Archivo diario: julio 19, 2009

¿Soy un frustrado de la vida?

El Facebook, con todo lo que uno se queja sobre él, acaba resultando genial. Cierto, hay mucha bobería. Pero también se entera uno de cosas importantes.

Por ejemplo, esta mañana leía lo último de mis amigos (cosas de madrugar aunque sea domingo, que uno tiene horas que perder cuando la casa entera aún duerme) y me encontré con unas líneas de Lyle Fass que me intrigaron. Aparentemente, el veterano cronista y crítico de vinos norteamericano Anthony Dias Blue ha declarado la guerra a todos los que blogueamos sobre vino. Esto lo ha hecho en el editorial de la revista The Tasting Panel (debo confesar que me maravillé de que esa publicación dirigida a la industria aún exista). Dias Blue comienza con una defensa de Robert Parker y un ataque a las hordas de “bárbaros blogueros” que hemos estado cuestionando el código de ética que rige a su Wine Advocate desde que cierto post en el blog de Dr. Vino… Bueno, ya conocen ustedes que me leen diligentemente esa historia y sus secuelas.

Dias Blue pudo asumir una actitud más elegante (por no decir menos pueril y mentalmente flatulenta) al discutir los vicios y virtudes de esta extraña pasión que a muchos nos lleva a montar un blog de vino. Son vicios y virtudes tan meritorios de análisis como los de la prensa tradicional, ese animal en la vía expreso hacia la extinción. Pero no, de todas las posibles avenidas discursivas, tomó ‘esta:

…De todas formas, ¿quiénes son estos blogueros y, más importante aún, cuál es su motivación? Sería reconfortante hallar que son enófilos altruistas cuyo propósito es aportar perspectiva y valiosa información a consumidores afines. Pero la imagen que se presenta es de amargados y protestones insectos que, mientras miran las pantallas de sus computadoras y piensan en sus patéticos empleos en la vida real, dejan volar su resentimiento y sentido de fracaso personal en la forma de virulentos ataques contra los medios críticos establecidos (Mi traducción).

No sé al resto de los blogueros, pero a mí me va muy bien en mi trabajo de diario, con el que muy bien me pago la salud y los vicios. Este blog no es un vehículo vitriólico para volcar frustraciones de mi vida. O al menos no lo es para frustraciones que no tengan que ver con el vino y su cultureta de los últimos tiempos. Dias Blue habla de “virulentos ataques” mientras lanza uno propio, lleno de insultos carentes el más mínimo conocimiento de causa. Generaliza contra la comunidad bloguera sin darse cuenta de que, a fin de cuentas, hay blogueros y hay blogueros, tal como hay críticos de vino y hay críticos de vino. Su diatriba, tristemente, dice mucho más de él que de aquellos a los que pretende criticar.

Este señor, cuyo nombre iba ya camino hacia la más absoluta irrelevancia en cuanto al mundo del vino se refiere, nos insulta así, sin más. Nos declara la guerra en lenguaje de dinosaurio chocho. Se me sale el acento de gitano de comedia de Ray Salazar en la serie que he estado viendo últimamente, ahora que me he vuelto adicto a la tele española,  El síndrome de Ulises (Ray es, por mucho, mi personaje favorito en una serie que, aunque no le da ni por la planta del pie a Aquí no hay quien viva, tiene sus momentillos). Y digo: ¿Pero qué sia creío er viejo papafrita ejte?

La cuestión es: ¿Guerra le damos? Si nos odia tan abiertamente, creo que merecería al menos un par de ciberleñazos, ¿no?

Hay, por cierto, para los angloleyentes,  un divertido y muy perspicaz hilo de comentarios sobre este tema en 1 Wine Dude, el excelente blog de Joe Roberts. Amigos blogueros, commentez et discutez… Les dejo en este domingo por la mañana con el otro gran Clinton, versionando una favorita de los ochentas que le viene como anillo al dedo a todo esto: