La otra botella

Cositas y cosotas: 10.07.2009

Julio 10, 2009 · 4 comentarios

Un artículo del Wall Street Journal me ha estado saliendo hasta en la sopa en los últimos días. Traducido no muy prolijamente, su título indica que “el mercado del vino de lujo se estremece por la crisis económica”. El artículo va de como muchas bodegas californianas productoras de “vino premium” afrontan decisiones extremas por motivo de una dramática baja en sus ventas. Aunque se sigue consumiendo mucho vino en Estados Unidos, las botellas por encima de los US$25 en tienda se las están viendo feas para encontrar quien las saque a bailar en el actual clima económico. Incluso, alega el artículo, “hasta los consumidores con amplios recursos han recortado gastos en cuanto a vino caro se refiere”.

La pieza del Wall Street Journal, junto a esta otra de CNBC, de temática relacionada pero llevada por una tangente (y, por cierto, lamentable en cuanto a errores ortográficos), me puso casi inevitablemente a pensar en aquella cata de Ribera del Duero que hice con Patricio Tapia en Wine & Spirits. Desorganizado como tiendo a ser, delante mío en el escritorio todavía está la hoja con las identidades de aquellos vinos. 18 de ellos tienen su precio de venta al público al lado del nombre. De esos 18, 14 están en o por encima de ese punto crítico que son los US$25, la frontera tras la cual se considera un vino “de gama alta”. Más significativo aún, me parece, la mitad de esos 14 “de gama alta” tienen precios por encima de los US$40, estando cinco por encima de los US$70.

¿Que a qué viene todo este desglose? Pues esta lista se me antoja sintomática de la condición en que el negocio mundial del vino se dió de narices con la crisis. El Wall Street Journal se enfoca en California y CNBC en Australia, pero los problemas son indudablemente de todas las regiones que hoy producen vino y, más importante aún, aspiran a vender vino “de lujo”.

No incurriré en otra de mis diatribas sobre la caterva de imbéciles que creyeron que  el mercado del vino “de lujo” era ilimitado, que podían llegar con cualquier vinacho disfrazado de tecnología y madera y vender la botella a US$100, que siempre habrían gringos con más dinero que sentido común, infinitamente boyeantes, para comprar botellas hipercaras. Sólo diré que la lógica y la mesura no han caracterizado los últimos quince años en la industria del vino a nivel mundial. Ahora, a joderse.

Lo que sí diré es que comienza a vislumbrarse una gran purga en el mundo del vino. Dice el artículo del Wall Street Journal: “La bajada sigue a un largo período de ‘boom’ para los vinos de gama alta, propulsado por un aumento en la riqueza y el interés en el vino de los norteamericanos. En recesiones anteriores la alta gama—menos desarrollada que ahora—se vió relativamente inafectada” (Mi traducción).

Lo malo de párrafos así es que parecen simples, pero requieren cierta interpretación para traducirlos del cínico absoluto. Veamos…

1. “Propulsado por un aumento de la riqueza”: Cualifiquemos un poquitón, señoras y señores. Resulta que la “riqueza” generada por las diversas burbujas especulatorias de los últimos tres lustros ha resultado ser bastante volátil, que no puro espejismo. Y si era un espejismo lo que alimentaba al “boom”, va y el mundo se acaba a lo T.S. Eliot, con un gemido.

2. “Y el interés en el vino…”: En una buena parte de los casos, dicho interés se basaba pura y simplemente en delirio de estatus. Además, lo informaban fuentes un tanto cuestionables. Mucho vino hipercaro justificaba su precio a base de puntos, que engendraban ovejismo entre gente con poder adquisitivo (o la ilusión óptica de poder adquisitivo), ergo demanda inmediata.

3. “En recesiones anteriores la alta gama—menos desarrollada que ahora—se vió relativamente inafectada”: Léase, en recesiones anteriores la gama alta no estaba  ni una fracción de una fracción de una fracción lo sobresaturada que lo está hoy. Se componía de un número limitado de marcas de reputación sólida, vendidas a precios relativamente elevados, pero que distaban galaxias enteras de la ridiculez especulatoria que nos ocupara en tiempos recientes. Ah, y el público de esa gama alta tenía una liquidez mucho más sólida—perdonen ustedes el juego de metáforas mixtas, pero no puedo resistir—que los vaporosos espejismos de los que acabo de hablarles más arriba.

La sobresaturación de un medio en el que definitivamente no hay con que alimentar a todos los sobresaturantes llevará—es inevitable—a la muy darwiniana extinción de muchas entidades que resultarán o demasiado débiles, o sencillamente redundantes. La contracción del mercado será figurativa y literal, viniendo primero de la demanda y luego de la oferta. Esto quizás sea salutario. Los que queden quizás queden por haber demostrado que pueden hacer un producto con atractivo probado aún en las malas.

Muchas víctimas de la moda andan por ahí. Y uno aquí, observando de soslayo como la moda acaba por ser víctima de sí misma.

Pero bueno, en otro orden de ideas, que al final viene a ser el mismo, pues todo conecta, etc., les traigo la más refrescante lectura sobre vino que he encontrado en los últimos meses. Como para alegrarle el verano a cualquiera.

Viene cortesía del doctísimo Don Rice en un hilo de Wine Disorder y se trata de un ensayo publicado por primera vez en julio de 1862, en All the Year Round, revista editada nada más y nada menos que por Charles Dickens. De la colección de documentos de mi querido amigo Don, aquí tienen ustedes una meditación sobre “Vinos ligeros” que demuestra cuanto y cuan poco hemos cambiado en siglo y medio. Commentez et discutez, como decía aquel profesor mío de la universidad…

Para uqe no piensen que ando con el pH demasiado bajo, les dejo con un videito dulce, neutralizante, no darwiniano, etc.


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4 respuestas hasta el momento ↓

  • sibaritastur // Julio 10, 2009 a 4:39 pm

    Pues bendita crisis si eso hace que los precios se regulen, si eso hace que algunos no especulen, en definitiva mas coherencia, mas honestidad y menos capitalismo exacerbado. Cada uno a lo suyo y que los precios sean mas dignos.

  • Manuel Camblor // Julio 10, 2009 a 5:02 pm

    BUeno, ya ves como en el artículo del Wall Street Journal sale uno diciendo que si tiene que bajar su vino de US$80 a US$50, entonces luego es una indignidad volverlo a poner en US$80. Claro, habría que ver quién le dijo que podía pedir los US$80 en primer lugar…

    Nada contra el capitalismo aquí, siempre y cuando sea un capitalismo racional, basado en realidades. Pero a veces me parece que Joe Dressner tenía razón y la industria del vino en los últimos quince años ha estado siguiendo un modelo madoffesco.

    M.

  • Jose // Julio 11, 2009 a 3:13 am

    De 80U$A a 50 U$A y vuelta a los 80U$A… ¿una indignidad? partiendo de la inicial… ¿nadie le ha explicado a este caballero no sé qué de oferta, demanda que la adaptación hizo que los humanos sobrevivieramos durante milenios pero los dinosaurios no….? }:-/

    Jose

  • Manuel Camblor // Julio 11, 2009 a 7:50 am

    Ese es el problema, Jose, que o nadie se lo explicó, o no le entró por otras razones, pero sencillamente no se entera.

    M.

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