Archivo diario: febrero 6, 2009

Cositas y cosotas…

Ultimamente he estado leyendo mucho la frase “ansiedad de la influencia”, por pura casualidad. Quizás deba sentir eso un poquito ante lo que me propongo hacer. Es que ando muy ocupado y, por lo de mantener este blog pandito de contenido, quiero sistematizarme algo.

Inspirándome en esos posts semanales que pone Tyler Colman en su imprescindible Dr. Vino bajo el titular de “Sipped and Spit” (“Sorbido y escupido” sería la traducción más literal), se me ha ocurrido hacer algo similar aquí.

Full disclosure y admisión de influencia directa, para que después no me digan… Lo que pretendo es un recuentillo breve de las noticias que me resultaron más curiosas en el ámbito del vino cada semana, con un comentario tan breve como me sea camblorianamente posible de cada una. No hablaré de “sorber”, ni de “escupir”, pero lo que sí les aseguro es que los temas que traiga a colación cada viernes en la tarde los habré rumiado lo mío, por así decirlo.

Comienzo con una noticia de hace 4 días en Decanter.com. Resulta que va a el propietario de un pequeño viñedo en el corazó de las tierras de Château Haut-Brion en Graves aspira a comercializar su vino independientemente del del famoso château, bajo el nombre de Passion-Haut-Brion.

No sé por qué, pero esta noticia en lo que me hace pensar es en las Grandes Marques de Champagne. En las últimas dos décadas hemos visto la independización de montones de cosecheros de esa región, que antes vendían sus uvas a casas como Moët, Pommery, Veuve Clicquot, etc., pero que hoy día prefieren hacer y vender sus propios vinos—que muchas veces, hay que decirlo, son infinitamente más interesantes que los de las Grandes Marques.

¿Qué ocurrirá con tanta marca legendaria de vino que dependiera una vez de cosecheros para obtener su materia prima? ¿No es justo pensar que la calidad de dicha materia prima era parte vital del prestigio de esas grandes marcas? Quizás el viñedo de Passion no sea tan grande como para marcar una radical diferencia en el gran vino de Haut-Brion. O quizás sí. Una buena para pensar.

Otra noticia, un poco más reciente y que también leí en Decanter.com va de un lote de burdeos antiguos, que habían escapado de los nazis en la Segunda Guerra Mundial y habían sido  “descubiertos tras un muro” en Guernsey.

El lote incluye Margaux, Latour, Mouton-Rothschild y Ausone de los veintes del siglo pasado, entre otras joyas.

Lo que pasa es que, aunque sean de verdad, resulta imposible que vinos de ese orden, al ser puestos en subasta, escapen del espectro de Hardy Rodenstock y la cantidad de falsificaciones de botellas históricas  que ha salido a la luz en los últimos dos años.

Vuelve a mi mente una cita que siempre me ha encantado, de aquel maravillosamente oscuro thriller de Kathryn Bigelow, Strange Days: “It’s not whether you’re paranoid… It’s whether you’re paranoid enough“. Puede que sencillamente haya muerto la posibilidad de fiarse.

Hablando de Mouton, otra noticia de la misma fuente contaba que la etiqueta del Mouton-Rothschild 2006 fue comisionada al artista británico Lucian Freud.

Y yo que me quedé esperando que la ilustración para la etiqueta fuese algún retranto en cueros de algún famoso crítico de vinos…

Y hasta aquí nuestro informativo-especulatorio de la semana, siempre con el propósito de deleitar edificando y de que a Patricio Tapia no le parezca que escribo “demasiado”.

Ah, que no se me olvide… La banda favorita para escuchar en el carro esta semana lo ha sido, desde Tennessee,  De Novo Dahl:

Y eso, para los que aún sentían curiosidad, es pop como me gusta a mí.