Archivo diario: febrero 10, 2009

Tres italianos y un ratón

Por cada subproducto de la cultureja del vino actual como Bottle Shock con que me topo, aparece algo verdaderamente simpático y valioso. Un ejemplo es esta historia reciente en The New Yorker, que descubro gracias a un post de SFJoe en Wine Disorder.

Vamos, sólo en el espíritu de compartir una que me hizo reirme un poco.

Es que últimamente estoy necesitado de reir. Extraño mucho la vida que tenía hace apenas un año y me maravillo ante las concesiones que he hecho, ante aquello por lo que he de transarme ahora que vivo en Santo Domingo.

Estoy dedicando tiempo y dinero a vinos que anteriormente no hubiese ni siquiera considerado. Resignado a que no voy a encontrar casi nada natural en términos de alimentos o bebida, trato de encontrar lo positivo en mi diario comer y beber mientras espero la próxima escapada a tierras más pródigas en lo que mi cuerpo de verdad me pide.

Hay un par de sitios aquí donde, si estiro y maleo un poco mis estándares, me encuentro uno que otro vinito potable para mojar mis modestas cenas. Del deli-market italiano del que ya les he contado, tres botellas…

Ca’di Frara, Pinot Grigio “Raccolta Tardiva”, Oltrepò Pavese 2007: En estos momentos, mucho más sabroso e interesante que el riesling “Apogèo” del que les hablé hace unos días. Esto se lo puedes echar encima a unos cuantos tipos de comida sin que haya desentones. Huele a flores recién cortadas, nectarina, pulpa de mandarina, limón dulce, té verde, jengibre, estragón y algo polvorientamente mineral. Muy presente y vivaz en boca, con bonitos cítricos y un sutil toque agridulce que me hace pensar en mango verde. No que esto de “toque agridulce” le quite que es un vino casi seco. Lo de “raccolta tardiva” más bien acaba por contribuir sólo carnosidad y algo de  untuosidad glicérica. Buen agarre en un posgusto bastante persistente. Uno que de seguro repetiré.

Servetti, Chardonnay “Nusei”, Piemonte IGT 2007: Ya sé, dirán ustedes “No te quejes, que tú sabías lo que te esperaba…” Y tendrán toda la razón. Difícil encontrar manifestaciones de esta variedad que me resulten satisfactorias fuera de Borgoña y algún lugar del Jura. En este caso, se trata de un chardonnay  que me resulta chilenamente tedioso. Pera enlatada al chocolate blanco, espolvoreada con almendras tostadas y mojada con un chorrito de vodka. Puedo imaginar a alguien ofendiéndose por lo que escribo y enumerándome veinte razones por las cuales esto es un chardonnay técnicamente correcto, world-class, etc., y al carajo con mis gustos tiquismiquis. A lo que yo responderé: Bueno, okey, puede que esté bebible, ¿pero para qué?

Ca’di Frara, “La Casetta” Bonarda, Oltrepò Pavese 2007: Como es una novedad en estas partes, decidí zumbarme todo lo que importó el que le suple a la tienda italiana de Ca’ di Frara. Junto a los dos blancos estaba este tinto que, debo decirlo, me ahuyentaba por su 14.5% de alcohol. Pero al final me dejé llevar. Me dije que va y era otra vaina de ésas vendimiadas tarde y que, si me incomodaba demasiado, con servirlo fresquito y añadir un poco de agua tenía.

A temperatura de bodega no está del todo mal. Grandote y frutón, con notas de hojas secas y anís sobre lo que sólo puedo describir como “uva negra de mesa”. Hay subtonalidades de fresa y frambuesa negra por allá adentro, en algún lugar, y luego vienen unos rusticones taninazos muy masticables. El alcohol comienza a sentirse según el vino agarra temperatura, por lo que me traigo una manga refrigerante inmediatamente. Posgusto medio y bastante limpio, mientras uno mantiene el alcohol a raya con frío. Creo que a Josie le hizo mucha menos gracia que a mí, eso sí.

Bueno, sumo y sigo. Les dejo con lo que tenía sonando en mi computadora mientras pasaba estas notas de la libreta, los australianos Resin Dogs con Haiku d’État, uno de mis grupos favoritos de rap alternativo: