Pues sí que creía tener cosas por comentar: Aquella “noticia” de las barricas de roble francés elaboradas de un ‘arbol plantado en 1850, cuando aún reinaba Louis XIV. Las compr’o Casa Lapostolle para usarlas en su Clos Apalta, al que no parecen poder hartarse de cacarear como “Mejor Vino del Mundo Según Wine Spectator“. Blablablablablaaaaa… Objeciones morales a montones podría tener a nivel de la destrucción del antiguo árbol, o de la soberana picuencia (en [peninsular "horterada") que representa lo de ufanarse de esta "adquisición". ¿Pero quieren que les diga la verdad? Pfej...
Del departamento de pruebas de la imbecilidad humana llegó un curioso reporte: Al parecer, según uno de esos estudios realizados por instituciones que no tienen otra cosa en que botar el dinero, "los consumidores muestran un conocimiento muy pobre de las regiones vinícolas del Nuevo Mundo". Doble pfej. Me hace pensar en que allá están los de las Antípodas, tratando de acogerse a lo de "tenemos que simplificar nuestra nomenclatura para bacer el vino más accesible al consumidor promedio". Porque las ventas bajan y las excusas salen a flote como... Bueno, como tordos en playa. En fin, que me maravillaría con la capacidad de la gran industria del vino de subestimar la capacidad de la gente de no tener ni puta idea... Pero no me da la gana. Lo dicho, Doble pfej.
Sigue la crisis. Y seguirá. Muchos sectores de la industia del vino, así como también de la hospitalidad, están teniendo que tomar medidas drásticas. Algo me leí por ahí de restaurantes donde ahora los sumilleres esperan que se les regatee si uno piensa ordenar botellas de alg´¨n hipercaro vino de lujo, etc. Llegó el momento de las sub-subastas en restaurantes, como anuncia el New York Post. Ser'ia quizás un motivo para regocijarse en otro momento de mi vida el que de repente comencemos a explorar una evaluación del verdadero valor de las cosas. Pero hoy les digo: Pfej, pfej, pfej.
No estoy en las de hinchar sectores de la anatomía a nadie hoy. Mañana me largo a Nueva York. A trabajar, a ver médicos, pero sobre todo a renovarme un poco con comida y vino de verdad y a pasar algunos ratitos con amigos que extraño. He ahí la cosota. Incluso hasta me encontraré con amigos del otro lado del océano que estarán en la ciudad para un evento al que asistiré. Vienen Chus Madrazo, de Contino, y María José López de Heredia para un asunto de riojas el martes, el Rioja Grand Tasting organizado por el Consejo de la DOCa y la campaña Vibrant Rioja. Allá estaré. Por si acaso alguien me lee de cuya potencial asistencia no estoy enterado. Ya saben la pinta que tengo. No vacilen en hacerme notar su presencia.
Obviamente, estaré revisando los comentarios a La otra botella periódicamente desde mi Blackberry, pero no veo muy fácil lo de andar respondiendo, mucho menos andar respondiendo a mis habituales extensiones. El tecladito y la pantallita de mi comunicador intergaláctico son muy jodidos. O sea que les invito a charlar entre ustedes. Pórtense bien y cuando vuelva les cuento un cuento, ¿okey?
Por si acaso, les dejo una cancioncita buena. Puro pop es lo que pide el cuerpo este sábado en la mañana (no se me ha pasado que este "Cositas y cosotas" se retrasó, pero esas cosas pasan). Una tonadita feliz de una banda neoyorquina que me hace gracia. Se llama Plushgun. Este chupachup ochentero es "How We Roll":
hola M,
que pena que no nos vemos por lo pelos en NY.. si lo se me apunto, que estaba invitado para poner unos chatitos el día 19…
de todas formas aquí te espero.. que no acabo de acabo de conciliar el sueño.. y así me cuentas un cuento…
por cierto estoy en una feria de vinos en colonia me estoy poniendo las botas de beber riesling en una de esas bodegas a 50 mts de profundidad, donde se solía embotellar granel de burdeos en latour y lo que tocara..
Buhl, Wittman, Breuer, Weil, Prüm… ufff que mal rato estoy pasando…
eso sí, los spechburgunder o como le llame esta gente al blau burgunder pinot noir, cada día parecen más a pinot noirs de chile… sus 13-14 grados, nadie se los quita…
que tengas buen viaje…
Pues ya ves como es… Uno debe lanzar esos artículos de agenda al aire, por si acaso.
Los Spätburgunder que he probado a través de los años raras veces me han resultado como para tirar cohetes. 13% de alcohol no es problema, por cierto, considerando el clima y las técnicas vitícolas actuales. Incluso 13.5% en Borgoña no me causa mayores molestias. Pero de ahí para arriba comienza el riesgo.
M.
“Comida y vino de verdad”. Es patético. Como si la República Dominicana también fuera un país tercermundista en materia de vinos y comida. Si tanta amargura le destila no poder satisfacer sus ansias de supremacía sibarita en nuestro país, pidan que lo trasladen, pero ya no menosprecie más lo que tenemos y que otros verdaderamente conocedores sí saben apreciar.
De esos tintos alemanes que comentáis…Christmann me pareció bastante interesante. Pero vamos, cuestión de gustos
Buen viaje
Lo primero es lo primero, que cancelé el viaje. Surgieron circunstancias mayores que hacían completamente inaceptable la idea de irme hoy. O sea que queda para dentro de un par de semanas.
Lo segundo…
Marcos de León,
La verdad es que no entiendo su agresivo comentario. Lo he conservado aquí y le respondo como una cortesía que quizás no amerite.
Sí, dije “comida y vino de verdad”. Tengo derecho a tener un concepto propio de esas cosas, ¿o no? Y también tengo el derecho a valorar la oferta de comida y vino de una meca gastronómica como lo es Nueva York. ¿O no?
Espero que no pretenda usted comparar la oferta en comida y vinos de Santo Domingo con la de Manhattan. ¿O pretende hacerlo? Creo perfectamente legítimo que el cuerpo me pida el nivel de comida que me ofrecen los mejores restaurantes neoyorquinos y la apasionante selección de vinos naturales que me ofrecen mis tiendas favoritas en Nueva York. Visitar el tipo de sitios que me disponía a visitar siempre es una renovación.
Ahora bien, ¿en qué constituye un mensprecio a la República Dominicana el que yo mencione que hay “comida y vino de verdad” en otro lugar? Si tengo ganas de irme a renovar con la comida y el vino de verdad de otra parte, eso no debe constituir una ofensa. ¿O es que acaso usted no se toma unas vacaciones y va a restaurantes en el exterior de vez en cuando? Y idcho sea de paso: ¿verdaderamente considera usted comparable la cocina en los restaurantes de Santo Domingo a la de los más respetados chefs del mundo?
No, yo por saber…
Y ya que estoy en eso: ¿De qué es usted “verdadero conocedor”? Lo digo porque siempre he querido conocer a un miembro de su distinguida especie.
En cuanto a “ansias de supremacía sibarita”, no sé de qué me habla. Yo solamente aspiro a comer y beber bien, en mi casa y fuera. Mis estándares son los que son y aplican únicamente a mi experiencia personal. Porque, ÷no será usted de los que entienden lo de “sibarita” como una especie de deporte competitivo?
Ah, y lo de mi traslado: Lo veo difícil. No trabajo para una multinacional.
Lo único que le pido es que respete un poco si quiere seguir participando de este espacio. No de por sentado nada acerca de mí sin conocerme y nos podremos llevar bien, a pesar de lo petulante que me ha resultado en esta intervención. Además, aunque huelga decirlo, si no le gusta lo que escribo, por favor, limítese a no leerme y listo, que la internet es inmensa y seguro encuentra algo que le agrade más por ahí.
M.
Iñaki,
Ese precisamente es el tic del asunto, lo de “Bastante interesante”. Porque de ahí a cosas que provoquen el uso de superlativos hay cierto trecho que los tintos alemanes que he probado raras veces salvan. No digo, reitero, que no haya cosas excelentes, pero como que siempre me queda flatando de un lado o de otro.
Bueno, no New York for me. Tendré que mover el viaje a dentro de dos o tres semanas.
M.
Marcos de León:
Saquémosle verdadero jugo a su participación en el blog de mi esposo y mencione algunos de los lugares en donde ofrezcan cocina, vino y servicio de talla “tres estrellas”, primermundista. Si aquí se come y bebe tan bien, vale la pena saber dónde, para así hacerle una justa promoción.
Prometo no volver a mencionar: la quesadilla socata bañada en una montaña de guacamole desabrido y fino queso Velveeta de un nuevo restaurante muy chic. Ni tampoco volveré a comentar sobre las veces que me he quedado esperando las crujientitas croquetas en un restaurante español con fama –y precios– de primera, “porque hoy no hay croquetas…, ni dorado, ni salmón, sólo bacalao”. Olvidaré los rollos maki con rica salsita de azúcar de ese popular restaurante de sushi, en el que también sirven cortecitos de pescado con delicioso sabor a nevera. ¡Ah! y un atún tipo hot dog que es de chuparse los dedos. También seré menos exigente con los calamares empanados en panko del otro restaurante italiano, que fueron servidos en su “sopita” de aceite de freír y salsa Ragú.
Quizás tenga usted razón y estamos siendo unos inconscientes. Sólo tenemos que poner las cosas en perspectiva e imaginarnos la rica pizza de masa integral que ofrece el menú de una familiar trattoria, la cual podremos volver a saborear el día en que por fin llegue la harina integral. No estoy siendo justa. Pienso en que devolví unos aromáticos cadáveres de calamares en la ensalada del otro día en la misma trattoria cuando era el destino que quería que rebajara una docena de libras con una intoxicación de primera categoría. ¡Qué injusta estoy siendo con la gastronomía local! ¡Mi soberbia no tiene perdón!
Siempre me encanta cuando mi querida esposa participa de La Otra Botella… Después de todo, ella es juez y parte de muchas de las travesuras aquí descritas.
Puedo dar fe de la razón que lleva en cuanto a las carestías, inconsistencias, aberraciones, etc., que narra, pues las he vivido junto a ella. Aquí en Santo Domingo el concepto de “gourmet” aguanta mucho y la idea de buen comer, a nivel de restaurantes, parecería más informada por Cheesecake Factory, Chili’s y TGI Friday’s que por cocina seria.
Me gusta cocinar. Y me gusta comer comida que me inspire, tanto al nivel del disfrute sensual, como al nivel intelectual que me lleva a intentar nuevas cosas en la cocina. Aquí, hasta ahora, poco he encontrado que me inspire. No creo en primeros, segundos, o terceros mundos. Creo en la voluntad de la gente de hacer las cosas bien. ¿Dónde se come bien en República Dominicana? Pero, ya que Don Marcos ha puesto la vara tan alta, ¿Dónde se come cocina que no tenga nada que envidiarle a lo mejor de París, Nueva York, Barcelona, Sidney, San Sebastián, Roma, etc.?
Me encantaría saberlo. Si Don Marcos tiene información al respecto, humilde y agradecidamente la aceptaré. Pero no sé, me da que al final todo podría ser mero ruido chauvinista.
M.
Ya que Don Marcos debe estar, lógicamente, descansando a estar horas del Domingo, los que trabajamos tomamos la palabra. ¿Dónde se come cocina que no tenga nada que envidiarle a lo mejor de París, Nueva York, Barcelona, Sidney, San Sebastián, Roma, etc.? Como tan viajado no soy, se me ocurren dos lugares en este momento o tres.
Senhor Peixe en Lisboa, a orillas del Tejo. El hígado de salmonete es de otro planeta. Y, bueno, es un restaurant de pescadores. Qué más se puede decir.
Chez Wong, maravilla de maravillas en un barrio nauseabundo de Lima. Javier Wong es un artista. En el lugar, sin carta, por cierto, como debe ser, hay un letrero que dice: “Se ruega encarecidamente no joder.”
Y el Colo Colo en Romeral, Chile, para los chilenos que visitan esta página. La plateada es monumental, y las patas de chancho, indispensables.
Ah, y también Ibai, otra gran sucursal de la simpleza y el buen gusto, restaurant de culto. Pero no cuenta. Es en San Sebastián.
Se animan a una lista de restaurantes con alma? Esos que pasan de las estrellitas Michelin y, claro, de las esferizaciones o como se llamen?
p
Pero Patriciooooo, ¡que te saltaste lo fundamental de la pregunta!
Restaurantes con alma, con cocina, ambiente, carta de vinos y servicio magistral hay muchos por todo el mundo. Pero le dirigía la pregunta al Sr. de León sobre ese tipo de restaurantes en la República Dominicana, donde aparentemente ambos ahora residimos y de la cual él es un ardientemente chauvinístico idealizador. Todo obedece a una serie de acusaciones en el mensaje de este personaje que aparece arriba. Me tira porque dizque “menosprecio” la oferta gastronómico-vínica en Santo Domingo y habla maravillas sobre lo que aquí dizque hay. Vamos, siendo un advenedizo después de veintidós años sin vivir aquí, pude que se me haya escapado algo.
Además, parecería indicar que es un “verdadero conocedor”, y no sabes la ilusión que me hace por fin llegar a ver un especimen de esa especie.
M.
Vaya, eso me pasa por meterme en conversaciones ajenas los domingo en la madrugada. En todo caso, un restaurant de comida tradicional y honesta debe haber en el lugar en donde vives. No puede ser que no. Y a propósito de lugares en donde vives, al menos en términos metafísicos, si estas por NY la semana del 15 de junio, nuevamente tienes un lugar en las catas de W&S. Espero esta vez que resulte.
Si existe semejante restaurante en Santo Domingo, no he tenido el placer de conocerlo, Patricio. Y mira que me toca comer fuera… Me han hablado de buenos sitios en la zona de Las Terrenas, al noreste de la isla, donde un par de chefs franceses han encontrado nuevo hogar y están haciendo cosas interesantes.
Mi queja fundamental con la “restauración” aquí es la que establezco más arriba: Incluso en los restaurantes más aceptables se debe a las influencias de emporios americanos tipo Cheesecake Factory en vez de a ningún compromiso con ingredientes locales de alta calidad, o creatividad aplicada a tradiciones culinarias dominicanas (que las hay y me consta). Para mí siempre será un misterio como continúan surgiendo en la ciudad de Santo Domingo restaurantes de menús idénticos con hamburguesas y bifes “gourmet”, friticos varios, bastardeos dulces de maki y sushi, pizzas, pastas, etc., todo en la misma carta. Y todo obviamente copiado del menú de alguno de esos sitios gringopopulares. Po ejemplo, no he visto todavía ningún intento legítimo de cocina dominicana creativa, como se vieran en Puerto Rico, en enclaves cubanos del exilio, en Brasil, en Argentina, México, etc., y que dieron a veces excelentes cocinas de verdadera fusión. Aquí, nada.
No descarto que de repente ocurra el fermento creativo. Va y me da por poner el restaurante que siempre he soñado. Aunque quizás eso sea trabajar para estar cansado…
Ah, y la posposición del viaje me pone un nuevo intento precisamente entre el 11 y el 17 de junio, para coincidir con el 10mo. Super Birthday Jeebus en el que celebraremos los cumpleaños de varios importantes enómanos neoyorquinos con una marabunta de botellas buenas en algún lugar de Nueva York. Estás invitado a unirte a esa festividad. Será un placer intentar lo de Wine & Spirits el 15. Dalo por casi-hecho de mi parte.
M.
Me alegran mucho sus comentarios tan displicentes y ojalá y todos los dominicanos que se esfuerzan en el sector gastronómico del país los lean para que vea lo poco que valora lo que hacen. De lo que me quejo es de sus criterios tan de alcurnia. El hecho de que un restaurante no tenga estrella Michelin o no esté en una gran urbe como Nueva York o Madrid o Barcelona, donde hay muchísimos mediocres, incluidos muchos muy premiados, no quiere decir que no sirva comida “de verdad”. ¿O dónde cree que usted que se inspiran los grandes cocineros del mundo para sus nuevas creaciones? En los chiringuitos, en la comida callejera. Si en República Dominicana no se comiera “de verdad” ¿por qué cada día los bodegueros le ponen más importancia al mercado? ¿O por qué el Club Millésime se llevó a lo mejor de la cocina española a Cap Cana, y no lo ha hecho a Nueva York? Quizás es porque el concepto “de verdad” de ellos es mucho más genuino y abarcador.
Don Marcos,
Entre mis amigos cuento a unos cuantos restauradores dominicanos que gozan de gran prestigio y éxito económico. Cuando lo hacen bien, tiendo a decirlo (mis elogios a Joaquín Renovales en Sophia’s, en crónica de la reunión de mi grupo de cata allá hace un par de meses, fueron de corazón; si no me cree, haga el favor de ver http://laotrabotella.com/2009/03/25/pensando-y-repensando-en-rioja-2/). Igualmente una reciente velada del mismo grupo en Don Pepe resultó sumamente satisfactoria.
Que usted tenga esa (¿patológica?) fijación con la frase “de verdad”, aplicada por mí a un viaje que iba a hacer y cancelé, me parece un tanto rid”iculo. ¿De verdad va a empecinarse de forma tan abyectamente tonta en ver eso como una injuria a las cocinas de este país? Me preocupa que sea usted tan simple, señor mío. Además, ¿qué le hace pensar que no alerto a esa gente con restaurantes en Santo Domingo sobre la existencia de este blog? Lo que digo, lo digo a las claras y de la misma manera en que se lo digo a la cara a quien le incumba. Apréndase eso, que es importante a la hora de tratarme.
En cuanto a “criterios de alcurnia”, creo que peca usted mucho más de eso que nadie en esta discusión. ¿”Club Millésime”? Pues se llevarían a quien se llevaron a Cap Cana porque les resultaba atractivo hacer su evento en un resort de lujo y “emergente” (por cierto, vinieron a venderme un paquete de patrocinio), o porque habría algún incentivo… Ni lo sé, ni me importa. Traer chefs extranjeros para un evento en un resort tiende a no indicar mucho sobre el estado actual de la gastronomía local. Si es para un fin de semana en Cap Cana, se traen por avión los ingredientes y el personal y se duplica una experiencia de cualquier parte, como si en esa parte estuviéramos.
No dependo de guías, ni de clubes, ni de ninguna tontería de ese tipo para fundamentar mis criterios. He sido toda mi vida un pensador independiente. Los veintitantos años que llevo entusiasmado por la gastronomía y el vino los he pasado sin andarme con marquismos ni privilegiando nada que no me haya demostrado su calidad en el tiempo.
Lamentablemente, he de diferir profundamente con usted en su valoración de la cocina en la vasta mayoría de los restaurantes locales. Los menús tienden a ser dolorosamente aburridos y con manifiesta falta de equilibrio (“de todo, como en botica”, parecería ser la mentalidad que los guía: Carne con pizza con sushi con pasta con quesadillas con…) La cultura culinaria dominicana, que llevo toda una vida analizando, es rica en influencias: Españolas, del Medio Oriente, chinas, africanas… Pero, penosamente, no se han visto todavía los chefs de talento que sepan interpretar toda esa riqueza en un medio de alta gastronomía.
Otra cosa: En cuanto a ingredientes, y porque me encanta cocinar, debo pedirle que si tiene fuentes de vegetales orgánicos y carnes que no sean de granjas industriales me las revele. Igual si conoce donde se compra pescado fresco, o sea, no congelado. Para mí la comida de verdad depende estrictamente de ingredientes frescos, orgánicos, cuidadosamente cultivados y respetuosamente preparados. Eso aquí anda sumamente escaso. Y mire que he dado pata y rueda buscando… Incluso hasta he pensado en comprarme una finca en algún punto propicio del Cibao para plantarla orgánica, o hasta biodinámica, y ser yo mi propia fuente de producto de alta calidad para cocinar.
Espero que mi respuesta le haya resultado lo suficientemente genuina y abarcadora ahora. A ver si va entendiendo mejor quien soy.
M.
Yo siempre he entendido quién es, un acomplejado snob que priva de fruta fina, algo que ha quedado bien demostrado a lo largo de las muchas entradas de su blog en las que no hace sino lamentarse del calvario que le representa lo que para usted es la mediocridad de la oferta enogastronómica, especialmente la vínica, de la República Dominicana. Sólo me produce lástima. Ah! Y por supuesto que dejaré de leer su “blog”, al cual me había referido un amigo del vino en España, me aseguraré también que él deje de leerlo porque le hace un flaco servicio a la imagen de nuestro país en el exterior.
Bueno, pues pordonde vino, señor, que en realidad poco me importa lo que piense usted de mí y de este espacio.
Intenté dar la oportunidad para una discusión inteligente, pero usted insiste en sus ataques personales. Eso es impermisible. Si se va, por favor quédese ido. El amigo que le recomendó este sitio quizás no entiende los complejos con los que usted mismo parece andar por la vida.
M.
Marcos de León:
¡Cuánto desaprovecha el espacio de este blog con sus comentarios personales de una persona –mi esposo– que desconoce! Por otro lado, si es cierto que conoce lo que es comida de verdad aquí en la República Dominicana entonces podría haber aprovechado la oportunidad para extender el conocimiento de todos los lectores con alguna sugerencia concreta de restaurantes o “chiringuitos” de buena comida.
Si estuviera más genuinamente enfocado en materia de vino y gastronomía entonces su participación sería para ilustrarnos a todos. Tenga en cuenta que este blog, modestia aparte, lo leen internacionalmente. Su orgullo patrio hubiese estado mejor utilizado dándole a esta comunidad internacional las referencias de dónde comer bien en este país. Pero usted no contribuye en lo absoluto. Queda claro que es el chisme y los ataques vacíos lo que más le interesa.
Vacíos porque desconoce la trayectoria de mi esposo y la mía como también desconoce la verdadera comida que ha pasado por nuestros paladares. Alguna de la mejor comida la hemos encontrado, por ejemplo, en la marinas de Fajardo o Salinas, Puerto Rico. O en el carro de empanadas en la Plaza de San Telmo en Buenos Aires o en el puesto de tacos en una calle del barrio de Polanco en Ciudad de México. Toda esa gente que hace comida genuina que hemos mi esposo y yo probado poco sabe de las Millésimes y los Cap Canas de este mundo. Pero eso usted lo desconoce. Además su argumento de que el Club Millésime estuvo en Cap Cana es ingenuo. La palabra mercado se explica sola. No siempre se vende al que más sabe o aprecia, sino al que tiene más dinero para gastar, aunque sea sumido en la más absoluta ignorancia.
Acomplejado suena usted, déjeme decirle. Y déjeme aclararle algo. Mi esposo no sólo priva en fruta fina. Él ES fruta fina de verdad y de la buena. Pero eso usted lo desconoce.
Deje de pasar por aquí. Usted no aporta nada positivo con su orgullo desenfocado.
El pobre Marcos de León ha despertado a la leona. Chicos y chicas, pónganse los protectores, que mi esposa, cuando se sube…
Pero nada, que en realidad este Marcos de León es un personaje más de un tipo que pulula por la internet, tratando de compensar por sus propias deficiencias a base de acusaciones completamente infundadas y ataques ad hominem. En pocas palabras, o el individuo anda justito de inteligencia, o de otra cosa, porque la verdad es que, como bien dices, ha desaprovechado una buena oportunidad de ilustrarnos a todos sobre las glorias de la gastronomía dominicana.
A los pastelillos de chapín en Salinas quizás podamos añadir algún sancocho aquí en la capital, o majuitas fritas en un bote en Las Terrenas, recién salidas del mar y caidas en el aceite caliente para volver a salir de ahí a la boca de uno… También podemos añadir todo el sinnúmero de expriencias en cocinas caseras, donde alguien, o la madre de alguien, o la abuela de alguien, nos abrió los ojos a alguna maravilla.
Pero ese tipo de cosas se les pasa a los chauvinistas en sus pleiticos pueriles. ¿Flaco servicio brindo yo a la gastronomía local? Pues primera noticia, que ahora vivo en una sociedad donde la crítica no es aceptable. Otra cosa que De León deja de lado completamente junto con una relación de los buenos destinos gastronómicos en República Dominicana, es otra relación de los restaurantes que yo he denostado aquí con nombre y apellido. Porque revisando un poco, me encuentro que soy muy cariñoso con los que me han gustado, pero encuentro muy poca crítica dura de los que no.
Lo dicho: Quien lo hace bien, por mí es ampliamente celebrado, pues agradezco mucho la buena cocina, basada en buenos productos naturales, etc.
M.
…¿y saben aquél que dice que va un tío y suelta “no necesito haber probado en mi vida ningún vino francés para asegurar que que el “enate merlot-merlot” es el mejor merlot del mundo”?
Sensación de déjà vu…
NOrjito,
Congratulations por ser el primero en “embedear” un videito en su comentario. Salió recientemente que podía hacerse, pero a mí, al menos, no se me había ocurrido.
En cuanto a este individuo: En efecto, me recuerda esos jocosos momentos de sicopatología ibéricochauvinista que vivimos hace tantos años. Es que en la internet del vino siempre hay arquetipos que resurgen, o algo así.
En resumidas cuentas, todavía estoy indeciso acerca de la tara (o combinación de taras) que aqueja a Marcos de León y le provoca el tipo de despliegue que aquí ha hecho. Como bien dice Josie, ha entrado tres veces a hablar basura, acusar e insultar, pero sin sustanciar con nada en lo absoluto.
Creo que lo más hilarante de todo el asunto, si uno se pone a buscar puntos finos, es lo del “primermundismo”. ¡Con lo jodido que está el primer mundo hoy día!
M.
¡Hostia qué viejos, Norje!
Vamos a ver, Juan Carlos: Un poquito de respeto para las personas mayores, una de las cuales, por casualidá es el semental que dió hijos a Melissa Etheridge…
M.
El último disco de Neil Young no parece fabricado por un anciano ni mucho menos…
Espero verle dentro de unos días ya que tocará por aquí cerca. Y será solo la 2ª vez, pero han pasado unos cuantos años. Él tenía la edad que tengo yo ahora, más o menos, y ya nos parecía un dinosaurio. (para curiosos, dejé pruebas: http://enlaplayadeneil.blogspot.com/2008/04/neil-young-bilbao-1987-ms-fotos-inditas.html#links )
Bueno, y ya que hemos cambiado bastante el tercio, aprovecho para decir que este gusto es de los pocos que tenemos en común Robert Parker y yo.
¡Qué bueno el comentario Jesús! Ya ni me acordaba de lo del enate… #-D
Saludos,
Jose
No, si Jesús nunca deja de sorprender. Es testigo, juez y parte de la historia. Como si lo escuchara yo ahora mismo tarareándome en el oido “Sympathy for the Devil”.
¿Se acuerdan de quién fue el del Enate? ¿Pedro Barrera? ¿El Estrellaito? Es que tantos han venido apareciendo y tanto se parecen unos a otros…
M.
Creo recordar que era cosa de Pedro Barrera, Manuel, que sentía zaherido el orgullo de la patria y esas cosas. Estrellaito habría pedido perdón antes de dar los buenos días.
Hablo de memoria, en aquellos tiempo andaba yo (casi 10 meses) sin conexión a internet…
Saludos,
Jose
Éste era la excepción que confirma la regla de que el apellido no hace a la persona: Barrera, Pedro Barrera.
Para nostálgicos y para el Sr. Marcos de León:
http://www.verema.com/foros/foro-vino/temas/75342-el-merlot-de-jesus-artajona
Norjito, que eres un crack…
El caso es que dada mi recién inaugurada adicción a “Aquí no hay quien viva” y los recuerdos que esta serie me trae de los “13 Rue del Percebe” de mi infancia, ese hilo de Verema no deja de parecérseme un poco a un edificio de esos. Porque mira que éramos pintorescos…
M.
Y hace ya, tantos y tantos años…Por lo menos un lustro.
Esto del vino corre que vuela. ¿Qué habra sido de aquellos viejos vinos?¿Existirán? ¿Se podrán beber?
Y hablando de merlots. Aquel Caus Lubis 97 me gustaba. ¿Quedará alguna botella o se bebió todo entonces?
¿Éramos? 8-D
Jose
Hemos sido. Seguiremos siendo.
Juan Carlos,
Puede que no quede nada de esos vinos. Digo por el afán compraybebista de la gene y por la natural proclividad de ese tipo de producto en particular a marchitarse rápidamente.
M.