joven sumiller (creo que a eso se dedica) hizo una página que era una auténtica bocanada de aire fresco muy necesaria para la región en la que se centraba, o sea, la Ribera del Duero. Rubén prometía mucho como bloguero honesto y directo y, además, su estilo literario me pareció siempre muy atractivo. Pero desde principios de agosto no cuelga nada nuevo.

(Fin del segmento oculto)

Bueno, ahora me voy a dormir. Hay champaña y bocaditos en este After Party. Disfruten ustedes con otro de los momentos musicales que se rehusan a no salir al aire: The Main Drag con “Love During Wartime”:

No, si mira que me quedan energías. Uno final, para dejarlos recibir el año con el blues, pero felices. Dos hombres. Un concierto. Incomparable. Serrat y Sabina, por favor aprendan como se hace…

Gracias a todos ustedes, que me leen aquí. Sin ustedes, esto sería palmadas con una sola mano en el aire. Les deseo todo lo mejor para el 2009.

Camblor out…



Categorías: Premios El Botellazo
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16 respuestas hasta el momento ↓

  • Jose // Diciembre 29, 2008 a 5:45 pm

    ¿Negros y del 44? Disculpe usted, pero creo que habla de mis Colt…. :^P
    (es que la Navidad me pone levantisco)

    Mira que bien que hay bonustrack del El Botellazo (TM), sólo nos falta un ‘Making-off’ y ya está completo el DVD que comentaba a Iñaki en post anteriores :) ))

    Por la parte vínica. ¿Conseguirá esta crisis que vuelva la cordura a los precios? ¿conseguirá que ya no sean tan ultranecesearias las cuvées 200% roble nuevo? anda que si resulta que no eran tan necesarias cuando hace 3 días eran supervitavilísimas para noséque uvas en noséque terruñoooos… tendría la cosa bemoles (por no decir co… )… Lo que está claro es que lo que sí volveran serán las oscuras golondrinas… ;)
    Saludos,
    Jose

  • Manuel Camblor // Diciembre 30, 2008 a 7:42 am

    Jose,

    Los planes para el DVD Blu-Ray/CD/Interactivo de Nintendo Wii están en marcha. Como notarás desde tu última visita, he añadido un “teaser” con una de las “pistas ocultas” que esa Caja de Lujo trae para complacer a los “fans” del Botellazo (TM) con un nivel de acceso tras bastidores otrora insospechado.

    Disfruta este bono.

    Y estás detrás de los tiempos, amigo. Ahora lo que se va a usar si lo que quieres es hacer vino de hiperlujo que nadie tenda dinero para pagar es barricas nuevas revestidas en cuero caro y con tapón de Swarovski. Si no tienes eso, no eres nadie…

    M.

  • Jose // Diciembre 30, 2008 a 9:53 am

    Hay que epatar… ¡aunque sea a cero! :-/
    Saludos,
    Jose

  • Manuel Camblor // Diciembre 30, 2008 a 10:57 am

    Ya, hombre. Que los números rojos son de lo más monos. Hasta más divertidos que los negros.

    Pero no me dijiste nada de la Edición de Lujo DVD/CD/Wii/Libreto de 56 páginas con fotos inéditas…

    M.

  • Jose // Diciembre 30, 2008 a 4:16 pm

    Es que le ando dando vueltas al versionado de la The Botellazo – The Luxe Edition – Just for your eyes… No sé… creo que echo en falta una versión específica para Blackberry y Lingonberry… Ese chisme que todo hombre que se vista por los pies ha de tener. Si además la introducción va con banda sonora de… ¿U2? con edición adaptada de “How to dismantle an atomic…bottle” Entonces sí que nos forramos y nos podremos comprar un par de docenitas de barricas diamantinas… Ahora que lo pienso voy a ver si me pongo de fondo la cancioncilla “Diamond Dogs”

    Saludos,

    Jose

  • Manuel Camblor // Diciembre 30, 2008 a 4:36 pm

    Bueno, se me olvidó decirte que también se podrán descargar los ringtones del Botellazo (TM), de los cuales hay veintitrés, todos disponibles en ediciones limitadas y compatibles con todos los modelos Blackberry y el iPhone 3G.

    Además, a los primeros cien que llamen les regalaremos, con la compra de una Caja Edición Especial del Botellazo (TM) 2008 un set de paños menores de La Otra Botella.

    Por cierto, que yo tengo un Blackberry Bold, dicho sea de paso. Muchas de estas respuestas son compuestas desde él. Como telecomunicador intergaláctico es de lo más conveniente.

    Y U2 jamás. Tenía en mente una reunión de los hijos bastardos de The Clash, The Libertines, aunque ya no existen.

    M.

  • Jose // Diciembre 30, 2008 a 4:43 pm

    Ahí sí que me has dao… Le peor de todo mundo unificado con ringtones y teletienda. Wow! esto va arrasar el día de Reyes!!!!! Va a estar ahí luchando con el Abdominazer y las plantillas esas que adelgazan (pinrel-low-carb?)

    Por lo que The Libertines ya no existen no te preocupes, U2 tampoco. Después de The Joshua Tree fueron abducidos por un OVNI. Lo que quedó de ellos lo soltaron en Area-51 (we are here, you’re not – que salía en los Simpson-) y hala, se hincharon a sacar discos. Los verdaderos U2 están jugando al parchís con el verdadero Paul McCartney y el séptimo componente de The Beatless.

    Saludos,

    Jose

  • Manuel Camblor // Diciembre 30, 2008 a 5:01 pm

    Ejem…

    http://www.youtube.com/watch?v=ZIvEKA3ASi8

    ¿Y qué es eso del “verdadero Paul McCartney”? El único que hay es el de mentira.

    M.

  • Juan // Enero 1, 2009 a 12:49 pm

    Hola Manuel, del Alberdi 2002, ya lo había probado antes, estos suelen fallar muy poco, van por su línea, al igual que los tondonia, los de la rioja alta, cada uno son particulares, desde este pasando por el arana,( que me gusta mucho), ardanza, y los pesos pesados 934 y 890.

    Veo que la bodega, etiqueta como reserva (que es lo que al fin es), para los envios de el otro lado del charco, aquí es etiquetado como crianza, esto me ha llamado la atención conociendo yo bien Santo Domingo, espero que no te estén dando duro con el precio, al estar clasificado como reserva en etiqueta, aquí este vino ronda los 11, 13 €, botella, en bodega de “barrio”y grandes superficies como el Corte inglés.

    Un saludo y buenos deseos para este comienzo de año,

    JUAN I. LORENZO C.

  • Manuel Camblor // Enero 1, 2009 a 3:37 pm

    Juan,

    Pues parece que no nos clavan en o absoluto con el Alberdi, pues aquí el distribuidor me lo vende a aproximadamente US$20, lo que, si el precio en euros es como dices, no está nada mal.

    Nunca conocí al Alberdi como otra cosa que no fuese “Reserva”. Pasó lo mismo con ese gran tesoro perdido de la Rioja, el Muga Reserva (una lástima la desfigurada que le han dado a ese otrora excelente vino en los últimos tiempos…); de este lado del charco sólo se conoce un Reserva y resulta que en España hay Crianza.

    Cosas…

    Bueno, me voy a seguir cuidando de mi resaca. Mucha champaña anoche.

    M.

  • Jose // Enero 2, 2009 a 4:48 pm

    Témome que el que conocemos como Paul McCarteney es el mismo que hace de doble de acción en la película ‘Sra. Doubtfire’ ;)
    Saludos,
    Jose

  • Manuel Camblor // Enero 2, 2009 a 5:50 pm

    Mírate mi nuevo post. Claro, el octogenario McCartney ése que dices, pues, sí que se parece a Robin Williams travestido. Pero más viejo y pellejo.

    M.

  • javier // Enero 9, 2009 a 6:54 pm

    Hola Manuel, algunos comentariosÇ
    - He probado el Quimera una o dos veces, tal vez cosechas anteriores, y no le he encontrado su encanto (específicamente esa falta de agarre que tú bien defines). En todo caso me pareció correcto, pero no me atrae, más allá de su precio, fama u origen (RP diría: where’s the beef!)
    - El Alberdi 2002 lo probé esta semana y estuvo muy poco amigable, para mi gusto con mucho balsámico y demasiad brillo, estilo satinado diría yo. Veremos más adelante.
    - Para definirlo en tus términos, un buen deal para mi gusto sería gastar $10 más que el Alberdi (o lo mismo que el Quimera) y tomar un Ardanza 2000, que para mi está delicioso.
    - Y esto me trae al último punto, sobre la imbecilidad de no saber reconocer un buen deal sobre otro, creo que muchas veces llegamos a la conclusión que un dinero está mejor gastado en un vino que en otro, pero eso es obviamente luego de probar los dos. Pero el punto que resalto es que probar y descubrir vinos se trata en cierta medida de eso mismo, de ir probando, descubriendo y eligiendo. Y segundamente habrán tantas elecciones diferentes como personas probando vinos con sus diferentes gustos, y tal vez más aún cuando comparamos vinos con estilos tan distinguidamente diferentes como estos dos. Me pareció un poco duro de tu parte con los vinos que no te gustan ni con los paladares que no coinciden. O tal vez entendí mal. Saludos y gracias por tus escritos.

  • Manuel Camblor // Enero 10, 2009 a 7:57 am

    Hola Javier,

    Sospecho que me malinterpretas un poco. En realidad hago lo que puedo por validad los tipos de vinos que son el Alberdi y el Quimera. Del Quimera, mi nota de cata concluye:

    “Es un vino sencillito, goloso, como un merlot californiano que te sirven en un vuelo de American Airlines. A decir verdad, dentro de su tipo no me desagrada. El régimen de madera es relativamente moderado.”

    No creo que condene demasiado al vino per se en esta nota. Tampoco establezco que “no pueda gustarle a nadie”, algo que pareces atribuirme tú.

    Hasta el momento he probado por lo menos una buena docena de botellas del Alberdi 2002 (esto porque lo compramos en mi empresa como vino de la casa para ciertos eventos navideños) ytodas han salido tal y como las describo arriba. Quizás una, bebida en casa, me mostró un perfil un poquitico más angular que las otras, pero no mucho. Quizás a ti te pasó con el Alberdi 2002 lo que a mí con el Viña Cubillo 2002 que abrí acá hace un tiempo, o sea, una botella rana. Cosas que pasan.

    En realidad el propósito de este Botellazo (TM) en extra-innings era llamar la atención de los cuatro gatos que me leen a algo que ha pasado ya de ser un fenómeno a ser la norma en la industria del vino. El Quimera es un segundo vino de Achaval Ferrer. Se vende a casi US$60. El primer vino no sé a cuanto se vende, pero ya puedo imaginarme.

    Creo que confundes la gimnasia con al magnesia al llevar el argumento al plano del consumidor cuando dices que “probar y descubrir vinos se trata en cierta medida de eso mismo, de ir probando, descubriendo y eligiendo”. Eso implica una política de absoluto laissez-faire con los ofertantes, sin respetar para nada las condiciones del mercado y, sobre todo, asumiendo todo tipo de cosas sobre las posibilidades y la voluntad del consumidor para gastar dinero en vino.

    Me explico un poquito: Yo tuve una gran suerte. Comencé a meterme en serio en esto del vino en los ochentas del siglo pasado. Ya estaban en e medio Parker, el Spectator y muchas otras “instituciones del vino” de las de ahora, pero aún no tenían tanto poder para agregar valor fetiche a los vinos, ni para motivar a hordas de imitadores a “vender más caro porque el vecino vende caro”. No existía tampoco tanta información y desinformación disponible sobre vino.

    Yo me dediqué a elegir lo que me gustaba y a dejar de lado lo que no y estaba muy contento haciéndolo con mi modesto presupuesto universitario de aquel entonces. Incluso, haciendo sacrificios (cero bares y discotecas en un par de semanas para poder darme un lujito) llegué a probar burdeos de primera división, pagados de mi propio bolsillo. Claro, eso era cuando podías comprar Haut-Brion por menos de lo que cuesta hoy ese Quimera…

    Mi punto aquí es que la tarifa de la experimentación vínica se ha venido volviendo impagable. El juicio sobre un vino no es el mismo cuando pagas US$10 por él que cuando pagas US$30, y mucho menos cuando pagas US$100. El precio crea ciertas expectativas, por más blasés que nos hayamos vuelto y por más presupuesto desechable que tengamos. Paradójicamente, el conocimiento que nos lleva a tener criterio para poder verdadera y válidamente diferenciar una cosa de otra se adquiere consumiendo mucho vino. Si cuesta tanto esa adquisición de experiencia, creo que mucha gente puede verse ahuyentada por precios del orden del de ese Quimera, o tantos cabernets de Napa, o prioratos…

    En fin, que el Botellazo (TM) es una advertencia a aquellos de la industria que tengan ojos y quieran ver: Ya la gente se lo piensa un poco antes de dar el tarjetazo para comprarse una botella de US$60. Se acabó la danza de los millones y el pretender vivir como los millonarios que muchos de nosotros definitivamente no somos. El vino es y ha sido siempre para mí parte del diario vivir. Lo busco a precios realistas, Creo que cada día somos más los que así lo buscamos. Si las bodegas sencillamente entienden que el precio de su vino es US$60, pues, amén, se autorrelegarán al segmento de lujo. Y esperarán, para mover sus vinos, por el momento en que todos podamos vivir en el lujo con lo que nos ganamos (o, en ciertos casos que se están dando mucho hoy por hoy, con lo que dejamos de ganarnos).

    M.

  • javier // Enero 10, 2009 a 10:35 pm

    Manuel, discutir esto por escrito es pesado pero mientras no podemos hablarlo te digo algunas cosas, y no creo estar muy distanciado de lo que tú dices. Sobre lo de probar y descubrir me refiero siempre dentro de valores accesibles y razonablemente simlares, y sin caer en extremos. Tampoco para mí es posible ni simpático tirar el dinero para probar algo impotable. Una copa de algo feo a cualquier precio cae mal. Pero veo una sutil diferencia, es que acá uno de esos vinos vale $20 y el otro $30. En mi caso como consumidor estamos hablando de algo dentro del mismo rango. Ahora, si hablamos de $60, ya es diferente. Como tema colateral, fijate qué interesante que ese vino vale $60 donde tú dices y $30-$35 en USA. Apostaría que ese sobre-precio es ajeno a la voluntad de la bodega (y probablemente contrario), sin embargo tú dices: “Si las bodegas sencillamente entienden que el precio de su vino es US$60″. Coincido que el efecto para el consumidor es el mismo, por qué pagar $60 por algo que no los vale, pero en la crítica detallada yo haría esa salvedad, indicando de donde tal vez viene la distorsión, que probablemente no sea de la Bodega. Igualmente me podrás decir, y coincido, que hay cantidad de ejemplos de vinos que han venido costando un disparate, y que todos deseamos y esperamos que el mercado se decante.

    Sobre el Alberdi comparado al Cubillo, me leíste la mente, porque cuando tomé el Alberdi recordé tu nota sobre el Cubillo.

    Los otros temas tienen que ver con el tratamiento de imbécil a quien no reconozca el best deal en una comparación de vinos que para mí es subjetiva, y la mención del fregadero para los vinos que nos parecen intomables. Espero que un día nos crucemos en algún lado y conversemos estos y otros temas con una copa de por medio.

    Saludos.

  • Manuel Camblor // Enero 10, 2009 a 11:09 pm

    Javier,

    Tienes mucha razón. En EEUU el precio del Quimera oscila entre los US$29 y lo US$45, o sea, bastante menos de lo que te piden aquí en Santo Domingo. Podemos atribuir el diferencial en la tarifa a los intermediarios y esperar que nos den una justificación satisfactoria. Claro, no sé como nos la darán, pues si se trata de fletes, impuestos, etc., el Alberdi pagaría las mismas tasas por llegar aquí y sus precios son mucho más realistas.

    Retracto cualquier culpa que caiga sobre la bodega por lo de los US$60, aunque me atrevería a rebatir las cualificaciones del Quimera para justificar lo que se pide por él en EEUU, o sea, el rango de los US$30 y pico, promedio. Es que soy muy exigente.

    Esto abre una cajita pandoresca, porque quizás las bodegas, al ser aquellas cuyo nombre está en la etiqueta de los vinos que uno compra y bebe, a veces cargan con la culpa por los precios que te piden terceros. Vamos, que al fin y al cabo no caemos tan lejos del debate aquel de los programas de vinos por copa en los restaurantes neoyorquinos…

    M.

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