Archivo diario: marzo 23, 2009

“Vicios como tatuajes…” Patricio Tapia: La contraentrevista

Sé que en estos tiempos ya no se lleva aquello de acordarse de lo que pasó hace una semana, mucho menos dos… Pero prometí que verían todos ustedes unas cuantas “Bonus Features” en torno a aquella entrevista conmigo que salió en Wikén, la revista del diario chileno El Mercurio.

Como lo prometido es deuda, pero en realidad no quería darles más el coñazo con bons mots míos, se me antojó que era hora de contraentrevistar a mi entrevistados, el periodista de vinos chileno Patricio Tapia.

Lo que hay que saber de Patricio es que es un tipo mordazmente simpático y que, al menos como yo lo veo, tiene las cosas bastante claras—lo claras que pueden tenerse en este mundillo y esta cultureta del vino que hoy nos ocupa. Aparte de El Mercurio, escribe para un montón de publicaciones “tradicionales” y digitales, entre ellas PlanetaVino y Wine & Spirits. Buscando información sobre él, me he topado con que Patricio…  ¡Tiene su propia entrada en la Wikipedia!

Palabras mayores, cuando uno está wikeao

Pues bien, agarré a Patricio y le dije que haríamos con él lo mismo que él había hecho conmigo. En base a nuestras conversaciones anteriores, yo le mandaría un puñado de preguntas a él y él me las contestaría. Pero creo que tenemos la obligación de aprovechar un poco las facilidades que brinda esta plataforma, donde lo dicho nunca tiene la finalidad que tiene aquello que aparece en prensa. Uno puede repensar, re-decir, abrir nuevas vías discursivas a partir de lo dicho y lo re-dicho, dar divertidas volteretas, irse por las ramas, etc., etc. Esta contraentrevista con Patricio Tapia aparece ahora no como artículo y ya. Espero lo tomemos como trampolín sobre el que ponernos a pegar brincos.

Cuando Patricio se lea esto, probablemente se encuentre que a las preguntas que hice originalmente les han salido colas y sombreros. Una libertad que me tomé, incorporar, al transcribir el documento, pequeños apuntes míos que explican algunas cosas dichas por mí, o replican a cosas dichas por él. Más sazón para el guiso, digo yo. Mi mujer dice que eso no está bien, que debí publicar tal cual. Pero ella es periodista de las de antes, de periódicos y revistas. Hoy la cosa es dinámica, interactiva y, sobre todo, jodedora. Las líneas en itálicas, las que usualmente acaban con signo de interrogación, son las mías. Las otras son las de mi interlocutor. Si alguien se confunde, pues, que la pase bien desconfundiéndose.

¡Patricio Tapia, ladies and gentlemen, Patricio Tapiaaaaaaaaaaaaaa!

En una palabra, ¿qué es lo que más te gusta encontrar en un vino?

Brett

En otra palabra, ¿qué es lo que más te disgusta encontrar en un vino?

Pasas.

Un buen amigo una vez resumió el problema de evaluar losvinos numéricamente como una confusión entre valores escalares y valores vectoriales. ¿Cómo defenderías el uso de valoraciones numéricas con el vino?

Esta la esperaba. No defiendo los puntajes;  me dan frío, no son algo de lo que me enorgullezca y nunca me vas a escuchar por ahí, alardeando del puntaje que le dí a a tal o cual botella. Pero son parte de mi trabajo y debo aprender a convivir con ellos porque no tengo los cojones para mandarlos al carajo. Espero algun día tenerlos, aunque sé que no se trata sólo de valentía. Sin embargo, hay gente cuyo trabajo es picar piedras a trescientos metros bajo tierra. Pensar en eso me consuela.

Hemos ya discutido las regiones “emergentes” que más prometedoras nos parecen (el Jura, Sicilia, etc.); ahora bien, encrespemos un poco la cosa: Del actual establishment en la industria del vino, ¿ves alguna región prominente donde se respire un cierto aire de cambio, de revolución hacia vinos menos marketingueros, tecnológicos y buscapuntos y más auténticos?

No. No veo ninguna región del establishment que gire, con toda su caballería, hacia esos vinos de los que hablas. Pero en todas ellas hay gente que sí está tomando o ya ha tomado otro camino. Las generalizaciones, como todos bien sabemos, siempre resultan odiosas, incluso en los peores lugares que te puedas imaginar.

Es que ésta te la debía por la de “los vinos de Chile, en general”, ¿eh? Bueno…  ”Robert Parker y el Wine Spectator han sido peores para el vino que la filoxera” (cuasi-cita verídica de un gran amigo mío, periodista y crítico de vinos). ¿Qué te parece?

Si, es posible, aunque también una buena cuota de responsabilidad la hemos tenido nosotros los imbéciles que compramos los vinos que ellos nos recomiendan. Aunque a veces caigo en la tentación (por rabia, por aburrimiento) de apuntarlos con el dedo y decir que ellos son el demonio, la verdad es que creo que la culpa no es del cerdo, sino de quien lo alimenta. El público consumidor, ese ente abstracto, bebe mermeladas llenas de madera, pero también lee porquerías, ve porquerías, come porquerías y hasta respira porquerías.

(No habiendo nunca estado suscrito al Wine Advocate y habiendo dejado lapsar su suscripción al Wine Spectator hace más de quince años, además de siempre haberse tomado las valoraciones de vinos realizadas por estas publicaciones a broma, Camblor da un suspiro de alivio, pues puede permanecer en los márgenes de ese diagrama de Venn que contiene a “nosotros los imbéciles”. Mejor irle a otra línea, antes de que se me pegue algo…) Dime tú ahora, sin bullshitearme, please, ¿qué te parecen los vinos de Chile, así, en general?

Crisis de identidad en el vino chileno: ¿Cómo olvidar aquella botella de Concha y Toro, con tapón de rosca, que venía con descorchador de obsequio?

Crisis de identidad en el vino chileno: ¿Cómo olvidar aquella botella de Concha y Toro, con tapón de rosca, que venía con "descorchador de obsequio"?

Tremendamente ansiosos de agradar al mercado, cometiendo los mismos abusos que cometen muchos países del Viejo y del Nuevo Mundo por ganar dinero, pero también descubriéndose a sí mismos, de a poco. Es un problema de saber quién eres. Los vinos chilenos y los chilenos por extensión no sabemos quiénes somos. En el caso de los vinos, creo que se ha comenzado un lento camino de autodescubrimiento. Por ahora, paciencia.

Publicaste en Wikén como billboard de tu artículo aquello de “quisiera que los vinos chilenos me olieran menos a laboratorio”. Tú cubres España y Sudamérica para varias publicaciones. Te pregunto yo ahora: ¿Qué tendencia viticultural o enológica te gustaría ver en las regions que cubres?

La verdad es que, por el momento, como para empezar—y ya que hay vicios que parecen tatuajes—lo único que me gustaría es que la gente macerara menos, lo que sea, lías, hollejos, duelas. Por favor, un poquito menos de maceración, qué les cuesta…

Los tatuajes se quitan con láser, ¿no? Claro, quedan cicatrices que luego cuesta un huevo quitarse con cirudía plástica. Eres periodista profesional del vino. O sea, te ganas la vida con esto. Honestamente, ¿qué piensas de la corriente de “periodismo ciudadano” y opinión—muchas veces muy erudita—redactada sin cobrar un centavo por la comunidad de blogueros? ¿No te jodemos un poco, a veces, amateurs invadiendo tu territorio?

Tal como en el mundo del periodismo de vinos, en el mundo de los blogueros, hay de todo. Los que me molestan son esos pendejos escribiendo sobre lo que tomaron la otra noche. “Con juanito y luchita nos tomamos este Lafite. Humm, que rico estaba..” Hay buenos, como este sitio, o el de Peter Liem o el de Dr. Vino o tantos otros que ya hemos citado. Creo que gente como ustedes, con voz, son necesarios para complementar la discusión. Aunque yo lo intento, la verdad es que no alcanzo a tener el tufillo a consumidor que aquí se siente. Y es por esa razón que los trato de incluir en lo que escribo, porque creo que es necesario que se les lea más. Habiendo dicho eso, tiendo a sospechar de la gente que está tan segura de lo que le gusta. Pero bueno, imagino que eso es ya más bien un problema mío. ¿O no, Manuel?

Yo nada más sé estar seguro de lo que no me gusta. Y de lo que estoy dispuesto a tolerar. El rango de “lo que me gusta” es todo posibilidad. Pero basta de mí… ¿Por qué y cómo le entraste a esto de escribir de vino? ¿Es en realidad la glamorosa profesión que la gente se imagina?

Estudié periodismo. Mi sueño era escribir sobre música, pero el primer trabajo que encontré fue saliendo de noche para escribir sobre bares. Allí conocí a un amigo que se dedicaba al vino. Me dijo que era un buen trabajo. Lo primero que me di cuenta era que quizás sería bueno tener una base teórica, así es que me fui a Burdeos a estudiar enología y degustación. Si era capaz de soportar, en francés, el tema del vino por un buen tiempo, lejos de mi casa y de mis amigos, pues entonces el asunto me gustaba. Lo soporté y aquí estoy. Y sí, es una profesión tremendamente glamorosa.

Esta va por una que me hiciste sobre la posible importancia de los blogs en motivar el consumo de vino: ¿Debe ser función de un comentarista completamente independiente de la industria, que escribre sus opiniones como consumidor, generarle ventas a la industria del vino?

Primero que nada, ya no soy tan pelotudo como antes como para proclamarme completamente independiente. Soy un ser humano y, como tal, creo lazos, hay gente que me cae bien, qué le voy a hacer. Y a esa gente le pongo mayor atención, las escucho más, les creo más. Sigo creyendo que los grandes vinos están hechos por grandes seres humanos. Y lo de generar ventas es algo que viene de refilón, un subproducto. Veo mi profesión como la posibilidad de mostrar perspectivas. Nada más.

Lo decía más bien por los blogueros. Los que no recibimos muestras de los productores  y nos pagamos el viaje, si es que vamos. Pero vale. Puede que en realidad no exista diferencia alguna dentro de poco. Bueno: Tres palabras sobre Gary Vaynerchuk…

¡No me jodas!

Gary Vaynerchuk, por cierto, es uno de los protagonistas de una reciente edición de la revista Wine & Spirits, para la que escribe Patricio, acerca de “Lo mejor del mundo del vino”. Y no sólo eso, la Wine Academy de Pancho Campo le considera “una de las personalidades más importantes de la industria vinícola mundial”. Yo meramente tripeo cuando le oigo pronunciar el “meunier” de “pinot meunier” como la palabra inglesa para caca de vaca. Pero perdonen, que va y me les quedo en la rama…

¿Qué tipo de gente crees tú que lee mi blog?

Wine geeks, internatutas desprevenidos que enganchan con tu prosa, abuelitas preocupadas por la música que escuchan sus nietos, enólogos disfrazados pelotudamente con nics de jardín infantil, periodistas chilenos asombrados y preocupados por la cantidad de caracteres que puedes producir, consumidores babosos… en fin, gente normal como la conocemos. De todos ellos, yo que tú me cuidaba de los wine geeks. Hay gente que cree que el vino es algo trascendental. Aléjate de ellos.

Solamente en preguntas y respuestas ya llevamos tú y yo 1284 palabras. Es que para hacer poesía sólo tenemos que mover los labios, amigo (paz, Sabina…) Una de las más peculiares casualidades en la historia de este blog: Cuando mencioné que a mis hijos les encanta Pocoyó y que el tema de su fiesta de cumpleaños había sido ése. Como resultado, muchísimas búsquedas en Google traen gente acá. Puede que tengas más razón de lo que imaginas con lo de los “internautas despistados”. ¿Qué planes te gustaría que tuviese para mi blog en el futuro?

Para ser honestos, yo espero que no cambies nada. Ahora, por si acaso, voy a comprar tickets en primera fila para ver cómo sucumbes o no a la tentación de ponerle fuegos artificiales al asuntillo.

“Ads by Gooooooooooooooooogle”. Y prepárate para mi “Twitter Feed”, no digamos nada de la comunidad de La otra botella en Facebook. Bueno, y lo de irme a video… Quizás sea bueno meter chicas en el asunto en plan Hefner-con-vino. Podríamos hasta montar un “rialiti chou”. Las posibilidades son ilimitadas. Si es que no me aburro un día de esta vaina. ltimo. Alguna vez, en otro artículo que te agradezco muchísimo, pues era francamente laudatorio, hablaste de que mi blog era “de actitud punk”. Te pido que me precises eso: ¿Sex Pistols? ¿Black Flag? ¿The Clash? ¿Buzzcocks?

Lo que no sé es si algún día se me permitirá apropiarme de aquella frase y transformarla a The Only Blog That Matters.

Lo que no sé es si algún día se me permitirá apropiarme de aquella frase y transformarla a "The Only Blog That Matters".

En mis días, nunca tuve mucha conexión con los Black Flag ni menos con los Buzzcocks. Mi grupo de cabecera eran los Sex Pistol, aunque también me rayaban los Exploited, si es que hablamos de punk, claro está. En eso de la “actitud punky” la verdad es que, ahora que lo pienso, mi cabeza estaba pensando en The Clash. Hay cierto desafío al establishment, hay batalla, hay lucha cara a cara, pero también hay un aire intelectual que los Sex Pistols nunca tuvieron (o más bien, que el bueno de Malcolm nunca les dijo que tuvieran). Tu confrontación es una batalla desde la trinchera intelectual, muy Clash. Esto, por cierto, dicho con cariño.

The Clash tenía a Bernie Rhodes, mucho más cabronzuelo que McLaren, diciéndoles qué hacer. A mí siempre me ha hecho gracia la idea de que ese gran grupo, gran símbolo para mí de tantas cosas, fue “armado” por un avivato empresario como quien arma a Menudo. Claro, luego la física y la química se encargaron de rizar rizos, prender mechas, etc. Algo así como esta conversación, ¿no?