Esta semana he de irme a Punta Cana a cumplir con un compromiso. No estoy seguro de poder colgar nuevas entregas hasta por lo menos el fin de semana, pero podré leer y responder a comentarios.
En uno de esos momentos de autoanálisis que casi acaban en autoflagelación, me he puesto a pensar que La Otra Botella, aunque es muchas cosas para mucha gente, no es todo lo que debería.
Este blog lo inicié hace ya poquito menos de dos años y medio, cuando se lanzó Lomejordelvinoderioja.com. Desde entonces ha llovido bastante y La Otra Botella ha sufrido varias transformaciones, entre ellas un traspaso a la sensacional plataforma de WordPress y la adquisición de su propio URL. Llegó un momento, a mediados del año pasado, en que por poco se me muere el blog por un período de conflicto personal que tuve. Por momentos no entendía que valiera la pena continuarlo. Pero gracias a las arengas de amigos y a la idea de iniciar el julepe de nuevo en otra parte, La Otra Botella sigue vivita y coleando.
Como toda afición de las buenas, este blog para mí se ha convertido en algo apasionante. Le dedico energías. Me exijo a mí mismo llevarlo de nivel en nivel, buscando sensaciones e ideas nuevas y reevaluando constantemente las sensaciones e ideas de siempre.
Claro, la visión de un hombre que labora sólo en algo apasionante puede a veces nublarse, a veces distorsionarse. Uno necesita que los amigos, e incluso los extraños de buena voluntad, aporten ángulos al campo visual, alimenten el panorama para crear perspectivas nuevas.
De ahí que apele a ustedes que me leen, a 153 entradas del reinicio de La Otra Botella, para que me den sus sugerencias, sus quejas, sus deseos y sus jodas diversas para con este espacio.
¿Qué, a juicio de ustedes, debo hacer para mejorar La Otra Botella?
No estoy hablando de aumentar exposición, generar tráfico, o cualquier otra chorrada técnica (aunque importantes, lo son), sino al nivel más humano y creativo. ¿Qué falta aquí? ¿Qué sobra?
El buzón de sugerencias queda oficialmente abierto. Se sorprenderán de lo cuán abierto. Ustedes dirán… Les dejo con una cantante que me acompañará durante el trayecto a la playa. Por momentos la siento esta tonadita de Camille como una especie de “Don’t Worry, Be Happy” para gente como yo…