Me la paso pensando en complacer lo que me piden los amigos lectores de este espacio. Felipe Méndez sugería más fotos de “caidos en batalla”, o sea, botellas con etiquetas manchadas y toda la parafernalia de esas bebiendas que habitualmente calificaría como “de las buenas”. Pero no sé, me inspira abrir paso a más fotos en La otra botella una imagen que no tiene nada y lo tiene todo que ver con bebienda.
Me quejo mucho de lo que pasa por gastronomía en República Dominicana—el país donde ahora resido. Pero hay algo mágico, un plato que esta media isla tiene en común con el resto del Caribe hispanohablante, que siempre me hace sonreir. Une al gourmet más purista y al comelón menos discriminante. A grandes y pequeños. Sencillamente, cuando esto está en el menú, hay fiesta y uno no puede evitar participar. Así, un minirreportaje fotográfico dedicado a algo sumamente amigable al vino. Me ponen un buen rioja tradicional, o un fléurie, o un bonito nebbiolo prealpino, por favor, que hoy el homenaje y la navidad en julio es del… ¡Lechón asao!

Pobre cerdito, no puede ser que el sol pegue tan duro en el caribe, tendré que llevar un bloqueador del 70 para cuando te visite.
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El sol pega muy, muy fuerte aquí, Benjamín. Radioactivamente fuerte. El puerquito tuvo un poco de ayuda, entre la vara y la brasa…
Lindo, ¿verdad?
M.
¡¡Extraordinario!! Que me perdone la familia de este animal, pero me dio un hambre de pensar en un buen trozo, jugoso y con un poco cuero crujiente. En la noche iré por un trozo de lomo de cerdo ahumado de una fábrica de cecinas al sur de Chile (Puerto Varas) muy bueno, acompañado de un risotto. A disfrutar!!
Saludos
Coralo
Como no hay un patrón que nos permita tener escala en la imagen, te pregunto, ¿qué edad tenía el puerquito al momento de morir? O, mejor aún, ¿para cuántos alcanzó?
¿Y cómo fue la cocción de tan venerable animalito?
Me ha traído unos recuerdos…
Era un puerquito pequeño, Felipe, del que comieron unas cuarenta personas. Su edad exacta no me queda clara, pero sospecho que distaba algo de la “venerabilidad”. Como no fui yo el responsable de prepararlo, no puedo darte más detalles técnicos respecto a la preparación más allá de lo obvio, que se asó a la vara. Cuando yo aparecí en escena, ya tenía más o menos ese aspecto que ves en la foto.
Quedó delicioso, con la care jugosísima y los cueritos muy voladitos, como a mí me gusta.
M.
… no, si mala pinta no tiene, no jejejeje…. lo que me gustaría saber, sino fuese demasiada indiscreción, es ¿con que “regasteis” este lechoncito?… vino por supuesto…
José Luis,
Dada la naturaleza del evento y la concurrencia, me temo que el regadío del lechoncito quedó a cargo de ese sublime producto local que es la cerveza Presidente—una pilsner digna de verdadero respeto—suprefría. Es que si me ponía a servir vino para toda esa gente, le dejaban vacía la nevera a mi padre en Cap Cana en menos de diez minutos, te digo…
M.