Archivo diario: octubre 4, 2009

Otras botellas…

Buen momento, el fin de semana, para reflexionar sobre lo recientemente consumido. Domingo por la mañana (hora mía, claro está, para muchos de ustedes ya es momento de irse a comer) y recuerdo un par de vinos.

Mi mujer acaba de confesarme que en realidad prefiere el vino blanco al vino tinto, si como “tinto” tenemos que aceptar la vasta mayoría de lo que se vende aquí en Santo Domingo. Salvo el puñadito de excepciones que aparecen, creo que estoy de acuerdo. Y estos son dos blancos ligeramente dulces. Importados a mano por mí, claro está, porque los importadores de aquí ni de casualidad, etc.

El Müller-Catoir, Riesling Kabinett Häardter Bürgengarten, Pfalz 2000 se traía una nariz sorprendentemente poderosa, de toronja rosada, piña en su punto perfecto de madurez, acacia, cúrcuma, alguito de fresa e hidrocarburos. Muy presente, muy vivo de aromas… En boca Entra amplio, cremoso, con un dulzor detrás del cual viene tremenda  garra cítrica. Largo. Te hace la boca agua. El posgusto se va desvaneciendo muy poquito a poco, revelando notas de menta, pepino y miel. Muy bonito. Confieso preferirlo solito que mal acompañado por una ensaladilla tailandesa de col y pollo ripiado que cenamos.

Algo más joven y completamente nuevo para mí, pues es la primera botella del François Pinon, “Silex Noir”, Vouvray 2007 que abro. Soy un decidido “fan” de los vinos de Pinon desde hace por lo menos doce añadas. Su “Cuvée Tradition” siempre lo he considerado uno de los grandes chollazos del mundo del vino. Y su espumante rosado de Touraine… Bueno, fue merecedor de un Botellazo™ y es merecedor de mi fidelidad incondicional.

La nariz de este “Silex Noir” me resulta muy agradable, con una fruta que me parece cruce entre grosella y litchi, seguida por toronja blanca, naranja y arena. Quizás me sugestiona la etiqueta, pero siento una “oscuridad” volcánica en ese aspecto mineral. Cosas… Hay también una gotita de miel y algo de talco en la mezcla. En boca es tendre, o sea, ligeramente dulce, pero firme de tono. Inmediatamente te convence de que va completamente en serio. Una panoplia de deliciosas frutas cítricas de diversos colores, dulzores y niveles de acidez. Intenso. Polifónico en su entrada, esto. Excelente persistencia, con tonos de anís y… ¿Zumaque? ¿Ruibarbo? Esas notas finales—tirando a un amargor placentero—resultan extremadamente exóticas y atractivas en estas latitudes caribeñas. Muy curioso y muy rico. Otra referencia más de un elaborador estelar en el Loira.

Bueno, eso, dos discretas delicias infiltradas para darle su puntito al diario discurrir. Como este videito dominical de una banda inglesa nueva que me resulta también “exórica y atractiva en estas latitudes caribeñas”. Les presento a The xx: