La otra botella

Citas citables

Septiembre 25, 2009 · 10 comentarios

El problema es que en nuestro país mucha gente habla y critica sin conocimiento. Para criticar a Parker hay que leer sus libros, que tiene muchos y muy buenos, y conocer su historia y filosofía. Sólo después podrás compartir puntos de vista o no. Lo que es indudable es que Parker ha dejado huella en la industria del vino y su aportación es digna de estudio. Los que no lo conocen deberían prestar atención a un asunto fundamental en un crítico de vinos: no he conocido una persona más íntegra al catar que Robert Parker. En ejemplo es que cuesta todavía darle forma y contenido a la cata que estamos preparando para Wine Future Rioja ’09, porque Parker evita el conflicto de interés. No quiere catar vinos que la gente piense que los cata por motivos que no son puramente vinícolas. Y estamos en España. Por tanto, Parker se pregunta si catamos vinos españoles y, si lo hacemos, cuáles, para no ofender a nadie. Y si no los catamos, qué va a pasar. Definitivamente, a sus detractores les diría que no lo han estudiado bien, que no lo conocen bien.

-Pancho Campo MW, en entrevista publicada por El Catavinos, mayo 2009

Es que aún cuando quiero descansar un ratito de todo esto, la gente sigue mandándome enlaces interesantes, llenos de palabras con luz.

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Cositas y cosotas: 25.09.2009

Septiembre 25, 2009 · 5 comentarios

Navegaba yo hace un rato por los diversos canales noticiosos de la red del vino, recopilando historias para esta edición de nuestro “Cositas y cosotas” y no podía zafarme de uno de los titulares más explosivos en Decanter.com: “Greenpeace: El cambio climático podría destruir a la Borgoña”.

El ángulo sensacionalista podría molestar un poco, si la historia no se refiriese a un fenómeno que los amantes del borgoña venimos notando desde hace tiempo: Ya muchos vinos rayan en el exceso de madurez y pierden mucho de la sutileza, elegancia y complejidad que otrora les caracterizara. Hace pensar que, según el estudio de Greenpeace que cita el artículo, “Entre 1988 y el 2006 la uva se vendimió un promedio de 13 días más temprano que en el período de 1973 a 1987″. Son muchos los sesgos que puede darse a esa información, pero la variación anunciada es indudablemente significativa.

Pero lo más interesante en esta historia no es la noticia de Decanter.com misma, sino los comentarios que ha provocado (suele suceder). Les traduzco íntegro uno de Hugo Rose que, aunque no esté yo especialmente de acuerdo con él, me provoca reflexiones que podrían eventualmente resultar productivas:

Los titulares dramáticos tienen su propósito, pero debemos cuidarnos de no entrar en pánico con respecto a este tema. Existe una dimensión humana del terroir–las decisiones que el vitivinicultor toma a diario en cuanto a al cultivo de su uva y la elaboración de su vino–y los productores mismos reaccionarán sensiblemente a los cambios ambientales a través del tiempo. Sí, es cierto que si el clima continúa cambiando el gusto del borgoña probablemente evolucionará, como pasaría con cualquier vino. ¿Qué hay de nuevo en eso? Aún una perspectiva histórica no minuciosa revela que hasta los estilos clásicos de vino se transforman a través del tiempo. En cualquier análisis, el terruño resulta ser un amigo muy flexible.

Claro debe quedarles que mi desacuerdo con esto radica en el argumento implícito de “inevitabilidad” del cambio climático y la adaptación humana al mismo. Me fastidia que no contemple una igual inevitabilidad de que nos jodamos algún día por culpa de nuestro comportamiento irresponsable, si no hacemos algo ya. Pero la sentencia final, ésa del “terruño amigo”, me devuelve a nociones más positivas.

Muchas son las burradas que se han cometido en el mundo del vino durante los últimos quince o veinte años. Agencia humana hay tras todas ellas. Sin embargo, si rectificamos nuestro curso, el terruño nos perdona y podemos encontrar de nuevo el vino de verdad.

Bonito, ¿no? E infinitamente aplicable a la cultureta vínica que hoy nos ocupa. Porque va y hasta hay un terruño espiritual que perdona todos estos fenómenos que hemos tenido que chuparnos.Commentez et discutez

Una noticia de Reuter’s también me ha llamado la atención esta semana: Aunque el consumo de vino en EEUU ha aumentado en un 0.9% (un alza más modesta que en años anteriores, pero que no deja de ser importante por haber transcurrido quince años consecutivos en ascendente), el consumo entre los norteamericanos de vino importado ha disminuido en un 1.8%, aunmentando el de vino nacional un 1.9%. El declive en el mercado de vino importado se atribuye a la debilidad del dólar y a la frugalidad que repentinamente le ha entrado a muchos consumidores ante la recesión económica global.

En el mínimo de palabras posible: Si el vino importado sale muy caro, hay que ponerse a buscar alternativas domésticas para proteger el bolsillo. Yo, por mi parte, me iría mucho más allá de la fortaleza del euro o la debilidad del dólar a la hora de adjudicar razones de esta baja en el consumo de vino no doméstico en EEUU. Pero no sé si alguien en la industria me haga caso. De todas maneras, este es uno de esos momentos de “Quien tenga ojos que vea, quien tenga oidos que oiga…”

Ummmm… ¿Cambio climático? Eeeerrrr… ¿Cómo vender más vino en EEUU? Les juro que es por pura coincidencia, pero poca duda hay de que hemos caido en un nuevo episodio de… ¡Todo conecta!

Me había propuesto no hablar hoy de Pancho Campo MW y la orden de arresto que Interpol tiene contra él, pero los dos primeros puntos de esta entrega van a forzar la jugada. Son más o menos las tres de la tarde en Madrid. Hora de comida. Sigo yo esperando pacientemente por esas declaraciones esclarecedoras del Sr. Campo que me ofreció para “esta semana” su asociado y amigo, Javier Arauz.

Nada aún.

No quisiera que parezca que me ensaño con el Sr. Campo y que pretendo acosarle gratuitamente en este espacio. Soy un consumidor de vinos y, más importante aún, de nuestra cultureta del vino, que se siente sumamente intrigado por como hay en pie un gran evento den Rioja que está a cargo de alguien que la justicia declara “fugitivo”. Igualmente intrigado estoy de que este caso no esté siendo exhaustivamente discutido en todos los diarios, en todas las revistas especializadas y en todos los foros de vino de España y el resto del mundo hispano. También me intriga sobremanera la estrategia de evasión, contraacusación y/o silencio que han adoptado muchos de los presuntos implicados en este guirigay. Y no digo nada de la superlativa intriga que siento ante el (o los) “Garganta Profunda” que pusieron a correr la bola sobre lo de Pancho Campo MW buscado por Interpol.

Dice mi mujer, la periodista, que aunque yo nunca haya ejercido o me las haya dado de periodista, mi “curiosidad periodística” es admirable. Hay que joderse. Yo lo único que hago es escribir sobre intrigas e interrogantes que tengo y que, asumo, también tienen quienes me leen (las cifras de tráfico de este blog han aumentado considerablemente desde que estamos con lo de Pancho Campo, o sea que he de manifestar mi agradecimiento a todas las partes de este protoescándalo o no-evento, según quien te lo cuente…)

No espero solo, de eso ya estoy seguro: Esperamos los que tenemos preguntas apremiantes sobre este asunto y sus implicaciones para nuestro mundo del vino.

No sé los demás, pero yo puedo ser muuuuuuuuuuuy paciente. Eso, amigas y amigos, me lo enseñó el vino.

Incidentalmente, una de las preguntas que haría yo a Pancho Campo MW—quien, según me cuenta gente enterada, es lector de este blog—si accediera él a aclararme las dudas a mí, en vivo y a todo color, sería sobre la huella carbónica—la carbon footprint—de su evento WineFuture Rioja 09. Es que el cambio climático me preocupa. Mucho.

En otro orden de ideas, leía en el más reciente boletín de Decanter.com (fuente inagotable de noticias, trivia y cotillament) que el legendario restaurante parisino La Tour d’Argent subastará parte de su bodega en un esfuerzo por llamar la atención de “una nueva generación de conocedores” (según André Terrail, propietario delrestaurante).

Gratos recuerdos tengo de importantes botellas consumidas en La Tour d’Argent, aunque la cocina del lugar (al menos como era a principios y mediados de los noventa) nunca me impresionó. Tampoco puedo comprender que sean motivo mayor de excitación las referencias vínicas citadas por Adam Lechmere (por cierto, uno de los reporteros de la revista que escribió aquel primer artículo sobre el “Affaire Campo”, porque les repito que todo conecta…) en su noticia de la subasta. A menos que deba uno excitarse porque, si salen de la famosa bodega de La Tour d’Argent, va y los vinos no son rodenstóckicos.

Coincidencialmente, por ahí tengo unas cuantas botellas del Sílex 2005 del difunto Didier Dagueneau…

¿Qué les parece un momentito musical? Yo estoy medio sesentero hoy. Funk. Jazz. Rap avant la lettre. Comedia. Y funk. Quincy Jones y Bill Cosby juntos,e en un momento clásico:

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