Llega más y más gente a la gran cata del portafolio de Louis Dressner y yo sigo a mi paso, aunque permanezco siempre consciente de la necesidad de acelerar. Cata contra reloj. O contra impaciencia del prójimo. O simplemente queriendo quitarte de en medio por pura decencia, para que otros puedan también disfrutar de algo bueno que encontraste.
En fin, que me asaltan ciertos pensamientos. En un día común, cualquiera de esos prescriptores puntistas que tanto molan entre los enomentecatos cata muchísimos vinos. A veces hasta te dicen que el tiempo promedio que pasan con un vino es menos de un minuto. Y eso les basta para determinar la valía de dicho vino en una escala numérica absoluta. Yo me pongo a pensar si sería capaz, aunque fuera en broma, de adjudicar un valor numérico a las diversas experiencias que he tenido hasta ahora en esta tarde, en este salón.
Absolutamente no. Y no es por apuro, o bulla de la gente, o interrupciones de conocidos y amigos para saludar al Latin Liquidator que no veían desde hacía meses, sino años. Ni por ningún elemento que reste rigor a mi juicio, que puede tomar en cuenta mis circunstancias antes de establecer una opinión.
Puedo intentar dibujar viñetas. Pero los números me eluden. No entiendo ni entenderé nunca como tanta gente puede ser tan tonta de querer “fijar” numéricamente algo que por su naturaleza fluye.
Figúrense ustedes.
John Gilman se me ha adelantado y ya está en la mesa 3. yoyi;sfs “Loir-et-Cher –The Balkanization of Clos Roche Blanche and Mareuil-sur-Cher: Meet Loir-et-Cheriennes Noëlla Morantin and Catherine Roussel“. Como los vinos de Catherine me son muy familiares, voy primero a Noëlla Morantin, a quien no conocía en lo absoluto. Gilman ya está catando sus vinos, sonriente, y la somete a un sagaz interrogatorio. Según el panfleto de Louis/Dressner, Noëlla asumirá la mitad de los viñedos de Clos Roche Blanche con la cosecha del 2009. Las uvas para el 2008 las compró, dándose tiempo para instalarse en su parte del Clos Roche Blanche. Su filosofía viticultural es muy similar a la de Catherine Roussel y Didier Barrouillet, quines hasta ahora trabajaran la totalidad de esos viñedos. Cultivo orgánico, cuidadoso, y ya. A ver los 2008…
Noëlla Morantin, Sauvignon, Touraine 2008: Sorprendente densidad, pero con excelente definición. Anisado. Melocotón y naranja. Crujiente mineralidad sobre un espinazo acídico respetable. Un sauvignon opulento.
Noëlla Morantin, Menu Pineau, Touraine 2008: Toronja rosa y gresitas silvestres amargas. Cremoso. Purísimo. Erguido. De movimiento elegantemente preciso. ¡Vístemelo de dril blanco, que me lo llevo a pasear!
Noëlla Morantin, Gamay, Touraine 2008: Muy transparente, casi etéreo. En boca es pura frambuesa con taninos masticables. Fresco y sencillo. Un vino de sed donde los haya.
Noëlla Morantin, Gamay “Mon Cher”, Touraine 2008: Capas vibrantes de cereza y frambuesa dulce. Puro, suculento y muy vivo. Creo que con un tiempecito soltará más complejidad, pues ahora mismo me parece un tanto compacto. Lo que no le quita ni pizca de delicioso.
Noëlla Morantin, “Côt-à-Côt”, Touraine 2008: Cada vez que alguien viene a tratar de convencerme de las virtudes del malbec argentino, es en esto en lo que estoy pensando cuando le digo que se vaya a joder a otra parte. Bella fruta roja, de expresión clara y viva. Alegremente especiado y con un interesante fondo salino. Sabroso, con un paso de boca muy ligero y refrescante.
Impresionado quedé con los vinos de la Morantin. Los viñedos que adquirió en Clos Roche Blanche son maravillosos y si su labor continúa así se convertirá en otra referencia obligada para mí. Como lo es Clos Roche Blanche propiamente dicho. Sigo a donde Catherine Roussel, que está sirviendo solamente sus tintos. Y yo que quería probar el rosado de pineau…
Clos Roche Blanche, Gamay, Touraine 2008: Este vino no te cautiva por su complejidad, sino por su elocuente pureza de fruta y su transparencia al suelo, el clima y el cariño de quienes lo hacen. Especiado, suculento, de centro crujiente. Eminentemente delicioso.
Clos Roche Blanche, “Pif”, Touraine 2008: Otro para Patricio Tapia. Hasta me dan ganas de mandarle un SMS, pero me lo pienso dos veces, porque mi móvil ya ha vivido demasiado cerca del peligro. El sutil elemento fecal da una encantadora rusticidad a esta cuvée multivarietal vibrante, crujientemente mineral. Aspectos de flores secas también. Muy rico. Taninos potenitllos. Pide comida.
Clos Roche Blanche, Rouge Côt, Touraine 2008: Bueno, ya dije lo de los argentinos… Oféndase quien quiera allá en el Sur, pero si quieren ver la verdad del malbec, es ésta y no otra. Sorprende aquí la ligereza. Se mueve como el aire, con notas de violetas y agua de rosas sobre frambuesa y cereza. Más que acidez, parecería tener cafeina de como me despierta entero. Es algo que muchos de los vinos que cato aquí tienen, que en vez de adormilarme con sobredecoración y pesadeces, me despiertan. Me hace gracia cuando algunos hablan de los peligros de la llamada “fatiga palatal”. Eso que les pasa a los catamonstruos puntistas. Que les pasa precisamente por lo que se meten a la boca. Aquí el cansancio vendrá, pero probablemente no será el paladar lo que sufra. Mis pies, no te digo…
Detrás de la mesa siguiente está Thierry Puzelat, bronceado y con el pelo corto. De repente casí ni le reconocí. Lo veo tan rodeado de fans que decido saludarlo después, cosa que eventualmente olvido y me quedo sin darle la mano ni probar sus vinos de Clos du Tue-Boeuf. De hecho, me pasa lo mismo con un montón de elaboradores del Loira, que están muy en demanda y dejo dizque “para después”. Así me pierdo a Olivier Lemasson, Hervé Villemade, René Mosse y quizás alguien más.
Hay un pequeño claro al lado de Alice Feiring y allí voy a plantarme, para reorientarme un poco y ajustar las prioridades. Queda, casualmente, frente a la mesa en que están los riojas de Olivier Rivière y algo nuevo que está trayendo Dressner.
¿Vinos de Madrid?
Por mi mente pasa un castizo “¡Jo-Derrrr!”, aunque lo que me sale por la boca es el esperablemente cubano “¡Ñó!”

El "Gabacho" y el "Ganko" de Olivier Rivière.
Ya había yo alucinado hace meses con el “Rayos Uva” 2007 de Olivier Rivière, tanto por el vino en sí como por el hecho de que Dressner tuviese un vigneron en Rioja. La expansión del contingente español de su portafolio era algo que no me esperaba tan pronto. Me pomgo a buscar a José Pastor para preguntarle su opinión, pero no le veo. Le pregunto a Alice si ya ha probado los españoles y me dice de los de Rivière que se encuentra confusa, pues “no le saben a Rioja”.
Yo inmediatamente le digo que el problema es que ahí está viendo rioja biodinámico en un estado inesperado de desnudez. Usualmente la idea de “rioja” envuelve algún tipo de “vestimenta” para el vino. Tienes los riojas tradicionales, vestidos a una usanza antigua que, aunque en muchos casos encantadora, no deja de colorear las cosas. Tienes también los riojas “modernos” esperpentificados: Negruzcos, alcohólicos, enmaderados,,, El equivalente vínico del putón verbenero sobremaquillado y vestido de marca.
Los de Rivière no son ni una cosa ni la otra. En estos vinos biodinámicos me parece que lo que se busca es transparencia, expresión de uva y terruño con lo menos posible de por medio.
¿La belleza del rioja en pelotas? Podrían ocurrírseme peores cosas…
Olivier Rivière, Tinto “Rayos Uva”, Rioja 2008: Aunque aquí la fruta tiene excelente definición (ahí tienes, Laureano Serres, que el término va cementándose) pese a tonitos pasificados, aquí echo en falta la marcada presencia mineral que recuerdo del 2007. La impresi´øn mineral se me queda en “fondo térreo” y me quedo extrañando los detalles. Sin embargo, es un vino que invita a beber. Buena estructura y persistencia.
Olivier Rivière, Tinto “Gabacho”, Rioja 2008: El nombre de este vino demuestra un muy particular sentido del humor por parte de Rivière. No puedo imaginarme a un elaborador mexicano-americano en California poniéndole a su vino por nombre algún término derogatorio utilizado contra los latinos en Estados Unidos. Vamos, que a mí también me hace gracia lo de “Gabacho”, pero este mundo de lo políticamente correcto puede ser muy necio. El vino es una cuvée de 60% graciano y 40% tempranillo, más oscuro que el Rayos Uva de color, con las notas de hierbas secas y anís esperables en buen graciano sobre fruta generosa, limpia, con taninos firmes y acidez marcada. Interesante vino. Me gustaría saber más sobre su envejecimiento en la bodega y ver como evoluciona en la botella.
Olivier Rivière, Tinto “Ganko”, Rioja 2007: Explica útilmente el panfleto que en japonés “Ganko” significa “de piel gruesa e implacable”. El vino es 85% tempranillo de vides viejas, 12% graciano y el resto garnacha y cariñena. Compacto. Pongo en mis notas que es “carnoso” por carne cruda y por fruta de hueso. Tánico y un tanto rústico. Es el que más se adapta a los arquetipos de rioja tradicional en el trio. Posgusto largo, apretado.
A por los madrileños, que están al lado…
Bodegas Marañones, Albillo “Picarana”, Vinos de Madrid 2008: Un blanco limpio y uvoso. No sé si la botella ya lleva demasiado tiempo abierta, porque me lo encuentro un poquito plano y cansado . No aparece nadie que abra una botella fresca, o sea que tengo que diferir mi juicio, particularmente porque otras personas a mi alrededor lo han celebrado y me han recomendado que lo pruebe.
Bodegas Marañones, Tinto “30,000 Maravedíes”, Vinos de Madrid 2008: Es que el panfletico es una joya de lo informativo. Pone que lo de los maravedíes es porque eso fue lo que costó el viñedo en su momento… Es garnacha y syrah. Hay en la nariz un elemento de palomitas de maíz recién hechas que me distrae, pero no acaba por desagradarme. Buena fruta negra, bien enfocada. Muy buen agarre.
Con los españoles hay también un craota, fíjense. No quiero ni especular sobre lo que lleva a encontrarme esas dos nacionalidades juntas. Pero bueno…
Clai Bijele Zemlje, Rosso “Ottocento”, Istria 2007: El panfleto dice que “bijele Zemlje” significa “tierra blanca”. Pero no dice nada de uvas. Esto es un tinto denso, con furta negra muy pura y mineralidad respetabilísima. Largo, con mucho agarre. Notas salinas y de hierbas secas al final. Interesante. Ya indagaré más.
Casi las tres de la tarde y pica el hambre. Además, tengo que pasar por Guitar Center en la 14 a ver cierta Epiphone Casino rubia natural que me interesa. Voy a tener que resignarme a no catarlo todo ni de lejitos. Pero bueno, es la vida. Pero algunas cosas no las voy a dejar. Al lado tengo una mesa que se anuncia como “The Superb Wines of Rocco Spagnardi“. Allí encuentro…
Arianna Occhipinti, Rosso “SP68″, Sicilia IGT 2007: Mi última nota laudatoria sobre este magnífico vino sigue vigente. Eso, magnífico. Un vino de felicidad.
Arianna Occhipinti, Frappato, Sicilia IGT 2007: una gota de Sangre sobre fresas frescas y naranja rubí. Puro y enérgico, salino y sabroso.
Arianna Occhipinti, Nero d’Avola “Siccagno”, Sicilia IGT 2006: Cereza y un aspecto especiado-salino que me lleva a pensar en curry. Vivaz y masticable. Cálido y térreo de temperamento.
Una pena que no estuviese ahí la propia Arianna para agradecerle su labor. Sus vinos me fascinan, ¿les he contado? Pero detrás de la mesa hay alguien cuya presencia me alegraba igual. Sirviendo vino está nada más y nada menos que mi querido amigo Jeff Connell, probablemente reclutado impromptu por alguno de los asociados de Dressner que tenía que ir al baño o a fumarse un pitillo.
Siempre me trae una sonrisa ver a Jeff.
Seguimos en ese sector italiano con vinos de otro productor cuya memoria siempre está cerca de mi corazón…
Cappellano, “Pie Rupestris”, Barolo 2004: Uno seguramente beneficiado por llevar abierto un rato. De perfil oxidativo, con notas de rosas secas, cuero y piedra caliente sobre fruta vivaz y especiada. Sorprendentemente accesible. Bello.
Cappellano, “Pie Rupestris”, Barolo 2003: Más redondo y goloso que el 2004, con un cierto toque rostizado y notas de tabaco. Interesante armonía aquí.
Cappellano, “Pie Franco”, Barolo 2004: Apretadísimo. Casi impenetrable. En la superficie hay flores y notas cárnicas. La fruta es muy pura. Los taninos son francamente acojonantes. Un bebé prometedorísimo que necesita décadas de botella.
Este ha sido un año de demasiados escándalos. Los diversos desprestigios de Robert Parker y sus asociados. Pancho Campo. Y no se nos puede olvidar el Brunellopoli. Como suele ocurrir cuando hay un pedo fuerte en la cultureta del vino, aparecen “autoridades” a decir que “borrón y cuenta nueva”, “concentrémonos en seguir adelante” y otras vacuidades. Sin embargo, lo de los brunellos de “legalidad dudosa” (para tomarle prestada y sacarle de contexto una frase a Antonio Heraldo) nos dejaron a muchos un muy mal sabor de boca. Por eso quizás es que mi próxima parada es una mesa con brunello. Si lo trae Louis/Dressner, sé que puedo fiarme.
Bueno, al brunello llegué, topándome con otras cosas interesantes por el camino…
Cascina degli Ulivi, Gavi 2007: Cortese envejecida mitad en acero inoxidable mitad en tonel de roble. Polen, membrillo y tamarindo con notas salinas en un vino cremoso con acidez vibrante. Muy rico. Uno que, si lo tuviese disponible en Santo Domingo, lo compraría en partidas multicajas.
Cascina degli Ulivi, “Filagnotti”, Gavi 2007: Lástima que los importadores en República Dominicana no se interesan por gavi biodinámico de este calibre. Mi vida aquí sería mucho más feliz, se los aseguro. Mismo perfil que el gavi “básico”, pero más especiado, estructurado y con la mineralidad mucho más presente y definida. Otro vino del que jamás cansarse.
Otro desvío más haciaApulia…
Cristiano Guttarollo,Primitivo, Gioia del Colle DOC 2007: Primitivo con crianza en inox. Un ligero aroma de tierra negra recién removida, como cuando iba uno a buscar gusanos de carnada para pescar en el río. Un vino profundamente térreo donde los haya. Fruta negra especiada, con un feeling exótico muy masculino. Corpulento, pero de movimiento grácil y razgos bien delineados.
Cristiano Guttarollo, Primitivo “Antello delle Murghe”, Gioia del Colle DOC 2005: Diez meses de crianza en barricas de roble usadas. El perfil es muy similar al anterior, pero un poco más cremoso y con taninos de grano fino. Muy buena persistencia. Pero creo que prefiero el de inox.
Y al final, a Montalcino…
Campi di Fonterenza, Rosso di Montalcino 2006: Muy puro. Humo, cuero, barro cocido y flores silvestres sobre fruta roja suculenta. Los taninos piden comida. Mi estómago también.
Campi di Fonterenza, Brunello di Montalcino 2005: Mejor traducirles directamente lo del panfleto, que dice “Este es el primer brunello de la bodega. Ganó algunos premios en alguna parte. No contiene ni nunca contendrá nada de cabernet”. ¿E capito? Poderío y finura a montones aquí. Deliciosos aspectos florales, de cuero, especias y de fruta roja prísima. Incienso. Primario y tremendamente tánico. Uno que compraré para guardar, si el precio me lo permite.

Eric Texier: "Este es un condrieu inusual..."
Okey, una mesa más y me marcho, fálteme lo que me falte por catar. Mi estómago comienza a gruñuir audiblemente y hoy la cena es temprano, o sea que no vale almorzar a las cinco de la tarde. Veo en el otro extremo de la sala a Gilman junto a Mike Steinberger. Están delante de la mesa que regentean Eric y Laurence Texier. ¿Qué mejor conclusión?
Eric Texier, Rousanne “Domaine du Pergault” Vieilles Vignes, Brézème 2007: Los blancos del Ródano y yo tenemos una relación un tanto dificultosa. Son muy especiales los que de verdad me gustan. Y resulta que Eric hace un buen número de esos especiales. Una nariz discretamente perfumada. Madreselva con un deje de harina de maíz, manzana y té blanco. Mineralidad muy fina. Un vino sumamente elegante.
Eric Texier, “Janrode”, Condrieu 2007: Eric nos repite varias veces que esto “no es un condrieu común”, instándonos a no esperar melocotones ni vainillas guigalescas. Lo que uno encuentra es jazmín, dulce de limón y piedras trituradas en un vino elegantísimo que ahora mismo está demasiado apretado. Necesita tiempo.
Eric Texier, Châteauneuf du Pape Blanc 2006: Un vino puro y elegante, muy primario y aún más cerrado que el Condrieu. Carnoso, con frutas amarillas y toques de cúrcuma. Delicado. Muy marcada mineralidad y buena acidez. Demasiado joven aún.
Eric Texier, Côtes du Rhône 2007: El tinto “básico” de Eric, cuya etiqueta es una de mis favoritas en el mercado actual (literalmente, me encanta el diseño). Otro para el Tapia. Anota, Patricio, qu aquí hay una buena dosis de caballeriza con fruta pura y precisa. Fresco, especiado y de trago fácil.
Eric Texier, Syrah, Brézème 2007: No sé por qué, pero mi nota de este vno consiste en una cita del más grande hit de Rick James. “She’s got incense, wine and candles…” Saque la audiencia sus propias conclusiones.
Eric Texier, Syrah Vieilles Vignes “Domaine du Pergault”, Brézème 2006: Fruta vibrante, rocas y especias. Ahora mismo los taninos están muy presentes, pero es un vino precioso.
Eric Texier, Côte Rôtie 2007: Violetas con tocino. ¡Qué maravilla!
Eric Texier, Chusclan, Côtes du Rhône Villages 2006: No sé qué hacer con él. Un poco inexpresivo. Térreo, con notas de aceituna. Buena estructura, pero no quiere decirme mucho.
Eric Texier, Rasteau, Côtes du Rjône Villages 2007: Nariz perfumada, con un cierto deje de chicle bomba, pero no mucho. Solamente lo suficiente como para distraer levemente. Vivaracho, con taninos masticables.
Eric Texier, Châteauneuf du Pape Rouge 2006: Un châteauneuf de los que sí me convencen, puro y sin excesos. Frambuesa, rocas, canela, dulce de naranja, heno y un toquecito de amargor guayabesco. Largo. Primario. Pide un maridaje cuidado en la mesa.
Mesa… Me pongo el abrigo y salgo del salón. En el pasillo me topo con José Pastor y charlamos un rato más, quedando yo aún más convencido de que es uno cuyo progreso no quiero perder de vista.
Acabo comiéndome unos taquitos enfrente a Guitar Center. La Epiphone Casino que tenían resultó no ser rubia como la de John Lennon, sino sunburst marrón como la de Paul Weller. Y demasiado cara. Eso me pasa por tirarme para la sección de instrumentos vintage. Tendré que buscar otras opciones.
Pero eso es otra historia. Igual que lo que venía en la noche.
(Continuará)



