Ha sido una semana rara en cuanto al tipo de noticia vínica que me llama la atención. Independientemente de que deplore sus enoproductos y piense que allí se han perpetrado mucho de los grandes pecados contra el vino en las últimas dos décadas, lo que está pasando en Australia está francamente del carajo:
El que este siniestro haya sido provocado por criminales pirómanos es algo que me cuesta trabajo aceptar. Más de dos centenrares de muertos. Una inmensidad de daño material. Independientemente de lo que piense y haya pensado sobre los vinos de Australia, quisiera dejar manifiesta mi solidaridad con las víctimas de este terror.
En otro orden de ideas, otro desastre es la situación económica global. En EEUU, los planes de “estímulo” del Presidente Obama me tienen sumamente desesperanzado. Están sumamente bullshitosos, por así decirlo. Ojalá le funcione el julepe, pero hasta donde he podido comprender (es alarmante la falta de detalles sobre los planes de esta administración que tanta “transparencia” prometió) no sé como va a ser productivo el asunto. Recuerden que yo soy de los del bando del hombre y, si quieren, denme caña por lo ingenuo que fui hace apenas un par de meses.
Oues, ante la crisis económica siempre aparecen vivales. Y, claro está, era de esperarse que alguien del mundete vinícola encontrara una oportunidad de negocio y relajo… Así, Crushpad Winery, en California, ofrece un plan vínico de rescate económico con su Bailout Wine. El plan es relativamente sencillo: Compras el vino a US$39 por botella en futuros y si el Dow Jones cae entre el momento de tu compra y el momento en que el vino será embotellado (agosto), te devuelven US$2 de tu inversión original por cada cien puntos que baje la bolsa. Así, pues, al final tienes un “activo” (el vino) y un fondito de efectivo devuelto. Si la bolsa no cae, pues, pagaste US$39 la botella y tienes que atenerte a que los valga. La gente, que es muy ocurrente… Tienen un spot en el siempre pródigo YouTube:
Mis fuentes habituales de chismes, boberías y noticias, como sugerí al principio, han estado reacias recientemente. Pero un artículo en Decanter.com vale la pena mencionar. Aparentemente, las autoridades francesas pillaron y sometieron a la justicia a un timador que, haciéndose pasar por agente comercial de una compañía británica, obtuvo muchísimo vino de prestigiosas bodegas sin pagarles ni un centavo. Esto instantáneamente me trajo a la mente conversaciones con amigos bodegueros que se indignan ante ciertos “blogueros” que les escriben para pedirles muestras gratuitas de sus vinos. Siendo de los que se pagan todo lo que beben o, al menos, van legítimamente invitados y no le andan pidiendo nada ni siquiera a amigos, mucho menos a extraños, comparto la indignación de quienes son blancos de este tipo de solicitudes. Decir que uno tiene un blog de vinos no debe ser condición suficiente para aspirar a muestras gratis, hombre… Eso se cae de la mata. Y piensen, si me lee alguno de esos “blogueros” con aspiraciones cacheterísticas, en el individuo del timo. Vamos, que es lo mismo, pero con mayor morro.
No quiero dejar fuera de esta edición de “Cositas y Cosotas” a quien inspiró estas entregas mías de los viernes, Tyler Colman, o sea, “Dr. Vino”. Entre reir y llorar estaba con un enlace que publicó en su entrada del martes pasado. Los comentarios sobre la decadencia de los EEUU y que se merezcan lo que les cae me los reservaré. Pero no puedo menos que considerar ciertos paralelismos entre esas imágenes de esperpentos culinarios gringos en “This Is Why You’re Fat” y ciertos aspectos salientes de la oferta “gastronómica” local en mi querido Santo Domingo.
Bueno, y para terminar… Ya parece una memoria distante aquello del vino y el pop. Pero varias conversaciones que he tenido en mi diario discurrir dominicano me devuelven a las ideas que expuse. Y he estado tarareando mucho una canción de una banda puertorriqueña a la que admiro mucho, Cultura Profética. Les dejo con “Nadie se atreve” entrecruzada con “Canción despojo” en un directo excelente: