Archivo diario: febrero 21, 2009

In memoriam: Teobaldo Cappellano

Acabo de leer en el blog de Lyle Fass que ha fallecido un gran viticultor y elaborador de vino, un hombre cuyo pensamiento y obra marcaron a muchos amantes del vino de verdad, el vino hecho como manda la naturaleza. Entre esos amantes del vino de verdad me cuento a mí mismo. El hombre de quien les hablo fue Teoblado Cappellano.

Recuerdo aquella vez que, con motivo de la centésima entrega de mi blog antiguo, alguien me pidió que presentara una revisión de mi manifiesto. Mucha gente pareció sentirse desencantada por no hallar grandes cambios entre la primera versión de ese escrito y la “nueva”. Yo, sin embargo, estaba consciente de un gran cambio, que fue la inclusión de palabras redactadas por el mismo Teobaldo Cappellano. En las contraetiquetas de sus botellas ponía el siguiente anuncio:

“A LAS GUIAS DE VINO, HABLANDO HUMILDEMENTE: En 1983 le pedí al periodista Sheldon Wasserman que no publicara puntuaciones de mis vinos. No solamente no publicó puntuaciones en su libro Italy’s Noble Red Wines, sino que también escribió que yo le había pedido que no me incluyera en ninguna clasificación en la que la comparación se hace en términos numéricos divisivos, en vez de expresar una labor humana compartida. No he cambiado de parecer. Mi pequeña finca, que produce sólo 20,000 botellas de vino, sólo interesa a un pequeño número de clientes amigos. Creo en la libertad de información, aún cuando se trata de juicios negativos. Pienso en mis colinas como un territorio anárquico, sin inquisidores ni facciones opositoras, cuya riqueza inherente se ve estimulada por crítica pensante y severa. Busco una comunidad que sea capaz de expresar solidaridad aún con aquellos que no hayan sido bien compensados por la Madre Naturaleza.”

La gente así va desapareciendo del mundo del vino. Esperemos que la inspiración que deja tras de sí nos siga propulsando a mejores cosas, sobre todo a ser esa “crítica pensante y severa” que nunca deja por ello de ser amiga. En ese espíritu leí con entusiasmo la última noticia sobre las actividades de Teobaldo Cappellano en vida. Fue una de las voces de la razón en el terrible escándalo que envolvió a Brunello di Montalcino el año pasado. No era su región, pero supo brindarle su sabiduría.

Me siento triste, pero a la vez sonrío. Aunque nunca le conociera personalmente. Sus vinos me hicieron pensar que le entendía claramente. La pena da paso al deseo de celebrar la memoria de uno de los grandes hombres del vino.