He estado leyéndome Everyday Drinking: The Distilled Kingsley Amis. un recientemente publicado volumen que recoge los escritos de Kingsley Amis—autor de una de las novelas que más me marcaron durante mis años universitarios, Lucky Jim, y coautor de uno de mis novelistas favoritos durante esos mismos años, su hijo Martin Amis—sobre beber, estar bebido y la cultura del alcohol.
Cuando ví este librito en una tienda de Manhattan hace un par de meses, enseguida supe que tenía que comprarlo. Contiene un par de ensayos sobre vino cuyo contenido recordaba de los primeros tiempos de mi enochaladura, aunque había olvidado el libro y el autor de donde salieron. Habrán llegado a mí quizás en uno de esos paquetes de fotocopias que te endilgaban en la universidad con “lectura suplementaria” para algún curso.
El humor seco y mordaz de Kingsley Amis le va muy bien a este tema tan mojado. Les traduzco un cachito que me ha parecido casi tan relevante hoy día como en los setentas, cuando circuló On Drinking, el primero de los tres panfletos que componen el libro. Aconseja Amis sobre sumilleres y otros elementos que le sirven a uno vino en restaurantes:
…Ponga aprueba de la siguiente manera al camarero encargado de los vinos cada vez que coma usted en un restaurante: Si lleva una pequeña medalla de plata en la solapa, es mienbro del Gremio de Sumilleres y podría usted estar de suerte. Si al pedirle una recomendación el individuo no muestra interés en lo que va usted a comer, o se refiere al vino meramente por el número que tiene en la lista, envíelo usted derechito al infierno, silenciosa o vocalmente, según prefiera. Si al pedirle un Pommard de 1966 y embotellado por un elaborador en particular se inclina sobre usted señalando la carta y dice “Ah, sí, una botella del número 65—muy bueno”, no es menos villano, pues ha demostrado que ni siquiera sabe donde están las cosas en su bodega, mucho menos lo que hay de bueno o no tan bueno en él. Si supera estos requerimientos preliminares y usted está de un estado mental relajado y poco exigente, puede elegir permitirle que le guíe. Pero si entonces este camarero o sumiller le trae algo que a usted le parece ordinario para su alto precio o malo a cualquier precio, dígaselo claramente y haga que lo pruebe él mismo (Everyday Drinking, p. 56; mi traducción).
Valiosas nociones, que quizás debiésemos aplicar con más vehemencia hoy día, en esta tan venal y banal cultureta del vino. Puedo pensar en por lo menos una centena de personajes que me han mal servido en restaurantes con los cuales debí ponerme radical en el momento, en vez de irme a internetear después.
Se me ocurre que, como clientes de la industria del vino y, por extensión, de la industria de la restauración, hoy día estamos demasiado dóciles y aguantones. Como consumidores debiéramos ser mucho más militantes y, sobre todo, exigentes.
Valioso libro que les recomiendo de todo corazón. Encima, trae un montón de recetas de cocteles…
En otro orden de ideas que siempre conectará con algo y nos traerá a lo mismo, esta mañana, pasando ya del follón sobre los vinos de Wilkins, me encontré con una agradable sorpresa que me recordó por qué adoro la internet del vino. De repente, pude ver eso que tanto me atrajo la primera vez que entré a un foro de debate: La erudición, la expresión del placer, la congenialidad, el humor… En fin, que si fuese a declarar un gran momento en la comunicación del vino en lo que llevamos de año, sería éste. Eco he de hacer a Sharon Bowman: “Coolest thread ever!“
Y para seguirnos alegrando la tarde, un videillo de una canción que no he podido sacarme de la cabeza desde hace media semana ya. No pude encontrar la versión original, pero este remix por Dead Air de “Shining Bright” de los Gramercy Arms (otro tesorito neoyorquino) tiene mucho encanto fiestero…
Esta entrada tuya me envió a varios lados.
Uno, Shining Bright. gran canción, y la portada del CD es inmejorable. Otros discos de pop descreído costa-este-con-moral-de-costa-oeste que he llegado a gastar últimamente son “Vampire Weekend” y el “Sixes & Sevens” de Adam Green. Eso después de gastar el “We started nothing” de los Ting Tings (una cruza graciosa de Blondie y Roxette) Estoy tratando de alejarme un poco del fomismo en mi discoteca, aunque con José González y Kings of Convenience como recientes adquisiciones, el propósito queda un poco deslegitimado. “Quiet is the new loud”, el nombre del disco de los Kings Of Convenience, dice todo acerca de su propósito.
Luego, el link a WineDisorder (con bastantes chistes internos) me recordó venturosamente que apenas anoche probé mi primer Melon. El Amphibolite Nature Muscadet Sèvre et Maine 2007 de Joseph Landron. No me cambió la vida pero sí un poco la perspectiva en cuanto a qué esperar de un vino fresco, veraniego (anoche teníamos unos 25ºC en Santiago), mineral y crunchy. Los sauvignones chilenos que en masa se adscriben esas propiedades debieran de beber un poco de esto.
Y por último, los Sumilleres…
Te aseguro que soy capaz de escribir un capítulo de libro más gracioso que el que citas, sólo con mis experiencias de metidas de patas de los eruditos sumilleres nacionales.
Yo acostumbro llevar mi vino a los buenos restaurantes. Una vez aparezco con un Vosne Romanee de Drouhin. El somelier me pregunta de dónde es.
- Borgoña- respondo
- Francia?
Más tarde:
- Esto es Syrah?
Otra vez, con un Chablis Vaudésir de Drouhin que dejé enfriando en el local una hora antes, en manos del sommelier, mientras iba al teatro con mi mujer.
- Estuve leyendo sobre esto, dijo mientras retiraba la cápsula: ¿Esto es al norte de Ródano, no?
- Bastante al norte…
Funny, isn´t it?
Felipe,
Colgué un video de Vampire Weekend hace ya meses, en la otra encarnación de este blog, creo que antes de mudarme de Nueva York. En aquel momento me parecían muy simpáticos y, como eran chicos locales de Nueva York, pues, había que… Pero luego me fui aburriendo. No sé, como que les faltó eso que hace a un grupo pegárseme y no soltarme.
The Ting Tings son simpáticos, aunque no los hubiese pensado como el cruce que dices. Más bien los veía como especie de cruce entre Toi Basil , The Go-Gos y Los Super Elegantes.
Los chistes internos de Wine Disorder son la mitad de la diversión, pero… ¿a que se aprende un montón en un solo hilo?
En cuanto a los sumilleres, pues celebro que sientas tanta confianza en tus abilidades literarias y a ver para cuando nos tienes el libro con las historias. Lo que cuentas me resulta perfectamente creible. Multiplícalo por cincuenta y ponle un exponente y es más o menos con lo que te das en Santo Domingo. Lo que pasa es que probablemente en Chile les pagan mucho mejor…
M.
No tenía ni idea de lo de la gran helada que causó la extensión de la Melon por la zona baja del Loira. Interesante, pues me uniré a la celebración, ahora mismo salgo a buscar a ver si encuentro algún Muscadet interesante por Eindhoven.
Saludos
Olaf
Olaf,
Se me había pasado este comentario, entre la avalancha e cosas que siempre me ocupa. Espero que hayas podido celebrar el tricentenario de la expansión del la melon. Lamento aguar un poco el post-festejo con lo siguiente:
http://www.alicefeiring.com/feiringsquad/000574.html
Si es verdad, esto es muy triste…
M.
Lo lei en wine disorder el otro día y también me apenó.
Por cierto, he de decir que el interés de los holandeses por los muscadet debe de haber descendido ya que me costó encontrar algo medio decente (en las tiendas había apenas uno tan solo para elegir). Parece que ahora estan mas interesados en el blanco de Borgoña, que es de lo que llena la estanterías.
Saludos
Olaf