
El fan de Coldplay en cuestión...
A Patricio Tapia le gusta Coldplay.
Esto lo dijo con cara de vergüenza, que es la única que corresponde a semejante confesión. Se encogía de hombros. De los altoparlantes conectados a su iPod—que brindaba una peculiar banda sonora a nuestra cata de Ribera del Duero en Wine & Spirits—salían Yo La Tengo y The Notwist. Imposible entender el lapsus, pero bueno, el primer paso es admitir el vicio. Y, para robarme y corromper sus propias palabras, si “hay vicios como tatuajes”, esto de Coldplay es más o menos como un “Wynona Forever”, en términos de cool musical.
Continuaban las rondas de tortu—er, cata… Más apuntes resumidos.
Bracamonte, Tempranillo “Roble”, Ribera del Duero 2007: Mismo color de la mayoría. Opaco. Azúcar prieta, romero, ciruela fresca, cereza y un deje de pasa dorada. En boca picantino y vivaz, con buena fruta roja acentuada por menta. Notita de remolacha hervida en un posgusto sorprendentemente largo y fresco. Del precio depende mi entusiasmo.
Martín Berdugo, Tempranillo “Barrica”, Ribera del Duero 2007: Jarabe para la tos. ¿qué, tartamudeo? Final piadosmanete breve. Horrendo.
Annosus, Tempranillo “Nobile”, Ribera del Duero 2006: Coctel de frutas enlatado Del Monte con crema de coco y vainilla. Goloso, globular y terriblemente tedioso. Corto. El equivalente vínico de llevar calcetines negros con sandalias en la playa.
Conde de San Cristóbal, Tempranillo, Ribera del Duero 2006: Habitual color en la secuencia. Peste compostada, de legumbres hervidas hasta despojarlas de toda identidad, de ciruela pasa hinchada a vainillazo puro. Globular, dulce, pesadote y con demasiado tanino tablonero. Calor alcohólico. ¡Pffftché!
Bodegas J.C. Conde, Tempranillo “Neo”, Ribera del Duero 2006: Ciruelas pasas y canela en un conjuntillo odorífero francamente repugnante. Jugo de ciruela pasa, caldo de pollo y tablones en la boca. Recortado de final, por suerte. Recomiendo huir.
Alonso del Yerro, Tempranillo, Ribera del Duero 2006: Perro mojado, granos de vainilla socatos, o quizás carobo socato… Dentífirco, ciruela-cereza. Nariz inatractiva. Redondo, aciruelado y sin ningún punto de enfoque. Corto y sin agarre. Vacuo.
Cillar de Silos, Tempranillo “Torresilo”, Ribera del Duero 2006: Barniz y toffee barato sobre sopa de ciruelas. Plano, fofo y alcohólico. Tan recomendable como la sala de espera del dentista.
Martín Berdugo, Tempranillo Crianza, Ribera del Duero 2006: Misma densidad visual. Caldoso. Leves notas oxidativas. Vainillazo. Goloso en boca, medicinal en plan semi-Listerinesco. Ciruela y especias. Taninos gruesos. Simplón y bajo el mínimo de reglamento de encanto.
Cruz de Alba, Tempranillo Crianza, Ribera del Duero 2006: Barniz, ciruela, chocolate de leche y remolacha hervida en una nariz sonsa, inapetecible. En boca un sudoroso glóbulo de jugo de ciruela pasa. Taninos secantes en un posdisgusto recortado. Brrrr…
Balbas, Tempranillo Crianza, Ribera del Duero 2006: De ahora en adelante, si no comento sobre color, es que es otro granate opaco más. Huele a zapatería, Salvavidas (los dulces con el hueco en el medio) y madera. Masacotesco, extraño, de acidez justita, especiado. Posgusto medio. En realidad, considerando lo que ha caido hasta ahora, no objeto. Se dejaría beber, sobre todo si es barato y las circunstancias son adecuadas.
Arzuaga, Tempranillo Crianza, Ribera del Duero 2006: Una leve medicinalidad seguida por café y chocolate, carne y cereza sobremadura en la nariz. Goloso y picantino en boca, masticable. Buena presencia, aunque al final torna quizás demasiado dulce y alcohólico. Buena persistencia. Si es barato e invierno, pues, le entramos.
Bodegas J.C. Conde, Tempranillo “Neo Punta Esencia”, Ribera del Duero 2006: Jarabe para la tos sabor cereza y pintalabios viejo (gracias, Cecilia Carballo, por este inolvidable descriptor que ahora puedo utilizar de iniciativa propia por primera vez) en nariz y boca. Torpe y esperablemente cortito. De los de pasar de largo mirando hacia otro lado.
Alonso del Yerro, Tempranillo “María”, Ribera del Duero 2006: Apesta a vómito. Bacterianamente fastidiado. En la línea para la impresión palatal pongo: “¡No, en la boca noooooo!”. No importa si tiene posgusto o no. Terrible. Recomendarlo requeriría una lobotomía frontal.
Arzuaga, Tempranillo “Amaya Arzuaga”, Ribera del Duero 2006: Leve volatilidad, especias y frambuesas frescas. La nariz promete. En boca es apagadillo y me decepciona un poco. Masticable, con buena presencia frutal, aunque la fruta sea más bien simplona, monótona. Taninos granulosos en un buen final, con acidez presente. Pide un poco de tiempo y comida cuando llegue el momento de consumo. Veinte dolaritos los pagaría yo por esto. ¿Pero cuáles son las probabilidades de que ése sea el precio?
(Continuará)
“¿Pero dónde carajos será esto?”


