Archivo diario: septiembre 27, 2009

Parecería un regalo de cumpleaños…

Hoy domingo 27 de septiembre del 2009 hace exactamente un año desde el día en que inicié esta nueva versión de mi blog. Hace unos días dediqué mi entrada número 200 a reflexionar sobre lo que me motiva a seguir haciendo esto y el futuro que le veo a mi actividad.

Anteayer noche, Tyler Colman (mejor conocido como Dr. Vino) me sugirió en un e-mail leer la más reciente columna de Michael Steinberger en Slate.com: “We’re All Wine Critics Now: How the Internet Has Democratized Drinking “.

Soy hombre de seguir consejos y mirar si alguien de confianza me dice que mire, así que me leí el artículo de inmediato. Lo que exponía Steinberger me sonaba de algo. Por ejemplo, les traduzco la conclusión de la pieza:

Las cambiadas circunstancias bajo las que operan los cronistas de vino hoy día me quedaron clara en la primera cata de Slate via Twitter, que se realizó el mes pasado. La respuesta fue sobrecogedora. 150 personas asistieron al evento “en vivo” en Manhattan. Muchos de ellos tweetearon prolíficamente, con quienes les seguían opinando a su vez desde casa. Los comentarios sobre los vinos eran generalmente de gente muy bien informada. Aunque yo dirigía la cata, en realidad se trataba de una conversación sobre vino, que es como debe ser. Nos movemos del monólogo al diálogo y esto refleja una verdad fundamental del vino: Es cuestión de gustos y los gustos difieren de persona a persona. Todavía hay necesidad de opinión experta, pero en adelante la autoridad tendrá que llevarse de modo mucho más ligero y no comandará la cantidad de deferencia que ha venido comandando hasta ahora.

Más o menos lo que les quería dejar dicho yo el otro día. Hemos vivido un par de décadas en que se hablaba mucho de la “democratización” del vino, pero lo que ocurría era la mentecatización del público, la esnobificación del producto, la corrupción del mercado y el endiosamiento de unos cuantos individuos definitivamente muy humanos y falibles. Esos tipos eran los amos de la verdad. Claro, según ellos. Recuerdo muchas veces como alguno de esos individuos me exhortó socarronamente a darme “una cura de humildad”. ¿Se imaginan el tipo de soberbia que se requiere para decir algo así?

Pero se respira otro aire ya.

Feliz cumpleaños, botella mía. No te alimento yo solo. Te alimentamos todos.