Me quedé yo pensando después de colocar aquí un enlace al artículo de Charlie Hamilton acerca del “Affaire Campo” en The National, un periódico de Dubai. La espinita que tenía pinchándome eran las dos líneas que cierran el reportaje. Traduzco:
[Amna Jallaf, abogada de Jackie Wartanian, la ex-socia de Pancho Campo] dijo estar en contacto con los abogados de Campo, quienes “buscaban resolver asuntos en conexión con el caso”.
El lenguaje me sugiere que puede estarse cociendo una solución a este caso fuera de los tribunales, quizás. Pero noten que digo quizás. Pura especulación de mi parte en torno a un fragmento citado por un periodista. Plausible, sí, pero no debe tomarse ni remotamente como certeza. Sólo es una idea. Seria lo más práctico para evitar el escándalo, etc. Ya veremos si me equivoco.
He estado siguiendo las tribulaciones de Pancho Campo más de cerca de lo que hubiese deseado, la verdad. Tengo una mente muy inquisitiva y cuando algo me despierta curiosidad tiendo a investigar e investigar hasta llegar lo más cerca posible de alguna verdad. Creo que no soy el único al que le ha pasado esto ante este nuevo follón de la cultureta del vino. Ahora mismo puedo imaginar el extremadamente plurivalente curriculum vitae de Pancho Campo MW siendo sometido a un escrutinio profundo y riguroso. Incómodo debe ser eso para el Sr. Campo. Porque, como les gusta decir a los americanos, “el diablo está en los detalles”.
Y nada que decir sobre los múltiples linchamientos públicos a los que ha sido sometido este señor desde que surgió lo de la notificación roja de Interpol. Yo insisto en mantener la ecuanimidad en mi búsqueda de respuestas, aunque a decir verdad me desespero un poco ante la continuada falta de argumentos sólidos por parte de acusado y acusadores.
Vuelvo sobre mis pasos, releo noticias y opiniones. En el blog de Subhash Arora, presidente de la Indian Wine Academy, veo un airado ataque a la revista Decanter por supuestamente “apurar” la noticia sobre la orden internacional de arresto contra Pancho Campo. Jim Budd, co-autor de la pieza original en Decanter, responde lúcida y elocuentemente al Se. Arora. Traduzco:
Dices que “los alegatos [contra Campo] no tienen nada que ver con vino”. Es verdad que el tema es distinto, pero el alegado fraude también concierne la organización de un evento—probablemente un concierto del cantante Enrique Iglesias en el Aviation Club de Dubai, el domingo 1ro de octubre del 2000—no muy diferente de la organización de una conferencia internacional en la Rioja.
Luego responde el veterano crítico de vinos Robert Joseph, un autoproclamado apoyador de Pancho Campo en todo esto. Escribe:
…Como otros ponentes en el evento WineFuture de Pancho Campo, he decidido brindarle a él todo mi apoyo. No obstante, diferiría fuertemente de Subhash en cuanto a su creencia en que la reputación de una persona debe justificar el no publicar un artículo noticioso sobre una alegada falta por parte de dicha persona. Han habido demasiadas caidas en desgracia muy dramáticas como para permitirnos tal reticencia.
“Dramáticas caidas en desgracia”. Eso es, concretamente, lo que más me provoca. ¿Qué más se puede decir de las megaestafas en el ámbito de las finanzas? Difícil que no se le calienten a uno las orejas ante nombres como Madoff y Stanford.
Y la cultureta del vino no se queda corta en cuanto a estrepitosas caidas en desgracia. ¿Se acuerdan del Wine Spectator y su premio a la Osteria l’Intrepido, un restaurante inexistente? ¿O de Hardy Rodenstock (no su verdadero nombre) y la trama de The Billionaire’s Vinegar? ¿O de los conspicuos conflictos de interés de “empleados” de Robert M. Parker Jr. (concretamente Jay Miller y Mark Squires), ese tan cacareado baluarte de ética en la crítica de vinos? ¿Y de lo de Sierra Carche? ¿Y de Rudy Kurniawan? Y ahra tenemos este asunto con Pancho Campo. Su pasado viene e irrumpe en su presente. Fea palabra, “fraude”. Aunque algunos pretenden aislarla en una pretérita burbuja que “nada tiene que ver con vino”, se las arregla para ponernos a todos en duda sobre las actividades actuales de alguien que se ha constituido meteóricamente en una “autoridad” del vino español. Hay que recordar, reitero, que todo individuo en nuestras sociedades occidentales es inocente en un caso judicial hasta no ser demostrada su culpabilidad. Eso aplica tanto a Campo como a los demás de la cultureta que aún tienen alegatos sin demostrar en su contra.
Pero, aún en este intento de ecuanimidad, ¿podemos olvidar el mal sabor de boca que nos deja tanta sospecha y tanto alegato (abierto o velado) de tráfico de influencias, conflicto de intereses, por-debajo-de-la-mesismos, choriceos y estafas? Lo que me lleva a nuestra encuestica de la semana…
Primero, una segunda botella de la más reciente versión de un ya casi viejo favorito, el Blanco Nieva, Verdejo “Pie Franco”, Rueda 2008. Ya, ya… Es que la primera me intrigó y decidí ventilarme la otra, cuidándome de ordenar más a mi tienda favorita en Nueva York. Porque esto no te lo traen los importadores de Santo Domingo ni de casualidad. Lo que es una inmensa pena.
Otra deliciosa cosita española que me abrí, imaginándome que hacía homenaje a este espacio con el nombre del vino, fue el Gutiérrez Colosía, Oloroso “Sangre y Trabajadero”, Jerez NV. Este en realidad estaba un poquito tímido y reductivo recién abierto (viene en botellita con tapón de rosca). Pero como a los tres días después de la primera copita comenzó a cantar.
Lo que es definitivamente el caso con uno que ha sido favorito mío durante por lo menos el doble de añadas que el maravilloso “Pie Franco” del que les conté arriba. Abrí el Marcel Lapierre, Morgon 2004 formando el habitual regajero de cera roja en la cocina. Necios son esos revestimientos de cera que te tapan el acceso al corcho como si fueran un cinturón de castidad. No he encontrado aún la manera de romper el sello sin dejar perdida de boronilla roja la superficie sobre la que lo hago…
Decía esta mañana cierta celebrada periodista del mundo del entretenimiento muy allegada a este humilde cronista que “esta historia engancha”.
Hoy domingo 27 de septiembre del 2009 hace exactamente un año desde el día en que inicié esta nueva versión de mi blog. Hace unos días dediqué mi entrada número 200 a reflexionar sobre lo que me motiva a seguir haciendo esto y el futuro que le veo a mi actividad.
El Reinhardt & Beate Knebel, Riesling Trocken “Von den Terrassen”, Mosel-Saar-Ruwer 2007 es una cuvée proveniente de cuatro viñedos distintos. Nariz marcadamente mineral. Me sugiere primero cuarzo, luego pizarra, lo que después da paso a albaricoque que se convierte en fruta de la pasión con un deje de calabaza. Luego estragón, fresa silvestre y agua de lluvia. En boca es un vino de músculo y nervio: Compacto, firme, tenso, vibrante… Los aromas se traducen en sabores, con un toquecito de goût amer que se me parece a toronja rosada. Posgusto largo, eléctrico. Delicioso. Muy joven aún.
Otro que aprovecho esta celebración para abrir es el Abbazia di Novacella, Lagrein Riserva “Praepositus”, Alto Adige 2004. Recordarán este nombre porque fue lo que Josie y yo bebimos en abril, durante la modesta cenita que conmemoró mi más reciente cumpleaños. Entonces no pude tomar una nota de verdad sobre el vino. Ahora, en casa, sí lo hice.
Y hablando de “repetir frecuentemente”: Como he estado con el nombre “Rioja” muy en el teclado últimamente, decidí que tenía que abrirme algo de esa región a la que el Wine Future Rioja ’09 le hizo el feo, aunque fuese su anfitriona. Tristemente, una botella de una añada antigua de la misma marca me salió corchada (pegas de Santo Domingo: Tengo mucho más de esa añada, pero está en Nueva York, por lo que…) Tuve que recurrir a las existencias que tenía en casa y reemplacé con el La Rioja Alta S.A., “Gran Reserva 890″, Rioja 1994.
Digo, porque siempre es noche en alguna parte. Recibimos noticias de Pancho Campo MW a las cinco de la mañana de hoy gracias a Antonio Heraldo, quien nos copió el comunicado de prensa emitido por los representantes del Sr. Campo a diarios andaluces. Antes de que comience el revuelo sobre por qué va esto a Andalucía y no a Rioja, recordemos que el Sr. Campo es, aparte de organizador de Wine Future Rioja 09, el nuevo comisario de Vinoble y organizador de la edición 2010 de dicha feria. O sea que hay en el Sur interés en este caso también. Y probablemente haya más interés en ser proactivos que los riojanos en cuanto cualquier potencial escándalo.
Navegaba yo hace un rato por los diversos canales noticiosos de la red del vino, recopilando historias para esta edición de nuestro “Cositas y cosotas” y no podía zafarme de uno de los titulares más explosivos en Decanter.com: