Archivo diario: noviembre 11, 2009

Mañana es el futuro…

Bueno amigos, resulta que mañana es Wine Future Rioja 09, un evento que ha provocado mucha discusión en este espacio y en los pocos otros lugares de la internet del vino donde la gente se atreve a exigir menos propaganda y más verdad.

Obviamente, yo estoy del otro lado del Atlántico y solamente puedo opinar en base a los reportes de los demás. Por eso pido, si es que alguno de ustedes ha gastado el pastón que cuesta la entrada, o ha recibido pase gratis, o lo que sea, que utilicen este medio para reportar. Texto, imágenes, sonido… Bienvenido será todo lo que nos ilustre el discurrir de Wine Future Rioja 09, unfined and unfiltered.

Eso nada más. En espíritu celebratorio, un videito de una tonadita que me vino a la mente. No debe ser interpretado como una expresión de mis gustos musicales. Sencillamente se me antojó caprichoso…

RCP: La encuesta de la semana

La crisis económica global ha creado una malaise nultipartes en el mundo del vino, tanto a nivel de los consumidores como de elaboradores y diversos comerciantes. Entre los bebedores rutinarios de vino, quien más y quien menos ha tenido que apretarse un poco el cinturón, pensando en lo inciertos que se han puesto de repente no sólo el futuro, sino el mismísimo presente. Y la industria del vino despierta a una realidad que es francamente inímica a los estándares del “boom” del vino fetiche en los últimos quince años.

De repente hay una gran cantidad de vino caro que resulta invendible, pónganle los gurús los puntos que le pongan. A varios niveles de la industria del vino esto causa una reevaluación radical de prioridades y, de golpe y porrazo, nos encontramos con noticias como ésta, que cambian el juego para muchos mercantes del “vino de lujo”. Muchos bebedores en norteamérica, si creemos no solamente a la prensa, sino a evidencia anecdótica, deciden bajar de rango de precios al comprar vinos para consumo diario. De hecho, no son pocos tampoco los que gastan menos incluso “para un día de fiesta”.

La cosa es que esta “bajada de rango” no parece estar ocurriendo de forma indiscriminada, ni llevando a los bebedores que desean ahorrarse unos pesitos en la bebienda a productos industriales. Anécdotas a montones vengo oyendo y leyendo sobre tiendas en las que están teniendo que reimaginar la oferta, pues mucha gente viene exigiendo vino cuya “relación calidad-precio” incluya personalidad y originalidad, así como también compatibilidad con la comida. O sea, un vino de buena relación calidad-precio para consumo habitual debe ser no solamente delicioso, sino también distintivo. Así, de repente, parece haber en las tiendas norteamericanas (el ejemplo que me queda más cerca) un florecimiento de etiquetas de Beaujolais, el Loira y otras regiones con abundante oferta artesanal de altísima originalidad y calidad a $20 o menos la botella.

Todo esto me hace pensar en que podemos estar viviendo un despertar del interés por la originalidad en el vino que bebemos, concomitantemente con una reconsideración del valor del dinero. Ya no está la vida como para pegar un tarjetazo por cualquier tintazo sobremaquillado que luego, en la intimidad y al desnudo, resulta más aburrido que ver pintura secarse. Los bebedores de mi lado del charco tenemos muchos factores en contra, desde la estupidez de una industria que no parece enterarse de las cosas ni aunque dichas cosas le muerdan vigorosamente las nalgas, hasta el montón de circunstancias político-económicas que están complicando tanto el presupuesto familiar. Encima, tenemos el euro en contra. O sea que debiera sernos crucial exigir lo máximo por los dolaritos que tenemos para dejar en la tienda de vinos. De manera que he aquí una pregunta de las grandotas y peludas: