¡Que sí, que llegó Joe Dressner, acompañado de su esposa Denyse y todo!

Captain Tumorman & The Latin Liquidator: Mucha fue la coña de orden "separados al nacer" al hacer Josie esta foto. Somos una comedia de televisión en busca de autor...
Les salí al encuentro efusivamente, porque verles a ambos y expresarles lo mucho que les aprecio es algo crucial para mí. Vamos, que ver a Joe Dressner es algo que me motiva a dar cariño, fíjense ustedes. Y es que me encanta la cara que pone Joe cuando vas a darle un abrazo. No es de abrazos.
Pronto fuí desplazado en mis efusivas muestras por una marea humana que me dejó sentado al otro lado del salón y ocupó a Dressner con una botellita de sake2me, bebida dizque a base de saké sobre la cual Joe ha tratado muy abundantemente en su blog Captain Tumorman.
De hecho, ocurrieron cosas en torno a la botellita, que Brad Kane tenía guardada en su frigorífico a manera de sorpresa cuando apareciese Dressner. Dejo que el mismo Captain Tumorman explique en sus páginas, que yo ni me atreví a meterme en ese folloncete.
En mi copa, no sé como, tenía algo de un Cavalotto, Riserva Bricco Boschis, Vigna San Giuseppe, Barolo 2000 que estaba o en una etapa nefasta de su desarrollo, o simplemente nefasto, no sé decirles. Presa de un mutismo casi total, con queda fruta negra envuelta en lana mojada y sepultada a unos cuantos metros bajo tierra negra. Masticable. No, masticabilísimo. No, acojonantemente tánico, cosa que no es buena cuando lo agradable que precede es tan poco como parecer casi nulo. Acaba con desagradable amargor cuasivegetal.
Noche de extremos, en cuanto a tintos.

Para que vean que me mantengo firme tomando notas, aún en circunstancias extremas.
Había tertulia en la mesita del estar en torno a unos cuantos vinos de postre. Se oyeron varios “pips” de mi bombita de insulina al administrarme la dosis requerida para lidiar con el Château Rayne-Vigneau, Sauternes 1971 y todo lo demás que vino después.
Bonito vino dorado con brillo cobrizo, hasta entonces desconocido para mí, este Rayne-Vigneau. En un excelente momento de consumo, digo yo. Cera caliente, limón en conserva, cáscara de naranja, melocotón, humo y jengibre en una nariz elegante. En boca se las arregla para ser carnoso y dulce, pero a la vez ligero y grácil. Delicioso y largo, con una cierta granulosidad al final que me recuerda a piel de ciruela.

Château Rieussec 1988
Siguió el Château Rieussec, Sauternes 1988: Preciosa nariz de jengibre, anís, semilla de cilantro, agua de río, lirio, limón dulce y albaricoque. Más opulento que el anterior al paladar, pero no demasiado dulce y con una cierta acuosidad muy agradable en el medio. Final largo, con sabrosa mordida cítrica y acentos especiados.
Incurriendo en franca imprudencia, decidí probar también el Monarchia, Tokaji Aszù “6 Puttonyos” 1999. Desde una vez que visité Hungría allá a principios de los noventas me ha hecho mucha gracia la palabra “puttonyo” de una forma que admito es sumamente pueril. Pero no sé para que traigo eso a caldo… Huele a azahar, piedras, limón en conserva y mirabelle este tokaji. Primario en boca. En la frontera de lo tolerable para este diabético fácilmente empalagado. En boca hay un aspecto de bonbones de limón que me distrae. Un vino primario, con excelente amplitud. Masticable y muy cítrico en el posgusto.
Hasta ahí lo por mí bebido en una noche muy especial, aunqeu más vino por probar había. Hace poco más de un año que dejé Nueva York para venirme a vivir a Santo Domingo y, considerando que no me he perdido todavía un Birthday Jeebus de estos de Kane, es como si no me hubiese marchado nunca. En el taxi al hotel le decía a Josie: “¿Ves? Esto es lo que más extraño. Esto es lo que me hará regresar siempre…”
En honor a una bonita fiesta, les dejo una bonita imagen de Don Rice tomada y photoshopeada por este servidor de ustedes. En su copa hay sauternes.

Hola Manuel, el lunes en la reunión de Pey-Labrie, tuve la oportunidad de saludar, no con abrazo sino con la mano(y con el corazón también) a Joe. Estaba en ese momento con los vinos de Thierry Puzelat…vaya tarde que pasé, come en el cielo…Pierre Breton, Jean Foillard, Marcel Lapierre, René Mosse…y todos los demás. No me cansaré de recomendar la asistencia a cualquiera de los eventos en los que cualquiera de ellos esté presente. Grandes personas humanas, y la magia aparece siempre, ahora tengo una más Joe.
Salut.
Es que como único vale la pena acercarse a Burdeos en esta época es desde la oposición.
Me alegra que hayas conocido a Dressner. Un tipo muy peculiar. Como un gigantesco oso de peluche poseido por un espíritu burlón en plan Chuckie.
M.