Traumatizado por ese comentario tan malvado de que “soy un clon de Paco Villón” que me colgaron ayer, me fui a buscar en ese gran baúl de los recuerdos que es Google. Nada más hay que poner la carnada apropiada en el anzuelo (perdón, pero es que el severo insulto me ha dejado mezclando metáforas y oyendo canciones de Hall & Oates que, inexplicablemente, me ponen a llorar como una magdalena en vez de provocarme ira) y pican todo tipo de peces pretéritos, chicos y grandes. Viene quien has sido a denunciar a quien ahora crees que eres. Y a veces a quien has sido se le pela el billete completamente, porque resulta que eres igualito, coño…
La cuestión es que buscando en Google bajo las diversas firmas que he utilizado en los diversos foros de vinos en que he participado a través de la última década, me encontré con esto, de febrero del 2000.
¡Cómo son las cosas! Quien era un “new friend” en aquel entonces ahora es un viejo amigo y compañero de más de una parrandita vínica narrada en las páginas de La otra botella. Los amigos del Sur leerán con interés, de seguro, las opiniones de un Camblor que aún poseía dos ojos funcionales, que era mucho más esbelto y poseía todo su pelo, que se apuntaba a casi cualquier bombardeo. No me sorprende mi aprobación de las líneas baratitas de Viña San Pedro, pues en aquel entocnes los vinos eran realmente bonitos por el precio.
Por cierto, hablando de vinos baratos, hoy mi querido amigo Jose me envió un enlace. Dejo que ustedes le den la tijera que se merece. Yo lo único que quisiera comentar es que donde parecíamos haber tocado fondo, resulta que hay un abismo más para abajo. Y lo del “desenfadado” barbarismo “vinos low cost” (ya quisiera yo escuchar a alguien pronunciarlo en serio, vaya, que me lo dijeran en la calle…), se maravilla uno cuando media línea más tarde el que escribiera la descripción del desperdicio de recursos naturales en cuestión (que resulta, dicho sea de paso, no ser nada low cost a 16 eurillos más gastos de envío) utiliza la expresión castellana equivalente “vinos de bajo costo” como si nada. Invitación a meditar si la frasecita mercadológica es tan redundante como la guía en sí.
Para celebrar, un domingo en la mañana, eso que les decía del encuentro entre lo que uno era y lo que uno cree que es, les regalo un clip de la banda con el nombre más ganador que he escuchado en el último lustro, The Born-Again Floozies:




1 respuesta hasta el momento ↓
Jose // Enero 4, 2009 a 10:23 am
Seguro que están preparando la próxima guía. Algo como ‘Peñín – The Greatest Hits’. ¡Ay!
Saludos,
Jose