Archivo diario: julio 22, 2009

¿Gatos? ¿Liebres? Anótenle otra a Dr. Vino…

Esta entrega de La otra botella va dedicada al Sr. Anthony Dias Blue, cuya reciente diatriba antiblogueril ha causado una cierta hilaridad indignadilla al autor de estas líneas.

Tyler Colman, mejor conocido como Dr. Vino, hace el tipo de blog que quisiera hacer yo cuando sea mayor. Se hace preguntas inteligentes en torno a fenómenos de la cultureta del vino, investiga, transmite sus preguntas a otros, investiga más y publica artículos que dan mucho que pensar y hablar. Su blog, Dr. Vino, es un modelo a seguir. Si hay alguien a quien pudiese yo calificar de “periodista ciudadano” en esta cultureta del vino, es él.

Quienes sospechen que los ataques del Sr. Dias Blue iban dirigidos primariamente a Dr. Vino están en lo correcto. Hoy Tyler ha publicado una entrada que es, a mi juicio, verdaderamente fascinante. Narra la “saga” de un enoproducto de Jumilla muy altamente puntuado por Jay Miller en el Wine Advocate. Este vino fue importado a Estados Unidos y ofrecido al público, mucho del cual lo compró en base a la puntuación de 96 adjudicada por Miller. Algunos consumidores, al probar el vino, se quejaron de que no se parecía en lo absoluto a lo descrito por el Dr. Miller y era, además, un producto de una mediocridad conspicua, inmerecedor de la puntuación adjudicada, etc.

Estos consumidores, lectores asiduos de Miller, le llamaron a contar. Uno de ellos, incluso, envió una de las botellas que había adquirido a Miller para que este último la catase de nuevo y confirmara o desmintiera la opinión del hombre. Miller eventualmente cató el vino y quedó consternado al comprobar que se trataba de un vinajo muy distante de la muestra que catara originalmente para el Wine Advocate.

Dimes y diretes varios. Otras llamadas a contar. Tiendas ofreciendo devolver el dinero a clientes inconformes. En fin, tremendo follón, que espero les merezca un ratico de su tiempo a los angloleyentes entre ustedes.

¿El enoproducto en cuestión? Pues se llama Sierra Carche, Jumilla 2005, supuestamente una cuvée de monastrell, petit verdot y malbec. La marca es propiedad de Guy Anderson Wines, firma que se autodescribe como “una de las principales creadoras de marcas en el Reino Unido”. Se sabe muy poco sobre los detalles de viñedo de este producto, que, según la investigación subsecuente por parte de diversos personajes del universo parkeriano, resulta ser “Bodegas y Viñedos de Murcia, brazo comercial del Grupo Casa de la Ermita” (mi traducción de una cita de Víctor de la Serna en el artículo de Dr. Vino).

En realidad, aunque los pormenores del caso me parecen sumamente interesantes, lo más importante son las preguntas que nos deja Dr. Vino al final de su pieza. Dice: “Una de las preguntas más grandes (en un caso como éste) es qué protecciones tienen los consumidores. Ha sido usted alguna vez como Robert Kenney (el señor que llamó la atención de Jay Miller a la discrepancia entre el vino que compró y lo que Miller dijera de la muestra puntuada) y comprado mucho de un vino basado solo en una puntuación, sin probarlo? ¿Piensa usted que las tiendas deberán aceptar devoluciones de vinos así?”

Los derechos del consumidor, particularmente en esta cultureta que vive tan pendiente de las opiniones de críticos poderosísimos, debieran preocuparnos. Claro, también hay que ver que la gente es como es… Porque a estas alturas yo siempre digo que sólo al caballo regalado no se le mira la dentadura. Todos los otros me tienen que abrir la boca y someterse a examen. O sea, “cuidado antes de soltar la plata, chicos y chicas…”

Commentez et discutez, amigos. Y a Dr. Vino mis felicitaciones por uan de las mejores lecturas vínicas que me han llegado en semanas.