Archivo diario: abril 1, 2009

Economía irónica, o económica ironía…

Lo más bonito de tener este blog es que me hace reconsiderar constantemente las nociones de “autoridad” y “autoría”, al menos en cuanto a mí se refiere. Escribo yo—diría Patricio Tapia que escribo muchísimo—a nivel de superficie. Pero debajo de cada entrada bullen muchos otros “autores”. Redactar algo en La otra botella es, casi por fuerza, un affaire colaborativo entre extraños, meros conocidos,  amigos, enemigos. Es la interacción constante, el juego, lo que hace que esto valga la pena para mí.

Tomemos el caso de esta entrada. Se trata, como mínimo, de una cooperación interblóguica en torno a un trozo de papel impreso, posteriormente digitalizado. Mi amigo Laureano Serres (ganador del Botellazo™ al Blog del Año) me pasó lo que ven ustedes arriba. Es, según puedo apreciar, de una publicación titulada El viajero. Aparecen dos piezas cortas. Si quieren ver la imagen a tamaño completo y leer los dos artículos, pueden hacerlo aquí.

La primera es sobre una nueva Guía Michelin de restaurantes en España y Portugal con menú a 35€35 o menos. Se hace el casi obligatorio preámbulo sobre los tiempos que corren, etc., y luego se cuentan algunas cositas sobre el libro. Nos enteramos que lo de los 35€ es una especie de “parámetro de base” que de seguro varía si uno se pone a añadir a una comida “extras” como bebidas y tal. Hasta ahí todo bien. Pero viene el “Ya está a la venta” y añade un primer revestimiento irónico. Resulta que la Guía Michelin de buenas mesas a menos de 35€ cuesta, en sí, 15.90€. Porque los chollos de hoy día tienen tarifa de entrada, claro está. Pero con la mención en el artículo de que la guía “contiene publicidad”, automáticamente comienza uno a rascarse la barbilla y decir “Hemmmmmmmm…”

Claro, la capa más gruesa de ironía aquí no está en la pieza sobre la Guía Michelin de restaurantes asequibles. Al lado vemos una reseña de vino a cargo de Carlos Delgado. El vino es una nueva entrada al mercado de Bodegas Heredad Ugarte en Rioja, el Anastasio 2005. De nuevo, ninguna queja sobre el artículo en sí. Y el vino no lo conocía, o sea que no lo he probado. No daré juicio cualitativo de ningún tipo. Lo que llamó mi atención, particularmente apareciendo justo al lado de un artículo sobre una Guía Michelin adecuada a estos tiempos de raquitismo vacuno crónico, es que el vino reseñado sale por primera vez al mercado con un precio de… ¡159€!

¿Seré yo solo, o hasta parece como cosa de otra época un precio así para el debut de una marca? ¿Estarán los de esa bodega estancados en el 2000? ¿No se habrán enterado de la hecatombe económica que se nos vino encima? ¿Podrá ser remotamente pensable vino así para los potenciales lectores de la guía de los 35€?

Que no vaya a parecerle a nadie que estoy criticando a la publicación en que salieron estas dos piezas. Ni siquiera quiero meterme con el vino reseñado. Repito que lo desconozco. Pero la yuxtaposición de la guía de restaurantes “económicos” con el vino “ultrapremium” con precio que—al menos si estamos verdaderamente afincados en este desafortunado presente global— resulta hasta anacrónico es una muestra de la disonancia cognitiva que se convirtió en la “nueva normalidad” durante los pasados diez o quince años. Aprendimos a aceptar cosas que iban contra toda lógica. Reconciliamos ideas completamente incompatibles. Justificamos lo que nos dió la gana… ¡Vaya tiempos!

Recordar el peculiar espíritu de aquella era de burbujas y gastadera desenfrenada, que nos parece ahora a la vez tan distante y tan dolorosamente cercana, resultará quizás duro ahora que debemos exigirnos a nosotros mismos responsabilidad. Pero es útil. Claro, en la onda burbujesca, un videito para que no se me descrien, del apropiadamente nombrado grupo The 1990s, “You Made Me Like It”: