De antemano, una aclaración y advertencia para aquellos que objetan a las revelaciones personales en un blog supuestamente dedicado al vino: Dejen de leer esta entrada ahora mismo, pues lo que viene a continuación es de orden que pudiera parecerles mejor dejado en privado. El anuncio está. Guerra avisada no mata soldados, etc. Si se quedan y les jode, lo lamento. En fin, vamos allá…
Esta mañana temprano colgué el siguiente “status” en mi perfil de Facebook: “Today, what remains of me is officially 41 years old. Also, 30 years ago this week I was first diagnosed with Type 1 diabetes. Perhaps I am that pot of plain yogurt, forgotten in the fridge long past its expiration date…. “
Eso. Hoy cumplo cuarenta y un años y el asunto me deprime bastante. Digo que me siento como ese yogurt nature, abandonado en la nevera hasta mucho después de su fecha de expiración, pues precisamente en esta semana también se cumplen treinta años desde aquella vez en que se me diagnosticó la diabetes tipo 1.
Acababa de cumplir once años y fíjense ustedes el regalazo que me zumbó la vida. Ahí dejé de ser niño y tuve que asumir inmensas responsabilidades. Desde entonces todo ha sido sobrevivir con la mayor dignidad posible, pues esta cabrona enfermedad no tiene la decencia de matarte de una buena vez, sino que te come a pedacitos. Hoy las neuropatías no te dejan hacer el deporte que tanto te gustaba. Mañana pierdes la vista en un ojo. Pasado mañana te haces una heridita en un pie y se te infecta, te lo amputan, te jodiste. A la semana siguiente te dicen que has desarrollado anticuerpos contra la insulina que te inyectas y caes en un desastre metabólico de órdago que te hace engordar bárbaramente, aunque comas poco y te ejercites intensamente. Un mes después va y te da un derrame. O te fallan los riñones. No es una bonita perspectiva, se los aseguro. Lo hace a uno desarrollar un sentido del humor a la vez fatalista y jodedor, definitivamente patibulario.
Todavía recuerdo como, a un año y algo de aquel diagnóstico inicial, mis padres me llevaron a un prestigioso hospital en Boston. Se hablaba mucho de que “la cura” estaba a la vuelta de la esquina, que en unos añitos no habría más diabetes, que no nos desesperanzáramos. Y aquí estoy, tres décadas más tarde, tan diabético como el primer día, pero infinitamente más deteriorado.
El gran anhelo de mi vida siempre ha sido decirle esto a mi enfermedad, mirándola a los ojos mientras me la curaban:
Quizás algún día ocurra. Pero por ahora no.
Y no es que no haya yo tenido pequeñas y grandes victorias en mi lucha contra la diabetes. Aprendí a cocinar para defender la salud que tengo. Eso ha complementado inmensamente mi amor por el vino. Estuve ciego completamente, pero gracias a un excelente cirujano logré recuperar la vista en un ojo. Aunque presumía que no podría tener hijos, ahí están dos que son mi triunfo más grande—a las siete de la mañana venía mi linda hijita en brazos de su madre, cantando “Cumpeayo feíiiii” y más atrás venía su delicioso hermano diciendo “Umpeayo papá”; eso no lo hubiese creido posible de las ruinas de mi pobre cuerpo, yo, este diabético veterano. Pero ahí está. Aparte, tengo vista y entusiasmo aún para trabajar y escribir, para alimentar mis amistades.
O sea que puedo sonreir.
Aparte, el Presidente Obama hoy me ha dado el regalo más magnífico que hubiese podido yo imaginar. Si algo me ha marcado en estos cuarenta y un años casi tanto como la diabetes, es el exilio que heredé de mis padres. Aunque me debo con afecto a muchos lugares, al final de todo me siento profunda e irrevocablemente cubano. La apertura de esa isla a la que hasta ahora no podía ir legalmente es algo que me hace muy feliz.
No sé qué beberemos Josie y yo esta noche. Hay que celebrar. Ya les contaré.
En breve retornamos a la programación regular, que tengo mucho que contarles. Perdonen el interludio, pero me sentía con la obligación de dedicarme esto. Por lo de darme a mí mismo valentía y razonar en torno a mis depresiones. Se me retuerce el sentido de la ironía y lo dejo de lado. Siento el placer de la posibilidad y les dejo un disco:
Estimado Camblor, me siento identificado un poco contigo, yo estoy comenzando en esto y tengo también que frenar muchas cosas por la posibilidad de una diabetes si no me cuido (mi madre lo es) y mas aun que viene en camino mi futuro heredero o heredera. Que más que decirte que un hombre que dice las cosas como son y de frente es muy bien valorado en la vida, tus palabras me llegaron bastante, soy amante apasionado del vino, le buena mesa y la buena vida y espero no dejarlo de hacer nunca, obviamente cuidándome. Estas simples palabras de alguien que esta colgando de este mundo (desde chile) son para darte aliento y que sigas con tus buenas criticas a los vinos que catas, yo lo hago desde mi punto de vista, me entretiene mucho y me hace olvidar todas esas pendejadas entupidas de la vida, creo que el enfrentar una botella y tratar de descubrir su mundo te hace olvidar el propio y solo te dejas llevar por los sentidos.
Feliz Cumpleaños Camblor y recuerda que acá en esta delgada y angosta tierra tienes un admirador de tus palabras que lo único que espera es inspirarse con tus comentarios y aunque no lo creas, anoche, con el grupo de catas al que pertenezco, donde esta Felipe y Coralo (www.vinosycopas.com) nos acordamos de ti y ganas teníamos de invitarte una velada por estas tierras, pero no sin antes darte la “inauguración oficial” una “meadita” de bienvenida” jajajajaja, algo que nos hizo reír bastante…. Y para desaparecer las malas vibras….
Bueno, además en la cata descorchamos un Chateau Haut – Brion 1997 y un Pavillon Rouge de Chateau Margaux 2000 que estaban de miedo……
Y por ultimo “Si el mundo te da la espalda, agarrale el culo”
Saludos desde Chile
cocoperalta
Amigo Manuel, que todo lo que te queda por vivir sea siempre muchísimo más que todo aquello que ya has vivido.
Un abrazo,
Jose
Pues hombre, felicidades y espero llegar a los 41…señal que aún soy más joven
Un abrazo y no te deprimas por estas cosas de cumplir años. Y respecto a lo otro…ánimo y al toro, como buen “torero” que eres.
Mira las coincidencias de la vida: hoy 14 de abril nació mi hija Laura. Rechoncha, morena, tranquila, suspirosa.
Felicidades a ambos, salud y buen vino, amigo.
Manuel:
Haciendo un balance, creo que hay más cosas positivas que negativas, el estar vivos y rodeados de gente que te quiere, es motivo suficiente para decir ¡Salud! por tus primeros 41 años.
Un abrazo
La tradicional cumplida de años, suele traer este tipo de balances retrospectivos.
Son los síntomas del digno envejecimiento por los que el presente gana protagonismo sobre el futuro. Y mientras, del pasado, “que me quiten lo bailao”.
Salud y felicidad.
Muchas felicidades Manuel!
El mejor remedio para todos los males está en uno mismo, en saber sobrellevarlos, y un poco de vino y buen humor son la mejor receta
Respecto de la edad yo estoy casi ahí, cumplo 39 el dia 29.
Un abrazo
Nacho
Gracias, amigos. Después de todo, no fue mal día el de ayer. Resulta que hasta me leí que hay esperanzas de un mejor tratamiento apra la diabetes tipo 1, al fin.
Coco,
La diabetes tipo 2, o sea, la habitual manifestación adulta, es una enfermedad distinta, pero con síntomas y efectos bastante similares. Te pido que vigiles muy bien las cosas, que te cuides, pues las complicaciones para la gente con la tipo 2 tienden a presentarse mucho más rápido que las de tipo 1. Y en las complicaciones es que están las mayores jodiendas.
Felipe,
¿Qué? ¿Que te nació una hija ayer? ¡Mágnifica noticia! ¡Mazel tov! Y bienvenido al mundo de los que no volveremos a dormir bien jamás.:-)
M.
Manuel muchas felicidades. De tus palabras se entiende que has asumido y aceptado tu enfermedad (cosa nada facil), como dijeron por aquí si la vida te da la espalda agarrale el culo, pues que me alegro Manuel, así venceras, ahora estas ganando. Gracias por tus palabras
Manuel
Casualmente acabo de ver esta noticia al ir a revisar mi correo. Puede que tengas dos buenas noticias en poco tiempo, la de Obama y esta
http://es.noticias.yahoo.com/10/20090415/ten-oesen-salud-diabetes-transplante-cbd6f4f.html
Felicidades Manuel, muy cierto eso de que los hijos son el mayor triunfo de uno. Con enfermedades y todo.. no por eso vamos a llevar una vida triste y Seca pué!
Salud!
Ricardo Ch.
Gracias, Nacho. Había recibido un enlace al trabajo en el JAMA hace unos días, pero no pude abrirlo. Luego Jose ayer me mandó un enlace a la noticia en El Mundo y ahora me lo reiteras tú. No me había leido la historia completa, pero sí, lo de Cuba y esto son dos regalos de cumpleaños cojonudos, la verdad…:-)
Ricardo,
Gracias. Los niños son tremendos. Por más deprimido que me sienta cualquier día, sólo verlos y escucharlos me saca del hoyo. El espíritu jaranero ayuda también, claro está…
M.
Felicidades por todas esas cosas.
Lo de la diabetis es un rollo, pero rollo. Nosotros nos hemos hecho cargo de nuestra cuñada, retrasada y diabética, tras la muerte de mi suegro. Desde hace muchos años he visto a mi marido correr con su hermana a urgencias de los hospitales por sus bajadas de azucar o subidas estrepitosas, pues tiene varios otros problemas de salud y retrasos, y se le junta todo. En fin, que no estoy ajena a los problemas que genera, y realmente se que es muy problemático.En fin, no hay mal que cien años dure, eso lo decía mi abuela, y mira, eso va con lo del cumpleaños, que es otro mal por el que también yo acabo de pasar. Pues pasando, pasando, se beben muchas botellas de vino, que e slo que cuenta. Ver crecer a los crios y tomarse a lguna gratificación de cuanto en cuanto. Si no te ves con coraje de apagar 40 y pico de velas, haz como yo, que puse la edad en un papelillo, lo enrosque y lo queme sobre un cenicero. Y ala!!! hasta otro año.
Gracias, Dominic, y perdona que no contestara inmediatamente, pero la tarde se me lió un poco en el despacho y tu mensaje se me fue hacia abajo en la bandeja de entrada…:-)
Me apena mucho y siento gran empatía por lo de tu cuñada. Me imagino que manejar la diabetes en una persona con necesidades especiales debe ser dificilísimo. Yo que estoy al filo de la tecnología y sumamente al loro con mis glucosas, mis dosis de insulina, mis medicamentos adicionales, etc., me lo encuentro trabajoso. Que ustedes la cuiden es algo importante y muy admirable.
Tengo una solución para lo de la edad, pues unos cuantos amigos y familiares míos parecen estar cumpliendo años regresivamente. Yo los dejaré seguir diciendo que tienen 38 en vez de cuarenta, o 35 en vez de 38, y me engancharé a sus conteos, limitándome a decir “Ah, le llevo tres años a Fulanito…” Como los estoy viendo, dentro de un par de años cumpliré 34.:-)
M.
Felicidades Manuel, yo me limito a decir que que te llevo uno
(¡Y enhorabuenísima a Felipe!)
Por si acaso en Chiel a los de nombre Patricio se les dice “pato”. Ninguna relacion con el ave.
Llegué a la otra botella a través de Dehesa de CADOZOS 2004 que tu convertiste en Cardozos. Te felicito. Me gusta el vino, este blog, tu independencia y comentarios.
Gracias, Javier. Se hace lo que se puede aquí, en esta pequeña ciberrepública independiente. Aquel error, si mal no recuerdo, no fue por culpa mía, sino porque así lo pusieron los responsables de imprimir el librito que te daban al entrar a la cata. No recuerdo si era la de vinos navarros u otra de las tantas que se celebraron en el W.
Bueno verte por estos rumbos…
M.
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