¿Curas para el tedio?

El otro día conversaba con una amiga, aficionada al vino y también residente de Santo Domingo. Me decía que se encontraba presa de un terrible aburrimiento, vaya, un atroz eno-ennui… Desde hacía tiempo parecía que todo lo que cataba y bebía en su vida diaria era idéntico: Un ribera por aquí, un chileno por allá, otro ribera por aquí, un californicado a ultrasobreprecio por allá, un rioja que parecía ribera por aquí, otro argentino igualito a ese último rioja y al correspondiente ribera por allá, y así… Me hablaba esta muchacha, sin ponerle nombre, de un fenómeno que tengo ya requetevisto en la oferta de algunos grandes distribuidores de vinos en República Dominicana. Tienden a na homogeneidad en sus portafolios que, aunque da gran número de etiquetas, no da variedad en cuanto a sensaciones. Claro, esto no es solamente cosa de esos distribuidores. Hay que ver que la industria misma lleva ya mucho tiempo autohomogeneizándose y la oferta acaba siendo mucho más de conceptos mercadológicos y marcas que de vino en sí.

Lo curioso es que la enochaladura auténtica, cuando da, tiende a provocar una reacción en el enochalado que resulta inímica a esta tendencia. El crecimiento de la pasión por el vino lleva casi invariablemente a un análisis cuasiobsesivo de lo consumido, a la búsqueda de profundidad, de sensaciones nuevas, de microdiferencias entre caracteres conocidos. MIentras más crece nuestra enochaladura, más exigentes nos volvemos, más estímulo sensorial/intelectual aspiramos a encontrar.

Cosa que parecería ir en directo conflicto con la manera que tienen vastos sectores de la industria del vino de enfocarnos.

Pero a lo de mi amiga… Se profesaba ya harta de lo mismo. Como yo tiendo a ser un buenazo y siempre me gusta ayudar, automáticamente se me animó la sesera y comencé a dar alternativas.

Abundantemente documentadas han quedado en este espacio las dificultades que me encontré al mudarme a República Dominicana para encontrar vinos de terroir, idiosincráticos, apasionantes… Yo era el primero en decir que venir de Nueva York me dañaba, pues había sido expuesto a aquella profusión de todo lo que auno pudiera ocurrírsele en términos de vino y comida y no había vuelta atrás: Casi todo lo demás iba a parecerme insuficiente. Pero quien busca, encuentra. Con el paso de los meses he ido descubriendo proveedores que, si bien no llegan al nivel de esoterismo vínico que me tendría fascinado, al menos me dan un poquito de algo remotamente parecido a lo que quiero.

Aparte de importar yo a mano algunas botellitas de vinos apasionantes del Loira, Borgoña, Jura, Ródano, Rheingau, Mosel, Wachau, Ribeira Sacra, etc., me he estado manteniendo a base de mucho vino italiano comprado a importadores pequeños en Santo Domingo. Aunque estos importadores tienden a no trabajar con el tipo de productor artesanal cuya obra más me apasiona, entre lo que traen de bodegas italianas más grandecitas a veces aparecen cosas que me provocan un cierto interés. Si bien tienden a ser vinos que me despiertan objeciones, el mero hecho de que mantengan cierta diferencia con respecto al nuevo Bodegas Arribalasmanos, “Plomus” Reserva ya viene a ser algo. A veces la cura del aburrimiento está en un ajuste de expectativas. A veces está en un ajuste del propio sentido de la ironía. Decidan ustedes lo que aplica aquí. Así llego a un mini-compendio de notitas de bebienda. Tres blancos (casi cuatro) y un rosado, todos de diversos puntos de Italia, adquiridos en diversos puntos de Santo Domingo.

El otro día, viendo el sol ponerse sobre un resort al este de Santo Domingo, bebía una copita del Donnafugata, “Lighea”, Sicilia IGT 2007. Ya había mencionado aquí mi sorpresa ante el chardonnay “La Fuga” de esta bodega siciliana.  Resultaba cómico que uno de los chardonnays más frescos, limpios y sabrosos disponibles en suelo dominicano viniera no de los lugares más representados y marketeados, sino de esa tierra mediterranísima. Pues este Lighea, cuvée de Zibibbo (o sea, moscato de Alejandría) proveniente de Pantelería y Catarratto de la zona de Contessa Entellina (ver la web de Donnafugata para más detalles técnicos) es agradable y facilito de beber. “Un buen vino de piscina”, como me gusta decir. Simpática floralidad blanca en la nariz, donde hay mucho de mandarina dulce y limón persa. Algo de tropicalidad en esos cítricos me hace pensar en levaduras… Pero mejor no ponerse en ésas. Quizás es esto de vivir en el trópico lo que provoca que todo me huela y sepa a piña (insertar aquí diabólica risita). Jugoso, suave y equilibrado en boca. “Completamente inofensivo”, dice Josie. Buen posgusto cítrico con mineralidad fina al final. Definitivamente, entre tanto sauvignon chileno que anda por ahí y esto, me quedaría con esto sin pensarlo.

De menos gracia resultó mi experiencia en casa con vinos de Cantina del Taburno en Campania. Dos vinos probé, un Cantina del Taburno, Falanghina DOC 2007 y un Cantina del Taburno, Fiano Beneventino IGT 2007. Abrí un día más tarde un Cantina del Taburno, Greco, Taburno DOC 2007 con muchísimo trabajo, pues el corcho me salió sangrón. Hasta se cargó el gusano de mi viejo Laguiole, que ahora he de mandar a reparar. Al final el corcho, que en un principio se rehusaba tozudamente a salir, salió en mil pedacitos… ¡Y el vino estaba corchado!

Eso lo pone a uno de una disposición que no veas. Pero en fin, que ya venía yo un poquito turbado por los dos vinos anteriores de Cantina del Taburno. Sobre el falanghina puse en mi libretita lo siguiente: Especiado. Bonbones de piña-pera en un aroma dulce que me recuerda más a piña colada frozen que a vino. Lo mismo en boca. Un perfil goloso, redondo, simple. Hay una nota de guanábana en el paladar medio. Buena acidez. Pero esto definitivamente no es mi tipo. Se deja beber, pero me lo encuentro un tanto grueso, infantilista y empalagoso en su acercamiento.

¿El problema? Que la nota del fiano dice así: Bonbón de piña-pera con un poquito de miel añadida. Gordito en boca, con lo que parecería ser una entorpecedora carga de azuquita residual. Redondo, sencillo y goloso de forma un tanto pesada para mí. Buena acidez, pero… Bueno, que resulta intercambiable con el falanghina.

Eso, que los vinos, al fin y al cabo, me resultaban intercambiables. Las notas de vinificación en la web de Cantina del Taburno (una cooperativa con más de 300 miembros, por cierto, además del beneplácito de quien ahora cubra Italia para el Wine Advocate) no indican mucho más allá de una fermentación a 12 grados centígrados en inox. Que estos dos vinos se parezcan tanto me intriga, por decir lo menos.

El rosado que tocó fue el Masciarelli, “Villa Gemma”, Cerasuolo, Montepulciano  d’Abruzzo DOC 2007. Hablar de rosados en Santo Domingo es hablar de vinillos industriales, en muchos casos tendiendo al banal y venal refresquismo horrendo del “White Zinfandel” californiano. No se han enterado en la mayoría de las tiendas de vinos y restaurantes de aquí de que existen rosados superlativos en este mundo, vinos tan en serio como el que más y que, encima, complementan a una cantidad de cocinas que no veas.

O sea que cuando encuentro un rosado que pudiera remotamente servir de algo, tiendo a no dudarlo ni un segundo. Así me llevé este cerasuolo, que no será el mejor que me he tomado, pero estaba muy decentito. El color es un fresa coralino profundo, brillante con destellos violetas y cobrizos. Fresa, frambuesa y sandía en nariz y boca, acentuadas por notas especiadas y salinas y algún deje distante de aceite de lavanda. Sencillo y sabroso, con su salinidad haciendo el paladar medio particularmente atractivo. Buena acidez. El único problema es que me lo encontré un poquito cortito y glicérico de posgusto. Pero creo que no tendría problemas en pedírmelo de nuevo, particularmente con la comida apropiada.

Aburrirse, concluyo yo de mis experiencias recientes, es algo relativo. Como ejemplo de esto les dejo un grupito que muy recientemente he descubierto y que participa de una cierta tendencia “retro”, que ya se hace cansona. Sin embargo, algo encuentro que me hace atractivas a las Those Dancing Days:

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Gravatar
Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s