Dos cosas buenas antes de acabarse el 2008

Era la tarde del 31 de diciembre y en la ciudad de Santo Domingo había muy poco movimiento. De entenderse, pues  la poca gente que quedaba en nuestra parte de la ciudad  de seguro estaba en descanso, cargando las pilas para los festejos de la noche.

Yo admito haber descabezado alguna siestecilla. Mi pobre esposa, en cambio, tuvo que tirarse la labor de mantener entretenidos a nuestros hijos, cuya edad aún mantiene como irrelevante para ellos esas adultas responsabilidades de las fiestas de Nochevieja y el sagrado deber de fabricarse una resaca monumental para el primero de enero.

La fiesta en casa de mi hermano no comenzaría hasta después de las diez y media, o sea que  Josie, mi suegra (que en estos días nos visita. No comment…) y yo tuvimos un ratito entre la hora de dormirse los niños y el comenzar a ponernos guapos para el evento. Decidí preparar una versión dominicanizada (pan de molde normal, porque buena suerte al que pretenda encontrar una brioche decente en esta isla) de aquellos mini croque monsieurs con gruyère y chorizo del libro Le vin et la table de Alain Sanderens. Comida ideal para “hacer zapata”.

Con estos bocaditos abrí una botella del Pol Roger, Brut Rosé, Champagne 2000. Esta última botella abierta en mi casa en el 2008 me sorprendió. No la esperaba tan deliciosa, la verdad. Bonito color salmón con destellos rosa-de-té y violeta. Sutiles notas de hongos desecados en la nariz, bajo aromas de pan tostado, cerezas en crema, sándalo, cardamomo, pulpa de naranja y flores blancas. Me recuerda—quizás no extrañamente por los elementos ya mencionados—a la colonia de Creed que uso todos los días, “Green Irish Tweed”. Cosas de la vida… Cremoso en boca, voluptuoso y con vivos sabores de cereza y flan de limón sobre tonos ahumados y minerales. Una champaña compleja  que pide comida. Largo y elegante. Muy bien logrado. Tengo que salir a buscar más antes que desaparezca del mercado.

Lo bonito es que este rosado representa una especie de “retorno” de Pol Roger a mi confianza tras varios desencantos con botellas adquiridas acá. Particularmente el Brut 1998 me había resultado extraño, fofo, dulzón y sin gracia, descriptores  sumamente poco característico antes en mis descripciones de vinos de Pol Roger. Todavía no logro comprender lo que pasó con ese 98. Pero nada, que el rosado 2000 compensa de sobra.

Igual compensa, en otro ámbito y por un fallo a mucho mayor plazo, uno de los regalos de Navidad que me autohice. Yo habitualmente me compro libros, vino,  música e instrumentos musicales en las ocasiones mayores. Dejo todo lo demás a quien sienta el impulso de regalarme. Este año uno de los sets de DVD/CD que cayeron fue The Police: Certifiable, Live In Buenos Aires y puedo decir a Sting, al menos, que la caterva de discajos  infumables que lleva una década grabando está perdonada.

Los habitués de la primera versión de este blog recordarán que mis emociones mixtas con respecto a las presentaciones iniciales de la gran reunión de The Police en el 2007. A principios de los ochentas fui un fan apasionado. Me rompió el corazón cuando se separaron, aunque también entendí. Luego seguí las carreras de los integrantes por separado, particularmente la de Sting, con gran atención. Aquel experimento de pop-jazz que engendró primero a The Dream of the Blue Turtles y luego a Bring On the Night me pareció una gran cosa. Claro, las expectativas en cuanto a un reencuentro con The Police casi garantizaban no ser cumplidas. Eran demasiado.

Sin embargo, viendo el DVD de Certifiable quedé mucho más que satisfecho. Aquí tenemos a Sting, Andy Summers y Stewart Copeland, más maduros y con la sabiduría de la rueda dada en el cuarto de siglo pasado, haciendo las cosas con iguales medidas de energía renovada y sofisticación.

Injusto sería pedirles a dos cincuentones y un sesentón el tipo de vitalidad de los muchachos que eran cuando se desbandó The Police en 1983. Hoy por hoy Andy Summers tiende a parecerse a la abuela de un amigo mío (o, como dijo el autor de una reseña de este film que me leí, a un hobbit). Stewart Copeland es el mismo flaco hiperkinético, pero mucho más arrugado. Sting parece un playboy envejeciente con ese brillo que da el mucho billete (piel resplandeciente por abundante resurfacing, la estirada obligatoria, la musculatura escultural de quien tiene tiempo para hacer todo el ejercicio del mundo). Repito, imposible confundir a estos tres musicos—perdón, a estos tres musicazos, porque eso demuestran ser en este concierto—con muchachos.

Como decía antes de irme por las ramas, injusto sería pedirles la energía de hace veinte años ahora a The Police. Otro orden de energía es lo que nos dan y es inevitable apreciarlo exactamente por lo que es.

Las canciones interpretadas son viejas favoritas para medio mundo, pero los arreglos, en muchos casos, son nuevos y resaltan el virtuosismo musical del trio. No deja de sorprenderme como son capaces de crear un sonido tan pleno, tan intrincadamente complejo aún en sus momentos de mayor economía, tan provocador al oido.

Pero espérense… Que la palabra clave en ese último párrafo en realidad es “trio”. Creo que lo mejor que tiene el DVD es ver a The Police con el mismo formato que tenían cuando comenzaron (o sea, sin el tinglado de teclados y coristas, por ejemplo, de los tiempos de Synchronicity). Tal y como el trio era el formato perfecto para la energía desenfrenada de aquellos muchachos de finales de los setentas y principios de los ochentas, lo es para la energía impecablemente regulada y canalizada de estos tres veteranos. Eso no debe olvidársenos. Copeland es acojonante en su exuberancia polirrítmica. Summers es todo virtuosismo textural, lo mismo en un solo gritón que soltando armónicos como campanitas. Sting es un líder de obvia mano firme. Su ejecución es impecable al punto de hacerlo parecer frío y distante. Podemos concentrarnos en la suma de las partes igual que en el todo y salir igualmente recompensados con cada vista del concierto. De cierto modo, la tensión, la energía y la precisión que muestra The Police aquí me recuerda a un buen riesling seco austriaco con sus añitos encima. Cosas mías.

Se reunieron. No pude verlos en vivo, pero qué importa. De todos modos, a mí también se me nota una energía diferente a la que tenia hace un cuarto de siglo. El cuerpo definitivamente ha dejado de pedirme ir a meternos en ese tremendo joderse que es ir a conciertos en estadios. Ya los gentíos me ahuyentan en vez de atraerme y quiero poder enfocarme en los detalles de lo que escucho, o sea que no me culpen si prefiero la pantalla de mi cuarto.

Por cierto, he de declarar que las tomas del público en Certifiable merecen atención. No por los momentos de histerismo de parte de miembros del respetable que comienzan a llorar como críos cuando oyen a Roxanne, sino porque los camarógrafos parecían tener un especial talento para enfocar a chicas muy bellas. O sería que había muchas. No sé, pero es digno de observar.

Aunque no es mi canción favorita (por mucho) ni en el DVD, ni en la carrera de The Police en general, les dejo con una muestrecita que encontré en el tubo:

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13 Respuestas a Dos cosas buenas antes de acabarse el 2008

  1. Marcos de León

    Mientras más te leo más me pareces un clon de Paco Villón.

  2. Manuel Camblor

    Pues bienvenido, Marcos, aunque no sé lo que quieres decir con eso. Yo a don José Luis le tengo muchísimo aprecio por lo amable, paciente y generoso que fue conmigo cuando yo vivía en Puerto Rico, pero en realidad creo que si un clon le salía como yo, el pobre iba a contemplar el seppoku como una posibilidad realista.

    Vamos, que podremos, de vez en cuando, haber disfrutado de un gran vino y haber expresado nuestro disfrute con alguna que otra palabrita similar, pero yo ni soy miembro de alguna de esas fenomenales cofradías, ni ando por las rutas que anda Paco Villón.

    Claro, sería una buena trama de ciencia ficción lo del clon rebelde que se va de la mano del original.

    Creo que si le expones esta noción tuya a don José Luis (él queoriginalmente es artista gráfico), quizás te diga que es una mejor analogía la de Superman y Bizarro, y vete tú a saber cual de los dos quedaría como Bizarro…

    M.

  3. Marcos, bienvenido…

    Diache, diablo, ¡Ay, bendito! ¡Ea rayete! ¡Anda pa’l sirete! Peldona sa’e…

    La boricua en mí se manifiesta, porque hacía tiempo que no escuchaba mencionar a Don José Luis Diaz de Villegas, a quien recuerdo con mucha estima de nuestra vida en Puerto Rico. Siempre fue amabilísimo y generoso con nosotros y con todos y la verdad que la educación sobre vino y gastronomía que le ha brindado a mis compatriotas durante años es de admirar.

    Pero… de ahí a decir que mi Esposo es un clon de Don Paco Villón pues… WOW, me deja turuleca un rato y a riesgo de explotar como un siquitraque.

    Lo que durante décadas ha hecho Don Paco en los periódicos de la Isla, en sus crónicas de viajes y en las reuniones entre amantes del vino yo diría que es bien “safe” y diplomático. Al parecer no has leído los cometarios de Manuel sobre “la puta crisis”, “uvas puñeteras” y todo el elenco de “comemierdas” que participan del jueguito de los puntos. Al parecer no has participado del colorido y lacerante lenguaje que utiliza Manuel para referirse a los vinos “vedettes” del momento y esas tonterías. Si yo fuera Monsieur Villón, me sentiría un tanto ofendido con la comparación.

    Además me consta que mi Esposo no lee a Paco Villón desde hace muchos años. Pero bueno, gracias por comentar y por darme tema para pegarle un vellón de Villón (no pun) a mi Esposo.

    P.D. Y no se te vaya a ocurrir decir que yo soy un clón de Madame Villón…

  4. Manuel Camblor

    Acabo de mirar al suelo y los estilizados mocasines color marrón oscuro que creía llevar puestos se han convertido en sandalias. Veo que necesito un pedicure de urgencia.

    Creo que esto del “clon” es una brujería.

    Por cierto, Marcos, ahora sí que la armaste. Entró mi mujer y objeta. Ella es de las que se deja leer…

    Tengo que contactar a José Luis a ver si interviene en esta vaina. La verdad es que hace como diez años que ni le veo, ni le leo, pero me estoy convirtiendo en él según tú. Tengo hasta miedo de acostarme esta noche, no vaya a ser que me ocurra una gregorsamseada caribeña.

    M.

  5. Conversaba recientemente acerca del modo de envejecer de los grandes solistas y grupos, comparando a los españoles con los anglófonos.
    Desde mi punto de vista en estos últimos, y para los que verdaderamente son grandes, la fuerza y empuje de la juventud se transforma en su dilatada madurez y se mantiene en virtud de una depurada técnica adquirida con los años.
    En los que generalmente se autoproclaman como grandes esto último no suele producirse y se quedan en carne de play-back.
    Tiene esto unos paralelismos con algunos vinos que no sé yo que te diga…

    Por la parte vínica y como comentaba en De Vinis yo he decidido comenzar el año con Champagne. Con el sencillo José Michel Brut que está para beberselo de dos en dos (magnums, ¡qué menos!).

    Saludos,

    Jose

  6. Hace un tiempo encontre una especie de blog de un señor de Puerto Rico llamado “Hablemos de vino” firmado por Reynaldo Quiñones, que creo que no esta nada mal, y por lo que se lee en esos lares hay una buena cultura de vinos.

    Salud.

  7. ¡Ah! se me olvidava gracias por la referencia a The Police, un grupo que surgio tras toda la movida punk del reino unido, la verdad que grandes musicos, el que llevaba mas tablas era Andy Summers, que ya habia estado en varios grupos que tras la division The Police se metio en las historias de New Age, y como reguerdo aquel memorable disco que grabo con Robert Frip, que se titula “I not avanced masked”, con una portada muy curiosa. Como el impresionante bateria Stewart Copeland, un gran musicoy virtuoso de la bateria, quizas uno de los mejores de su generacion, y de Sting quizas fue demasiado autoritario en el grupo y que se equivoco cuando grabo el disco de Downland, aquel impresionante laudista britanico, para mi la voz le fallaba un poco para intrepetar esas canciones.

    Un saludo

  8. Manuel Camblor

    Gabriel,

    Buscaré el blog de Reynaldo Quiñones. Puede que le haya conocido cuando vivía allá. Otra de las cositas que he encontrado en mi viaje al pasado (ver la más reciente entrada de este blog) es:

    http://elmundovino.elmundo.es/elmundovino/noticia.html?vi_seccion=7&vs_fecha=200006&vs_noticia=960150094

    En Puerto Rico hay bastante selección de vinos, si bien con ciertas limitaciones mercadológicas impuestas mayormente por los importadores.

    En cuanto a The Police, lo que dice Jose arriba aplica. Creo que en este video muestran una evolución interesantísima. No se conforman con una mera re-puesta en escena de lo que una vez fueron ni con autotributos de carrera tardía. Lo que ocurre en ese escenario musicalmente es verdaderamente vivo e interesante.

    Los años en el New Age y el jazz ambiental le han expandido la paleta de tonos a Andy Summers, me parece. Stewart Copeland sigue siendo el mismo, pero con más millaje recorrido. Es una gozada verlo saltar de la marimba y las campanas que tiene a un lado de su tarima a la batería como si fuera un chaval.

    El disco de canciones antiguas que grabó Sting nunca lo escuché completo. Es que llevaba años cabreado con él. Todos los discos que sacó después de The Soul Cages me parecieron pajas mentales imperdonables y lo tenía exiliado. Por eso abrí mi desorganizada reseñita con lo de que “todo está perdonado…”:-)

    M.

  9. Manuel:

    Muy interesante el tema que planteas en ese artuculo, de sociolingüistica y el vino, la desgracia del problema de no entender la etiqueta, y por desgracia esto pasa aqui en España, y quizas se agrave mas por el amor patrio, ya que aqui se elabora vino.

    Aqui te dejo el enlace de dicha pagina, a mi personalmente me gusto mucho cuando ente en ella por primera vez y fue muy gratificante su lectura, aqui te la dejo:

    http://hablemosdevinos.com/

    Manuel estoy completamente de acuerdo con las apreciaciones de A. Summers, tengo algunos vinilos de esa epoca de el y me gustan mucho, por otro lado S. Copeland, creo que tambien estuvo colaborando con una formacion de jazz y blues, si no me equivoco.

    Un saludo

  10. Manuel Camblor

    Gabriel,

    El artículo, si mal no recuerdo, es del 2001, que fue más o menos cuando el pleito con Víctor de la Serna que me llevó a distanciarme de elmundovino. Fue mi primera y última pieza ahí. La descripción de la situación en Puerto Rico me parece que aún es aplicable, aunque creo que el mercado está mucho más sofisticado.

    Stewart Copeland colaboró nada menos que con Stanley Clarke en el bajo y la cantante y escritora Deborah Holland en un grupo llamado Animal Logic que hizo dos discos a finales de los ochentas. Los tengo los dos y aún los escucho con placer. El de Summers y Fripp también, por cierto. Yo siempre dije que lo que les faltaba a esos dos era chocar con David Byrne y Brian Eno y tendríamos el supermegagrupo de mis sueños.:-)

    M.

  11. Ricardo Chávez

    Hola Manuel, a Santiago todavía no llega el CD/DVD con el concierto de The Police.. pero ya lo compraremos (moralmente estoy obligado: tengo toda la colección).
    Yo siempre digo que The Police fué la motivación y el empujón para una masa enorme de músicos aqui en el Cono Sur dando forma al mentado rock latino de los 80′s.. época de restricciones, dictaduras y bee gees.
    Cuántos bateros no escuchamos imitando ese sonido seco en la caja o jugando a ser copeland con el hi hat, o cuántos no se compraron el mismo bajo Steinberger de Sting que trajo a Viña del Mar (ej. Soda, Virus.. Spinetta con una versión pero en guitarra) o el famoso delay y chorus en la Telecaster de Summers… poniendo de moda tocar la guitarra.
    Otro dato, para los detallistas, recordar que Cerati cumplió el sueño del pibe.. tocó “Bring on the night” con Andy Summers a fines de los 90′s con Vinnie Colaiuta.. otro mosntruo y que admitió gastar sus Discos The Police aprendiendo a tocar batería.
    Aqui en Santiago los fui a ver (diciembre 2007) y fué emocionante al escuchar el primer acorde de “Walking on the Moon” (el 3er tema de la noche) .. eran ellos!! y encontrarme, en éste caso, con el beneficio verlos bien entrenados después de muchísimos conciertos en el mundo de ésta gira porque ya estaban impecablemente afiatados.
    Un detalle Vinero, Sting también tiene una viña en italia.. no sé como será su vino pero espero que no sea como el 90% de sus discos como solista ..cosas de fans y vinos.
    Feliz 2009.

  12. Manuel Camblor

    Ricardo,

    engo por ahí el CD de “Outlandos d’America” en que aparece la versión de Summers/Cerati de “Bring On the Night”, una de mis canciones favoritas de The Police. Hay otras cositas muy interesantes en ese CD, pero creo que ésa es la cumbre.

    Vinnie Colaiuta tocó la batería con Sting en la gira de The Soul Cages. Lo recuerdo muy bien por haberlo visto en concierto por toda Europa varias veces. Era cuando iba Vinx en el grupo de percusionista, que es una gozada.

    ¡Con lo incómodo que era aquel bajo Steinberger, rediós! Recuerdo habérmelo probado y enseguida echado el ojo a un Alembic y un Rickenbacker Stereo. Pero al final Sting, en este concierto, el único bajo que saca es un vapuleado Fender P de los cincuentas o sesentas.

    Leí algo una vez sobre el viñedo de Sting y que el vino de ahí era una cosa privada para la gente que le visitaba en la Villa. No sé si lo comercializa, pero no lo compraría si lo hiciera. Digamos que me huele a disco de música antigua con laud y a jactancia de que dizque es un superhombre sexual por la yoga tántrica.:-)

    M.

  13. Pingback: ¿Soy un clon? « La otra botella

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