Celebratorias

Como ya anunciara hace unos días, esta semana la he dedicado a celebrar el primer aniversario de esta versión de La otra botella. Ha sido un año de mucha reflexión y de mucha actividad.Ya más de 200 entregas escritas con ganas y, sobre todo, con gente muy inteligente y receptiva leyéndolas y comentándolas abundantemente. Eso da ganas de seguir. Y seguir. Y seguir.

En cuanto a los vinos con los que he celebrado ya, pues, son vinos que no necesariamente apelarían a un trofeista o un obseso con lo puntuado e “importante”. Más bien son vinos amigos—alguno quizás hasta hecho por un amigo. Con ellos me siento a gusto. A ellos dedico esta labor amorosa que es La otra botella.

El Reinhardt & Beate Knebel, Riesling Trocken “Von den Terrassen”, Mosel-Saar-Ruwer 2007 es una cuvée proveniente de cuatro viñedos distintos. Nariz marcadamente mineral. Me sugiere primero cuarzo, luego pizarra, lo que después da paso a albaricoque que se convierte en fruta de la pasión con un deje de calabaza. Luego estragón, fresa silvestre y agua de lluvia. En boca es un vino de músculo y nervio: Compacto, firme, tenso, vibrante… Los aromas se traducen en sabores, con un toquecito de goût amer que se me parece a toronja rosada. Posgusto largo, eléctrico. Delicioso. Muy joven aún.

Algo importante que anotar aquí, después de decir que el vino estaba delicioso: Estamos hablando de un riesling seco con 13% de alcohol por volumen. Alguien habituado a los rieslings alemanes clásicos, bajitos en alcohol y con su deje de azúcar residual aún en las designaciones menos dulces, se encontrará este grado preocupante y se pondrá en guardia. Yo, que soy de esos, le entré a este Knebel con cierta reserva. Pero es un vino en perfecto equilibrio, que augura bien para la guarda. Claro, se requiere un toque muy especial para lograr algo así en estos tiempos.

Otro que aprovecho esta celebración para abrir es el Abbazia di Novacella, Lagrein Riserva “Praepositus”, Alto Adige 2004. Recordarán este nombre porque fue lo que Josie y yo bebimos en abril, durante la modesta cenita que conmemoró mi más reciente cumpleaños. Entonces no pude tomar una nota de verdad sobre el vino. Ahora, en casa, sí lo hice.

Lo del panfleto turístico: Abbazia di Novacella es una abadía agustina del s. XII, todavía  en funciones, que produce unos vinitos bastante decentes—de hecho, sin que me quede nada por dentro, de lo más decente disponible a nivel local en Santo Domingo. La bodega está en el punto más septentrional de Italia, justo al lado de la frontera con Austria. Abbazia di Novacella trabaja un puñado de viñedos en su área, segregados en términos de la variedad cultivada. El viñedo de Mariaheim, al oeste de Bolzano, es el dedicado a la lagrein, una variedad local…

¿Verdad que no se me da esto de escribir textillos de contraetiqueta y brochure?

Bueno, al vino. Usualmente prefiero lagreins jóvenes, más que nada porque en los riservas siempre está la tentación de meter roble nuevo y estropear vinos perfectamente decentes. Lo que no es el caso con este Praepositus. Un vino muy fragante, muy seductor (no recuerdo que aquella otra botella de mi cumpleaños fuese así), con bastante complejidad aromática. Humo, tierra y especias seguidas por tonos multiflorales (jazmín, rosas y lavanda), fresa y grambuesa frescas, cuero, regaliz y una espolvoreada de coco tostado, todo montado en una alfombra de sutil volatilidad. En boca Es jugoso, con las especias, humo y flores repitiéndosete retronasalmente. Cuerpo medio; taninos amables y buena acidez en un final bastante largo. Un tinto sabroso del que pienso repetir frecuentemente.

Y hablando de “repetir frecuentemente”: Como he estado con el nombre “Rioja” muy en el teclado últimamente, decidí que tenía que abrirme algo de esa región a la que el Wine Future Rioja ’09 le hizo el feo, aunque fuese su anfitriona. Tristemente, una botella de una añada antigua de la misma marca me salió corchada (pegas de Santo Domingo: Tengo mucho más de esa añada, pero está en Nueva York, por lo que…) Tuve que recurrir a las existencias que tenía en casa y reemplacé con el La Rioja Alta S.A., “Gran Reserva 890″, Rioja 1994.

Detallito de brochure: El “890″ es por 1890, año de fundación de la bodega y no—como me hizo creer un bromista hace muchos años—por el intercambio telefónico de algún pueblo de donde venían las uvas, etc. Es que le cuentan a uno tantos cuentos en esto de la enomanía…

Pero a lo que iba: En otras ocasiones me había encontrado este 890 tercamente cerrado y angular, o sea que era echar la suerte a ver si lo pillaba de buen humor. Durante la primera hora que el vino permaneció en el decantador parecía que iba a ser idéntica ésta a mis otras experiencias conél. Estaba duro y retraido.

Pero luego comenzó a desplegarse maravillosamente. Aunque está demasiado joven, es un 890 de libro. Aromas de coco tostado, chocolate malteado, orejones, cereza, tomillo, shoyu, naranja y la dosis justa de volatilidad barnizesca.

En boca al principio era difícil, pero con el aire gana cuerpo y dulzor. Fresa, frambuesa y arándano que describo en mi libreta como “resonantes” (vete tú a saber…) Profundo, con fondo chocolatoso-salino. Posgusto largo, tánico, con un aspecto de té negro en esos taninos. Se aprieta al final, dejándote una nota de laurel seco que se despide diciéndote que no te acostumbres a placer inmediato, que éste vas a tener que esperarlo un poco.

Más entradas celebratorias, con vino, vendrán luego. En mi ánimo, les dejo una cancioncita inspiradora, de una chica con voz prodigiosa. Celebrar es esto. sí señor…

6 Respuestas a Celebratorias

  1. Pingback: Celebratorias « La otra botella - Sobre Vinos

  2. No se pierda de vista que el praepostus de la abadía es el padre abad. Así es que el vino que lleva su nombre tiene que ser el mejor del lugar!
    Yo soy un forofo de la lagrein, como de la teroldego (me la recuerda bastante) y me gusta mucho la que hace Martin Foradori Hofstätter.
    ¡Felicidades!
    Joan

  3. Bueno, en este caso tienen un grupo de padres abades, Joan, porque hacen “Praepositus” con unas cuantas de las variedades que trabajan. He intentado que el importador dominicano me consiga los “Praepositus” de kerner y pinot noir, que me interesa probar a ver como son.

    Sobre teroldegos : A un post tuyo debo que me despertaras esa curiosidad y al mismo importador que trae a Novacella el haber probado un montón de botellas del teroldego rotaliano 2006 de Foradori. Es un vinito que ha dado muy buena mesa por aquí.

    Eso sí, hacen un teroldego “deluxe” con madera que me lo encuentro tan horrible como agradable me es el “básico”.

    ¿A que no mola estar en vino de nuevo? :-)

    M.

  4. Manuel:

    Tengo mucha curiosidad sobre el vino y el mundo de los monjes, que papel tuvieron, si es que fue asi, durante los siglos XII, XIII, y XIV, sobre su estudio, se recopilaron cosas, se estudio se investigo, la verdad ue esto me apasiona. Todos sabemos que ellos si tuvieron un papel importante en el campo de la musica en paises como Francia e Italia.

    Una vez se lo insinue a Iñaki, sobre el papel de los Francos y Carlo Magno, no se si son divagaciones innecesarias, pero me tiene intrigado.

    Gabriel

  5. Da gusto hablar de vino, aunque se está armando “una del copón” y nosotros estamos tan panchos, jajajaja, nunca mejor dicho.

    ¡Como te lo montas Manuel!, cualquier tema en esta vida es motivo de celebración y más el añito que cumples y compartimos, ¡dí que sí!.

    No he probado el riesling, pero el lagrein es un vinazo y si tienes más botellas de esa añada, puedes conservarlas cuatro añitos más.

    ¡Salud!

  6. Gabriel,

    Unos cuantos libros he leido sobre la vida y trabajo de los monjes en torno al vino y otras bebidas. Es un tema fascinante.

    Antonio,

    Lo cómico es que va a costar no meter mano a las botellas que me quedan de ese lagrein “Praepositus”, porque la verdad es que está bueno ahora. Pero sí, se le nota chicha como pa’ guardá…

    Por cierto, el lagrein “regular” 2007 de Novacella tambi;en está muy rico y sí que es un vino para el aquí y ahora. Aparte, considerando lo machacados que nos tiene el euro en estos días, no está nada mal de precio-calidad. Digamos que es un vino “ajustado a la verdad.” :-)

    A ver lo que pasa de aquí al lunes…

    M.

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