El momento de la traición: La encuesta de la semana

Llevo un poquito más de la mitad de mi vida enamorado del vino, su historia y su cultura. Hoy estaba pensando, a raíz de la pregunta de una amiga que se inicia, en nis propios comienzos. Como todo el mundo, absorbí mucho cliché sin cuestionarlo hasta que era demasiado tarde; me dejé llevar por romances y cuando me dí de narices con algunas realidades, fue menos que agradable. Por ejemplo, mi joven cerebro postadolescente fue alimentado con imágenes del vino como algo directa e inmaculadamente conectado a la naturaleza: El fruto puro de la vid, mimado por hombres de campo que trabajaban cuidadosamente las tierras de sus ancestros y cuya labor obedecía únicamente al saber hacer heredado en una larga tradición, bla, bla, bla.

Claro, nada distaba más de la realidad en una gran cantidad de bodegas que yo admiraba y que ya a principios de los ochentas formaban parte de megacorporaciones con intereses en un montón de negocios distintos. Además, como muchos aún hoy, tenía un impedimento a la hora de ponerme a considerar las manipulaciones a las que podía haber sido sometido ese vino tan correcto que me bebía. En algún momento me tocaría leer sobre escándalos en Austria o Italia en torno a adición de químicos al vino. Pero eso no me incumbía. Yo seguía en mi mitomanía.

Lo curioso es queis uno se dedica a leer contraetiquetas de vinos de los más diversos orígenes hoy día, la idea bucólica del vino como producto honesto de tierra, vid, trabajo y tradición la siguen vendiendo como si nada.

Y hay mucha gente que aún se la cree.

El romance del vino se va al  carajo cuando comienzas a pensar en un proceso altamente tecnologizado, donde aquellos rústicos labriegos y vinateros que uno visualizaba son sustituidos por ejecutivos en trajes de Brioni o laboratoristas de bata blanca. Y no digamos nada de ponernos a enumerar todos los posibles aditivos nada románticos que puede llevar ese “producto honesto de tierra, vid, trabajo y tradición” que tanto se nos vende.

Perdón por el largo preámbulo. La pregunta de esta semana pretende hacer un reconocimiento del meollo del debate sobre la definición de  ”vino natural”. Mucho ha sido lo hablado y escrito sobre cierta falta de transparencia en la industria actual del vino. Largos artículos he leido proponiendo hacer ley que las bodegas publiquen “listas de ingredientes” en la etiqueta de cada botella. Incluso algunos proponen que se añadan “listas de procesos” y advertencias sobre posibles efectos secundarios, tanto para el vino como para el consumidor. Y sin embargo tdos los días se encuentra uno con nuevos enófilos que no entienden de qué les estás hablando cuando les mencionas “vino natural”, pues según lo que a ellos les han dicho (o dejado de decir) sus educadores, en realidad todo el vino es producto natural de la vid, con mínima intervención humana, etc.

Les propongo comenzar un pequeño experimento de cuchilla, a ver si abrimos algún huequito entre tanta disonancia cognitiva. He aquí una pregunta para ponernos en contacto con nuestras emociones…

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23 Respuestas a El momento de la traición: La encuesta de la semana

  1. Manuel, quiero contestar pero la última parte de la pregunta no se ve, cual es?
    saludos

  2. Manuel Camblor

    Perdón, Concha. A veces, en mi verbosidad, se me va el santo al cielo. Era cuestión de reformular la pregunta de forma mucho más breve, pues en la pantallita de la encuesta sólo puede verse una cantidad limitada de texto.

    Ya la rehice, en un formato más claro y conciso.

    M.

  3. Gracias, mejor, ahora.
    saludos
    PD: haces unas preguntas, majo……:::)))))

  4. Manuel Camblor

    P.D. ¿Sería yo si hiciese preguntas del orden de “¿Blanco o Tinto?” :-)

    M.

  5. Ya he dicho muchas veces que por definición y principios estoy con los alimentos (y/o bebidas) que “sean” mas naturales que otros.
    El sunny esta muy bueno pero por favor, vamos a compararlo con un zumo de naranja exprimida?, yo no, y a mi me importa saber de donde y como se hacen las cosas. Desgraciadamente los consumidores con respecto al vino no tenemos la suficiente información para tomar decisiones al respecto. Sim embargo en la encuesta voté la opción de “me molestaría bastante…” en vez de otras mas radicales (que se me entienda), mas que nada porque no todas las prácticas que se hacen en bodega son iguales, y para mi dependerá de cuales para decidir una cosa u otra.

  6. Manuel Camblor

    Bueno, Jorge, obviamente las más “radicales” de las opciones que ofrecí son en plan de coña. Puedo imaginarme que la mayoría caeríamos en las tres de en medio.

    Para mí el problema fundamental está en la desconexión existente entre los mitos con que se nos venden muchos vinos (la tierra, el sol, la virginal viña, el cosechero haciendo las cosas “a mano”, el vinatero no intervencionista, etc.) y la realidad de la elaboración, que incluye todo tipo de procesos y adiciones que no necesariamente se revelan al público.

    Ojo, existen elaboradores que hacen las cosas naturalmente, sin aditivo alguno, dependiendo solamente de lo que dió la cosecha, de las levaduras ambientales y de su tradición. Pero vamos, que en este ambiente globalista esos son pequeños y, francamente, jugadores menores.

    ¿Se nota por dónde voy?

    M.

  7. si si, entiendo. Pero es que si algún bodeguero me vende algo como natural, producto del terruño, etc y luego adicciona ese me está engañando y a ese ni agua. pero si uno no miente, no dice nada, ofrece su vino y esta adiccionado pues me parece en cierto modo honesto y no sería tan radical. Pero el que miente sin necesidad…, bufff, llevo muy mal las mentiras en gral

  8. No se que votar. ¿En que momento deja un vino de ser natural? Es que es algo que nadie me ha sabido explicar todavía. ´
    Podría ser el sulfuroso, pero sinceramente una dosis mínima de sulfuroso a mi no me molesta en absoluto. Otra cosa es andar con la carretilla.
    Podría ser la barrica, pero veo vinos autodenominados “naturales” que tienen barrica, incluso nueva.
    Chaptalizar… pues mira, si han tenido que añadir algo de azucar para salvar el vino, pues que le vamos a hacer.
    Luego hay otras cosas que si que me molestarían, vease osmosis inversa, chips, tanino líquido, levaduras a la carta… Aunque si lo pusiesen en la etiqueta, no me molestaría en absoluto, otra cosa es que comprase yo ese vino.

    Como no me queda claro el concepto, no voto de momento, a menos que alguien me lo aclare.
    También depende del vino. Hace poco bebimos un Auslese de Prüm que, a pesar de tener mas de 10 años, cargaba buena cantidad de sulfuroso, pero esperándolo en el decantador, al final estaba cojonudo, así que ¿qué mas da?
    Saludos

    Olaf

  9. Olaf, estoy de acuerdo contigo excepto en lo de chaptalizar. Lo del sulfuroso no me molesta, lo asumo, aunque preferiré uno que no lo lleve, lo de la barrica tambien me parece parte de una elaboración pero todo lo demas que comentas no, y si lo sé conmigo que no cuenten pero si encima de hacer eso lo venden como natural, fruto del terruño eso ya es directamente denunciable….

  10. Olaf,

    Vamos a reducir la definición de “producto natural” a términos sencillísimos, a ver. Si me ofrecen pechugas de pollo “natural” en el supermercado, espero carne de animales alimentados naturalmente (o sea, sin mejunjes químicamente amplificados) y criados en el ámbito natural, o sea, no en jaulas de factoría. Igualmente, espero que no traigan hormonas, antibióticos, etc. Si los traen, deberá decirlo en el empaque para darme la opción de buscar otro producto. Con el vino, pues, producto de agricultura cuidadosa, con mínimo tratamiento químico (léase pesticidas, fertilizantes, etc.), vinificado con levaduras ambientales, sin adición de alimento artificial para asistir a dichas en la fermentación, ni adiciones de ningún otro producto “de laboratorio” para “mejorar” el vino. No soy particularmente radical con la chaptalización o acidifición, porque se sabe lo añadido. Pero cuando comenzamos a hablar de Mega Purple, etc., ya me crispo un poco y requiero “full disclosure”. La crianza en barricas, pues bien, siempre y cuando sea eso. La adición de productos para simular paso por madera, léase viruta, tanino líquido, etc., la considero invasiva, vamos, una aromatización-saporización-texturización artificial. En cuanto a procesos como la osmosis inversa, dime tú: La usan para retirar el alcohol “naturalmente” ocurrente en uvas vendimiadas a una burrada de brix o para retirar “defectos” que surgen naturalmente.

    Si voy a ser tolerante con prácticas de ese tipo, por lo menos que me digan donde ocurren. Así puedo ejercer mis derechos como consumidor informado.

    M.

  11. Exacto, que me digan lo que lleva. Si es un vino de estos “top” de los de mas de 20-30€ y luego me entero de que lleva todo tipo de correcciones y modificaciones, pues pasaría de comprar mas, sin duda.
    El otro día en Dönnhoff me dijeron que siembran levaduras en muchos de sus vinos, que si no hace falta, pues nada, pero si hay que ayudar, se ayuda. Usan una levadura de la zona y de riesling. Pues mira, reconozco que me llevé una pequeña desilusión, tampoco me supo especificar la chica que vinos llevaban y que vinos no. Pero no voy a dejar de beber sus vinos por eso.
    ¿Como de natural será un Monte Real del 70? No es que me importe demasiado, pero por curiosidad.
    Saludos
    Olaf

  12. Manuel Camblor

    En aquella época el cono giratorio funcionaba a pedales, Olaf. :-)

    M.

  13. Pero el sulfuroso y las levaduras no se inventaron ayer. Vamos, fijo que esos no entraban en la Asociación de productores de vinos naturales, ni en los 70 ni en los 50. Que por mi no hay problema. Pero tal y como esta planteado el tema no veo clara la respuesta. Porque para ti o para mi, una naturalidad aceptable en el vino es muy distinta de la que puedan ver otras personas.
    Saludos
    Olaf

  14. Yo nunca estuve enamorado de la cultura del vino ni tuve romances de ese tipo, sencillamente porque mi vivencia fue que los aditivos y los truquitos, no eran, a mi entender, necesariamente la excepción. Ya me enviaba mi padre a comprar su damajuana cuando él no tenía tiempo, y siempre me pedía que comprara la que decía en la etiqueta: Envasado en Orígen, para evitar así el supuesto “bautismo” que un vino envasado en la Ciudad traería consigo. Así que en general no hay mucho desencanto o sorpresa con la tecnología y manipulación. Es simplemente una cuestión de formación (o malformación!) Y a propósito, esa formación también me pone en modo crítico cuando escucho hablar repetidamente sobre la variabilidad de botellas y fraccionamientos, y pienso ZAS, de nuevo la metieron. Habiendo dicho eso, sí me molestan los que representan falsamente lo que no son, ya sea mintiendo expresamente u omitiendo engañosamente. Y si tuviera que responder la encuesta, y si las cosas están debidamente aclaradas por el productor, puedo decidir indistinta y arbitrariamente por la respuestas 1 o por la respuesta 4. Debo llamar a un médico?

  15. Manuel Camblor

    Olaf,

    Si nos remontamos a los cincuentas, me veo obligado a recordarnos que estamos hablando de una época en la que España estaba bastante jodida y aislada. Por más que lo intento no puedo imaginarme a vinateros riojanos de aquel entonces metiéndose a invertir en potinguitos mejorantes o tecnología puntera. Claro, siempre estoy abierto a datos históricos. Claro, dado que las levaduras inoculables se venían usando en otros lugares del mundo más o menos desde los 1870s (si mal no recuerdo), también puede que hayan estado lo suficientemente generalizadas en Rioja en los cincuentas, sesentas y setentas como para no faltar pese al aislamiento político-económico de España en el ámbito internacional.

    Eso sí, en aquella época de riojas “finos” que llegaban a 12.5% de alcohol justito, no sé, como que yo me hubiera fiado de las levaduras que traia la uva.

    Pero todo esto es pura especulación. Tal como podemos interpretar y reinterpretar ad nauseam el concepto de “vino natural”, también podemos ir moviendo la barra de donde comienza la “spoofulation” en la industria del vino de un punto a otro, dependiendo de la narrativa que queramos obtener.

    M.

  16. Manuel Camblor

    Javier,

    Si hubiese “full disclosure” sobre los vinos que compramos y consumimos hoy día, creo que la industria tendría otra cara.

    Gerry Dawes siempre ha bromeado que lo que falta es que se descubra que el roble de tueste alto es carcinógeno. De ahí en adelante, ¡viva la revolución! :-)

    M.

  17. Tampoco me encaja a mí ninguna de las respuestas exactamente. Estoy con Olaf en gran parte, además sé que el vino ha llevado aditivos y “otras cosas” toda la vida. Varias veces han llegado a mis oidos que antiguamente caían al vino animalitos de diversa índole y pasaban a formar parte de la cuvee tranquilamente, luego quedaban al fondo del depósito si no habían sido desintegrados por el alcohol, las levaduras y el líquido elemento en general, y santas pascuas. La primera me eché las manos a la cabeza literalmente, las demás solo mentalmente.
    Quizás andaría a caballo entre la segunda y la tercera opción según lo que hayan utilizado y/o vertido en dicho vino, dependiendo si han traspasado o no el umbral de lo que yo puedo considerar normal.
    Aparte de esto, tengo una pregunta para usted, como reza el programita español en el que hacen preguntas al politiquillo de turno, pero como en este hilo no viene al caso, me la reservo para cuando toque, que seguro surgen muchas ocasiones.
    Ah, y perdonen ustedes por no poder estar la semana del virtualazo, una semana de trabajo y actos lúdicos malagueños me impidieron estar, espero poder la próxima.

  18. Hola Manuel…

    Desde que conocí un productor estricto natural no podía dimensionar que eran los vinos naturales…

    En españa, utiel conocí a uno, y me di cuenta que son vinos hechos con cojones en una mano y con un corazón empapado de sabiduria y naturaleza en la otra.

    Vinos sin quimicos en viñedos, ni siquiera una azufradita… esquicitamente cuidadas sus cepas, usando conceptos que sobrellevan las recetas de manejo de canopia californiano (UC DAVIS) y toda esa cultureta… se dejan sus cepas libres, na de andar podando enverde… respeto máximo por todos los seres elementales del ecosistema, mucho cuidado con el arado… en bodega nada de sulfuroso, correciones etc… nada de remontajes golpeadores… madera nueva poca, mucha paciencia, temperatura ambiente… embotellado sin sulfuroso… mucha valentía y corazón, pero más que nada… muchisima experiencia para ir con la naturaleza y no dos semanas atrasado como el 99,9999% de los agricultores… osea es muy dificil.

    Resultado… un vino que me dejó plop! muy emocional, no quiero decir notas de cata… solo que te hace reflexionar mucho… y después me dejó la vara muy alta, yo estoy a unos días de comenzar mis estudios en enología en francia Angers… me maté estudiando para ganarme una bequita que me permita estudiar porque no soy de mucha pasta… sólo espero poder dar la talla y después ganarme la vida y poder mantener a mi pequeña bebe Sabina y mi mujer con lo que más me apasiona… el vino puro.

    Saludos, pancho.

  19. Manuel Camblor

    Hombre Regaliz,

    De que el vino trajera aditivos tenemos documentación hasta en El Quijote. Recuerda aquella tira de cuero y aquella llave (¿eran esos los objetos?) en el viejo tino que daban aroma a cuero y a hierro al vino.. :-)

    Pero hay que enfocarse en lo que creo que es el centro de mi pregunta: Que nos venden una cosa y luego resulta ser otra muy distinta. De ahí el uso de la palabra “traición” en el título de esta encuesta.

    Pensémoslo bien: Cuanta contraetiqueta, cuanto anuncio, cuanto brochure de bodega no hemos experimentado que nos pinta un cuadro que parecería ser el de un producto “natural” y “fiel a la tierra”. Y, sin embargo, en una gran cantidad de casos el vino que nos llevamos a la nariz y la boca ha visto sustancias añadidas y procesos que chocan violentamente con el mito “natural” que nos pintan.

    ¿Por qué no demitificamos la cosa? ¿Por qué no puede haber un mandato a la transparencia en cuanto a lo que contienen los vinos que nos tomamos? Pero, más importante aún, ¿qué mecanismo es el que provoca que aceptemos contradicciones tan obvias?

    Digo yo, con los pies firmemente puestos en las opciones #1 y #5…

    Pancho,

    ¿Cómo, que tienes una hijita llamada Sabina? Pues yo también, mira… A este paso, un nombre que la gente se encontraba raro pronto lo popularizaremos. :-)

    Lo que describes es un escenario que conozco bien, pues tengo amigos que hacen sus vinos así, con resultados verdaderamente mágicos. Claro, lo que debe hacernos protestar en la conducta de los “otros” tiene que ver lo que yo percibo como una imperdonable discrepancia entre la realidad y lo que se nos vende en cuanto a la vitivinicultura. Yo tiendo a pensar, en los casos en que más evidentes son las adiciones de superlevaduras glotonas, texturizantes, dealcoholización, acidificación, etc. que lejos del vino ser fruto de una agricultura consciente y sabia, es sujeto del trabajo remedial de tecnólogos en bodega.

    Vamos, cositas que se me ocurren y que darían como para diez encuestas más…

    M.

  20. HOmbre, Javier, podía haber sido mucho peor. Recuerda a Joe Dirt y su “meteorito”:

  21. Yo creo que durante los años venideros empeorará la cosa de “gato por libre” en torno la producción y venta de estos vinos que se dicen naturales, ecológicos, vinvert, sustentables, biodinámicos etc.. porque es un slogan que seduce…
    Pero a su vez los antes mencionados suelen ser pseudo vinos porque sus creadores tienen la cabeza más enfocada en $$$ o en el marketing…

    Creo que el numero de artesanos productores de vinos de verdad, naturales hardcore estrictos seguirá siendo reducido, seguiran para siempre siendo una minuscula minoría por la simple razón de que no hay escuelas, universidades centros de formación que enseñen desde el corazón y no la ciencia oficial, para aprender tienes que lanzarte a la piscina o trabajar con ellos…

    La minuscula minoría de productores de vinos naturales estrictos lo hacen por una sabiduría instintiva, porque sus pensamientos no caben en el molde de la realidad actual, porque quieren que el consumidor se regocije, y que su higado y cabeza se mantengan sanos…

    Volviendo a los pseudovinos sólo basta con leer el reglamento que emitió DEMETER para darse cuenta que ellos postulan por prácticas orgánico-biodinámicas de receta (que deberían ser de orden antroposóficas) en el viñedo pero cuando la uva llega a bodega, hay manga ancha para spoolificar con E222-E228 y cuanta correción o levadura se te ocurra… Osea que si un vino viene con el prestigioso sello de DEMETER no significa que sus resultados de cristalización sensible sean buenos… pueden ser igual o peores que los de un Casillero del Diablo. jejej,

    PD: Sabina ya con tres meses de andanzas por este mundo es capas de ceñir la frente si le desagrada el aroma de un vino o de hacer un gesto de “mmm que rico” si le gusta… la estoy preparando desde chiquiita.

    Saludos, pancho.

  22. Eso nunca lo he entendido de Demeter. Ya me lo habían mencionado y de verdad que deja un hueco demasiado gordo.

    A mi Sabina le tomó dos años, pero ya tiene su primera nota de cata en La Otra Botella. Ahora, a educarlas en el vino natural… :-)

    M.

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