No sé si ustedes recuerdan su primera nota de cata. O al menos la primera vez que algo en un vino les movió a decir lo que fuera, a identificar verbalmente, a opinar. Creo que la primera vez que hice eso yo tendría como doce o trece años. Me pusieron una copa de algo delante y yo comencé a pensar, luego me fuí a mi cuarto y escribí un versito.
El tema de la participación femenina en la enochaladura global tiene sus bemoles. Y se te revierte para darte lindas sorpresas.
Josie y yo, al terminar la cena, nos dedicamos a ver algún DVD en nuestra habitación (estoy ya muy adelantado en Aquí no hay quien viva; creo que me quedan sólo seis discos más) y consumir lo que quede de la botella de la cena. Las copas tienden a quedar sobre nuestras respectivas mesas de noche cuando nos vamos a dormir y son retiradas en la mañana.
Esta mañana, nuestra hijita Sabina, irrumpió en el cuarto muy alegre. Yo me vestía para ir al gimnasio. Por alguna misteriosa razón, Sabina tiende a gravitar hacia la mesa de noche de su madre, a ver lo que se encuentra de interesante.
Esta mañana, lo que se encontró fue una copa Riedel tipo borgoña con un fondito de cierto pinot noir del Alto Adige que se bebe muy frecuentemente chez Camblor.
Yo estaba atento a las noticias de Irán en CNN, luego chequeando las pilas de mi iPod (tocaba cardio esta mañana, y la música del gimnasio es abismalmente horrible, o sea que sin el cachivachito de los auriculares blancos, mal me veía). Me dí la vuelta y ví a Sabina con aquella copa en la mano, oliéndola.
“¡Hué fesa, papá! iQué icoooo!”
Perdonarán ustedes, queridos amigos del distinguido público, que me emocione un poco. Sabina tiene dos años y tres meses (igual que su hermano Julián, mi otro tesoro). A las siete de la mañana de hoy 23 de junio del 2008 hizo pública su primera nota de cata (olfativa nada más, pero me vale perfectamente).
Por casualidad, coincidía muy mucho con la mía. Si bien está un poquito compactadillo y abonbonado en estos momentos, este vinito de color rubí granate brillante, con excelente transparencia, se trae bonitos aromas de jalea de fresa, cereza negra, especias, flores secas y piedra triturada. Fresco y puro. Acaba de llegar a Santo Domingo y puede que aún esté un poquitín resentido por el viaje, pues parecería como que quiere dar más. Buena estructura en boca, aunque el final ahora mismo se queda mudo rapidito. Pero está sabroso, particularmente con comida. Es, por si no se lo han figurado ya, el Abbazia di Novacella, Pinot Nero, Alto Adige 2007.
Sólo quería regalarles este episodio de precocidad cambloriana. Aunque Sabina está muy chiquitica para probar el vino, nariz y ligereza de expresión si que tiene… Como estoy tan contento con mi niña, aquí una de sus canciones favoritas, que ya me hizo cantarle mientras desayunaba:
Alucinante!
))) Son una caja de sorpresas continua los crios
)))))
Jose
Jajajaja, esa niña promete, claro, que de casta le viene al galgo. Qué cielo….
A mi hija le pasó algo parecido pero con una botella de Chardonnay que se me rompió en el comedor de casa: Mami, dijo, huele a yogur de piñaaa….
Y yo pensé….”me cargan estos Chardonnays tan frutales…mejor que se haya roto”…
Y me pasé a los Sauvignons y Rieslisngs.
Concha
Yo estoy flipando en High Definition y Surround todavía. Lo que hizo Sabina, lo hizo de iniciativa propia. Y lo que le salió fue un juicio claro y acertado.
Lo curioso es que un episodio anterior, hará como cuatro o cinco meses, no lo tomé en cuenta en lo absoluto, pero ahora, retrospectivamente, como que auguraba. Le dí a la niña a oler mi copa de un sauvignon chileno “premium” que no me parecía ofensivo, pero tampoco me justificaba en lo más mínimo los US$28 que pagué por él. Sabina, al oler el vino, declaró sumariamente: “¡Guácala!”
¿Una señal previa?
M.
¡A ver si tienes en casa la próxima nariz del millón de dólares y no t’as enterao!
¿ves? Tu hija, corrobora lo que digo yo siempre y que me perdonen los blogeros chilenos, que llevo 5 años en su pais y estoy feliz, pero cuando abro una botella de tinto chileno (casi todas las semanas), de cualquier cepa, para que exprese tengo que esperar al menos 45 minutos….
Eso no me pasa con vinos de otras zonas.
Es la tendencia y el clima, claramente.
::))) Chao
En España ante la gravedad de los hechos que relatas se daria cuanta a la fiscalia de menores para que actuara de oficio, llegara el vino a ser perseguido como el tabaco. Utilizaras de ahora en adelante a tus retoños como primera criba a la hora de seleccionar tus vinos. S2 buen vino, y felicidades por tu pequeña catadora.
Bienvenido al ring de los comentarios otrabotellescos, Roberto…
Como padres, Josie y yo somos responsables hasta el punto de parecer un tanto paranoicos. Cosa de ser padres viejos. A mí lo primero que me vino a la mente al ver que la niña agarraba la copa fue el peligro del cristal roto si se le caía. De todas formas, me parece que el entusiasmo de Sabina aún se limita a los aromas y no sabe usar un sacacorchos, o sea que lo de la “criba” habrá que aplazarlo…
Por mí el tabaco (excepto si se trata de buenos habanos) que sí lo persigan, pero el vino que nos lo dejen quieto. Vamos, por lo menos hasta que alguien comience a intentar afectarnos con “vino de segunda mano”, que así sí que no…
M.