Como vive la otra parte…

Quienes me conocen un poco, saben que para mí el vino es a la vez un lujo y un artículo esencial. El primer término no tiene nada que ver con los fetichismos y obsesiones de estatus tan habituales hoy por hoy cuando se habla de “lujo”. El vino para mí es un lujo en virtud de ese brillo que da a mi vida cotidiana, por ese bienestar indiscutible que me proporciona poder adornar mis comidas con un buen vino, por ese singular estímulo intelectual que me produce y que da, entre otras cosas, para alimentar este blog. Pero es el vino un artículo esencial también. Lo consumo a diario y no vislumbraría la perspectiva de no tenerlo al menos una vez al día acompañándonos a la mesa.

Podrán imaginar que esta actitud, unida a la frugalidad que me impone ser un hombre de familia responsable, conlleva una constante búsqueda de vinos que, para robarme la mitad de un eslogan que en mi tiempo yo mismo compuse para vender muebles, tengan “precios para la vida real”. Aunque esporádicamente habré sido visto consumiendo vinos de precio relativamente alto, he tendido durante los últimos veinte años a concentrarme en las “buenas compras” para el diario beber, pues la buena vida no se hace con un par de trofeos, sino sabiendo iluminarse humildemente pero bien el día a día.

La reseña de accidente a seguir no corresponde necesariamente a la constante búsqueda de “buenas compras” de la que les acabo de hablar. Si bien la región productora y la marca del vino en cuestión alguna vez fueron para mí fuente segura de vinitos muy decentes a precios ídem, hoy la cosa es distinta. Puedo recordar ejemplos de esta marca dando hacia atrás hasta los ochentas: Cabernets sabrosillos por un par de dólares eran en aquella, mi época de universitario fatalmente enamorado del vino pero sin fondos para sustentar a cabalidad ese amor. Ahora… Bueno, digamos que no compro la marca, pero a veces alguien va y me la sirve een una reunión, así, casualmente…

Tal fue el caso con un Concha y Toro, “Casillero del Diablo” Pinot Noir Reserva, Chile 2007. El chico me puso la copa en la mano y yo, sin pensarlo, me la acerqué a la jeta. El resto no lo recuerdo tan claramente. Pronto me había separado del evento y estaba escribiendo aceleradamente en mi libreta.

De capa, lo que reposaba en esa copa no estaba mal. De hecho, tenía bonita transparencia, con brillo rubí y borde cereza. Definitivamente, su apariencia corresponde a pinot noir. Pero esa nariz era toda una amenaza, con notas insecticídicas, de tomate verde, de agua de piscina sucia en la cual se ha vertido, por lo de “que haya fruta”, media tonelada de Kool-Aid de aquel de “Watermelon Cherry”   que recuerdo de mi infancia. Hay también un aspecto de manguera dejada al sol tras el cual se esconde una volatilidad trementinesca de cuidado. Claro, dirán ustedes que cuán idiota hay que ser para llevarse a la boca algo que huele así. Y llevarán toda la razón del mundo. Lo curioso es que el olor no deja de tener, a un nivel superficial,  características identificables como de pinot noir. Pero aquí hay suficientes defectos como para que uno no quiera ni pueda quedarse enfocado en efímeras virtudes. 

La boca… ¿Me creerían si les digo que es como coger un buche de jugo de toronja del más barato y artificialón, que encima anda en el lado peligroso del amargor químico y viene en un contenedor plástico nada neutral? Pues sí. Ese es el golpe inicial, tras el cual hay algo parecido a cerezas ahogadas en Campari con vodka y aceite 3-en-1. Su 14%  de alcohol le late fuerte a este producto, aunque su color y su ofensivo espectro aromático-gustatorio no delaten nada sino hasta el final. Terrible. Terrible. Terrible. Incluso dándole un rato de aire sigue igual de nasalmente “peculiar” y bucalmente desagradable.

“Pinot noir” chileno de una megabodega corporativa con incontables marcas y probablemente muchísimo Research and Development. Especulando yo sobre las razones de ser de esto podría caer en el ya gastadito “Fenómeno Sideways“, porque indiscutiblemente que la peliculita aquella inspiró a meterse en lo del pinot noir a muchas compañías que mejor se dedicaban a otra cosa.

Pero eso en realidad no es lo importante aquí. Estamos hablando, ante todo, de un vino económico, de los que en la mayoría de sus mercados de exportación deben venderse por debajo de los US$10. Estamos hablando de una marca instantáneamente reconocible. Y no debemos olvidar la tan cacareada mantra de ciertos “críticos”, cronistas y “comunicadores” del vino, los que nos dicen que “nunca hubo tal cantidad y variedad de vinos de alta calidad provenientes de tantas regiones del mundo”, por lo que vivimos una especie de “era dorada”, etc., etc.

Supondría yo que el brebaje que ahora rememoro fue producido por uno de esos “enólogos” con muchas credenciales: Tecnólogos industriales diplomados cuya misión es lograr un producto perfectamente homogéneo y correcto para apelar a un mercado masivo. El misterio es como acaba esta vaina en esa botella para el mass market. Y como acaba tanto enótecnólogo con título en cualquier parte de este mundo, para los efectos,  produciendo tanta porquería impotable que los mercadólogos han de mover como “vino”. ¿Epoca dorada? Pues con gusto me vuelvo a la época marrón si esto es lo que brilla y lo que uno puede esperar en vinos de diario, gracias… ¡Por lo menos en aquellos tiempos de vinateros tan primitivos y fallidos se bebía mejor y los defectos eran lo que eran!  Ya me gustaría que alguien me explicara con numeritos la “perfección técnica” de este pinot noir de Casillero del Diablo. Probablemente pueden hacerlo, hasta con una presentación de Powerpoint. Pero nos vemos ante un punto crítico, Ya no se trata de que el vino tenga o no tenga “alma” o “duende”. Lo que me asaltaba desde mi copa hubiese sido perdonable de ser enteramente anónimo y aburrido. ¿Pero algo tan agresivamente malo? 

Si yo fuera alguien que comienza a entusiasmarse por el vino ahora mismo, créanme que productos así me provocarían irme llorando a casa de mi mamá, a que me den una cervecita bien fría y me digan que no, que la vida no es tan cruel mientras se me sanan las magulladuras  en el paladar.

33 Respuestas a Como vive la otra parte…

  1. Felipe Méndez

    Nadie te manda, Manuel.
    Yo eso no lo usaría ni para cocinar.

  2. “manguera dejada al sol” muy bueno, había notado alguna cosa así, como hule podrido. Casillero del Diablo, es como las papas Sabritas en México, nadie discute su gran distribución, las encuentras hasta en el cerro más recóndito, pero hablar de calidad es otra cosa.

    Saludos

  3. ¡¡¡¡¡¡¡ufffffffff!!!!!!! ¡¡¡¡¡¡Qué sufrimiento!!!!!! La verdad uno se pregunta que cresta estaban pensando para embotellar esa cosa. Poco atrevimiento tengo ya para comprarme una botella de Concha y Toro. El slogan marketero que estaba utilizando la viña en gigantografías urbanas en Santiago era así: 2007 la cosecha del siglo. La mejor cosecha de todos los tiempos para vinos reserva. Al parecer quieren copiar esa idea de Burdeos que también les encanta eso de las cosechas del milenio o del siglo, ya no recuerdo que. ¿Se acuerdan de la del 2000?

    Saludos
    Coralo

  4. Manuel, ¿será de las peores cosas que has probado en tu vida? Yo creo que puede ser un post bien educativo: ¿cuáles son los peores vinos que has probado? De los que te acuerdas, claro.

    Saludos
    Coralo

  5. Manuel Camblor

    Nadie me mandó. En realidad esto me vino regalado. De otro modo no lo hubiese probado, pues no me atrae en particular este tipo de castigo.

    Cuando hablo de “megacompañía”, no es relajo. Esta gente tiene vino colocado en todas partes.

    En cuanto a la campaña del “2007, añada histórica para reservas”, hasta aquí en Santo Domingo la pusieron en anuncios de revistas de sociales. Sé que la ví. Pero claro, no le hice caso.

    Bueno, no la recordé hasta que me zumbaron esto.

    Y querido Coralo, hacer una recapitulación de los vinos horribles que he tenido que probar en mi vida sería demasiado doloroso. En realidad, en términos de horror, este Casillerito no era ni remotamente de lo más atroz, categoría ocupada mayormente por “vinos” californianos, australianos y españoles, así como también alguno que otro de esos speritalianos que andan. Sería cuestión de ponernos a buscar entre tantísimas que me han ganado enemigos en esta internet del vino a través de la última década y ver lo que me motivó el verbo más colorido. En realidad no creo que haya muchos chilenos entre los peores, si voy a serte franco.

    Pero suena a proyecto para una entrada futura, lograr un “Bottom 10″ a partir de un recorrido histórico por veinte años de notas de cata y beba… :-)

    M.

  6. Hola, yo recuerdo este vino de verlo por copas en varios restaurantes de Paris, creo que el verano pasado, de repente empezó, extrañamente, a ofrecerse en un monton de sitios, ¿una promoción?.
    No sería el 2007 pero el que probé me espantó, luego lo ví en supermercados, en Monoprix creo y en el Nicolas a un precio sospechosamente bajo.

  7. Manuel Camblor

    HOla Mónica y bienvenida a La Otra Botella.

    No me extraña que esto haya aparecido en París. Me imagino que sería una promoción lo que tenían con el Casillero. Se mueven muy bien y la verdad es que tienen la virtud de la omnipresencia los de Concha y Toro.

    Claro, beber esto estando en París, donde en cualquier bar à vins te ponen un sabrosísimo cru de beaujolais o un chinon, que no hasta un passetoutgrain bonito, creo que es algo que jamás se me ocurriría, ni gratis.

    O bueno, si es gratis, quizás la primera vez, como hice con éste, por lo de no quedarse sin saber…

    Claro, luego invariablemente te das un susto y ya sabes exactamente por qué no vas a volver a aceptar ni la más regalada de las copas.

    Lo que me gustaría es quealguien me viniera a defendereste enoproducto de Concha y Toro a nivel técnico. Quisiera (no es broma) saber los detalles de su proceso.

    M.

  8. Información sobre este vino en la página de la bodega. Estás seguro que era este vino el que probaste?

    Ficha Técnica
    Vendimia 2007.
    Suelo Terreno de lomajes suaves.
    Guarda 100 % guardado en barricas roble francés durante 8 meses.
    Color Suave y brillante color rubí.
    Aroma Aroma de frutas maduras – frutillas y frambuesas-, ligeras notas de especies y toques de roble francés tostado.
    Sabor En boca es frutal, fresco y sabroso, de cuerpo medio y textura plena en boca, con una acidez equilibrada y un final agradable, largo y persistente.
    Acompaña Muy versátil, puede acompañar pollo, carnes, platos vegetarianos e incluso pescados como salmón o atún.

    Decanter World Wine Awards – Medalla de Bronce
    Reino Unido, Mayo 2008
    En nariz, este vino se siente denso, ahumado, especiado y mineral, con gran cantidad de fruta roja. De peso medio, es suave, limpio y brillante. Simple pero fresco y atractivo en el paladar.

  9. Manuel Camblor

    Creo que la foto de arriba no miente ni se equivoca. El que aparece ahí fue el vino que probé. De esa botella. Que tenía esa etiqueta.

    No sé, pero no particularmente “técnica” o informativa la ficha de la web de la bodega. Quisiera mejor información sobre lo que pasa entre el suelo y la “barrica”. Digamos que era un enoproducto con “issues”.

    M.

  10. Casillero del Diablo, vaya tela… impactaito me dejó la publi que aparecía hace un tiempo en la CNN.

    Aprovechando el hilo hago un inciso y un contuso. Este finde hubo botelleo con Los Sarmientos. Luces y sombras. En el lado de la luz un muy agradable Savigny de Camus-Bruchon del 93. Repetiría de este sin dudarlo.
    En el lado de las sombras… profundas sombras… extremadamente lamentables sombras… un Pago de Carraovejas Reserva del 98. Inenarrable, por ser escueto y preciso.

    Saludos,

    Jose

  11. Manuel Camblor

    Pues Jose, yo aquí pensando que lo de “inenarrable” era porque tú eres un chico muy educado, que no habla con la boca llena y, además, que entiende lo difícil que es cualquier narración cuando se tiene la boca llena de aserrín… :-)

    M.

  12. Pos mira tú que el madereo no era quizá lo más ofensivo a estas alturas en ese vino. ¿Descompensado? ¿desintegrado? ¿des-todo? Un cirio. Alcohol, fruta pasificada… en nariz y en boca profundamente desagradable. Alcanfor y medicinas caducadas… Intento narrar lo inenarrable. Se quejó con intenso dolor el fregadero.

    Jose

  13. Felipe Méndez

    Lecturas y conversaciones recientes, en este blog o en el de mi amigo Coralo, o noticias como la de Lapostolle comprando barricas hechas de árboles de la época de los Luises para su Clos Apalta, o interiorizarme hace poco de las “sutilezas” de la viticultura casablanquina, o las huevadas que anda Eduardo Chadwick (Viña Errázuriz) tratando de demostrar con sus vinitos por el mundo, o tantas miles de otras cosas, me hacen ver que la industria del vino en Chile está muy enferma, muy descoyuntada, muy sin rumbo, muy ignorante, muy cagada.

    Ha de ser el día gris, pero me parece que este país está condenado por un buen tiempo a producir la más sobrepreciada mierda del planeta.

    Porque estoy seguro, Manuel, que para C&T ese Pinot es, para sus parámetros, un buen producto.

  14. Jose, me alegro que te gustara el Savigny tinto del 93. Podía haber salido cualquier cosa. El blanco que llevaste del 96 y del mismo productor no estaba mal con paciencia con la copa.

    El Casillero no lo he probado…y el Pago que apunta Jose indescriptible.

    Un saludo

  15. Estaba rico el ’93 sí. El 96 ganó con el tiempo en boca, aunque se diluyó en nariz, sin perder de vista que tanto tiempo en la copa hizo que la temperatura distara mucho de algo parecido a lo ideal.

    Saludos,

    Jose

  16. hola M,

    ciertamente el Prum fue una pasada y si que me dio un calambre por el cuerpo. también el silex estaba rico, pero pagué 80 euros por él.

    que hace un bebedor de vino como tú, para seguir bebiendo más vino y menos cerbecitas? y sobretodo en el caribe… cada día admiro más tu pasión honesta y desenfrenada por el vino.

    por cierto, te he robado unas recetitas del facebook, aunque necesitaré una aclaración sobre los tipos de carbohidratos permitidos o no permitidos…

    un abrazo

    por cierto, mónica, me encantan tus ilustraciones…

  17. Manuel Camblor

    Es que en esto del vino se ha venido perdiendo el concepto del valor del dinero y ya casi por cualquier cosa te soplan ochenta billetes.

    Yo siempre pensé que todos los vinos de Dagueneau, con un recorte de precio de como un 50%, hubiesen sido muchísimo más apetecibles.

    En cuanto a mi “pasión honesta y desenfrenada”, pues no te creas, por momentos me da por reevaluarla. Sucede que me mudé acá. Lo del clima no me importa, en realidad, pues siempre puedo huir hacia el aire acondicionado. Además, no es que sea yo de los habituales bebedores de vinos poderosos.

    El problema es la selección de enoproducto disponible en donde vivo. Los importadores locales tienden a ser de los que compran portafolios con aparato de marketing y lo hacen en sus visitas a grandes ferias. Nada de andar por ahí recorriendo campo y conociendo pequeños productores de vinos emocionantes. Preferiblemente, que sea el producto de bodegas bien corporativistas, con un buen respaldo publicitario y una buena cantidad de SKUs que abarquen X número de variedades de uva, etc. Y la orden se hace, claro está, con el Wine Spectator en la mano… Parece ser así para casi todos los que traen vino acá. Hay un par de firmas importando cosas más relativamente exóticas “de a poquito”. Pero nunca llego a figurarme la lógica detrás de sus selecciones, que igual parecerían ser hechas en Vinitaly…

    Digamos que es una forma de entender el vino muy distante de la mía e informada por la “moda” de los últimos quince años. Contra eso me enfrento.

    Mis viajes a Nueva York me sirven para traerme algunas cositas interesantes, a las que hecho mano cuando me asalta la desesperación.

    En cuanto a las ensaladas y los carbohidratos, pues los únicos que me permito son de alubias, garbanzos, frijoles, etc. y el ocasional toque de calabaza. El resto es romper la dieta.

    M.

  18. Leyendo tus articulos he constatado mi teoria de marcado origen freudiano y que acontinuación entro a explicar: El ser humano nace con los sentidos del gusto y del olfato, sin estrenar, totalmente nuevecitos y virgenes. Primeramente en la tierna infancia muchos de los sabores y olores que se reciben vienen del entorno materno (Freud), he impactan profundamente quedando para siempre guardados en la memoria, cito a modo de ejemplo un par de comentarios tuyos:
    “Nariz muy pura que me recuerda a ropa recién lavada”
    “Pera, vaselina, anís y polvo es lo que hay en la nariz”
    Despues en la niñez, cuando empezamos a tener uso de razón, viene otra oleada de descubrimientos sensoriales que se graban en nuestra mente y dejan una impronta indeleble, como por ejemplo:
    “media tonelada de Kool-Aid de aquel de “Watermelon Cherry” que recuerdo de mi infancia”
    “entre removedor de pinturas y spray de pelo de aquel Final Net que usaba mi abuela”
    Cuando ya somos adultos y descubrimos el sexo, el alcohol y otras cosas, tenemos experiencias traumaticas que nos marcan profundamente:
    “hay algo parecido a cerezas ahogadas en Campari con vodka y aceite 3-en-1”
    “el malbec de gama media-alta hoy día acaba oliendo y sabiendo más o menos a cappucino con vodka…”
    Lo que quiero decir con esto es que la experiencia frente a un vino es personal y subjetiva, tambien tiene mucho que ver con las vivencias que se han tenido, con el estado de salud y de como agentes externos nos afectan el juicio, yo creo que el probador de vinos españoles de Parker tiene un estomago muy sensible y el vino le produce acidez, razón por la cual los vinos que el mejor puntua son bajos en acido porque le caen bien y son faciles de digerir y eso explica la puntuacíon y la tendencia a escoger vinos con el perfil de Parker, me imagino que por tu profesión, vendiendo muebles, debes odiar las notas de madera en el vino, ya que todo el dia viendo y oliendo madera te inclinan a buscar otras experiencias sensoriales mas gratas que te alejen del stress y de la monotonia, o de pronto algun dia te sientes perseguido por la trementina, el olor a plastico y del vinilo, olores que proviene de tu tienda y de la lucha diaria y con ese remanente en la memoria todo te lleva a saber a manguera dejada al sol.

  19. Manuel Camblor

    Helmut,

    Plena razón tienes en que la experiencia del vino, así como su valoración, son enteramente subjetivas. Yo, al menos, no lo querría de otra manera.

    Pero creo que tu análisis de las analogías que utilizo en esas descripciones asume demasiado sobre contextos que quizás las cosas no tienen.

    Habiendo sido un estudioso de las teorías de Freud (y Lacan) en algún momento de mi pasado, me hacen gracia las conexiones que encuentras, pero en realidad no sé si el análisis sea particularmente productivo.

    Puede que mis memorias de “vaselina” sean mucho más de adultez que de infancia. Quizás no las recuerdo de cuando yo era bebé (no la asociaría jamás con mi madre), sino de limpiar y cambiar los pañales de mis propios hijos. Aunque en realidad, cada vez que pienso en vaselina comienza a sonar en mi cerebro algo de Talking Heads, cuya primera colección de grandes éxitos se llamaba… ¡Sand In the Vaseline!

    Igual, sacar a colación a mi abuela por lo del spray de pelo fue en realidad una haraganería de mi parte. En realidad me resultaba un poquito pesado entrar en la larga explicación requerida para justificar que asociara eso con mi adolescencia musical, cuando toqué en un grupo “new romantic” en el que usábamos precisamente ese producto para mantener tieso y erguido nuestro propio pelo (yo llevaba un corte estilo Duran Duran, lo admito).

    En realidad, la cosa es mejor analizable a mero nivel de lenguaje, encontrando conexiones mucho más inmediatas, aunque no tan inmediatas como “el trabajo”, pues a decir verdad en mi oficina no huele en lo absoluto a roble nuevo. Otras maderas, no te digo. Pero roble del de hacer barricas, en realidad no. Tampoco trementina, ni thinner. No somos fabricantes. Experimento muy poco del proceso ebanístico en mi diario discurrir.

    No sé en realidad si esos vinos bajos en acidez, pero altos en tantas otras cosas, sean “fáciles de digerir”. Vamos, que el trabajo para el sistema al absorber 12% de alcohol no es el mismo que al absorber 16. :-)

    Requiere trabajo este análisis freudiano. El inconsciente está estructurado como en lenguaje y, encima, lleno de todo tipo de citas muy curiosas… :-)

    M.

  20. Ojala pudieresemos vivir en un mundo donde todas las bodegas son “boutique” y los vinos fueron individuales, espectaculares ejemplos del terroir, y de precios para consumo diario.
    La verdad es que las “megas empresas” tienen un efecto democratico para los productos. Los vinos producidos por las grandes empresas tanto como los autos producidos por Chevrolet no son los mejores, pero sirven para una introducción al mundo de ese producto (dado su maquina marketero que da confianza al momento de comprar/probar).
    Hay que acordarse también que la revista Decanter – proabalemente uno de los mejores del mundo – hhace un par de años eligió el Casillero Merlot como el mejor blend debajo de 10 libras, y el Casillero Cabernet 2005 como uno de los mejores en el mundo por su precio (estamos hablando de vinos que están disponibles en supermercados y botillerias de distintas partes del mundo). De cierta manera son estos vinos que llevan la bandera Chilena a los consumidores que quieren empezar a tomar vinos un poco mas serios a los vinos baratos y dulces cuales fueron su introducción al mundo del vino.
    Ahora, el vino en cuestión no es tan malo como lo pinta. He probado Pinot Noir neocelandeses peores y son mas caros que este. No es un Pinot sobresaliente, y a lo mejor se nota la mano del laboratorio un poco, pero dentro de su precio se defiende. Es más, la mejor (y más grande) tienda de vino acá en Wellington, Nueva Zelanda compró medio pallet de este vino para ofrecer algo bueno y barato. Ellos importan vinos franceses directamente y tienen muchisimos Pinot Noir neocelandeses. Todo tiene que pasar por su comité de catas para entrar a la tienda.
    Como dije al principio, ojalá se podría vivir en un mundo donde todas las viñas fueron boutique, pero cada marca tiene su lugar, y esta, sin ser el mejor, sigue ofreciendo buenos vinos por su precio en supermercados en todo el mundo.

  21. Manuel Camblor

    HOla Warren, bienvenido a este espacio y gracias por participar. Hace ilusión eso de que alguien me esté leyendo en Nueva Zelanda…

    A ver, tomemos tus puntos uno a uno.

    (1) El “efecto democrático” de las megabodegas corporativas: No sé, lo haces sonar un poco como que esos enoproductos son una especie de “gateway drug”. Sin embargo, creo que lo que ocurre no es particularmente “democratizante”, a menos que lo tomemos como una imposición del mínimo común denominador. Así, pues, tenemos el gusto del “demos” impuesto al vino. Pero, ÷en realidad las cosas ocurren así?

    (2) Lo de la utopía de las “boutiques”: Tristemente, el concepto de “bodega boutique” es un producto de la viciada era de seudovino que vivimos. Dudo mucho que un pequeño productor en algún lugar del sur de Francia, con sus parcelas y su lugar de hacer el vino en el sótano de la granja piense en su negocio como “boutique”. Sonará como que apelo a un modelo bucólico, pero en realidad quiero traer las cosas a la esfera de lo real: l vino honesto y natural, artesanalmente elaborado por un productor pequeño, ajeno a ardides de marketing, es eso, VINO. Imponerle etiquetas o valores-fetiche acabaría por matarlo.

    (3) Decanter es una de las principales proveedoras de material de comedia para este sitio.

    (4) Si ‘se nota la mano del laboratorio un poco”, es demasiado.

    (5) Lo de que los Chevrolets no sean los mejores carros tengo un par de amigos que te lo disputarían muy fieramente. Están los adoradores de los Corvettes y Camaros. Y luego están aquellos antiguos Bel Airs, almendrones que todavía viven vidas hábiles en las calles de La Habana…

    (6) Si este pinot noir de Concha y Toro es el portaestandarte chileno, yo que la industria chilena me preocuparía. Parece más bien puro enofashionismo el pretender ampliar tanto portafolios de marcas como Casillero del Diablo. Recuerdo, por haber bebido mucho Casillero en mi juventud, vinos muy buenos a excelentes precios en los ochentas y primeros noventas. Pero este pinot noir no me parece particularmente recomendable para nada, mucho menos como motivo de orgullo.

    (7) Me gustaría saber cuales son esos pinots neozelandeses que te encuentras peores que éste de Concha y Toro. Por lo de estar prevenido. Si bien he probado una buena cantidad de pinots de allá que me han sido indiferentes de gusto y demasiado caros de precio, no recuerdo ninguno tan activamente ofensivo para mí como este Concha y Toro. Y que conste, en unos cuantos de esos vinos neozelandeses se notaba bastante el laboratorio…

    Me cuesta mucho trabajo imaginar este tipo de producto como vino. Bebida saborizada, okey. Pero vino en el sentido de eso que me creó alguna vez esta intensa pasión y deseo de vivir probando, aprendiendo y entendiendo, absolutamente no.

    M.

  22. Para hacer un buen vino se necesita ademas de buenas uvas, de equipos apropiados, de un enologo competente, tambien de algo muy importante como es la TRADICIÓN.
    Un vino no lo hace una sola persona, un vino es la labor de un equipo, en el cual intervienen muchisimas personas, un vino no obedece al capricho de alguien que se le antojo hacer un vino de tal o cual manera, para elaborar un vino se escogen las parcelas apropiadas, se determinan la edad de las cepas, se seleccionan las uvas que le van a dar ese caracter determinado al vino, las añadas, las barricas, el añejamiento, el tiempo en botella, no es una tarea que se deja al azar, todo esta finamente preparado y planeado, sin embargo a medida que el caldo va evolucionando, la tarea del enologo y del equipo de catas es direccionar al vino hacia lo que se quiere presentar, no es una tarea facil y se requiere de mucha paciencia, conocimiento y tino.
    Despues como decia Warren, cada tienda tiene un comite de catas y los vinos se someten a cata tras cata y deben estos pasar muchisimas pruebas, asi mismo en las ferias y presentaciones se someten a consideración de expertos, gentes del medio y de la prensa especializada, nadie seria tan tonto de hacer una gran campaña publicitaria presentando un producto inferior a las expectativas generadas y mucho menos una firma del prestigio y la tradición de Casillero del Diablo.
    De pronto tu estas equivocado y tuviste un mal dia, un vino de supermercado no se puede comparar con lo que tu a estas alturas estas acostumbrado a beber y muchas veces pasa que al cura se le olvida que fue sacristan.

  23. Manuel Camblor

    Pues será eso, que estoy equivocado.

    Ahora bien, no creo ser el único al que este vino le haya merecido una evaluación negativa. De hecho, hay alguna mucho más radical que la mía en los comentarios a esta entrada.

    La cosa es que no entiendo por qué no puedo requerir ciertas cosas de un vino “para principiantes”, o “de supermercado” (concepto bastante poco claro, pues en estos tiempos hay supermercados y hay supermercados, y algunos que conozco en partes muy diversas del mundo ponen gran cuidado en los vinos que seleccionan), o lo que sea… Siempre he basado mi la honestidad de mis juicios en poder volver desde las exaltadas alturas de un grand cru a la sencillez de un maceración carbónica, evaluándolos ambos de acuerdo con sus potenciales destinos prandiales. Exijo, consciente de lo que puedo y debo exigir. En este caso, pues, digan lo que digan esos paneles de cata de tiendas, el pinot noir de Casillero del Diablo me resultó desagradable.

    Reitero lo dicho: En algún momento de mi trayecto consideraba a Concha y Toro referencia obligada para quienes buscan una buena relación calidad-precio. Admito que mis gustos hayan cambiado, pero también existe la posibilidad de que los vinos, pertenecientes a un portafolio de productos y marcas muchísimo más pequeño entonces que lo que es ahora, no fuesen como lo son hoy.

    M.

  24. Viste como descorcharon la botella?
    Tienes información de donde y como lo tenian guardado?

    Tu articulo no especifica nada de eso, los consumidores no son tan tontos como creemos, en mi caso, si un vino me parece malo o simplemente para olvidar, no lo compro de nuevo, creo que de repente te topaste con una botella mal conservada, el Casillero no es la octava maravilla, pero sus productos suelen ser decentes para su precio.

  25. Manuel Camblor

    Hola Esteban, bienvenido a La Otra Botella.

    Tengo bastante experiencia con Concha y Toro y, particularmente, con la marca Casillero del Diablo. Hará como veinte años, cuando era un muchacho universitario, era una marca que consideraba compra segura. Claro, en aquellos tiempos sólo te la encontrabas en cabernet y merlot, creo… Los vinos eran deliciosos y costaban muy poco. En la última década han ido cambiando. O he ido cambiando yo. Da igual.

    Esa botella del pinot noir no ví cuando ni como la abrieron, pero creo ser capaz de detectar un buen número de posibles defectos en un vino causados por mala conservación. No creo que fuese el caso con lo que me sirvieron. Si mal no recuerdo, abrieron más de una botella en la barra, pero más de ahí no puedo decirte. Sencillamente, me pareció un vino sobreprocesado y activamente agresivo de muchas maneras que me molestan. Claro, ésa es meramente mi opinión y bi debe ser tomada como nada más que eso.

    De todas formas, si fuese el primer pinot noir que probara, probablemente me costaría mucho volver a entrarle a la variedad. Te juro que me lo encontré horrendo.

    M.

  26. Manuel, estas de homenaje al Sr. Carradine?

  27. Manuel Camblor

    Javier,

    Siempre estoy de homenaje al gran David Carradine. Lo que pasa es que el carácter del homenaje lo dicta si amanecí de humor Kung Fu o de humor Kill Bill…

    No deja de fascinarme cuanta gente está dispuesta a conceder el beneficio de la duda, que no defender a capa y espada, estas marcas corporativas de enoproducto tecnológico. Como practicante del marketing en otra industria muy distinta al vino no dejo de maravillarme ante la “brand allegiance” que logran, sobre todo con vinos que no son ni sombra de lo que hiciera a la marca.

    M.

  28. Sobre las defensas, no sé si pasa tanto por si el vino es de una marca corporativa o no. Habría que estudiarlo desde ángulo también. Yo veo las defensas más relacionadas con lo que uno considera las cosas de uno, en lo que tiene que ver principalmente a su tierra/origen/lugar de procedencia, etc. Cuando leo/escucho frases y/o generalizaciones negativas o despectivas sobre los vinos de este o aquel país, imagino inmediatamente innúmeras personas pidiendo la cabeza del autor y al mismo tiempo defendiendo el producto, aunque la defensa no sea fundamentada racionalmente. Véase el ejemplo reciente de la comida en RD e imagino que han habido muchos casos similares en el pasado. De nuevo, no descarto que puede haber un ángulo corporativo sumado a lo anterior. De hecho supongo que existen los fans de Pepsi o Coca, McDonalds o Burger King, Starbucks vs algún otro. Quién sabe.

  29. Manuel Camblor

    “Starbucks versus…” Café, Javier, café.

    Yo me cuido bastante de generalizar sobre los vinos de tal o cual región, a menos que haya probado una cantidad de ejemplares lo suficientemente sustancial como para poder basar mi generalización en experiencia concreta. Siempre hay excepciones. Ante este post sobre el pinot noir de Casillero del Diablo (un producto del que disto mucho en ser el único en desaprobar, dicho sea de paso), apareció uno de Juan Ernesto Jaeger en su propio blog sobre un pinot chileno que me parecía interesantísimo, al menos como él lo describía. Ahí, excepción en potencia.

    Todavía recuerdo como muchos argentinos pedían mi cabeza después de aquel experimento en Buenos Aires. Ciento y pico largos de vinos entre los cuales me gustaron creo que seis o siete. No sé, pero en términos estadísticos el juicio caía solito.:-)

    Lo de la comida en RD, pues, ese señor tenía una agenda retorcida que no se entendía particularmente bien. Suele pasar con los chauvinistas más extremos, que o son idiotas perdidos, o algo comercial se traen detrás.

    M.

  30. Manuel, me estás dando argumentos válidos y racionales, hasta resultados de una demostración empírica y valores estadísticos. Demasiado racional. Lo que yo te digo es que el localismo no entiende ni se conforma con esas cosas. La crítica negativa de un sólo ya genera asperezas. Si encima haces mención a vinos en un plano territorial o bajo una determinada identidad, la cosa toma un tinte aún peor. Y no interesa incluso si el crítico es local o forastero, será tratado con la misma o con mayor dureza con la que se percibe su crítica. No estoy hablando de correcto o incorrecto. Es es lo que es, en mi opinión. No obstante todo lo anterior, la discusión sobre la defensa de las marcas corporativas sigue vigente.

  31. Manuel Camblor

    Javier,

    Se requeriría una investigación profunda de, literalmente, “como vive la otra parte”. Fuí demasiado rápido al establecer los por qués detrás de los hiperchauvinistas. También existe la posibilidad de que sea gente viviendo, voluntaria o involuntariamente, en una burbuja—sea ésta ideológica o geográfica.

    Algunos casos me he encontrado de gente que siente la necesidad de “creer” en el prestigio de tal o cual marca y no soportan que les vengan a decir que en realidad ese bolso con todos esos logos por el que pagaron dos o tres mil dólares lo hacen en China de forma nada artesanal. Igual les sienta muy mal, tras haberse acogido bajo el prestigio, digamos, del Wine Spectator, que alguien venga y exponga que las premiaciones de esa revista son especiosas, por no decir otra cosa.

    Habiendo sido un tocapelotas de vocación para ese tipo de gente durante tantísimo tiempo ya, me siento un poco cansado y soy muy veloz a la hora de reirme de ellos o de mandarlos al carajo, dependiendo de lo pesados que se me pongan.

    M.

  32. Ahora sí, llegamos a la misma página. Y a propósito, tu última frase podría ser una estrofa de alguna canción bien punk. Si la verseas un poco y le pones música quedaría de lo más bonita. La debieras cantar al estilo Luca Prodan, y con un vaso de ginebra en la mano.

  33. Manuel Camblor

    ¡Vaya coincidencis! Anoche me quedé profundamente dormido a la mitad de un documental un tanto espeso sobre la vida de Luca…

    M.

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