Archivo diario: mayo 22, 2009

Cositas y cosotas: 22.05.2009

En realidad hoy lo que traigo es una sola cosa, que quizás se despliegue en un par. O varias.

Como vengo diciéndoles, tuve que cancelar el viaje que iba a hacer a Nueva York esta semana para atender una urgencia familiar. El martes 19 se suponía que asistiese en la mañana  a una cata con el tema “La evolución del rioja gran reserva” o algo así. Se presentaban una serie de vinos gran reserva de añadas entre 1968 (año de mi nacimiento) y 2001, de productores como López de Heredia, CVNE, Contino, La Rioja Alta S.A., Muga, Marqués Murrieta, Marqués  de Tomares y otros.

Lo dicho, que no pude estar. Pero a uno siempre le cuentan… Por ejemplo, me enteré de que el vino favorito de la mayoría de los asistentes fue, al parecer, el Gran Reserva 904 1982 de La Rioja Alta S.A. También me enteré de que puede que haya en marcha un plan por parte de la DOCa Rioja para devolver reconocimiento a los grandes reservas como verdaderos ejemplos de lo que hace a Rioja única en el mundo. Después de década y algo de “alta expresión” que al final no expresa nada en particular, resulta que en realidad lo mejor de Rioja es poder ofrecer al mercado vinos en punto óptimo de envejecimiento.

Digo “al parecer” y “puede que haya” sobre todo esto pues, aunque es de mi entera confianza  el reporte que recibí, no he recibido hasta ahora nada oficial al respecto. Quizás los buenos amigos del antiguo hogar de La otra botella, http://lomejordelvinoderioja.com, puedan darnos noticias más detalladas. A ver Casimiro, Alberto, Ramón…

En fin, que tiempo les ha tomado darse cuenta de algo que mi amigo Gerry Dawes y yo llevamos una buena década proclamando en diversos medios. No es que pretenda yo adjudicarnos crédito por nada. Sólo quiero disfrutarme un poco el poder repetir un ratico “Se los dije…”

Es que en cuanto a orientar al consumidor respecto a lo que debía esperar o no al comprarse esa botella de vino, lo de “Reserva” y “Gran Reserva” al final acababa siendo mucho más claro que los puntos. También que cualquier otra de esas frasecitas varietalistopaguísticomarketinguianas  que se pusieron de moda en los últimos quince años, no digamos nada de los latinajos que llevaban por nombre muchos vinos “top”. Con “Reserva” o “Gran Reserva” y la reputación de una marca era suficiente para entender. Tenías unos parámetros de crianza y en buen nombre establecido a lo largo de décadas, que no siglos. ¿Qué más hace falta?

Claro, también está la infinita bondad de poder llevarte a las narices y la boca una copa de vino que ya en realidad no necesita tiempo. Que agradezca un poquito más de guarda, pues okey… Pero de necesitar, pues… Se habló mucho en las incontables discusiones que sostuve con diversos interlocutores a lo largo de los años  sobre riojas tradicionales de que el modelo económico de bodegas con inmensos parques de barricas y botellas era insostenible. Pero, a decir verdad, ¿que tanto más sostenible es andar comprando barricas nuevas todos los años e invirtiendo en todo el flash que requieren los supervinos puntistas de los últimos tiempos?

Como todo conecta, les diré que me parece que al final la economía será a la vez motivadora y recompensa de cualquier jugada. Aparte de brindar al público vinobebiente un producto listo para consumir placenteramente, Rioja debería retomar su liderazgo en relación calidad-precio a nivel internacional. La hoguera de las vanidades fue lo que fue y se intentó lo de vender lujo, pero ahora la vida real llama, inmisericorde. Hacer cómodo al consumidor internacional el poder comprar un vino y repetir y repetir dentro de la misma región por lo mucho que da a precios asequibles es un excelente camino al éxito, aún en tiempos difíciles.

Hablando de estas cosas, un enlace a algo muy interesante en Dr. Vino. No me imaginaba que iba yo a estar tan de acuerdo con Bobby Kacher en algo, pero lo estoy. Dice Kacher: “En realidad, a mí me gusta beber vino, no idolatrarlo. ¿Crees que un viticultor de Côte Rôtie pone en la mesa cada día una botella de su vino de cincuenta dólares? No, compra vino de cinco dólares para beber cada día.”

Es una imagen sencilla, que ajusta las cosas a la cotidianeidad de alguien que ve el vino no como lujo, sino como artículo esencial.

Bueno, listo por hoy. Videito para ustedes, como siempre estos viernes en la tarde. Llueve sobre Santo Domingo desde hace días. Una de mis bandas favoritas de la última década brinda la banda sonora perfecta: