¡Señor Presidente!

Viendo las noticias del nuevo Superblackberry del Presidente Obama, me vino a la mente aquella famosa frase en la inolvidable peli de Mel Brooks:

Pero luego he recapacitado. Varias noticias en diversos medios me han puesto a pensar que el nuevo Leader of the Free World, poseedor de una bodega de mil botellas en su antigua residencia de Chicago, al que tanta gente hoy por hoy atribuye todo tipo de cualidades mesiánicas y que ha devuelto un módicum de lustre a los E.E.U.U., bebe muy mal.

Primero, recién pasadas las elecciones, me leí esto. No digo nada de la fuente más que que flipo: La verdad es que hay blogs de absolutamente todo. No importa cuan específico tu interés, cuan microorientado tu fetiche, cuan eztraño el tema de tu tesis, puedes estar seguro de que ya hay alguien blogueando extensamente al respecto. Así el sitio que me indicó que los Obama son frecuentes bebedores del chardonnay de Kendall-Jackson. Como diría mi hijita Sabina: ¡Wákala!

Luego (anteayer, para ser precisos), me leo en Decanter.com lo que se sirvió en las comidas y brindis diversos en torno a la toma de posesión de Obama. En el almuerzo inmediatamente después de la juramentación se bebieron vinos de Duckhorn y un espumante de Korbel. Eso es siguiendo, según cuenta Howard Goldberg en la noticia, la tradición idiota impuesta por Lyndon Johnson tras el asesinato de Kennedy de solamente servir vinos estadounidenses en los eventos presidenciales de E.E.U.U. Había ese mismo día en Decanter otra noticia que narraba como Obama había hecho un brindis con prosecco en la Casa Blanca la noche de la toma de posesión, pero parece que era relajo de la revista, o que les obligaron a retirarla, porque retirada ha sido. Lo del prosecco, pues, podía verse como un líder cuya plataforma es de “Cambio” rompiendo con la antedicha tonta costumbre.

Dice Goldberg al final de su artículo que la Casa Blanca no cuenta con una cava de vinos propiamente dicha y que el vino para eventos o se compra específicamente para ellos , o es donado por individuos o entidades.

No sé, quizás al Sr. Presidente le hace falta tomar acción en cuanto a lo que se bebe bajo su gobierno. Le propondría, en el espíritu del gobierno norteamericano de andar nombrando “zares” encargados de tal o cual tema (ya saben, la “Guerra Contra las Drogas” y la cómica propuesta de instituir a un “Car Czar” para sacar del hoyo a Detroit), que nombre un “Wine Czar” para asegurar el bienestar de los paladares y entrañas de la Primera Familia y sus invitados a lo largo de los próximos cuatro u ocho años. Sería inmodesto proponerme a mí mismo para el cargo, o sea que propondría a John Gilman. A ver si alguien con acceso se lo cuenta al Presidente, que creo que es una buena idea. ¿Dejar atrás la era de la spoofulation? Yes we can!

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11 Respuestas a ¡Señor Presidente!

  1. Si nos vamos más atrás que retome la moda de Thomas Jefferson con los Burdeos, quiza una cajita de Domaine De Chevalier y otra de La Mission Haut Brion. Y si sigue con Californianos, entonces que pida de los de antes. Que por cierto me bebí un Caymus Marthas V. 83 fabuloso. Pero bueno quizá quiera sentir algo de calor en su garganta después de tantas emociones.

  2. Manuel Camblor

    Demasiado truculento lo de Burdeos, Benjamín. Hay demasiada spoofulation, o sea que la búsqueda de vino de verdad sería muy accidentada. Además, para un Presidente que quiere dar la impresión de frugalidad (lo de ponerle límites a los salarios de su gabinete y personal administrativo, lo de recortar gastos…), irse con vinos de una región donde abundan los precios hiperinflados (no que el DDC venda sus vinos caros, porque la verdad es que, considerando lo otro, son verdaderas gangas) podría dar la idea errónea.

    Oye, y ¿”Caymus Martha’s Vineyard”? Sólo le conocía Martha’s a Heitz… De hecho, no le había visto nunca una designación de viñedo a Caymus en los cabernets. Si no es una confusión, detalles, please…

    M.

  3. Tienes toda la razón. Lo que sucede es que compré dos botellas en San Francisco, una la de Heitz M.V. 83 y la otra es Caymus 1991. Una lapsus brutus…

    Saludos

  4. Hola Manuel y demás

    A ver si el Presi Obama, incluye algunos vinos de esta bodega, como le gusta a otro ex-presidente, mas viejo, eso sí que él, te dejo el enlace. http://www.riojalta.com/datos/noticias_doc/archivo5/otono2007.pdf

    Tengo plena empatía con Jimmy Carter, en esos vinos, y según la historia estaban incluidos en la bodega de la casa blanca en su mandato 77′-81, un saludo,

    JUAN

  5. Manuel Camblor

    Juan,

    El problema es que si a Carter le gustan los vinos de La Rioja Alta y le gustaban entre el 77 y el 81, no creo que los sirviese mucho en la Casa Blanca, debido a la arriba mencionada tradición tonta de servir sólo vinos estadounidenses en los eventos oficiales. Claro, va y se tenía lo suyo guardadito. En su período de gobierno me parece que hubiesen estado en el mercado unos cuantos vinos maravillosos de los sesentas.

    M.

  6. Si, Carter sólo visitó “La Rioja Alta S,A”, como bodega en esa visita en 2007, estuvo un par de dias, y por cierto fué de caracter privado, lo que significa que Mr Jimmy, tiene su Riojitis altitis.

    Ah y lo de la Casa Blanca es como dices, a él se le escapó en una entrevista, que tenia esos vinos, pero no para actos oficiales, o sea más se los gozaba, un saludo y a Obama que haga como Carter, y tenga su bodegita universal, que se tire por borgoña, rioja, (la que le dió fama a sus vinos) jejeje, un saludo,

    JUAN

    Postdata: yo también he repetido el Alberdi 2002, pero es porque me gusta. ah ya salió el tondonia reserva 2000, el primero del siglo 21, a durado poco el 99, te diré algo porque en RD, cuando estuve el año pasado había tondonia 96¡¡¡¡ ufff, manuel gonzalez cuesta sucs, poca rotación= sorpresa al descorche.

  7. Manuel Camblor

    Bueno, Juan, en realidad lo de poca rotación no debió llevar a ninguna sorpresa a la hora de descorchar ese Tondonia 96. Incluso, he visto Tondonia Reserva del 94 y anteriores en supermercados locales. Nunca los colocan en restaurantes, por ejemplo, o en algún otro tipo de comercio que mueva vino a mejor paso. O sea que aquí el tondoneo es nulo, a menos que traiga yo cosas de mi bodega en Nueva York.

    Pero bueno, por lo menos tenemos La Rioja Alta. Y no te niego que está entre mis planes convencer a algún importador con mayor entusiasmo de quedarse con López de Heredia, si los de González Cuesta no hacen nada con esa marca.

    M.

  8. Dejad que Mr Obama beba lo que le (im)pongan, porque como a ese señor le de por probar algo del marco de Jerez (por poner algún ejemplo de precio irrisorio versus calidad suprema) nos la lía.

  9. Manuel Camblor

    Bueno, a pesar de los efectos negativos que pueda tener el que la Casa Blanca adopte los generosos andaluces como libación obligatoria, creo que la diplomacia norteamericana se beneficiaría un montón, Regaliz. Claro, a veces tenemos que ser egoistas.:-)

    M.

  10. Cierto, les vendría bien para que las neuronas trabajaran como tales. Pero mejor se abren otros mercados, que vender hay que vender, que si no los borregos nos dejan si vino.

  11. Manuel Camblor

    Regaliz,

    Yo muchas veces peleo con un impulso bastante ir’onico que siento y que veo también en ti: Resiento el que algunos vinos verdaderamente importantes no gocen del reconocimiento y el éxito que deben. Sin embargo, en cuanto hay la más remota posibilidad de que se popularicen y las hordas borreguiles desciendan sobre ellos, comienzo a temer que se desvirtúen esos vinos o, peor, que vayamos a quedarnos sin nada los fans de siempre.

    Conflictos con los que hay que vivir…:-)

    M.

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