Parece que ya pasa de un picante aroma de queso y se convierte en franco pestazo…
Digo el olor del escandalete en que se ve envuelto el Wine Advocate a causa de alegatos de violación por parte de un par de sus empleados del código de ética establecido por su fundador y gran gurú, Robert M. Parker, Jr.
Reporté hace unos días que la cosa había llegado hasta el Wall Street Journal. El Sr. Parker emitió una carta aclaratoria al editor de dicho diario, que hizo publicar además en eRobertParker.com, su portal de internet. En la carta admite ciertos lapsus de juicio por parte del Dr. Jay Miller, su corresponsal para España, Sudamérica, Australia y no sé donde más. Establece Parker a la vez que de ahora en adelante aplicarán los mismos estándares de conducta que obedece él mismo a todos los miembros de su organización.
No vertiré ninguna opinión sobre el tono de la misiva. Me limito a reportar. No quiero que venga alguien luego a acusarme de tenerla cogida con Parker y “satanizarle”. Pero es interesante ver los derroteros por los que se ha ido el debate en Dr. Vino (donde, al menos desde mi punto de vista, tuvo sus inicios el follón) que ahora llega a los medios de gran difusión.
Siento gran curiosidad por lo que tendrán que decir los apologistas de Parker.
En otro orden de ideas, está este bocadito en Decanter.com bajo la rúbrica “Los consumidores asiáticos luchan por entender el lenguaje occidental del vino. ” No sé si alguien me hará caso, pero les diré que se despreocupen, por favor, que a muchos occidentales también nos trae sumamente jodidos el lenguaje occidental del vino hoy por hoy.
Eso sí, no les niego que tiene su morbo pensar en lo que haría Engrish.com con alguna de las traducciones asiático/informáticas de frases como “gobs of jammy blackfruit“.
Ah, y sigue la crisis, ¿eh?
No, por si se les olvidaba… A diario recibo nuevos anuncios sobre grupos corporativos que botan empleados, marcas que desaparecen, restaurantes que venden mucho menos vino, bodegas que no ven mucho futuro. Vamos, eso…
Bueno, ya no tengo muchas más cosotas de las de la cultureta exterior, pero si quisiera tomarme un momento para aclarar un punto importante para mi paz como responsable de este blog.
Todo el que tenga un mínimo de familiaridad con el formato de WordPress sabe que la primera intervención de cada persona que quiere colgar un comentario aquí genera una notificación a mí, pidiéndome que apruebe dicho comentario y conceda via libre a su emisor para participar en futuras discusiones.
Tiendo a ser sumamente abierto y a dejar pasar muchísimos tipos de comentarios, considerándolos de potencial provecho, incluso algunos que me critican ferozmente y otros que hasta llegan a atacarme personalmente. Se puede aprender de todo.
Pero hay un par de tipos de comentario que no puedo aceptar precisamente por la naturaleza fieramente independiente de este espacio. El primero es mensajes promocionales de bodegas cuyos vinos ni he reseñado jamás aquí, ni conozco, presentándose a mis lectores e invitándonos a todos a comprar y catar esos productos. Eso, tout court, es spam y completamente inaceptable para mí.
El segundo tipo de comentario que se va inmediatamente al basurero consiste len mensajes de representantes de bodegas o grupos mercadeadores de vino solicitándome “colaboración”. Este blog lo hago por amor al arte y al vino. Eso es todo. Si miran alrededor de este texto, notarán una marcada ausencia de elementos publicitarios. Eso es porque no me gusta la idea de deberme a nadie, cosa que haría si acepto alguna de esas ofertas de “proyecto colaborativo”. Vamos, además, que eso no es cosa de colgar en foro abierto. Si me mandan un e-mail, al menos puedo decir que no en privado y no pasó nada.
Perdonen que dé este coñazo momentáneo, pero era necesario. Por lo de la transparencia, ¿saben?
Bueno, videito y hacia el fin de semana. Alguien el otro día me comentaba que a cierta edad una proclividad a cosas alternativas—punk, ska, etc.—tiende a muchos a olerle a “gamberrismo”. Graciosa palabra, “gamberro”. Me hacía reir mucho en aquellos días de mi infancia, cuando era devoto de los cómics de Zipi y Zape. Me sigue haciendo reir. Y a ver, una puntita gambérrica de viernes por la tarde, amigos y amigas, Little Man Tate:
Ostras Manuel, me lo has puesto..’a huevo’ que se dicepor aquí. precisamente estraba yo pensando en poner algo de spam, y propaganda de mi humilde, pero ‘con infinita capacidad de crecimiento’ bodega. O sea señores, no sñe lo que tardan, pero si quieren doctorarse en vinos naturales, prueben y prueben, al final nos encontraremos
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Nada manuel, que no me sale, que me queda como forzado, o sea que no me queda muy natural…en fin, a la próxima, si este cometario no sale es porque no está aprobado
Joder, que te quiero mucho, y que me importa un carajo cualquier gurú del vino, ni los extranjeros, ni los que dicen que son del pueblo, realmente lamentable que a uno se le acuse de excluir a los productoresw de vino ‘no naturales’ y que a la vez uno se atribuya el gusto universal, diciendo lo que es bueno y lo que no. Ahora descubriremos las manzanillas los que nos hemos criado con los rancios, y siempre habrá, entre los muertos y ruinas, una voz viva para decir ‘este vino es bueno’!.
Salut.
PS, o PD
Siento el tono un poco críptico de este mensaje, pero yo ya me entiendo, y si no…(quiero decir que estos puntos suspensivos no significan nada).
Laureano.
Tú tienes carta blanca para colgar aquí lo que quieras. Y punto en boca, como dice la gordita comatosa en esa serie que tanto me ha enganchado. Lo tuyo no sería “spam” ni mucho menos, ya que es invitado. A lo que me refiero es a gente que me sale de la nada con “comentarios” que te zumban el fichario marketinglógico de la bodega y luego te “invitan” a comprarte unas botellitas y catar. Eso no vale, pues primero hay que conocerme, preferiblemente habiéndome entrado con un vino bueno que despertase mi curiosidad.
En cuanto a los gurús.
M.