La semana pasada fue muy activa en La otra botella. Aunque dominó el tema más candente del momento, o sea, los alegatos y la notificación roja de Interpol contra Pancho Campo, también tocaba celebrar el primer aniversario de esta versión de mi blog. Se bebió bien chez Camblor. Les cuento de tres más que cayeron…
Primero, una segunda botella de la más reciente versión de un ya casi viejo favorito, el Blanco Nieva, Verdejo “Pie Franco”, Rueda 2008. Ya, ya… Es que la primera me intrigó y decidí ventilarme la otra, cuidándome de ordenar más a mi tienda favorita en Nueva York. Porque esto no te lo traen los importadores de Santo Domingo ni de casualidad. Lo que es una inmensa pena.
No sé a ustedes, pero a mí no me cabe la menor duda de que Pepe Herrero es un artista del verdejo, trabajando con material excepcional. Si alguien me pide una referencia obligatoria en Rueda, siempre señalo este magnífico vino. Mi primera añada fue la del 2004 y desde entonces estoy enganchado. Guardadas tengo botellas de cada cosecha que he probado, pues sé que mi paciencia se verá recompensada con una evolución positiva del vino en el tiempo. Pero no es pequeño el placer que este verdejo también da en su primera juventud.
Aromas cítricos de vuelo ligerito, con notas de té blanco, un deje tropical de guayaba verde y mineralidad que se mueve entre recuerdos de arena, tiza y talco. En boca tiene un sutil toquecito de aguja. Cítricos pronunciados, con énfasis en los agudos ahora mismo. Mucho nervio aquí. Un vino compacto y tenso, con posgusto largo en que el disfrute para mí es igualmente textural que de sabor y estructura.
Promete para el futuro.
Otra deliciosa cosita española que me abrí, imaginándome que hacía homenaje a este espacio con el nombre del vino, fue el Gutiérrez Colosía, Oloroso “Sangre y Trabajadero”, Jerez NV. Este en realidad estaba un poquito tímido y reductivo recién abierto (viene en botellita con tapón de rosca). Pero como a los tres días después de la primera copita comenzó a cantar.
Aroma profundo y complejo de humo, caramelo, especias chinas, nuez de pacana tostada, romero, chocolate amargo y naranja rubí. En boca es redondo, seco y muy pulido. Chocolate, carne ahumada, especias y nueces en capas, en un posgusto largo, con excelente garra cítrica.
He tenido excelentes experiencias recientemente con beaujolais del 2004. No parece ser una añada de larga guarda—o al menos sí parece ser una añada que está teniendo una deliciosa ventana de consumo ahora mismo. Todo lo que he probado en tiempos recientes me ha resultado muy sabroso, estructurado, perfumado y vivaz.
Lo que es definitivamente el caso con uno que ha sido favorito mío durante por lo menos el doble de añadas que el maravilloso “Pie Franco” del que les conté arriba. Abrí el Marcel Lapierre, Morgon 2004 formando el habitual regajero de cera roja en la cocina. Necios son esos revestimientos de cera que te tapan el acceso al corcho como si fueran un cinturón de castidad. No he encontrado aún la manera de romper el sello sin dejar perdida de boronilla roja la superficie sobre la que lo hago…
Pero bueno, son gajes del oficio. A lo que iba: Preciosa nariz térrea, con fresas frescas, heno, rosas y una maxidosis de mineralidad granítica. En boca es jugoso, con sus taninos ya bastante resueltos, pero aún así erguido y con agarre. Puro y largo, con esa mineralidad que se te queda sobre la lengua, cálida y provocadora. Un excelente acompañante con sencillos linguini a la cebolla, ajo, romero, hongos porcini y aceite de trufas blancas.
A veces me lo paso muy bien.
Queda más de esta celebración. Pero lo dejo para luego. Parece que movimientos en torno al tema caliente que ya ustedes saben van a reclamar mi atención esta tarde.
¿Un momentito musical con los hijitos bastardos de The Clash?
Estimado Manuel,
despues de los ultimos post sobre el tema de Pancho Campo, no viene mal un aire fresco desde Rueda y desde Morgon, ¿verdad?
Tienes toda la razón en indicar este Blanco Nieva como una referencia de Rueda, sin lugar a dudas.
Y dentro de Beaujolais, desconozco este Lapierre pero hace unos dias abrí un Piron, y las pocas cosas bien hechas en esta zona son gratificantes.
Un saludo
Carlos
Hola Carlos, bienvenido…
Me intriga eso que dices de “las pocas cosas bien hechas en esta zona” refiriéndote al Beaujolais hoy día. ¿Qué pasa, te han tenido limitado a Duboeuf o algo por el estilo? Porque de los crus del Beaujolais hay muchos vinos excelentes de productores artesanales. Te refiero a una entrada mía de hace algunas semanas, cuando por casualidad me encontré una catita muy bonita en Chambers Street Wines:
http://laotrabotella.com/2009/08/31/las-zapatillas-magicas-capitulo-seis-my-favorite-things/
Si necesitas referencias de más productores, con gusto te las proporciono. Lapierre ha sido un productor muy notable en la última década y media, a la cabeza del movimiento de los vinos naturales en su zona.
M.
Ese Blanco Nieva…. bufff. Lo descubrí en 2007 y genial, muy buen vino, fruta sin “tonterías” extrañas (una cosa es fruta tropical y otra un zumo de frutas industrial) acidez la justa y recorrido… rico, rico…
Manuel, precisamente ayer tenia una conversación telefónica con nuestro compartido amigo Iñaki, que de esto sabe infinitamente mas que yo, y la conclusión era esa, que mas bien abundan los vinos mediocres que los estupendos vinos, cosa que no es excluyente de que si existen buenos vinos en la zona.
Ahora veo el link que me indicas, que a pesar de leerte todos los dias y dejar algun que otro comentario hace tiempo, se me escapó.
Un saludo desde Galicia.
Carlos
Hombre, Carlos, pues será que yo me he acostumbrado únicamente a los buenos del Beaujolais, pasando olímpicamente de los malos (que los hay y son horribles, comenzando y terminando por Duboeuf, pero con otros de por medio) que lo veo todo color de rosa.
Pienso en Georges Descombes, Louis-Claude Desvignes, Jean-Paul Brun, Lapierre, Michel Tête, Coudert y los que puse en la entrada sobre la catita en Chambers, aparte de un buen puñado adicional cuyos nombres ahora mismo se me escapan, pero que seguro recordaré y hacen vinos fascinantes y la verdad es que, puestos a comparar, en el Beaujolais ahora mismo hay más productores naturales de vinos para mí extraordinarios que en la Rioja. Y eso es mucho decir…
M.
Manuel, gracias por las referencias ya he tomado nota. Yo ahora estoy con los vinos de Piron.
Lo de Rioja, no irá por Iñaki, jaja, como lea esto me mata…
Saludos
Nada, nada ese blanquito de Rueda es fantástico. Muy fresco y afrutado, con una acidez equilibrada y rico, rico.
Me has dado envidia, ¡voy a abrir una botellaaaa ahora mismo!
No, si de los productores jóvenes son Iñaki y Olivier Rivière los que tengo en mi lista de “tener pendientes” en Rioja.
Pero claro, para que no se me vayan a mosquear los amigos, mejor cambio mi sentencia anterior y digo que en el Beaujolais ahora mismo los productores de vinos fascinantes para mí van más o menos en proporción 100:1 con Ribera del Duero.
M.
Manuel:
Yo descorché precisamente dos botellas Marcel Lapierre (que no es ese Village Morgon) con lacre sin dejar la “escoba” en la cocina o en la mesa.
Hay que atornillar el sacacorchos casi hasta el final y luego tirar fuerte y rápido, aguantando la botella entre las piernas. Funciona. Hay que ser muy coordinado, para no dejar cagadas o que te venga un tirón en el hombro, ja ja ja.
Se beben muy agradables tanto el Morgon como el Marcel Lapierre. Creo que este último llegó a las 14 grados de alcohol (si la memoria no me falla).
Un abrazo
Coralo
Ya tengo un hombro fastidiado, Coralo. Y no parezco capaz de evitar el desastre con los lacres. Es horrible.
¿14% en el Lapierre “sencillo”? Me sorprende.
M.
No pensaba yo que el Morgon de Lapierre tuviera un lustro de vida sin despeinarse.
Como comentaba en el blog de Carlos el otro día abrí este pasado fin de semana una botella de Morgon de Brun y excelente también. Como siempre, sólo con verlo caer en la copa ya predispone muy bien.
Tiene razón Carlos en ese punto de la mediocridad… pero es taaaaaaaaaaaaaaaaaan extrapolable a toda zona productora que da incluso rubor.
Saludos,
Jose
Dos favoritos mios también, el Morgón de Lapiere y el blanco Nieva de Pepe… el 2008 todavía no lo he probado.
El Morgón 2004 lo recuerdo realmente muy rico la última vez que lo probé. Lamentablemente ya no me quedan botellas
En España es que llega muy poco Beaujolais, muy muy poco. Menos mal que ahora ya esta Brun, Piron y Lapiere y quien quiera puede hacerse a la idea de que va el tema.
Saludos
Olaf
Jose,
Mi experiencia con Lapierre no llega a tanto, pero he podido probar vinos de Morgon con más de diez años e botella y me han sorprendido por lo bien que evolucionan. De hecho, si me pongo a pensar en algunos recientes de Desvignes y G. Descombes, los veo con la misma capacidad de envejecimiento que muchos grandes de “la otra Borgoña”.
Olaf,
¡Qué no daría yo por tener esa selección de beaujolais donde vivo ahora? Porque “sólo” Piron, Brun y Lapierre es mucho más que sólo Duboeuf, Bouchard, Jadot y Drouhin? Es que aquí, si es francés y no es burdeos con puntos, te le hacen el caso del perro.
M.
Nos podemos dar con un canto en el hocico si comparamos con cómo estaba el percal hace un lustro. El único Beajolais que aparecía por aquí era el Noveau… Ahora al menos hay algunas tiendas más entre las que poder elegir… No mucho, porque siempre nos gustaría acceder a ese vino que precisamente no traen… pero un poquillo mejor que hace unos años sí estamos.
Jose