Shiraaaaaaazzzz, con una gota de syrah…

Me asaltó una duda inmediatamente que acordamos el tema de “Syrah/Shiraz” para la más reciente reunión del joven grupito de cata que tenemos montado aquí en Santo Domingo. Hacía mucho que no consumía tintos australianos. ¿Seis años? ¿Siete? ¿Más? Recuerdo como si hubiese sido ayer aquel fin de semana en Michigan para el MoCool 2000—Below the Belt (aquellos con buen ojo reconocerán, en una de las fotos que acompañan a ese artículo de la Wine Lovers’ Page, a cierto bloguero). Alcoholes inmensos. Maderámenes insoportables. Extracciones impensables. Las más torpes acidificaciones imaginables.  Llanto. Rechinar de dientes. Trauma general. Cicatrices indelebles en el paladar y el alma.

Es que en mi memoria hay muy poco de positivo asociado al vocablo “shiraz”. “Syrah” ya son otros veinte pesos, particularmente si es del norte del Ródano y de alguno de esos elaboradores terroiristas que me chiflan.

Pero bueno, había que abrirse de mente y dejarse llevar. Con suerte, lo de volver a abordar vinos australianos no sería taaaaaaaan grave.

Llegamos casi todos los habituales a Don Pepe, uno de los mejores restaurantes españoles de Santo Domingo. Estaban Elizabeth Peña, Jose Antonio Alvarez y su esposa Cecilia, Elías del Llano y su esposa  Shahily, Práxedes Castillo y su esposa Maribel. Yo había ido solito. Josie andaba por Nueva York, para variar.

Esa tarde había yo pasado largo rato delante de la neverita de vinos en mi casa, pensando en qué podía aportar a la velada como aperitivo. Difícil estaba lo de encontrar syrah vinificado en blanco. También lo de un blanco del Ródano, pues muy pocos son los que compro con asiduidad. Había que buscar una conexión por otro lado y al final encontré una tenue. Mi syrah era del 2004. El blanco lo sería también, aunque de un lugar muy distinto.

Pues comenzamos con el Movia, Ribolla, Brda, Goriska, Eslovenia 2004. En realidad no tomé notas detalladas sobre este vino, pues es viejo amigo de La otra botella y mi apreciación, a decir verdad, no distó mucho de la última nota sobre él que aquí publiqué. Salino, graso, con mucho de polen y frutas de hueso. Largo y constantemente cambiante en boca, con excelente nervio. Uno de esos vinos que provocan tanto a beber más como a pensarlos.

Mi otro aporte cayó poco después, justo según llegaban quesitos y charcutería a la mesa. No sé exactamente por qué no propuse que lo dejáramos para más tarde. Quizás me temía que fuese muy ligero y quedase apabullado por los vinos más grandes que seguro aparecerían luego. Pero el Eric Texier, “Domaine de Pergault” Vieilles Vignes, Brézème, Côtes du Rhône 2004 en realidad, si bien elegantísimo, esbelto y muy erguido,  no es ningún “peso pluma”. 100% syrah de vides de sesenta años o más en una parcela muy especial de Brézème, éste siempre ha sido para mí uno de los vinos más interesantes del bueno de Eric. Pueden ver la ficha técnica-histórica aquí.

Había decantado la botella hora y media antes de salir de casa, devolviendo luego el vino a la botella y recorchándola. NO pareció haber tenido esa doble decantación gran efecto a los primeros minutos de servir el vino en Don Pepe. El aroma era sutil, con delicada floralidad y notitas ahumadas. Pero en un rato el vino comenzó a crecer en la copa, dando tonos de aceituna, té negro, polvo de cantera, caballo sudado y fruta negra purísima. Luego las flores cobraron protagonismo. En boca es un vino con muy buen cuerpo y suculencia frutal, pero a la vez de muy notable tensión. Tánico y con vibrante acidez. Por momentos parecía un poquito recogido de posgusto, pero no. Es de los que te engañan disipándose un momento y luego abriéndote un abanico de sabores y texturas en la boca. Claro, difícil explicar que esa “apertura de abanico” no ocurre como un grand geste o una explosión, sino discretamente.

Un bebé del que me alegra haber guardado bastante, pues su mejor momento aún está lejitos.

Elizabeth, vino, jamones...

Lo que siguió después me devolvió de una patada al MoCool 2000… El Jim Barry, “The Armagh”, Shiraz, McLaren Vale, Australia 2001 era precisamente todo lo que tiendo a temer de esos tintazos australianos. Un explosivo coctel de pasas, eucalipto y  volatilidades extremas—entre removedor de pinturas y spray de pelo de aquel Final Net que usaba mi abuela—con su 15% de alcohol bien reventado en nariz y boca. Masivo e incómodamente abrasivo al paladar. Como ponerse un pesado suéter de lana en pleno Caribe, vamos… Eso sí, a su inmenso, torpe y quemante modo aún sigue vivo—como en suspensión animada—cosa que me sorprendió y hasta me resultó irónica, considerando el fatal momento que viven en el mercado mundial los ultrapremium australianos. Raras criaturas, estos supervinos que han estado de moda en los últimos quince años, sí señor.

Que siguiera otro australiano era algo que en realidad no me reconfortaba para nada. Pero aquí una agradable sorpresita cortesía de Elías: El Penfolds, “RWT” Shiraz, Barossa Valley, Australia 1998 no estaba mal. Grandote, musculoso, goloso y con una dosis muy considerable de roble americano, probablemente nuevo, éste no sería el tipo de vino hacia el que yo gravitaría naturalmente. Pero no me disgustaba. Frutas rojas en licor, especias y madera logran una cierta integración, por lo menos hasta el final-final, en que el vino torna un poco secante.

Un poquito de cochinillo, un poquito de paletilla de cordero… Y cayó el Paul Jaboulet Ainé, “La Chapelle”, Hermitage 2000. La Chapelle es un vino del que he probado muchas añadas, varias de ellas que justificaron ampliamente su reputación. Sin embargo, las añadas recientes (pienso, digamos, entre 1994 y el 2003)  que he consumido me fallaron todas. Siempre me encontraba intentando explicar a algún principiante que no, eso en realidad no es el vino que mereció aquella gran fama. Claro, ha pasado lo mismo con muchas marcas históricas en las últimas dos décadas. Perfiles han cambiado, precios han subido, etc., etc.

La más concisa explicación que he visto de lo ocurrido chez Jaboulet—y lo que implica para los que conocieron la época de gloria de La Chapelle—la dió Jancis Robinson hace unos años. No reproduciré. Miren ustedes mismos el artículo.

En fin, que este 2000 correspondió casi exactamente a la breve descripción que da la Sra. Robinson. Ligero y sospechosamente abierto, sugiere una evolución mucho mayor que la que hubiese presentado en otros tiempos un La Chapelle de su tempranísima edad. Los aromas son agradables—arándano, frambuesa, aceituna negra, comino, regaliz, silla de montar—pero carecen de la gravitas que debe tener un joven gran hermitage, al menos a mi entender. Un côtes du rhône sencillo, sí, pero no una de las insignias de Hermitage… En boca es sencillo y vivaz, con buena mordida acídica en un final medianito. Se bebe muy bien, particularmente con cochinillo, pero choca que resulte un vino trivial.

JOsé Antonio, botella de Grange, Blackberry, enigma...

José Antonio, botella de Grange, Blackberry, enigma...

Hablando de vinos que se mostraban muy avanzados para su edad, el que nos trajo José Antonio fue el Penfolds, “Grange”  Shiraz, South Australia 1995.  Contaba yo a los amigos en la mesa que en alguna ocasión me tocó probar una vertical de Grange en la que aparecieron varias de las primeras versiones elaboradas por Max Schubert.  Eran vinos que, a su casi medio siglo de edad, aún denotaban que habían sido creados para evolucionar a paso glacial. Hablaban ronco y pisaban fuerte, tras tanto tiempo. Eso se me quedó grabado en la mente y marca todas mis expectativas en cuanto a Grange se refiere. Ah, no recuerdo que ninguna de aquellas botellas viejas pusiera “Shiraz” en la etiqueta. Deben ser cosas de ahora.

Este 95, aunque obviamente jovencísimo, se mostraba bastante accesible, cosa que definitivamente no me esperaba. La primera olida me hizo pensar en barriles en alguna destilería de Tennessee… Mucho roble americano. Muchísimo. Y nuevo. Aromas de bourbon, especias pasteleras, tierra, cuero, anís  y fruta negra muy madura que se presenta como una masa impenetrable. Resulta un poco sobrecogedor, así sin más. Pero si le das una oportunidad te deja entrever encantos y te crea la ilusión de que puede eventualmente integrarse muy bien. Grande en boca. Poderoso. El roble se te mete en todas partes, pero va acompañado de mucha sustancia. Es un peculiar equilibrio de cantidades colosales lo que hay aquí. Y no me desagrada. Largo, grave de voz y mullido, va apretándose y poniéndose seriote al final.

Reitero que no me hubiese esperado tal accesibilidad de un Grange tan joven. Pero aquí fallar a mis expectativas resultó algo positivo, fíjense.

Interesante grupo de vinos. Y fenomenal grupo de amigos con los que espero compartir una buena cantidad de noches más con vino y excelente compañía. Ya hasta tenemos otro tema atrevido para la próxima…

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8 Respuestas a Shiraaaaaaazzzz, con una gota de syrah…

  1. Hola Manuel, te leo desde hace tiempo y hasta recuerdo haber intercambiado algunas opiniones (creo que sobre el torrontes y el vino argentino en general) en el viejo foro de Verema. Tiendo a disentir contigo pero admito gustoso que admiro a quién no teme dar su parecer sincero, aún cuando aparentemente vaya en contra del bagaje cultural de su propio paladar que a veces resulta tan preformante. Que hayas encontrado algo de “sustancia” y realismo en ese RWT y en el Grange (!!!) me resulta refrescante y, debo decir, hasta necesario en este mundo del vino donde a veces parece que nos interesa más el enfrentamiento que el sano intercambio de ideas (aún con sus cachetazos, fintas y estocadas). Por último, y para terminar con las flores, aplaudo tu aporte al internet hispanoparlante del vino.

    Salud y saludos cordiales desde Argentina.

  2. Manuel Camblor

    Hola Martín y gracias. En realidad creo que me pintas bastante peor de lo que soy. No sé como tomarme lo del “bagaje cultural de (mi) propio paladar que a veces resulta tan preformante”. En realidad, creo que en términos de gustos y cultura, ésa es la única manera de ser. Uno va instruyéndose en el transcurso de la vida misma, prueba mil cosas diferentes y al final encuentra las que le gustan y descarta las que no. Digamos que a mis años bastante “preformadito” ya vengo, hombre…

    En cuanto a vindicar el RWT y el Grange, pues el último mucho más que el primero. En realidad el RWT, aunque puedo beberlo, no es, como bien dije, un vino hacia el que gravitaría. Si estuviese en mí la decisión de comprarlo, probablemente pasaría. Es más, puesto a elegir entre el Grange y un buen grand cru de algún admirado productor de Borgoña (o una caja de algo de algún admirado productor de Bourgueil), mi decisión estaría clars. O sea que estas notas favorables deben ser tomadas en contexto y no como generalizaciones ni indicaciones de nada más allá de que los vinos se dejaron disfrutar, de nuevo, uno más que el otro.

    En cuanto a “sustancia”, pues me refiero a todo lo que no es madera en el Grange. Sí, trae lo suyo y creo que promete para el futuro, aunque en realidad me extraña un poco esta accesibilidad tan joven. En ese aspecto, quizás no pueda aceptar lo de “realismo”, ya que mi concepto de Grange, forjado a base de catar ejemplos de cinco décadas, difiere un poquito de lo amable que estaba éste. Tan joven, el Grange arquetípico era, hasta por deseo del propio Sr. Schubert, un vino bastante inhóspito. O sea que este 95 es un tanto atípico. Ojo al detalle, que el Grange fue un vino pensado por su originador como una “versión australiana” de un arguetipo muy viejomundista. Max Schubert, después de todo, fue alguna vez pupilo de los Cruse en Burdeos y con ellos descubrió un tipo de vino de aquella región y de otras de Francia que nada tenían que ver con tantísimo de lo que se hace allí hoy día. No podemos perder de vista el génesis del Grange al juzgar todo lo que con su nombre transita por el mundo. Yo intento no hacerlo.

    Ojo, que yo siempre he ido de “sano intercambio de ideas”. Será precisamente por eso que desde hace años no me meto en foros… :-)

    BUeno, y ya que te tengo aquí: ¿Alguna opinión sobre las polémicas suscitadas acerca de cambios de estilo en Weinert? Es que Argentina me queda un poco difícil ahora mismo y no puedo acercarme a constatar si ha habido algo o no.

    M.

  3. Felipe Méndez

    Manuel, me acaba de llegar la versión 2006 de ese Brézème VV de Texier. ¿Alguna idea de tiempo prudente de guarda?

  4. Manuel Camblor

    Feipe,

    Eric hace dos vinos de Brézème que etiqueta como “Vieilles Vignes”, uno es el Brézème “normal” y el otro es el “Domaine du Pergault” del que hablo aquí. Las etiquetas se parecen, pero hay suficiente diferencia como para que no se confudan. Ambos vinos evolucionarán bien en el tiempo, con una expectativa de 12 años o más. Digo “una expectativa”, pues después de todo Eric no lleva muchas añadas en el mercado. Pero el tipo de syrah que trabaja me parece que presenta todo para beneficiarse de una década de guarda.

    Si no, pues, entrarles jovencitos es otra opción. Recuerdo que el Pergault 2004 estaba riquísimo en el 2005-2006. Luego se ha cerrado y ahora, pues, lo que describí arriba.

    M.

  5. Felipe Méndez

    Es el Domaine du Pergault.
    Pero no voy a tener la paciencia esperar tanto.

  6. Claro, pongo tus apreciaciones en contexto. Conseguí una botella de Weinert Cabernet Sauvignon 2003 y la tengo aquí arriba de la mesa. Es un productor que no chequeo hace años. Veremos que ofrece, en principio, además del rediseño de la etiqueta y la ausencia del título autoadjudicado de “Gran Vino”, se puede leer en la contraetiqueta lo de 3 años de añejamiento en toneles de roble francés. Declara 14% de alcohol. Recuerdo que antes no superaba el 13%, en fin, te prometo una descripción detallada durante el fin de semana. Saludos.

  7. Manuel,
    Prove us wrong and set us straight! MoCool 2009 has just been set for August 15, 2009. We will most likely revisit “Que Syrah, Shiraz”, our theme in 1995 when we had the usual fabulous BYOB event on Saturday, and an epic Grange vertical on Sunday. Well, we haven’t done a Sunday tasting in several years, but we’re always open to new developments and great wine! Not all MoCool Organizers have new world palates!
    –Jay

  8. Manuel Camblor

    Hey Ja1 Great to see you here, man…

    Camilo has been mentioning MoCool a lot lately, in a wistful sort of “Those were the days” kin of way. August you say? Perhaps I could hammer this out…

    But remember how Joel took my last attempt to set anyone straight. That wasn’t pretty.

    Wasn’t there another Grange vertical at some point, or am I just misremembering and had a number of old Granges somewhere else? I distinctly remember standing at the side of the tent with Bob Henrick. Or was that Châteua Tahbilk?

    At any rate, I was remembering the “Below the Belt” MoCool when all the nightmarish visions came up.

    And I know not all MoCool organizers are afflicted with the taste for New World spoof… :-)

    I’ll drop you an e-mail and you can give me exact dates and coordinates.

    M.

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