Cositas y cosotas: 01.05.2009

¡Feliz Día Mundial del Trabajador para todos los trabajadores! Como yo siempre me profeso un “amateur” y hablo tanto de que mi deseo es lo que guía todo lo que hago, esto de bloguear no es trabajo, así que, como Nananina, “aquí como to’los días…”

Peculiar semanita de curiosidades. Pensaría uno que no ha pasado mucho que valga la pena reportar. Pero buscando entre los intersticios de las noticas siempre aparecen csitas. Por ejemplo, hoy me llega la noticia de que Laura Rhys, del restaurante TerraVina en Southampton, Inglaterra, fue la ganadora del concurso “Sommelier del Año”, etc. , para el Reino Unido. No es una historia especialmente interesane, pero el proverbial diablo está, amigos, en los proverbiales detalles. Consideremos:

(1) Rhys tiene 27 años. Hasta el otro día, la imagen del “niñato de 27 años con ínfulas de sumiller” era motivo de gran relajo en ciertos foros de la internet del vino. Específicamente a los participantes más mayorcitos de estos foros les resultaba muy gracioso o enervante, dependiendo de la situación, como muchachitos y muchachitas cuya edad precluía la posibilidad de vasta experiencia venían a instruirles tan pomposa como erróneamente sobre vino en muchos prestigiosos restaurantes. Honrosas excepciones existen (me consta) en el mundo de los sumilleres precozmente titulados. Pero quizás los que las valoramos, lo hacemos más por el entusiasmo y deseo de aprender de los muchachos y muchachas en cuestión que por cualquier sentido de experiencia y gravitas dentro de la profesión. O quizás es porque el chico o chica nos cae bien. De todos modos, felicidades a Ms. Rhys por el premio. Eso sí, da que pensar lo jóvenes que se están haciendo nuestros profesionales del vino y si en algún momento ya la experiencia adquirida con años y años de trabajo deja de significar… No quisiera que nadie vaya a pensar que estoy prejuiciado por la edad y pienso que la gente tiene que tener X años para “haberse probado” como profesional. Pero el vino es el vino. Me eduqué en él pensándolo como pienso la gente, necesitado de tiempo para formarse.

(2) Los otros dos que llegaron con Rhys a la ronda final del concurso de cata a ciegas para el premio fueron descalificados por haber “identificado un sauvignon blanc sudafricano como un sancerre, y fallado tanto en varietal [sic] como continente con un pinot noir de Tasmania”. Podíamos discutir durante buen rato sobre si la onda internacionalista haría imposible distinguir variedad o localidad en muchísimos vinos de ahora y ese pinot noir, pues, quizás sabía a levaduritas laboratóricas. . Pero no. Lo que me choca es lo del sauvignon sudafricano como sancerre. Porque, ÷qué sancerre habrá sido el arquetipo con el cual ese par confundió un sauvignon sudafricano? Aunque era con otra variedad completamente distinta, el paralelo regional me recuerda una jocosa instancia de Iberoamérica en Cata sobre la cual reporté hace año y pico…

(3) Lo que se ganó: Un par de noches en Piper-Heidsieck y Charles  Heidsieck, con cata dirigida por el chef de cave. bla bla bla… Puede que mis estándares no sean los mismos que los de los participantes en el certamen (no soy sumiller ni aspiro a serlo, o sea que no veo el mundo con su misma óptica), pero ¿no les parece un poquito roñosa la cosa por parte de los premiantes?

Nada, para pensar…

Otra cosita en las noticias de hoy. Se trata de una modesta pregunteja que tengo que hacerme a diario, dado el flujo de noticias respecto a su tema que me llegan. Es la siguiente: ¿De verdad le interesa todavía Burdeos a alguien?

Esto sale porque hoy escribían en Decanter.com sobre si las recién excretadas puntuaciones de Robert M. Parker, Jr. para Burdeos habían causado una vertiginosa alza en los precios del Lafite 2008, etc., etc.

¡Pffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttej!

Hablando de Parker, continúa la saga de Dr. Vino y los cuestionamientos sobre ética en la parkeriana organización. Esta semana, Tyler Colman nos cuenta sobre la respuesta del megacrítico a las muy legítimas preguntas que le formulase Colman, por correo electrónico y en su blog. Parker, en lugar de explicarse satisfactoriamente, recurrió a un tipo de petulancia borriquesca que hubiese sido esperable de sus subalternos, pero no de alguien en su exaltada posición (¿no habrá oido el gran gurú alguna vez aquello de noblesse oblige?) Aparentemente, la única labor periodística respetable para Parker es la que resulta en loas para él. Cualquier cuestionamiento sobre sus motivaciones o métodos es el trabajo de “radicales”, “extremistas” y “talibanes”. Es que me suena tanto como me jode.

En una historia relacionada, Decanter.com anda declarando el fenecimiento del periodismo vínico tradicional (ya saben, los folletines, revistas, periódicos, etc.) por culpa de la recesión y algo que ellos llaman “el surgimiento de la internet”. Se habla de los cierres de muchos periódicos en EEUU y la consecuente desaparición de sus columnas de vino, de la dura perspectiva para revistas, etc. Me entero que la posici´øn como editora de vinos de  la insufrible Lettie Teague, en la revista Food & Wine fue hecha redundante recientemente, continuando Teague su columna mensual como colaboradora independiente. Me da por pensar que el mismísimo Wine Advocate podría ser una de las víctimas de esa cosa siniestra que llaman “la internet”, particularmente si sigue surgiendo bogueo investigativo como el de Dr. Vino, que no solamente le sustrae audiencia a las publicaciones tradicionales, sino que ejerce el derecho a cuestionar públicamente y con autoridad lo otrora no cuestionado sobre dichas publicaciones.

No es flaca la ironía de que en el mismo medio de la página que contiene el artículo sobre la muerte del periodismo vínico impreso aparece un enlace que dice “Subscribe to Decanter Magazine“.

Al final del artículo, una cita de Jane MacQuitty, crítico de vinos del Times de Londres, me resulta reveladora: “Tristemente, el vino continúa siendo percibido como un lujo y una bebida de pijos. En una recesión, los editores de diarios conservan sus columnas de jardinería, cocina y cosas asi, pero el vino es lo primero en ser recortado.”

Me pregunto de quién será la culpa de esa percepción…

He perdido tres libras desde que comencé en lo de las ensaladas por la noche.

Los medios norteamericanos están dejando de referirse al virus H1N1 como “influenza porcina”, lo que me alegra, pues consideraba esa frasecita una difamación de esas nobles y tan comestibles bestias que son los cerdos.

Y una para archivar bajo la rúbrica “Investigadores descubren el agua tibia”. Aparte de una cegadora vista de lo obvio, el estudio citado arroja algo curioso. Les traduzco del articulito, por si acaso: “Otro aspecto relacionado con la calidad del vino, y en e que se ha hecho mucho énfasis en tiempos recientes es la presencia de aminas biogénicas en el vino. Hay compuestos nitrogenados que se forman principalmente durante las fermentaciones alcohólica y maloláctica del vino, aunque pueden continuar evolucionando en el período de envejecimiento. Su importancia se debe a que pueden efectos negativos para la salud humana, ya que el consumo de vinos con altos niveles de aminas biogénicas, especialmente histamina y tiramina, puede producir cefaleas, reacciones alérgicas, palpitaciones, hipertensión, diarreas y tal…. Otra de las conclusiones [de Ana González Marco, encargada del estudio] fue que los vinos de chardonnay sometidos a agitación semanal durante su envejecimiento en barrica poseen mayor contenido de histamina y tiramina que aquellos envejecidos imperturbadamente”.

Ya saben los adictos a la madera y el battonage… Si no se me cuidan, sus vinos pronto tendrán que llevar más advertencias sobre efectos secundarios que muchos fármacos populares hoy día.

Volviendo a cosas geniales, que es lo que en realidad me gusta cubrir, está el nombre de una banda:  Someone Still Loves You, Boris Yeltsin. Y está su música. La canción tiene una línea preocupante, pero agarrona, en “There is no modern mystery/We’re making up our history”. Puede que sea eso lo que está pasando. Una nueva generación prefiere inventarse cualquier versión de la historia que interpretar lo ocurrido en alguna realidad pasada.

Antes de terminar—y aquí corro el riesgo de parecerme a Fareed Zakaria en su excelente programa de los domingos en CNN, Fareed Zakaria GPS—quería recomendarles un libro. Me lo estoy leyendo ahora mismo y me parece sumamente nutritivo en cuanto al debate sobre terroir que nos ocupó la mayor parte de esta semana. Es The Taste of Place: A Cultural Journey into Terroir, de Amy B. Trubek. A base de análisis de la historia del concepto de terroir aplicado tanto al vino como a otros alimentos en Francia, Trubek embarca en una serie de anécdotas ilustrativas de como la idea de terroir se manifiesta para los franceses, como puede reinterpretarse en el contexto de los Estados Unidos  y la relevancia del concepto para la alimentación del mundo entero en el s. XXI. Revisitarán unos cuantos asuntos y personajes que ya conocen, si les va este tema, pero también se expondrán a giros diferentes. Muy interesante, de verdad.

9 Respuestas a Cositas y cosotas: 01.05.2009

  1. hola MrM,
    creo que estamos de acuerdo en la cierta reticencia que genera lo de que un somelier tenga 27 años. a mi mucho, aunque la misma que me genera que un chef tenga una estrella o dos michelin con la misma edad… toda esta puta tendencia de premiar lo nuevo, lo inmediato y lo desconocido, intentar marcar tendencia, ser el primero… en fin, ya cansa todo esto…

    me cansa tanto la edad de esta ganadora, como que haya concursos de camareros y que ser sommelier, sea algo más que un buen camarero que conoce el vino y desempeña su oficio con eficacia.

    ya vale de tantoputoenologofamoso, de tantoputochefmegamichelinico y de tanto sommelier que se viene a tu mesa a ser el rey del mambo y a ofrecerte la ultima puta mierda de un pinot que hacen en tanzania y que nadie conoce.

    mi padre me dice que hubo un tiempo en el que un buen restaurante, escondía al chef y sólo tenía el crédito de su servicio, su consistencia y cierto servilismo amable que le hacía a uno sentir cómodo y agusto invitando a sus amigos aunque no tuviera ni puta idea de vino.

    hoy si te descuidas, esta niñata te dejará en evidencia, porque lo sabe todo y tu no sabes nada y de una forma u otra, es posible que te lo haga saber.

    luego saldrá el cocinero cocainómano de turno sin una sola mancha en su batín, todo engominado, paseándose por la sala, buscando las loas y cualquier día algún aplauso, como si nos estuviera invitando en lugar de pagar 200€ por cabeza…

    estos nuevos chefs, no tienen ni puta idea de que pescado compran, no saben si una res es macho o hembra, no saben que ha comido, cuando ha sido matado, cuanto tiempo curado… un amigo me contaba que su abuelo en el Ritz de Madrid de la años 40 tenía como jefes de partidas a tipos de 50 años que habían sido mariscadores o pescadores gallegos y granjeros de avila y carniceros por tanto tiempo que conocían todo de cada corte de cada pescado, ese tipo de cosas que no dan estrellas michelin, pero que hacen que la comida sea de verdad.

    hoy en día un chef sólo sabe hacer espumas, crujientes, confitados de 24 horas a 53,72ºC y con eso ya tienen bastante… la tecnología sobre el producto, lamentable metáfora del vino y seguramente de su servicio…

    tengo 35 y la sensación de que cuanto más bebo menos se de vino…creo que un sommelier no debería presentarse a un concurso hasta los 45 años. y un chef tener su primera estrella a la misma edad…

    a veces pienso si no estaré mejor callado que gris.. un abrazo

  2. Manuel Camblor

    Erre,

    EL lío es que va y nos acusan de discriminación por edad. Pero sí, a mí esto de los niñatos sumilleres y sus galardones me carga un poco.

    Lo digo por las hordas de ellos que me encuentro sirviéndome vino en restaurantes y porque en un 99.99999999% de los casos su ignorancia y su falta de perspectiva es pasmosa. BUeno, quizás “ignorancia” sea una palabra un poquito dura, pues algunos conocimientos traen. Pero tienden a ser conocimientos preempacaditos muy convenientes para el marketing de la industria actual, no el conocimiento matizado por experiencia e imaginación que dan los años.

    No te negaré que pueda existir una excepción a la regla de los niñatos sumilleres, alguien de talento precoz y suficiente entusiasmo a la hora de aprender y actuar como para convertirse en una especie de “Mozart del tastevin”. Pero, ¿Cuáles son las probabilidades de eso en estos tiempos? Además, Mozart sólo hubo uno. Hoy día, a base de rialiti chous todo el mundo tiene aspiraciones de ser estrella y tener perfil alto.

    Quizás será porque la barra de conocimiento experiencial necesario ha ido bajando hasta quedar… Bueno, ya tú sabes.

    En cuanto a los chefs, pues sí, demasiada aspiración de estrellato. Demasiado divismo. No siempre, ¿eh? Igual conozco un par de tipos/as tan talentosos y conocedores de todo aquello con que trabajan (subieron en sus cocinas desde el suelo hasta la cima) com auténticos. Más de una vez me he metido yo en una de sus cocinas a dar caña por algo y acabado aprendiendo de técnicas o tipos de ingredientes que desconocía, mientras escuchábamos heavy metal.

    Al final das en el clavo, mi amigo gris: Se ha perdido la noción de para qué sirve el restaurante. Ahora sus empleados lo creen el escenario desde el cual lanzarse al estrellato, o ejercer de divas, o pavos reales, o lo que sea. Y nosotros, sólo aspirando a buen servicio, buen comer y vino decente.

    Yo tengo cuarenta y uno y mira, estoy igualito. No sé un carajo. Y cada día sabré menos. :-)

    M.

  3. La tendencia a endiosar a determinados personajes es una tónica recurrente en nuestro mundo contemporáneo. El gran Marketing que todo lo ordena necesita de dioses (aunque sus pies sean de barro) para que la rueda siga girando (a su favor); y por ello hay que dar la espalda al pasado y la experiencia para abrazar la religión que promulga que lo intrascendente, si es nuevo y lujosamente empaquetado, es dogma de fe.
    Sin embargo, hay excepciones. Un día que, junto con un par de amigos, nos acercamos a la bodega de Marcel Lapierre, en Morgon, y disfrutamos de una intensa y gloriosa velada junto con el mismo Marcel y su hijo Mathieu, nos quedamos a dormir en la casa que tienen dispuesta para los vendimiadores. Allí coincidimos con un joven somelier japonés y otro canadiense que estaban pasando una temporada como unos trabajadores más, levantándose a las 5 de la mañana para salir a espergurar, desnietar, y cualquier otra labor de campo propia de la primavera, que era la estación en la que nos encontrábamos.
    Esos muchachos, desde luego, aprendían más allá que en cualquier escuela de sumillería o enología. Y eso merece un profundo respeto y reconocimiento.
    Y seguro que en su trabajo posterior se reflejará la percepción vivida de que lo importante no está en la bodega, sino en el campo. Y que no hay ningún enólogo bueno si antes no hay un viticultor (agricultor) mejor.

  4. Manuel Camblor

    Hola Miguel,

    No quisiera que viniese alguien a acusarme de tirarle constantemente a Parker, pero él mismo provocó que se marcara un hito en cuanto a endiosar a gente sin experiencia se refiere. No olvidemos que allá por mediados de los ochentas, cuando el ahora dizque “todopoderoso” emitió aquella tontería de que el 82 era “la añada del siglo” en Burdeos (dictamen que hizo su fama y que en realidad no podía tener suficiente conocimiento para respaldar, considerando la juventud de su afición al vino en aquel entonces). Era un pronunciamiento controversial ys e confundió la voluntad de controvertir con verdadera erudición. Y ahí surgió el fenómeno mediático.

    Analizar bien las circunstancias que permitieron el surgimiento de eso y su posterior perpetuación me parecería muy productivo. Después de todo, parece existir hoy día una disposición patológica a encontrar el próximo “todopoderoso” creador de opinió donde sea. Yo lo que digo es que con tal de que no endiosen a Gary Vaynerchuk, hago cualquier cosa.

    En cuanto a la dedicación de esos jóvenes sumilleres que te encontraste chez Lapierre, pues no discuto sobre eso ni lo haré jamás. El entusiasmo es loable. Pero de ahí a confundirlo con autoridad hay un trecho larooooo…

    M.

    M.

  5. el caso es que uno de los links que nos regalaste hace algo así como un mes, era un vídeo sobre un par de productores californianos que no ofrecían sus vinos a Robert Parker.

    uno de los testimonios dio en el clavo de por qué las notas de parker habían triunfado y además me abrió los ojos de como funcionamos los vendemotos o vendevinos…

    creo que los pioneros en este oficio, esas tiendas independientes que aún me encuentro en UK con tenderos de 65 años con Barolos y Sherrys cubiertos de polvo, son lo que me ofrece una visión de lo que pudo ser este negocio hace algún tiempo.

    cuando algún vino de los que humildemente les ofrezco, les gusta, me hacen el día. mucho más que si lo listo en un superhotel con el último campeón de sumilleres mundial.

    a aquella gente tienes que dirigirte con un lenguaje claro y con información precisa, hablar poco y escuchar mucho. creo que son lo que queda de lo que esto fué (supongo).

    lo que te encuentras ahora, es lo mismo que decía arriba, suelen ser jóvenes compradores que no tienen ni idea y a los que sabes que por mucho que les cuentes si les cantas un par de notas, te compran el vino, porque eso es lo que hará que ellos lo vendan más rápido.

    la culminación de Parker como todopoderoso, no creo que estuviera en su plan de marketing cuando empezó a editar su pequeña revista…
    más bien encumbrarlo ha estado en el marketing plan de muchas bodegas que lo han utilizando sabiendo de la debilidad del mercado y la ignorancia de los compradores.

    nosotros somos lo que hacemos a Parker grande. los vendedores… todos lo que estamos entre él y el consumidor final.

    a mucha honra juro que no me se ni la mitad de las notas que represento. de todas formas hace tres o cuantro meses me encontré con peñín por primera vez…

    le ofrecí un vino y después de estar media hora ensalzándolo y apreciando cosas que yo no veía, me dijo, cuánto le he puesto a este vino?? y por un momento sentí mucha vergüenza y le dije.. lo lamento, pero no tengo ni idea, 93 o 94…. y aquí viene lo más grande: saca su guía de bolsillo y se mira su propia nota: jajaja yo ahí ya me relaje y me empecé a reir… me dijo… no no tiene un 95, ya te decía yo que era un gran vino… así tendría que ser…

    yo le dije, es verdad,.. así tiene que ser, y sino es así ya haremos que sea, que cojones.. que tenga usted un buen día..

    me quedé flipando de ver al propio peñín sacando la guía peñín de bolsillo de su bolsillo…

    a veces pienso; porque no sonreír con la cantidad experiencias maravillosas que me da este trabajo…

  6. Manuel Camblor

    Pero Erre, ¿me quieres decir que Peñín extrajo de su bolsillo el librito como tal? ÷No tenía un iPhone con la correspondiente “app” de la Baby Peñín instalada?

    ¡Uf, qué atraso! :-)

    M.

  7. jajaja!!! eso hubiera sido lo más grande…

    bueno lo más grande hubiera sido que no me hubieran chivado un minuto antes de quién se trataba. que con las fotos que utiliza en las publicaciones se quita por lo menos 20 añitos…

    yo ya me la he bajado para que no pille en un próximo renuncio…

    buen día..

  8. de todas formas, sólo sacó la edición de bolsillo… ese pequeño resumen con los vinos de más de x puntos…

  9. Manuel Camblor

    Por eso es que aquí yo trato de poner fotos que me hagan ver exactamente tan viejo, gordo, calvo, con ojo de mentira y gafas como soy, para que se sepa y no haya que andar “chivando”.

    Mi mujer anda por Nueva York y le pedí que pasara por una tienda cerca de su hotel a buscarme un par de botellas restauracordura. El vendedor a quien llamé por teléfono para encargarle lo que quería para que lo tuviera listo cuando Josie pasara me propuso cierto grand cru borgoñón a un precio atractivo. Parece que me oyó vacilar en línea y de repente me soltó: “¡90 y no sé qué puntos de Burghound!”

    Hasta un poquito de pena me dió. En vez de estudiar sobre los vinos y sus orígenes, ¿les harán memorizar las puntuaciones? Me puedo imaginar aulas de chicos de estos, aspirantes del negocio, recitando puntos ocmo nosotros teníamso que repetir las tablas de multiplicar.

    M.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s